Terminando el almuerzo navideño
Por Esperanza Cabello
Por mucho que queramos, la navidad no volverá nunca a ser la misma. Lo intentamos, nos reunimos unos días unos y otros los demás. Pretendemos que es una fiesta familiar y, si no fuera por los nietos y nietas que corretean por la casa, sería una fiesta triste.
Esta será la despedida del año en que nuestro queridísimo hermano Manolo también se despidió. No puede ser más triste, no podemos creer que sea así, que ya no está con nosotros, que ya no nos va a gastar más sus bromas, que ya no va a desprender más esa bondad que siempre le ha caracterizado, que ya no va a hablar más de sus mujeres, que ya no va a ponerse más nervioso viendo cómo su "Ubrique en verde" se convierte en viral.
Todas las muertes son igualmente lamentables, pero no todas las pérdidas son iguales, ni duelen de la misma manera ni nos dejan desolados de forma parecida. Manolo ha sido para nosotros, en general, y para mí, su hermana Esperanza, en particular, un ángel de luz, una guía, un modelo que seguir, un punto de apoyo fuerte y fiable, un alma linda que está ahora en el cielo de la naturaleza, cuidándonos a todos nosotros y recordándonos que el amor a todas las criaturas de la tierra y a la madre naturaleza es lo más importante.
Por supuesto Luis Eduardo Rubio, su queridísimo cuñado, en los últimos días, sus manos, sus pies, su apoyo, su acompañante. No hay cuñado que haya sido más dedicado y al mismo tiempo más apreciado. Nuestro hermano lo quería como a un hermano. Como a una hermana quería también a nuestra Háfida, y el aprecio era igualmente mutuo.
En la mesa familiar está también una mujer muy destacada, que estos días está invitada en casa y que tuvo la ocasión de conocerlo y visitarlo en los últimos meses. La arqueóloga de la Universidad de Granada Mar Castro García, una de las directoras de las excavaciones que se están haciendo en el Salto de la Mora y que es precisamente experta en conducciones de agua, así que Manolo y Eduardo han puesto todo de su parte para ayudar a la profesora con sus conocimientos no solo del terreno, sino de las historias que se cuentan en Ubrique a propósito del antiguo acueducto romano que traía el agua desde el nacimiento de El Castril, en Benaocaz, hasta la ciudad romana de Ocurris.
Ocurris ha sido siempre para la familia Cabello Izquierdo un tesoro muy particular, al igual que para todos los ubriqueños, y nuestro hermano Manolo lo ha conocido bien en los últimos sesenta años. Lo ha conocido, lo ha disfrutado, lo ha apoyado, lo ha fotografiado, lo ha difundido y ha hecho todo lo posible por su estudio, mantenimiento y difusión, siempre dentro de lo que estaba a su alcance, En "Ubrique en verde", tanto su blog como su página viral, nos ha hablado decenas de veces de este lugar que se ha convertido en un emblema del que nuestro querido hermano es un destacado bastión y en el que él estará para siempre por toda la eternidad.
Y no, las comidas familiares de navidad ya nunca serán lo mismo, ya no existen esas ganas de estar todos juntos, porque nos faltan algunas piezas principales, y aunque otras piezas, igualmente principales, (ya son cinco los bisnietos de Manuel Cabello y Esperanza Izquierdo) se van añadiendo al panorama familiar, al menos este año no se han oído risas, ni canciones, ni esas carcajadas maravillosas que nos hacían reír a todos.
Te querremos siempre, hermano💚💚💚💚 💚
¡Cuida de nosotros!
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