martes, 17 de noviembre de 2009

Nuestra familia de Cuba

Pedro Rubiales con su esposa Caridad
Ana y Julia Janeiro Rubiales

Las niñas Teresa y Sebastiana Rubiales
El niño Manolo Álvarez Janeiro

En primer término, Celia Rubiales García, tía abuela de Celia
Con la que guarda un gran parecido.
Ubrique, 1922

Hoy hemos tenido un alegrón de los buenos, hemos conocido a nuestra familia de Cuba.
Hace unos días tuvimos la suerte de saludar a nuestra "tía" Pepa Rubiales, que nos contó la historia de su familia.
Esa historia familiar comenzaba con José Rubiales Coveñas, hermano de nuestra bisabuela Julia, que, casado con Josefa García, había tenido varios hijos, dos de los cuales: Paco y Odón, habían emigrado a Cuba.
En Cuba Paco fundó su familia, y las relaciones se perdieron hace ya muchos años, recordando los ubriqueños que tenían primos allí y los cubanos que tenían familia aquí, pero sin estar en contacto.

Recientemente Paco Rubiales, el cubano, hijo de Paco Rubiales García , consiguió ponerse en contacto con su familia directa, sus primos hermanos.
Gracias a los avances en las comunicaciones el contacto ahora es fluido, y Cristóbal Pérez Rubiales ha tenido la gentileza de enviarnos la fotografía de los primos Rubiales de Cuba.


Paco Rubiales y señora con toda su familia
Cuba 2009

En el centro de la fotografía, con gafas oscuras, tenemos a Paco Rubiales, a su izquierda a su esposa, entre los dos, detrás, la hija de ambos, Josefa Rubiales Escalona, cuya hija, Amarilis, es la que tiene un vestido amarilla y un bebé en brazos.
Queremos destacar que otra de las nietas, la rubia del vestido de cuadros que está junto a su abuela y que tiene los rasgos tan de "Rubialita" (pelo rubio y ojos claros), se llama Celia, como la hermana pequeña de Paco y Odón, con la que tiene, además, un extraordinario parecido (y, aunque parezca increíble, las dos son muy parecidas a nuestra Julia, cuyo apellido Rubiales ocupa ya el puesto 14 en su lista de apellidos).

Paco y Odón se fueron a Cuba a principios del siglo XX y nunca dejaron de estar en contacto con su familia. A su hermana pequeña, Celia, le tenían un cariño especial, y cuando tuvieron su primer barco lo bautizaron con ese nombre: Celia.


Estamos muy contentos de conocer a la familia cubana, y nuestro padre habría estado feliz de poder ver esta fotografía. Él y nuestra madre recorrieron Argentina y la República Dominicana a la búsqueda de ubriqueños y familiares (el obispo Panal, la familia Cabello, la familia Izquierdo), así que, seguramente, no hubieran dudado ni un momento en "cruzar el charco" para ir a darles un abrazo.


Aprovechamos la oportunidad para saludarlos a todos, mandarles un gran abrazo y ofrecerles estas páginas para que puedan ponerse en contacto con todos los familiares de Ubrique.


Esperanza Cabello Izquierdo
 
 
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lunes, 16 de noviembre de 2009

Una lección de todo

Serafín y su piano
Rota, 1997


Los hijos pueden darnos muchas lecciones, nos sorprenden, nos intrigan, nos maravillan, nos enseñan.

A veces nos entusiasman, nos fascinan, nos apabullan, nos asombran, nos deslumbran, nos desconciertan, nos sobrecogen.

Casi siempre nos confunden, nos alegran, nos dan vida, nos divierten, nos colman, nos hacen felices...

Hoy nos han conmovido, nos han emocionado y nos han impresionado...

Innovaciones tecnológicas

La radio de Juan y Trinidad



Ahora que no sabemos qué aparato debemos poner para la TDT de pago o para la gratuita y nos hacemos un lio con internet y pagamos recibos de telefonía móvil, fija o del satélite voy a contar como fueron más o menos los principios de las telecomunicaciones en Ubrique.

Como nuestro pueblo está situado entre montañas, siempre le han llegado las ondas hertzianas más bien regular. Las radios de válvulas, aparte de la mala señal que les llegaba tenían el problema de que al tener que ir enchufadas y teniendo Ubrique una pésima estabilidad de corriente era imposible disfrutar de ningún programa con un buen sonido.

Mi madre me cuenta que escuchar el regreso de los niños que tuvieron que irse a Rusia después de la guerra le fue casi imposible debido a las continuas subidas y bajadas de corriente. En Ubrique había el dicho y la cancioncilla de: Esto de la luz es un cachondeo….

En los cincuenta aparecieron en Ubrique los primeros televisores, mi abuelo Leandro trajo un Philips de Madrid que incluso tenía dos puertas que se podían cerrar con llave (eso si que es bloqueo parental). Pero el problema era gordo, porque sin repetidor era imposible recibir ninguna señal.

De modo que a grandes males grandes remedios y en la Cruz del Tajo comenzaron a aparecer antenas (como nuevas cruces) y cables que llevaban la señal hasta la cada receptor. Por lo visto (no hay unanimidad) el primero fue el bar Chisparra, cobraba a los niños una peseta por verlo y a los clientes nada.

Ese receptor estaba cerca del tajo pero el siguiente llegó a la casa de don Diego Reguera (que puso la antena junto a la Cruz de la Viñuela) y después otros más, que fueron poniendo antenas poco a poco. hasta que también llegó a la casa de mis abuelos. Y todo esto con un cable desde la Cruz del Tajo o de la Viñuela hasta la correspondiente casa, las más cercanas a casi 200 metros. Quien tenía un televisor tenía visita segura.

Me imagino el aspecto que tendría Ubrique con todas aquellas antenas en la montaña. Incluso a principio de los sesenta vino una murga de Prado Del Rey que decía. “Los de Ubrique son muy, finos y los de Prado muy bastos, pero para ver la tele no tenemos que poner la antena en alto.

Otro problema grave era el precio de los receptores (muy caros al ser tecnología punta), pero se agudizó el ingenio y además de las ditas (pagar poquito a poco) hubo una forma de pago muy curiosa: Apareció una radio a la que para escucharla, había que echarle una moneda. De vez en cuando venia el vendedor y recogía el dinero, así se iba pagando el aparato. Una vez pagada se le quitaba el monedero. Esto me lo ha contado Rafael Jurado pues su tío tenía una así en su barbería en la calle San Pedro.

Alguna radio no se pudo pagar, como la de un famoso bar de Ubrique. Cuando se la llevaron el dueño puso en su repisa una perdiz disecada y cada vez que un cliente, con guasa, le preguntaba por la radio este respondía señalando al ave, "LA PERDÍ"

LEANDRO CABELLO



domingo, 15 de noviembre de 2009

Ubrique, 15 de abril de 1931: la II República


La Plaza del Ayuntamiento de Ubrique
15 de abril de 1931
Fotografía recuperada por Javier Janeiro

Nuestro padre siempre decía que él había nacido el año de la República, en 1931.

Hoy nuestro tío Javier Janeiro nos ha enviado una fotografía histórica de nuestro pueblo, que nuestra tía Isabel Álvarez nos ha explicado con una claridad increíble, ya que hace 78 años que esta foto fue tomada:

"Esta fotografía se hizo desde el balcón de la casa de Manuel Janeiro (Isabel está en primer término, con Rafaela Puerto a la derecha, son las dos niñas con abrigo). Ese día fue el primer día de la República, por eso había tanta gente en la Plaza. El edificio que está a la derecha, en chaflán, con el cartel encima, era la posada de Manuel Corrales, y ahora es la casa de Rogelia Yuste; al fondo se ve la puerta de la Iglesia y la casa de Pendón a la izquierda. En la Plaza había palmeras, los naranjos los pusieron pocos años más tarde.

La gente se había reunido en la Plaza, no porque fueran de izquierdas ni de derechas, sino porque era un día importante, había habido muchos vaivenes entonces.

Además iban a empezar en Ubrique las colonias. Mi padre, Antonio Álvarez de la Puente Tienda (ese era el apellido de su madre, que venía de Arcos), se había puesto en contacto con el médico gaditano Díaz Borrego, para que pudieran venir a Ubrique niñas de las colonias (eso era una especie de vacaciones de niñas de hospicios) que se iban a quedar en la "posá" que se ve en la foto.

Entonces, todo el mundo estaba en la Plaza y  llegaron por la calle Real abajo los dos autobuses con casi cien niñas de las colonias, que venían con monjas. El médico había comprado muchos juguetes para los niños ubriqueños, y se repartieron entonces.

Nosotras estábamos allí con nuestros tíos, todos los hombres se habían estado reuniendo en la Plaza desde por la mañana, esperando a ver qué pasaba con el gobierno."

Dos días antes había habido elecciones municipales, el rey Alfonso XIII se exilió el mismo día 14 y se formó un gobierno provisional dirigido por Niceto Alcalá-Zamora.

En Ubrique se vivieron esos momentos con singular expectación, para los mayores, con la preocupación del momento político, y para los pequeños, con la curiosidad de las colonias.
La proclamación de la II República tuvo lugar en nuestro pueblo el 15 de abril, un día más tarde, según cuenta el historiador Fernando Sígler.


Esperanza Cabello Izquierdo, noviembre 2009



Nota del 12 de julio de 2015: Revisando la pubicación para añadir dos nuevas fotofrafías de este día, hemos comprobado que contamos con la fotografía de las chicas que venían a las colonias en Ubrique y de las monitoras. También había seis monjas, todas se hospedaban en la misma fonda. No hemos podido tener ningún dato de ellas, pero queda para la historia local el grupo de chicas que llegaron a Ubrique el 15 de abril de 1931 a pasar unos días en la fonda.




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Isabel Coveñas (Cobeña): Nuestra Tatarabuela

Isabel Coveñas (o Cobeñas) Orellana. La fotografía familiar
más antigua que conservamos



Hoy, 15 de noviembre, hace setenta y ocho años que nació nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro. Una de sus principales preocupaciones era la familia, como buen Rubiales y como buen Janeiro, era muy familiero. También le interesaba la historia, y en particular la Historia de Ubrique. Hemos pensado que recuperar a su bisabuela Isabel Coveñas Orellana, madre de Julia Rubiales Coveñas, madre a su vez de Julia Janeiro Rubiales, su madre, era una bonita manera de recordarlo a él también.


Isabel Coveñas Orellana era nuestra tatarabuela, no tenemos casi ningún dato de ella, aparte de que fue una de las "abuelas coraje" que firmó en 1865 el manifiesto mandado a las Cortes de la Nación para que se suprimiera el "impuesto de sangre" que obligaba al reclutamiento forzoso de uno de cada cinco jóvenes en edad militar: "Los quintos".

Casada con Pedro Rubiales Romero, fueron los fundadores de una familia muy numerosa en Ubrique, que incluye a miles de personas y de la que forman parte todos los Rubiales, los Coveñas, los Janeiro y los Cabello de este pueblo. Parece que tuvieron "siete hijas como siete soles" (en palabras de nuestras tías Julia e Isabel) de las que conocemos a Consuelo, Ángeles, Francisca, Natalia, Isabel y Julia Janeiro Coveñas (nuestra bisabuela) también tuvieron hijos, de los que conocemos a José, a Emilio y a Cristóbal.

También tenemos una fotografía de su hijo Cristóbal Janeiro Coveñas, primer marido de Teresa Janeiro Córdoba (hermana de nuestro bisabuelo), que a su vez fueron los padres de Ana y Pedro Rubiales Janeiro.



Cristóbal Rubiales Coveñas



Isabel Rubiales Coveñas



Julia Rubiales Coveñas
Madre de Julia Janeiro Rubiales


Sixto Rubiales Coveñas y su mujer

Pedro Rubiales Janeiro Fotógrafo



Sebastiana Rubiales


Cristóbal Rubiales García y Juana Maza  
Con su hijo José en Brazos, 1946


Las fotografías de esta entrada fueron recuperadas por Manuel Cabello, a excepción de la de Cristóbal Rubiales, que nos ha sido proporcionada por Cristóbal Pérez Rubiales, su nieto.



viernes, 13 de noviembre de 2009

La Ermita de San Pedro, obra del ubriqueño Miguel de Olivares

Fachada principal de la Ermita de San Pedro
De "Ubrique, piel al descubierto"


En Ubrique estamos de obras, sobre todo en el casco antiguo. Hoy hemos recibido una llamada de nuestro hermano para que nos asomáramos a la Costanilla de San Pedro y viéramos cómo van las obras de restauración de nuestra preciosa y olvidada (hasta ahora) ermita.
Como no hemos podido entrar, nos hemos conformado con mirar por la ventana. ¡Qué preciosidad! Se ve una bóveda totalmente decorada con escudos ,estrellas, y policromada. Es una pena que no hayamos podido disfrutar de esta belleza todos estos años.
Se trata de un edificio que ha sufrido muchísmas modificaciones desde su construcción en 1801, que ha sido utilizado como hospital, iglesia, salón para aprender a coser a máquina, escuela, biblioteca, ayuntamiento y escuela de música.




Cursos de costura a máquina
en la Ermita de San Pedro (1924)


En su libro "Ubrique, piel al descubierto" publicado en 1992, Manuel Cabello nos presenta la ermita de San Pedro, uno de los monumentos más representativos y también más olvidados de nuestro pueblo:

"Frente a la torre-campanario existe el antiguo Hospital de San Pedro e iglesia de su nombre, cuya propiedad pasó al Cabildo Civil con la desamortización de Mendizábal.
De fachada neoclásica, es uno de los monumentos más interesantes de Ubrique. Su estilo es de orden compuesto, formado por una rotonda que descansa sobre pilastras, con capiteles adornados con follaje y frutas. La bóveda de media naranja está sostenida por cuatro arcos, rematando en el centro en una gran piña con adornos muy airosos, destacando de entre ellos el anagrama de Cristo Rey y la tiara y las llaves, símbolos papales.
Fue construído a finales del siglo XVII por Miguel de Olivares Guerrero y, en la actualidad, su interior está aprovechado para fines municipales."



Altar del Sagrario de la Parroquia
Original de la Ermita de San Pedro
Fotografía de "Ubrique, piel al descubierto"

Para orgullo de los ubriqueños, hemos podido leer en que Miguel de Olivares nació en Ubrique, según el Registro internacional de armas gentilicias:

"Hijo de Vicente Olivares Carnerero y Mariana de Morales, fue bautizado en Ubrique el 15 de septiembre de 1748. Casado con Matilde Balcárcel Baeza, tuvieron un hijo en 1782, Miguel".

Estamos haciendo las gestiones necesarias para comprobar los datos del bautizo en los Archivos Parroquiales y así confirmar, fuera de toda duda, que Miguel de Olivares era natural de Ubrique.

También hemos podido encontrar un artículo muy interesante de nuestro paisano Fernando Sígler en Sierra de Cádiz. com que describe el edificio y nos explica las modificaciones que ha sufrido en estos dos siglos.


En los últimos días hemos visto a muchas personas acercarse al edifico y entrar en él: artistas, arquitectos, restauradores, profesores de Historia del Arte... esperamos que la restauración sea magnífica y podamos disfrutar pronto todos los ubriqueños de esta obra de arte.


Esperanza Cabello, noviembre 2009


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Noticias recientes

Julia con su abuelo en Huelva
Abril 1996

Nuestro padre escribía una crónica de radio diaria. Era el cronista de la Sierra para Radio Nacional de España y escribió crónicas durante casi treinta años. Nunca sabíamos cómo se las apañaba, porque era muy difícil saber qué decir cada día, no siempre había noticias.
El 18 de abril de 1976 escribió la crónica siguiente:

"Fase final en Huelva:
Se han celebrado los décimoprimeros Campeonatos de Andalucía de Juegos de Ajedrez, valederos para el Campeonato de España.
Ha habido un total de 160 participantes , 20 por provincia, de edades comprendidas entre los siete y los diecisiete años.

En Cádiz han sido los siguientes:
7 jóvenes por Campamento
4 por Algeciras
3 por Rota
2 por Chiclana
1 por San Roque
1 por La línea
1 por Jerez

Esta noticia no sería muy interesante si no fuera por que una de las participantes, que tan sólo tiene siete años, ha participado con el equipo de Rota, aunque es ubriqueña. Esta jovencita ha obtenido notable éxito y la felicito desde aquí: es mi nieta Julia.

Durante estos extraordinarios Juegos de Ajedrez, y ante la falta de representantes ubriqueños, que a buen seguro existen, tuve mi recuerdo personal a la memoria de mi compañero fallecido en trágico accidente de coche, don Juan Domínguez Barco, luchador incansable por este juego-deporte, el ajedrez, que tan buena semilla fue derramando entre la grey infantil ubriqueña."


Julia tenía sólo siete años y sus abuelos la acompañaron a Huelva para los campeonatos. Era la representante de su club de ajedrez, pero muy pequeña para viajar con el equipo sin familiares.Asi que sus abuelos fueron con ella. Su abuelo, como tenía que dar noticias aunque no estuviera en Ubrique, hizo la crónica con su nieta, que se sentía feliz siendo la protagonista de la noticia.



Más noticias recientes

Serafín recogiendo su premio

Con motivo de la festividad de San Alberto Magno, patrón de las Ciencias, ha tenido lugar en la Universidad de Sevilla la entrega de premios a los mejores expedientes en la licenciatura, presidida por la vicerectora de la universidad, el presidente de la Academia de la Ciencias de Sevilla y los decanos de las facultades de Biología, Matemáticas, Física y Química.

Esta noticia no sería tan interesante (diremos emulando a nuestro padre) si no fuera porque uno de los premiados es Serafín Ruiz Cabello, que recogió uno de los premios al mejor expediente por la licenciatura en la facultad de Matemáticas, por sus estudios de Estadística.

Todos nos alegramos infinitamente con él. ¡Felicidades!

martes, 10 de noviembre de 2009

La carta de Cayo, el Ocurritano

El Salto de la Mora, 1973
Primeras excavaciones
Foto: E. Cabello


NOS HA LLEGADO UNA CARTA

Antes de dar paso a la carta voy a contar una historia:

Sobre el año 1800 un agricultor ubriqueño encontró junto al pueblo las ruinas de una ciudad romana y en ella un par de lapidas en las que ponía supuestamente el nombre de dicha ciudad, Ocuri, pero resulta que algún historiador transcribió la lapida erróneamente como Ocurri y así ha permanecido durante doscientos años.

Después los ubriqueños le añadieron una s y quedó Ocurris . El “problema” es que cuando se quiso usar otra vez el que se supone el nombre verdadero, ya existían en Ubrique el hotel y la escuela taller Ocurris así como muchos libros y escritos.

Y sobre todo lo teníamos metido en la cabeza. Mi padre, como historiador (el que recoge historias) siempre la llamó Ocurris y yo como hijo de mi padre y alumno de la escuela taller Ocurris… pues ya saben.

Leandro Cabello Izquierdo

P.S.:Prueben a pronunciar Marrufo, Berrueco o Barría, lugares de alrededor, con una r ¿A que no les suena normal?

Y ahora, podemos leer esta carta tan explicativa...



La carta de Cayo
Pinchar para ampliar


Post Data: Para que vean que no miento, vayan al Museo de Cádiz, y busquen la lápida encontrada en el Salto de la Mora. Si pueden leerla, verán que pone OCURI en vez de OCURRIS, así que, efectivamente, me he equivocado. Lo siento.

Firmado: Cayo el Ocurritano

lunes, 9 de noviembre de 2009

Los Amarillos de Ubrique

El precursor de Los Amarillos: El primer autobús de línea
Ubrique-Ronda en Las Cumbres
Fotografía recuperada por Esperanza Cabello
(Nota: la placa de matrícula: MA 4460, corresponde al año 1930)







¡Hay que ver la dependencia que tenemos de los coches! El martes se me averió el mío y lo llevé al mecánico. Al día siguiente resulta que tenía que ir a Sevilla pero me dijeron que era imposible arreglarlo pues tenían que pedir una pieza, total que se me vino el mundo encima.
De broma, incluso le pregunté al mecánico si en Ubrique alquilaban vehículos para que viera lo desesperado que estaba . Se me pasó por la cabeza hacerle el compromiso a alguno de mis hermanos o amigos (con los que no tendría problema) pero en aquel momento tuve una idea, podía ir en Los Amarillos.
La verdad es que hace mucho tiempo que no me monto en Los Amarillos. De modo que al día siguiente estaba en la taquilla comprándole mi billete a Miguel Carvajal (a continuación viene la explicación por lo que estoy escribiendo esto). Miguel, al que conozco desde hace mucho tiempo, me dijo que entrara en la oficina. La verdad que esto me extrañó, pero una vez dentro me enseñó unas fotografías de autobuses antiguos que había encontrado en este blog y otras que él va recopilando por ahí.

Los Amarillos
Ubrique-Ronda
(La placa de matrícula SE 15281 corresponde a 1933)




También me habló de la foto de los Manolos de la familia y la entrada que hizo mi hermana Esperanza, también en este blog, donde aparece su cuñado Manuel Janeiro Carrasco.
Ya montado en el autobús y como en éstos da tiempo para pensar, me vinieron a la cabeza la multitud de viajes que hice en los cinco años que estudie en Cádiz, en la tristeza que me entraba con catorce años al tenerme que ir a las seis de la mañana y la alegría que me daba cuando volvía los viernes.


La Manga de Villaluenga
Foto: Leandro Cabello

Nuestra madre se fue a estudiar a Ronda con diez años, en el año 42, y tuvo que ser muy difícil. Al principio hacía el viaje como podía, hasta que se instauró la línea Ubrique-Ronda.
Ella cuenta que tenía como referencia , tanto a la ida como a la vuelta, la "cunita", una casa en ruinas que está pasado Villaluenga. Ella la veía como una cuna. Empezaba a verla pasada la Manga y tardaba muchísimo tiempo en hacer el kilómetro que tenía que recorrer para ponerse a su altura. Cuando venía a Ubrique, siempre estaba deseando ver la "cunita", que anunciaba que el pueblo estaba cerca.


La cunita
Foto: Leandro Cabello
Cuando mis hermanos empezaron a estudiar en Ronda también iban en Los Amarillos todos los lunes, y volvían los viernes. También veían la "cunita", pero entonces el viaje era mucho más rápido.
Ahora, casi setenta años después de los primeros viajes de nuestra madre, la cunita sigue igual, le falta un "cabecero" y, lo que parece mentira, la carretera sigue siendo la misma.


La Cunita
Foto: Leandro Cabello


La próxima vez que algún guasón me pregunte si hace mucho tiempo que no me monto en Los Amarillos (sinónimo ubriqueño de hacer la caidita de Roma) le diré que la verdad es que no, que no hace mucho.

Leandro cabello Izquierdo, noviembre 2009


Nota del 21 de mayo de 2012: Nuestro amigo Selu ha escrito en su blog "Cuaderno de Campo Payoyo" una entrada sobre la "Cunita", que en realidad es la Bodega del Puerto. En ella hace referencia a nuestro recuerdo familiar y a los viajes a Ronda, y podemos ver el deterioro que el edificio sigue sufriendo con el paso de los años.


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sábado, 7 de noviembre de 2009

Leandro Izquierdo Rivera: la increíble historia de la doble muerte de nuestro abuelo

Leandro Izquierdo y su socio
Tomás Bueno Ortíz de Azcárate,
Sevilla, 1935


Por Esperanza Cabello

Hoy hace veintiún años que murió nuestro abuelo Leandro, y hoy es también el aniversario de la casualidad más increíble que podría ocurrirle a una persona.

Leandro Izquierdo, don Leandro, murió el siete de noviembre de 1988 en Madrid, a causa de un fallo respiratorio, después de una vida intensa y muy poco "normal". Fue un mazazo para toda la familia, que, a pesar de su edad y de haber superado una operación recientemente, no esperaba esta muerte.


Esquela de Leandro Izquierdo
Recorte del ABC


Ya hemos contado anteriormente que nuestro abuelo había nacido en Ubrique en el "Portichuelo", cerca de la Trinidad. Sus padres, Francisco y Antonia, tenían un refino y varios burros para el transporte de mercancías (nos gusta decir que nuestro bisabuelo era arriero). Desde muy joven se hizo cargo de las riendas de la familia y, casado y con cinco hijos en el mundo, era su propio representante de artículos de piel. Había comenzado con Emilio Santamaría y muy pronto se puso a parcerías con su tío Luis Piñero y con el socio Tomás Bueno (aunque siempre su padre, Francisco, se ocupaba del negocio).

Leandro intentaba vender sus artículos en todos los comecios de calidad que se preciaran: camiserías y tiendas de lujo en toda España.

Cuando empezó la Guerra Civil, Leandro estaba en Madrid, intentando abrirse paso en la capital. Parece que alguien que no lo quería bien dió su nombre, y terminó rápidamente en la cárcel Modelo.
Como él decía siempre, "... ni sé porqué me metieron, ni sé porqué me sacaron."
Nos contaba que la vida en la cárcel fue horrorosa, había demasiada gente, todos hacinados, mezclados unos con otros, comiendo a veces sí, a veces no, sin orden ni concierto. Pasados unos meses, empezó a haber menos gente en la cárcel. Un día se llevaron a unos cuantos presos, y esa noche, alguien le dijo: "Cuando te llamen, no respondas"
Era uno de los responsables de la prisión. La mañana siguiente comenzó de nuevo la saca, y empezaron de nuevo a llamar a los presos. Cuando le llegó el turno, nuestro abuelo no contestó, lo llamaron de nuevo, y su "amigo" dijo: "A ese ya nos lo llevamos de los primeros".
A partir de ahí siguió su odisea en la cárcel, se puso muy enfermo, de pulmonía, y estuvo a punto de morir por esa enfermedad.
Un día, sin más, salió. Aún duraba la guerra y se refugió en una fonda, concretamente en la Pensión de Doña Lola, en la Plaza de las Cortes, número 3, en la que se han seguido hospedando ubriqueños muchos años después. Consiguió hacer saber a su familia que estaba bien por medio de unos amigos que estaban en Galicia, las noticias iban de una punta a otra del país. En esta pensiónse quedó el resto de la guerra, sin meterse en ningún conflicto.

Cuando las tropas llegaron a Madrid, Román, uno de los panaderos de Ubrique, iba a ir con su camión cargado de pan a abastecer la capital. Nuestro bisabuelo Francisco, padre de Leandro, le dió al panadero sus señas y le encargó que lo buscara y lo trajera de vuelta.
Presa de una gran impaciencia, Francisco no pudo esperar y aprovechó la primera oportunidad que tuvo, dos días más tarde, para ir a Madrid a buscar a su hijo. No tenía noticias de él desde hacía más de seis meses.
En el camino tuvieron que parar en Valladolid a hacer noche, porque el viaje era demasiado largo. Al entrar Francisco en el hotel, mientras estaba esperando que le dieran habitación, oyó que lo llamaban: ¡¡¡Era Leandro!!! La casualidad había hecho que padre e hijo se alojaran en el mismo hotel la misma noche. (Leandro Izquierdo, abuelo de nuestro abuelo, era de Valladolid).

Nuestra madre cuenta unas historias escalofriantes del momento en que vio aparecer a su padre por la calle de las Ánimas, ella tenía siete años y hacía tres que no veía a su padre, llegaba muy delgado y consumido, con algo de barba y muy cansado.

Hasta aquí la primera parte de la historia. La segunda empieza el día en que nuestro tío Leandro leyó un libro de Ian Gibson: "Paracuellos, cómo fué"



Portada del libro de Ian Gibson

Este libro es un intento del hispanista de aclarar qué sucedió realmente en las matanzas de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz. Ian Gibson defiende que es necesario saber qué pasó durante la guerra con tantos muertos de un bando y de otro para la salud de la nación.
Comienza el libro con un relato de Ricardo Aresté, alcalde (en 1983) de Paracuellos. Él tenía 19 años en 1936, y se acercaba a abrir la tienda muy temprano cuando, a las ocho de la mañana del siete de noviembre, vio que llegaban tres autobuses de dos pisos con presos (eran los autobuses "londinenses", de los que se usaban para el transporte público en Madrid), los presos, atados, iban bajando, y allí, con armas automáticas, los mataban.
El mismo horror se reprodujo al día siguiente, y siguió después.
Esto que cuenta Ricardo Aresté es exactamente de lo que se libró nuestro abuelo cuando no respondió a la llamada de la saca en la cárcel.

Es un libro muy interesante, claro y bien documentado, en el que se incluyen entrevistas muy cuidadas y varios apéndices que nos han llamado poderosamente la atención:


Ian Gibson: "Paracuellos, como fue" Apéndice 1

Este apéndice es la lista nominal de presos sacados de la cárcel Modelo el 7 y 8 de noviembre de 1936, esos que fueron conducidos a Paracuellos y asesinados.
Si seguimos leyendo, y llegamos a la letra I, encontramos a nuestro abuelo:


Ian Gibson: "Paracuellos, cómo fue"
En el listado de muertos aparece Leandro Izquierdo Rivera

Y esta es la realmente asombrosa y macabra casualidad: nuestro abuelo fue declarado muerto por primera vez el 7 de noviembre de 1936, y murió realmente el 7 de noviembre de 1988, cincuenta y dos años después de haber sido "fusilado" en Paracuellos del Jarama.
Si aquel "amigo" no le hubiera dicho que se callara, si no se hubiera "difuminado" en la cárcel el tiempo que continuó allí, si no hubiera superado esa pulmonía, nuestra vida nunca habría sido como fue.
Él nunca supo que había estado en esa lista, nunca leyó a Ian Gibson y nunca entendió porqué estuvo en la cárcel. Era un joven trabajador hijo de un arriero que luchaba por sacar adelante a sus cinco hijos.
Después de la guerra Leandro tuvo dos hijos más, José Luis y María Remedios, y muy pronto recuperó su fábrica, sus pieles y su negocio.


Nosotros, además, vivimos una historia muy especial aquel día. La noche en que murió nuestro abuelo, por insuficiencia respiratoria, la más pequeña de la familia, Julia, tenía sólo dos meses, y estaba muy enferma con tosferina. Estuvo muy malita, y aquella mañana mejoró de pronto increíblemente. Siempre hemos pensado que no sólo existen las casualidades... Gracias, abuelo.


Ubrique, 7 de noviembre de 2009

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cristóbal Rubiales García: nuestro tío-abuelo

Niños de la familia Rubiales disfrazados para el carnaval
(Isabel Ramos, Emilio Ramos y Coveñas)
Fotografía de principios del siglo pasado
recuperada
por Cristóbal Rubiales García


Hoy hemos tenido una visita muy interesante, nos hemos podido reunir con nuestra "tía" Pepa Rubiales y su hijo, Cristóbal Pérez Rubiales y hemos tenido la suerte de conocer un poco mejor a nuestra familia.

Cristóbal Rubiales García, padre de Pepa, nació en Ubrique en 1907, era hijo de Josefa García Angulo y José Rubiales Coveñas (hermano de Julia Rubiales Coveñas, nuestra bisabuela, la mujer de Manuel Janeiro Córdoba).

Josefa y José tuvieron varios hijos: Paco, Odón, Pedro, Isabel, Ángeles, Josefa, Cristóbal y Celia. Cristóbal tenía ocho años cuando su hermano mayor, Paco, se fue a Cuba, donde aún viven sus descendientes, a los que han recuperado hace muy poco tiempo.
El segundo hermano Odón, quería ser torero, y hacía todo lo posible por seguir con su profesión, pero su padre (José Rubiales Coveñas) era muy estricto, y no estaba de acuerdo con estos gustos de su hijo. Como Odón era muy obstinado, dijo a sus padres que se iba a Cuba con su hermano, aunque en realidad se quedó en España toreando.
Cuando su padre descubrió el engaño, lo obligó a irse a Cuba de verdad, e hizo el viaje con él para que no lo engañara de nuevo.
Al llegar a Cuba, José murió repentinamente, así que allí quedó enterrado. Pepa sigue conservando el estoque de su hermano Odón, que no tuvo hijos.


Emilio Ramos leyendo con su prima
Fotografía recuperada por Cristóbal Rubiales


Mientras tanto, la familia de Cristóbal familia se mantenía con el negocio familiar de los sombreros, tenían el taller de sombrerería y la tienda en la calle San Sebastián.
Cristóbal trabajó en el negocio familiar hasta que se casó, con Juana Maza Gallego (1917).
A partir de entonces Cristóbal trabajó como petaquero y cocinero. Cristóbal y Juana tuvieron tres hijos, José, Juan y Josefa, y vivían en la calle Real.

Nuestra tía Pepa nos ha contado que Cristóbal Rubiales García, nuestro tío-abuelo, era un hombre muy interesado por la familia, por recuperar los recuerdos, las historias y los objetos familiares, aficción que, para nuestra suerte, ha heredado su hija.

Las fotografías de esta entrada fueron recuperadas por Cristóbal en la casa de su padre, son todas de familiares, aunque, desafortunadamente, no podemos saber quiénes son.



Uno de los primos Rubiales
Principio de siglo
Fotografía recuperada por Cristóbal Rubiales


jueves, 5 de noviembre de 2009

La Academia San José de Calasanz

Alumnos de la Academia de Enseñanza Primaria
"San José de Calasanz" Ubrique
Curso 1967-68

Manuel Cabello, como ya hemos dicho varias veces, comenzó profesionalmente en el mundo de la marroquinería, pero no estaba hecho para ese mundo, y muy pronto recuperó su auténtica profesión: Maestro.
Sus primeros pasos en el mundo de la enseñanza los hizo en su propia academia: la Academia de Enseñanza Primaria San José de Calasanz", que tuvo su primera sede en el número 60 de la calle San Sebastián. No eran muchos los alumnos que asistían toda la jornada, pero sí bastantes los que acudíamos a la "permanencia", todas las tardes.
Hemos recuperado esa fotografía casi histórica, en la que estamos muchos: Pepe, Paco, Miguel, Juan, Diego, Miguel Ángel, Mari Carmen, Manolo, Gregorio, Serafín, Francisco, Leandro, Juan de Dios, Esperanza, Bartolo, Juan, José Antonio...
También hemos encontrado un listado de los primeros alumnos. Nos parece muy interesante publicar los nombres, porque es la primera vez que conocemos a casi todos los integrantes de un grupo escolar, y son los siguientes:



Estos primeros cursaban 1º,2º y 3º de primaria:

  1. Miguel Ángel Cobos Burguillo
  2. Javier Troncoso Valle
  3. Manuel Pérez Díaz
  4. Miguel Leo Menor
  5. Juan de Dios Gómez Angulo
  6. Pedro Arenas Chávez
  7. Diego Candil Díaz
  8. Fernando Oliva García
  9. Juan Sevilla Ordóñez
  10. José Antonio Becerra Jiménez
  11. Félix Sánchez Coronil
  12. José Luis Piñero Castro
  13. Bartolomé González Esteban
  14. Francisco de Asís Cabello
  15. Manuel María Cabello
  16. Antonio Avelino Mateos
  17. Francisco Vázquez Sánchez
  18. Manuel Montes Reina
  19. Antonio Mena Delgado
  20. Juan Ortiz Orihuela
  21. Manuel Gómez Valle
  22. José Vilchez Padilla

Los siguientes venían a permanencia:

  1. Diego Guerra Cañamaque
  2. Andrés Chaves Melero
  3. Juan Carlos Domínguez García
  4. Serafín Ruiz Pulido
  5. Manuel Mena Márquez
  6. Juan Díaz Pino
  7. Miguel Pino Almagro
  8. Miguel Orellana Avelino
  9. Mª del Rosario Ramírez García
  10. Mateos Pérez Atienza
  11. José Domínguez Gago
  12. José Gómez Rodríguez
  13. José Peña Babero
  14. Juan Zurita Viruez
  15. Gregorio Cobos Burguillo
  16. Bartolomé Gutiérrez
  17. Diego Rubiales Chavez
  18. Juan Aguacil


Estos son nuestros primeros recuerdos escolares, la academia se trasladó muy pronto a la Escuela de Artes y Oficios, y allí había varias aulas. Casi todos los alumnos continuaron con Manuel Cabello y de esta academia salieron los primeros integrantes del Grupo 208 de Misión Rescate.

Esperanza Cabello, Noviembre 2009


martes, 3 de noviembre de 2009

¿Tiene usted una cartera de Ubrique?


El trabajo de nuestro padre tuvo muchas repercusiones sobre Ubrique desde todos los puntos de vista. Consiguió llevar el nombre de nuestro pueblo a todos los rincones de la geografía de nuestro país no sólo como pueblo marroquinero, sino como un pueblo de tradiciones, cultura e historia que merecía la pena ser visitado y conocido.
Sus primeros pasos fueron en la marroquinería, primero trabajando en la petaquería de su padre, en la calle del Perdón, y más tarde llevando su propio negocio, en el número 60 de la calle San Sebastián, y, aunque no fue buen negociante y tuvo que cambiar el negocio de las petacas por la tiza, nunca olvidó sus orígenes y siempre estuvo investigando y recopilando información y material con la esperanza de montar algún día el Museo de la Piel y escribir un libro sobre la Historia de la Piel de Ubrique.
Hemos encontrado en su archivo un pequeño recorte de periódico, no sabemos de qué periódico (parece del Diario de Cádiz) ni de qué año (suponemos que de principios de los setenta), en el que se publica un artículo escrito por él mismo alabando el trabajo de los marroquineros y desgranando cuánta laboriosidad hay detrás de cada pieza hecha en Ubrique. Lo transcribimos a continuación:


UBRIQUE

¿TIENE USTED UNA CARTERA DE PIEL DE UBRIQUE?


¿No tiene usted ahí, a la mano, una cartera de Ubrique?

Yo quisiera decirle, lector amigo, con mis palabras, cuánto encierra esa pieza bellamente trabajada, dónde, cómo y quién la hizo.

Ubrique es un bonito pueblo andaluz, gaditano, lazo de unión de las tres provincias hermanas, Málaga, Sevilla y Cádiz. Si lo busca en el mapa es fácil encontrarlo. Está allí donde la provincia de Cádiz se cansó de ser campiña y llana para convertirse en agreste, casi salvaje y pina sierra gaditana. Pero si busca a Ubrique en el suelo bravío de sus montañas, qué difícil será su encuentro. El anfiteatro grandioso de sus montañas lo rodea, lo abraza, casi lo ahoga.

Ubrique es un valle florido, vergel casi divino, tranquilo, reposado, blanco purísimo, inquieto, trabajador, reflejos de sol en sus crestas escarpadas....

Y es ahí donde se hizo esa pieza que tiene usted en sus manos. Quizás otras manos femeninas, quizás las manos de un hombre la fabricaron. Pero no cabe duda de que el fino estilo y el más puro acabado de la misma salió de un ubriqueño. Si no de origen, al menos de adopción. Porque Ubrique es tan hospitalario y noble que siempre hace como dice la coplilla “no entiende ni de raza ni de colores” y todo aquel que pasa por sus puertas es tan hijo de Ubrique como el que más.

Fueron muchos años de preparación para que de esas manos saliera esa pieza bellamente labrada. Observe con qué cuidado se marca el paralelismo, sus centros de simetría, igualdad de sus ángulos. Con qué cuidado la acabaron. Es incomprensible que un trozo de piel, que vino de Valencia o Barcelona, o quizás del extranjero, en Ubrique se troceó, se modeló, rebajó, abrillantó y confeccionó un artículo de tal categoría que dudo que se encuentre igual de otros mercados.

Ubrique es un pueblo en pleno desarrollo. La industria de la piel abarca casi la totalidad de su mano de obra. No obstante, las industrias afines a la piel también están muy desarrolladas. Pueblo de creciente ritmo hace que la inmigración, no sólo de la provincia, sino de toda España, se sienta en ésta. Familias de gallegos, vascos, catalanes... se encuentran aquí. Es todo un pequeño mundo fabril.

Sus fábricas, talleres artesanos, tienen una característica especial, rebosan entusiasmo por conseguir el mejor acabado. Su estímulo para el trabajo es el amor a la pieza bien hecha y de su idiosincrasia un autor consagrado señaló: “Sensato y sobrio, tranquilo y religioso, como fueron sus antepasados; independiente, industrioso, robusto y valiente como pueblo de la Sierra”.


MANUEL CABELLO JANEIRO