lunes, 9 de junio de 2014

Luis Vilches Moreno, homenajeado por el pueblo de Ubrique

Luis Vilches, recibiendo de manos de José Pulido
 el reconocimiento por toda una vida dedicada a la marroquinería


Por Esperanza Cabello

Cada año por estas fechas tiene lugar un acontecimiento extraordinario: el pueblo de Ubrique rinde homenaje a algunas de las personas que han dedicado toda su vida a la marroquinería en todas sus facetas: empresarios, petaqueros, costureras, viajantes...
En esta ocasión los homenajeados han sido Juan Zapata Vázquez, como petaquero, Diego Ríos Domínguez, como viajante, Carmen y Paca León Gómez, como costureras, y Luis Vilches Moreno, como empresario.


Comienza la ceremonia


El acto fue presidido por el alcalde de Ubrique, Manuel Toro; la concejala de Cultura, Josefina Herrera; el presidente de Empiel, José Pulido y una de las responsables del Museo de la Piel, Maribel Lobato. Comenzó a las siete y media de la tarde del viernes pasado, y alrededor de los homenajeados nos reunimos amigos y familiares, acompañándolos y  sumándonos al homenaje.
En la página del Museo de la Piel de Ubrique podemos leer la noticia, con una estupenda serie de fotografías del acto realizadas por Paco Solano (en este enlace)



Todos los homenajeados reunidos, felices de este reconocimiento


Nunca habíamos asistido al homenaje que cada año se celebra con motivo del Día del Petaquero. A pesar de que la mayoría de nuestra familia se ha dedicado (y se dedica) a la marroquinería nunca, hasta este viernes, el homenaje había recaído en alguien de la familia.
Y al hablar de la familia nos referimos, por supuesto, a Luis Vilches. Lo conocemos desde siempre, fue amigo de nuestro padre durante toda su vida, y la historia de las dos familias, la familia Vilches y la familia Cabello, ha transcurrido, durante muchos años, simultáneamente. 


Luis Vilches y Paquita Arenas, su mujer, también empresaria de la piel


Luis y Paquita eran muy amigos de nuestros padres, más que amigos, eran compadres, y en nuestra familia siempre ha habido un reconocimiento y un cariño especial por ellos. Desde que nos subíamos en el Dos Caballos los catorce (siete Vilches y siete Cabello) para ir al campo, a la feria, a la romería o donde fuera pasando por las subidas al San Cristóbal, los paseos al campo, las excursiones al Salto de la Mora, como buenos ocurritanos, los Días de los Paseos...
Recordamos aquellos días de Reyes cuando llegaban a casa con tantos regalos (eran los padrinos de la pequeña de la familia), o las historias de lo buena que era Paquita y lo bien que se había portado en aquella difícil época empresarial.
Por eso cuando nuestro amigo Rafael nos habló de a este homenaje nos pusimos tan contentos como si fuera a nuestro propio padre. 
Luis Vilches ha dedicado casi toda su vida a la marroquinería. 
Nació en Ubrique en 1926, era el tercer hijo de María Moreno Muñoz y Rafael Vilches Rodríguez. Su madre estaba embarazada de siete meses cuando su padre, brigada del ejército en Tetuán, murió en acto de servicio en la Plaza de España de Tetuán.
Así que Luis no pudo ni siquiera conocer  a su padre, y, aunque su madre se dedicó con gran empeño y entrega  a la educación de sus hijos, a los doce años el benjamín dejó la escuela, muy orgulloso de su maestro, don Fernando Gavilán, del que siempre tuvo buenos recuerdos.
A esa edad tan temprana el pequeño Luis Vilches comienza a trabajar en la petaquería de los hermanos Ramos. Siempre recuerda con alegría y añoranza aquella primera época de petaquero. Luis habla de sus primeros jefes con gran cariño, y destaca el gran ambiente de trabajo y la alegría que había en aquel taller.



Luis Vilches y Manuel Cabello, 1971


Muy pronto Luis y su hermano Rafael fundan, junto a Juan Ortiz Moreno y Pedro Montero Gago, su propia empresa, en la que el encargado era su hermano Rafael Montero. Una empresa líder y de referencia  en el sector de la marroquinería: manufacturas Mórvil.
No sabíamos bien el origen de este nombre, y gracias a su hijo Rafael hemos sabido que se trata de las iniciales de los socios de la empresa.
Aunque en realidad, como pasa en los pueblos, la empresa era conocida con otro nombre. Seguro que si preguntas en Ubrique por Mórvil habrá pocas personas que sepan dónde está (o dónde estaba), pero si preguntas por "El Vaticano" todo el mundo sabrá que es la empresa que estaba en la calle Doctor Zarco Bohórquez.
En el discurso de agradecimiento que Rafael, el mayor de los cinco hijos de Luis y Paquita, pronunció el pasado viernes, tuvimos muchos momentos de emoción, pero también momentos divertidos.



Rafael agradeciendo en nombre de su padre el homenaje


Rafael nos contó que Manufacturas Mórvil comenzó en un soberado frente al San Antonio en sus primeros tiempos. Pronto se instalaron los cuatro socios en una casita amarilla en el Caracol, también en el soberado.
 La familia siempre se ha distinguido por una religiosidad ferviente y en aquella época tenían un gran cuadro del papa Pío XII con un mensaje de paz que presidía el taller de trabajo.
Un conocido y querido ubriqueño, Sebastián Macías "El Pato", llegó a la empresa como petaquero, y al ver aquel cartel del papa se dijo en voz alta: "Ya está, esto es El Vaticano". 
Y desde aquel día a la empresa de Luis se la conoció con ese nombre.
Luis se ha distinguido siempre pòr su amor al trabajo. Hombre serio, correcto, educado, responsable y muy cariñoso con nosotros, era de los que han marcado, como nuestro padre, una época.
Siempre era el primero en llegar al trabajo, y el último en terminar la jornada. 
El hecho de ser empresario no le hacía mantener distancias con sus trabajadores, con los que siempre tuvo un trato afable y cercano.
Es el ejemplo de persona que se hace a sí misma: autodidacta y resuelto, facilitó la construcción y el desarrollo  de una de las empresas líderes en el sector marroquinero desde principios de los cincuenta hasta mediados de los ochenta, dando trabajo a cientos de petaqueros y fabricando miles de piezas, de las que él mismo era el diseñador y patronista.

Nos sentimos muy felices y muy orgullosos de este reconocimiento a su labor como empresario marroquinero, y estamos seguros de que tanto Luis como su mujer, Paquita, a la que él ofreció inmediatamente su homenaje, lo  merecen sobradamente.

Nuestra enhorabuena a Luis, a Paquita, a Juan Zapata, a Diego Ríos y a las hermanas León, Paca y Carmen. Todos ellos han contribuido a la grandeza de la marroquinería y al buennombre de nuestro pueblo.


.

viernes, 6 de junio de 2014

La fiesta de la flor en Ubrique. El sanatorio que nunca existió.

Nuestras abuelas Julia Janeiro y Natalia Fernández entre las señoritas que postulaban 
entregando flores a cambio de un donativo para el sanatorio



Por Esperanza Cabello


De vez en cuando nos llevamos gratas sorpresas curioseando por internet. Compramos un ejemplar de la revista "La unión ilustrada", de 1925, porque sabíamos que  podríamos encontrar unas fotografías y una historia muy curiosa de nuestro pueblo y de nuestra familia:
La historia del Sanatorio Antituberculoso de nuestra localidad.
Pero además, en esta historia estaban implicados varios miembros de nuestra familia, ya que podemos reconocer a nuestras dos abuelas en las fotografías, que, curiosamente, había hecho Pedro Janeiro para enviar a la revista.

 en este enlace p. 32

La Fiesta de la Flor: las chavalas ubriqueñas 
(entre ellas nuestras dos abuelas, Julia y Natalia)
engalanadas y preciosas para la ocasión


Hemos estado indagando y preguntando a nuestras "informadoras habituales", Isabelita Álvarez, Margarita Piñero y Rafaelita Ponce, nos han contado lo que ellas recuerdan de este acontecimiento: A principios de siglo había muchos enfermos de tuberculosis.
 Nuestros compañeros científicos, Luis y Pepe, nos explican que la tuberculosis era una enfermedad muy grave, mortal, producida por una bacteria, que se contagia por las gotitas de saliva expulsadas al estornudar. Las condiciones de vida poco salubres, la mala alimentación, la escasa higiene y la humedad hacían que se propagara y fuera muy difícil de curar. En aquella época no había aún antibióticos (Fleming descubrió la penicilina en 1929) y se construían sanatorios antituberculosos que cumplían una doble función: por un lado los enfermos estaban aislados y no se propagaba la enfermedad; por otro tenían mejor calidad de vida, mejor alimentación, mejor higiene y estaban en un clima seco que les ayudaba a reponer fuerzas y luchar contra la bacteria.

Pues en Ubrique surgió la idea de construir un sanatorio antituberculoso. No sabemos aún de quién surgió la idea; quizás el Doctor Zarco Bohórquez, eminentísimo médico ubriqueño, impulsó esta idea.
En el abc de 17 de diciembre de 1935 encontramos al doctor Zarco dando conferencias sobre la curación de la enfermedad.


Doctor Zarco Bohórquez


En el libro Panorama de la cardiología en el Cambio de Milenio, escrito por Pedro Zarco Gutiérrez y Manuel Díaz-Rubio García, podemos leer una pequeña biografía de Pedro Zarco Bohórquez:


Don Pedro Zarco Bohórquez nació en Ubrique en 1887, fue médico militar y del instituto de higiene de Alfonso XIII. En 1925 ingresó, por oposición, en el cuerpo facultativo del Hospital de Rey donde fue Jefe de Clínicas, desarrollando una gran labor dentro del área de las enfermedades infecciosas, concretamente sobre la viruela. Gran médico, con enorme dedicación a  su profesión y carisma personal, realizó importantes aportaciones en el campo de la tuberculosis, alguna, siendo Director del Sanatorio de Valdelatas, de gran trascendencia en relación a la posibilidad de trasmisión de la tuberculosis de madre a hijo. Demostró que el hijo de una madre tuberculosa nace sano y que la tuberculosis no era una enfermedad hereditaria. Su libro “Tuberculosis y embarazo” tuvo gran impacto por estas aportaciones. Su pronta muerte a los 55 años como consecuencia de la enfermedad a la que con total entrega se dedicaba…

Esto nos hace pensar que quizás fuera uno de los impulsores de la construcción del Sanatorio Antituberculoso en la Sierra, aunque seguramente era un proyecto común, pues, según Margarita Piñero, había muchísimas criaturas afectadas de tuberculosis, y se hacía necesario tomar medidas.




Noticia en "La Unión Ilustrada"


Según la revista "La Unión Ilustrada" la cuestación tuvo un  gran éxito, quedando demostrados los sentimientos humanitarios de los vecinos, y la recaudación obtenida fue de relativa importancia.
Hasta aquí, todo bien. Pero... ¿dónde está el sanatorio?

Nuestras tres informantes rieron y nos repitieron la pregunta. Parece ser que el dinero (el que se recogió entonces y en los años siguientes) se perdió. Por lo visto en todas las épocas ha habido listillos que se aprovechan del trabajo de los demás.
Quizás nunca se consiguiera suficiente y el dinero se destinó a otros menesteres. Rafaelita nos dice que hasta sacaron el tema en las coplillas de carnaval, y que, de todas formas, la gente siguió yendo a Benaocaz, donde el clima excepcional, la escasa humedad, la tranquilidad y las buenas comidas hacían milagros con los enfermos.


.

martes, 3 de junio de 2014

Carta abierta a mi sobrina Esperanza.

Los hermanos Cabello Janeiro con abuela Joaquina
Ubrique, abril de 1936


Por José María Cabello
(Tito Pepe)

Carta abierta a mi sobrina Esperanza: 

    

              En vísperas del aniversario del fallecimiento de tu padre, quiero -con estas líneas- agradecerte a ti y a tus hermanos el mantenimiento del blog familiar que  a su nombre y al de tu madre habéis seguido  en tanto tiempo. Nos ha permitido mantener permanentemente su recuerdo, ha servido para establecer un vínculo invisible pero muy fuerte entre todos los que formamos parte de esa "dinastía" familiar de la que nos sentimos orgullosos.

       Se ha convertido-con vuestra solidaridad y apertura- en un punto común para  tantos ubriqueños de la diáspora que enriquecen su contenido con las aportaciones-muchas de ellas de auténtico rigor académico- en un marco de absoluta libertad de expresión. Y hasta nos ha ayudado el blog a que se nos haya hecho cortísimo el tiempo de su ausencia.

      Parece que fue ayer y han pasado ya catorce años en que vive en tantas obras por él realizadas y en nuestra memoria. Así  que como decano del apellido Cabello y desde la altura de mis ochenta y un años-ayer cumplidos, os doy las gracias. Muchas gracias "et ultra" (Ya sabes que mi latín es vulgar y no clásico como el tuyo o el de la prima María José).

       Y ahora, espigando en mis recuerdos algunos datos que completen el perfil de tu padre, mi hermano, que tan perfectamente habéis dibujado en tantos años. De la poliédrica personalidad de  Manolo Cabello (empresario, maestro, investigador, publicista, periodista, poeta...) yo destacaría su enorme voluntad de hierro. Pero  impredecible por paradógigo. Podía fallar en lo fácil y se crecía en lo difícil. 

 
 Manolo y Pepe, 1939


       Como ejemplo recuerdo que finalizado su bachillerato como interno en los Escolapios suspendió el examen de Estado en Sevilla  y lo aprobó en Madrid -a pecho descubierto- que era lo más difícil en aquellos años.

      Y ya en el Colegio acreditó sus dotes comerciales, que abundan en algunas de la familia (mis hermanas) y de las que carecemos otros. Y va de recuerdos: Uno y otro estábamos internos. Él en Sevilla y yo en Málaga. Pese a la distancia y las dificultades de comunicación de entonces seguíamos unidos. Él destacaba en ciencias, lo mío siempre fueron las letras. Llegamos a un acuerdo y a un cuasi contrato por el que yo le mandaba los ejercicios de latín traducidos y él me remitía la Revista “Calasancio”, que eran las únicas noticias deportivas que me permitían leer en mi "extraño colegio" donde no había ni radio ni periódico.

A  los años supe -por un compañero de su curso- que mis apuntes los vendía para su tabaco. Un dato curioso: mis nietos, los de tu prima Noemí Julia también están en los mismos. Pero los tiempos han cambiado: ahora son los Escolapios de Pijuelo hijos de Don José de Calasanz. Así los  conocen popularmente en Pozuelo de Alarcón.
 

    Y donde demostró su fortaleza, fue -sin duda- en sus inicios profesionales como Maestro. No podemos olvidar las circunstancias ambientales que le rodearon. En los años sesenta del pasado siglo sobrevino  en Ubrique una de las periódicas crisis de la marroquinería, que arrastró a  buen  número de industriales, entre ellos a mi hermano. Es un dato curioso que podía ser objeto de un estudio serio por algún sociólogo de las nuevas hornadas de universitarios locales. Y en un increíble "tour de forces" realizó los estudios  de Magisterio en un par de años, incluidos los ejercicios de oposición, -que consiguió a la primera. Pero todo ello cumplida ya la treintena, con cinco hijos en el mundo  estudiando fuera de su casa y sin ingreso económico alguno. Claro que para superar ese bache contó siempre con la ayuda silenciosa pero fuerte de tu madre Esperanza.-mujer superinteligente- que renunció a un brillante futuro académico para ser la ejemplar madre y esposa a la que todos queremos. Así aunque tardíamente se reencontró con su verdadera vocación docente que tantos y tan grandiosos frutos produjo y nos permite conservar su memoria y su recuerdo.

Y el recordar con más datos la fuerza de voluntad de tu padre, lo dejo para otro día. Prometido.

 
 Manolo y Pepe, años noventa




Sabes que tengo dificultad  para dominar este instrumento. Sin embargo no puedo decir adiós sin recordar mi aniversario del pasado año en que me ahogasteis de amor y de cariño. 
Os recuerdo y os quiero a todos. Agradezco también las  numerosas  felicitaciones que recibí ayer. Y mi enhorabuena final por el éxito académico de tu hijo Serafín por su doctorado. Bendita se la rama que a tan frondoso árbol sale. Claro que los escolásticos decían que "genus per speciem derogatur" Y aquí está claro que nuestros hijos y nietos han mejorado la especie.

Muchos besos del tío Pepe.

 (Continuará).




.

domingo, 1 de junio de 2014

Fin de curso en Las Cumbres

 Los alumnos de Sociales con su tutora, Susana Corona


 Por Esperanza Cabello

El pasado viernes tuvo lugar en Las Cumbres  una de las ceremonias más emotivas, importantes y decisivas del año. Pocas veces durante el curso en los institutos  hay momentos de tanta emoción como en la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato. 
Es un año muy difícil para padres, alumnos y profesores, todos tenemos una gran responsabilidad e intentamos poner todo de nuestra parte para que "nuestros niños" lleguen bien preparados y con éxito a este punto crucial de su vida académica.
Durante un año todo han sido nervios, dudas, trabajo, un poquito de flojera a veces, empezar de nuevo, intentarlo, seguir, derrumbarse, volver a empezar...
Para los alumnos, sobre todo para los más responsables e interesados, es toda una carrera de obstáculos, que a veces parece insalvable. Para algunos de nosotros, los que llevamos más de treinta años acompañándolos en estos momentos, es siempre un reto, y sabemos que casi todos lo conseguirán, sobre todo, los que se empeñan y lo intentan una y otra vez.


 Los alumnos y alumnas de Bachillerato de Artes con su tutor, José Antonio Martel


Y ahora ha llegado el momento de dejarlos ir, algunos han triunfado en todos los aspectos, otros han aprendido que la vida no es solo jugar y divertirse, otros han trabajado muchísimo y han dado todo lo posible de sí mismos para conseguirlo.

Es uno de los momentos del año que más nos gustan y que, a la vez más nos entristecen. Cuando se van  yendo nos queda la sensación del deber cumplido, la satisfacción de haber ayudado a tirar del carro con todas nuestras ganas y la alegría de ver a nuestros niños convertidos en mayores, ya dispuestos para seguir adelante por sí mismos en la vida. Unos siguen bien, a otros les cuesta más, pero todos, sin excepción, han superado esos primeros momentos de pánico del último curso.
 Después, en particular, siempre hay un trocito de corazón que se  rompe cada año cuando sabemos que no estaremos más con algunos de ellos. A veces son los que más tabarra nos  han dado, o quizás los que se han mostrado más débiles y los hemos apoyado más. También, en algunos momentos, hay algunos, y algunas, con las que hemos  sentido una conexión especial, por cercanía, por detalles, por vivencias... 

Pero en días como estos compartimos con los padres el orgullo y la felicidad de haber andado un pasito más junto a ellos, dejándolos preparados para seguir "solitos".


 Los alumnos y alumnas del Bachillerato Científico y Tecnológico con su Tutor, Juan Lorenzo


 Algunos de nuestros niños llevan con nosotros seis años, los vimos entrar en Las Cumbres cuando eran muy pequeños, y a lo largo de estos años los hemos visto crecer y convertirse en hombres y mujeres. 
En el fabuloso montaje de video que ha preparado Eulalia Ortega hemos visto cómo han crecido, cómo esas caritas de bebés o de adolescentes han ido dando paso a estos chavales y chavalas simpáticos, alegres, educados, estudiosos. Algunos siguen siendo muy "canallas" y otros conservarán su espíritu divertido y juguetón hasta que sea abuelitos ellos también.
La verdad es que también nos han hecho sufrir, que nos han dado algunas horas difíciles... ¡Ay, aquellas últimas horas del jueves con aquel cuarto, cuántos dolores de cabeza nos dieron! ¡Ay, esas guardias del viernes, con los niños intentando escaparse y hacer novillos!
Pero si ponemos en una balanza todos los buenos y malos momentos,  preferimos quedarnos con los buenos, con todos esos momentos de risas y de charlas, con tantas historias, con tantas confidencias, con tantos éxitos cosechados, con tantos retos superados.




Los alumnos de Humanidades con su tutora, Candelaria Fernández


Esta en concreto es una de las fotografías que más nos ha gustado ver y que quedarán para siempre en nuestra memoria (gracias, María), en este pequeño grupo de Humanidades encontramos uno de los retos más importantes superados, y todos nos hemos sentido muy felices de haber podido compartir con Carmen estos momentos.



 Los mejores resultados académicos para estos doce "fieras" 
Y, por supuesto, para Irene Chacón, que se nos despistó
¡Enhorabuena!


En todos estos años esta promoción ha tenido muchos profesores dedicados y capaces. Este año, por supuesto, también. Hemos vivido muy de cerca los desvelos de los tutores de los grupos: Juan Lorenzo, Martel, Candelaria y, sobre todo (por compartir calumnos con ella), los de Susana, que ha  sufrido y trabajado todos y cada uno de los días de este curso con sus niños.
Ha habido dieciséis alumnos y alumnas propuestos para el premio extraordinario de Bachillerato. Eso significa que todos ellos tienen más de 8,75 de media. Unos resultados increíbles, que reciben, obviamente, un reconocimiento especial.




Cristina Séllez, la mejor de las mejores. 10 de nota media en todos los cursos de bachillerato


Y entre los alumnos y alumnas hay tantas historias de trabajo, desilusión, esperanzas e ilusión como personas. Este año eran unos setenta en total, y de entre ellos destacaríamos a muchos.
En primer lugar, a dos que, a pesar de no haber superado el curso, han superado, a su corta edad y con mucha valentía y esfuerzo, una lucha terrible y temida: Carmen y Álvaro, que con toda seguridad van a hacer un estupendo curso el año que viene, ya con la salud recuperada (no sabéis la alegría que eso ha supuesto para todos nosotros) y dispuestos a estar en perfectas condiciones en cuanto llegue septiembre.
¡Todo nuestro ánimo, nuestro apoyo y nuestro cariño para los dos!


Los mejores expedientes de nuestro centro: las tres alumnas que han obtenido
 Matrícula de Honor, Cristina, Nieves y Miriam, junto a nuestro Director, Ignacio Calvo


En segundo lugar, no podemos dejar de hacer mención a todos los alumnos de transporte, sobre todo a los de Grazalema, sus horarios se multiplican y han de hacer un esfuerzo muy grande para seguir el curso como los demás: levantarse muy temprano y almorzar a la hora de la merienda. Sin embargo de las tres alumnas con matrícula de honor son precisamente dos niñas de Grazalema, Cristina y Nieves. Miriam es ubriqueña. Las tres son un ejemplo y un modelo a seguir, han hecho un curso brillante a base de mucho esfuerzo y mucho estudio. ¡Enhorabuena a ellas y a todas sus familias!



Las tres "joyas" del centro

Y, por supuesto, nos acordamos del tremendo esfuerzo que ha supuesto para todos y todas este año, aquellos que han superado vicisitudes familiares, la muerte de un ser querido, problemas de todo tipo que han tenido su parte positiva, porque todos hemos ido aprendiendo lecciones a diario, desde cómo se puede tener la entereza de venir a hacer exámenes finales cuando acaba de morir un ser querido (un beso, Águeda) hasta cómo seguir adelante con rupturas, accidentes, enfermedades, dudas...


La presidencia del acto: el Director y los cuatro tutores, mientras comenzaban los dicursos 
de los alumnos, en este caso, de las alumnas, patricia, Irene y Natalia


Todas estas emociones comenzaron el viernes a las siete de la tarde. Los cuatro tutores de los grupos de bachillerato se reunían con los padres y madres para hacerles entrega de las notas. Unos setenta alumnos y alumnas se iban reuniendo en los jardines del instituto dispuesto a comenzar su última actividad académica, después de seis años en Las Cumbres.
A las ocho todos nos reunimos en el salón del actos del centro, padres, madres, abuelos, hermanos profesores y alumnos, todo decorado, limpio y engalanado para la ocasión. (No nos hacemos una idea de la cantidad de vueltas que dan Javier y Pepi para que todo esté a punto y la cantidad de detalles de los que todos están pendientes: los papeles, los cuadros, la comida, el sonido, el montaje de video...)
Comenzó el Director explicando el verdadero significado de este acto académico, y poco a poco el Jefe de Estudios, Gustavo,  fue llamando a todos y cada uno de los alumnos para recoger la orla y un regalo de recuerdo que Mariola y Modesto iban entregando a los alumnos. Entre bambalinas Pepe, Esther, Eulalia, Macías, Juan, Diana, María José, Javier, Isabel, Luis...  pendientes de cualquier circunstancia.
Una vez entregadas las orlas, llegaron las Menciones de Honor y las Matrículas de Honor, este año nos han correspondido solo tres.


Natalia Aguilar Fabero, con su brillante discurso

Y, después de los honores, los agradecimientos. En primer lugar dos alumnas de Humanidades, Patricia e Irene, nos contaron cómo había sido su año y agradecieron a todos todo el interés y el esfuerzo. A continuación Natalia Aguilar, de Bachillerato de  Sociales, hizo un precioso discurso de agradecimiento, nos gustó que citara a Dalí y a Víctor Hugo (en este enlace podemos leerlo) y que mencionara, sin dar nombres, a todos.



Ignacio Calvo, Director de Las Cumbres, despidiendo a los asistentes

Para terminar, pudimos disfrutar del montaje de video que ha preparado Eulalia Ortega, con fotografías de todos, de los pueblos, de las actividades, de cada persona, de cada ilusión.
Al terminar, Ignacio tuvo palabras de agradecimiento y de aliento para todos, y una mención especial para Carmen y Álvaro.
Y, como es tradicional, después de tanta emoción, un refrigerio para todos, ya solo quedaba sonreír, celebrarlo y seguir haciendo fotos.



Tres de los tutores de segundo, sonrientes y satisfechos
¡Enhorabuena por vuestro trabajo!



Los caballeros científicos de Las Cumbres, un lujo para todos nosotros



¡Felicidades a todos!
Que la vida os siga recibiendo con los brazos abiertos


.