miércoles, 16 de septiembre de 2015

Los burritos en la Perla, 1954. La exposición de David Bulpe, VI



En la puerta de la Perla. 1954

Por Esperanza Cabello

La fotografía en blanco y negro pertenece al archivo de la familia Cabello Izquierdo y fue restaurada en 2009 por Luis Eduardo Rubio.

Esta fotografía es de la calle Moreno de Mora, conocida en aquel momento como calle Cádiz, en la confluencia con la calle Ingeniero Juan Romero Carrasco, antigua calle Tenería.

Corría el año de 1954, Leandro Izquierdo, fabricante de artículos de piel, había recurrido a Mateo Zapata para que le trajera de Sevilla los fardos de cocodrilo con los que confeccionar cinturones y carteras, estos fardos venían desde Francia y  Mateo recogía en un agente de aduanas en la Puerta de Carmona.

El camión, que era de Juan Benítez, había salido de Ubrique en la madrugada del tres  de febrero, y supuestamente debía estar de vuelta durante el día, pero no había regresado cuando lo esperaban. Mateo cuenta que salió de Sevilla mientras nevaba, y que estuvo nevando con fuerza durante todo el viaje de regreso. Al llegar al cruce de Las Cabezas la nevada había arreciado, pero al llegar a Villamartín ya se les hizo imposible continuar, así que tuvieron que pasar la noche allí y dormir en el camión en un pueblo completamente nevado.

Todos estaban muy preocupados en Ubrique porque el camión no llegaba, así que, cuando al mediodía del cuatro de febrero alguien avisó que el camión, con los toldos llenitos de nieve, ya estaba llegando, un montón de curiosos se arremolinaron alrededor. Mateo puso su camión en la puerta del bar La Perla y, ya tranquilo, comenzó a descargar los fardos.

Mateo Zapata está sobre el camión, dispuesto a descargar todo, y en primer término, justo detrás de los burritos, están Ana Venegas Rodríguez y su cuñada, Manuela Barea Atienza, con un gracioso pañuelo en la cabeza.

Misión Rescate en la Plaza. 1968. La exposición de David Bulpe, IX


                    Misión Rescate en La Plaza. 1968


Por Esperanza Cabello


La fotografía en blanco y negro pertenece al archivo de la familia Cabello Izquierdo.

Está realizada en la Plaza de Ubrique durante el curso escolar 1967-1968, junto a la fuente se encuentran dos maestros ubriqueños, Manuel Cabello y Francisco Collado Jara, con varios de sus alumnos, los componentes del primer grupo de Misión Rescate 208 de Ubrique. Misión Rescate era  un concurso radiofónico en el que participamos los niños y niñas de Ubrique desde 1967 hasta 1982, cada temporada don Manuel señalaba un objetivo, que podía ser un monumento, una imagen, unas ruinas, y todos los niños en el pueblo aprendíamos estudiando y protegiendo el patrimonio y las obras de arte de la comarca.

La fotografía ilustró el primer trabajo que enviaron al concurso radiofónico, con el lema “El Columbario de El Salto de la Mora de Ubrique”. Todo el grupo 208 de Misión Rescate se fotografió junto a la fuente de la plaza, una fuente diseño de don Carmelo Gago, anterior  alcalde de Ubrique, que fue todo un símbolo para los ubriqueños, con sus chorros de agua, sus peces de colores y, más adelante, sus luces. La fuente se mantuvo hasta la remodelación de la plaza en los años ochenta.

Al fondo a la derecha se puede ver el antiguo edificio del Banco Español de Crédito que se había instalado en Ubrique en 1925.

La Plaza siempre ha sido lugar de encuentro y de paseos, vemos a unos cuantos hombres que se vuelven a mirar al fotógrafo mientras están caminando por su zona. Hoy en día nos parece difícil comprender que entonces los hombres paseaban por la plaza en la zona que da a la calle Real, mientras que las mujeres solo podían estar  por la zona que da al casino, y que la Plaza era el único paseo.


El acueducto del Convento en 1908. La exposición de David Bulpe, VIII



El convento de Capuchinos de Ubrique


 Por Esperanza Cabello



La fotografía en blanco y negro fue realizada por Enrique Romero de Torres en 1908, cuando se encargó de preparar un reportaje fotográfico para el Catálogo Monumental de la provincia de Cádiz. Enrique realizó varias fotografías de nuestro pueblo, entre ellas esta en la que el convento, el acueducto y el Rodezno son protagonistas.

La construcción del convento  había terminado en 1668, entonces se traía el agua desde el Benalfí.  Más tarde Fray Pedro de Tebas restauró toda la traída de aguas, comenzando la construcción de los Nueve Caños, que terminó en 1723, también se construyó un acueducto para salvar el desnivel del Nacimiento del Rodezno. Era un acueducto arcado y en él estaba la fuente de Cotrino. Fuente y acueducto desaparecieron con las obras de traídas de agua de 1937, ambos quedaron bajo la calzada.

En el centro vemos a dos lavanderas yendo a lavar al Rodezno. Las ubriqueñas han lavado en este lugar hasta finales del siglo pasado, llegaban cargadas con su ropa, su jabón y sus paneras: lavaban, soleaban, enjuagaban y tendían.

A la derecha se ven varias empleitas sobre el empedrado. Era lugar de tenerías y molinos. Había varios molinos que aprovechaban la fuerza del agua del nacimiento. Uno de ellos, el molino de Cotrino, fue, en 1916, sede de la primera Fábrica Municipal de Luz, allí se molturaba el trigo durante el día, y por la noche se producía la electricidad haciendo girar sus descomunales ruedas harineras con el agua que, procedente del cercano nacimiento de la Cornicabra, caía en cascada sobre los arcaduces o cangilones de una noria conectada a la rueda dentada que engranaba con la principal de la tahona, y que en el argot molinero se conocía como "rodezno", por eso se llama así la zona.

La ermita de San Juan de Letrán. La exposición de David Bulpe, X



La plaza de San Juan, o de la República Argentina



Por Esperanza Cabello

La fotografía en blanco y negro pertenece a Miguel López Salas.

La ermita de San Juan de Letrán es un edificio espectacular, el único de la provincia que tiene planta octogonal en origen, lo que lo relaciona  con la Orden Templaria, además es el único en España que reproduce la magnífica fachada del templo de San Andrés, una obra del arquitecto italiano León Battista Alberti.

Cuenta Fray Sebastián que se fundó a principios del siglo XVII (antes que el convento de Capuchinos) y que seguramente era la sede de la Hermandad de la Vera Cruz y del Cristo de la Sangre, una hermandad muy rica. El historiador Alejandro Pérez sugiere que en esta hermandad, relacionada con el culto a la reliquia de la Vera Cruz, estuvo el origen de este templo y de su forma octogonal.

Ha sufrido muchas modificaciones. Sabemos que sirvió de alojamiento a los capuchinos mientras se construía el convento (durante casi setenta años), que se utilizaba como cementerio, que los franceses, por supuesto, lo quemaron, y aunque fray Sebastián dice que se reconstruyó en 1815, en la litografía en color de 1876 se ve que el edificio está quemado por la derecha, quizás fuera a causa de un incendio fortuito.

En esa época ya no era un edificio religioso, tras la desamortización la familia Vegazo adquirió la ermita y la acondicionó como vivienda. Fue su hogar familiar hasta después de la Guerra Civil, cuando los Vegazo se fueron a Jerez, y el ayuntamiento compró el edificio.

Fue la casa de don Gabriel, el cura de Ubrique en los años sesenta, y también la casa de la familia Zapata, sus últimos habitantes.

Tras años de terrible deterioro, la ermita de San Juan fue felizmente restaurada en 2009.

La piscina municipal de Ubrique. La exposición de David Bulpe, XI



La piscina es de todos y para todos, por favor, cuidémosla.


Por Esperanza Cabello

La fotografía en blanco y negro fue tomada por Federico López Salas, su hijo Javier la compartió en “Ubrique en el recuerdo”. Es del día de la inauguración de la piscina municipal, el 15 de julio de 1972.

La piscina había sido solicitada por el alcalde Manuel Janeiro en 1967 y  autorizada el uno de abril de  1969 por el pleno de la Diputación Provincial (al mismo tiempo que el mercado de la avenida de España y el nuevo matadero). La construcción comenzó en octubre de 1970.

El 15 de julio de 1972 el gobernador civil de la provincia, acompañado de las autoridades locales y cientos de ubriqueños y ubriqueñas, procedió a la inauguración.

Fue un gran día en el pueblo, ese primer día fue gratuito para todos. Muy pronto nos acostumbramos a los cursos de natación, con don Enrique Maravini los primeros años, a los abonos de la piscina, a la inconfundible y querida voz de Belisario: “Se ruega a los señores bañistas…” y al cartel: ““La piscina es de todos y para todos, por favor, cuidémosla”.

Nuestra piscina era la más bonita de los alrededores, en los años siguientes se siguió mejorando, construyendo nuevas piscinas infantiles, una pista de tenis, poniendo columpios en el cerro.

 Manuel Cabello contaba en la radio en junio de 1973: “Hoy a las doce ha sido realizada la apertura de temporada de la Piscina Parque Municipal de Ubrique, tras las obras de adaptación y mejoras que durante varios meses se han venido realizando en ella.”

La piscina  se convirtió en el orgullo del pueblo. En ABC, un periodista cuenta: “Nos vamos a almorzar a la piscina municipal, la mejor y más bonita de la provincia, por su marco natural y embellecimiento, con amplio restaurante y demás servicios” (Amores).