sábado, 6 de octubre de 2018

Sobre la piel de Ubrique. Prudencio Cabezas

Petaca de la firma "Cabezas Hermanos" 1920
Colección de petacas de Manuel Cabello Janeiro




Por Prudencio Cabezas




Ubrique 24 de Septiembre de 2018 



Sobre la Piel



Los nativos de esta Villa podemos sentir moderado orgullo considerando que situados en un rincón de la provincia, mal comunicado y lógicamente de  difícil acceso, de término reducido y de escasa fertilidad, hayamos creado  una industria que en la actualidad da  empleo a miles de operarios  de ambos sexos exportando sus productos a gran parte del  mundo.-
Hablo de mesurado orgullo porque  confirmando la aseveración de los sociólogos en el sentido “que los pueblos que sobreviven mejor no son los que se adaptan al medio sino los que lo modifican”;  insisto en la mesura de su comportamiento porque nos habla de su conciencia de que todo extremismo es  nocivo subjetivamente e inelegante; porque presupone que es sabedor que los motivos que  determinan toda coyuntura o empresa son muy complejos y que por encima de  todo,  es decisivo el azar.      
Los pueblos de nuestro entorno adaptados o resignados al medio se limitan a sobrevivir o no tienen otra opción que la emigración.-
El precedente de la actual industria de confeccionar de la piel, es la artesanía marroquinera que le proporcionaba el sustento que la naturaleza  no   daba. Limitada casi en  exclusiva  en su mayor porcentaje al mercado interior, sufría las crisis propias de un artículo casi superfluo en una economía autárquica de supervivencia.-La época de menos demanda era el verano cuando  los operarios que no habían hecho previsiones buscaban el sueldo en la recolección de cereales en la campiña o “las corchas”.-
Ha contribuido al actual desarrollo de la marroquinería a más de la destreza de los Ubriqueños forjada de amor a la perfección y a la exactitud, el  hecho universal  del   “crecimiento  de la vida”, cuantitativamente y en riqueza. Ello ha determinado el  aumento del número de mujeres que viven con holgura económica y que lógicamente y por su nueva actividad laboral precisan el bolso que en el pasado estaba limitado a la minoría pudiente.-
Es tal la cuantía de la demanda que permanentemente se necesitan más operarios y cada vez se mecaniza más su elaboración, ahora parcial y que en el futuro cuando se generalice  supondrá el riesgo que corren todas las industrias mecanizadas que fácilmente las trasladan a cualquier punto de la geografía mundial.-Supondrá otra contingencia a superar.






miércoles, 3 de octubre de 2018

La fundación del Convento de Capuchinos de Ubrique

El convento de capuchinos de Ubrique
Fotografía del libro "Historia de la Villa de Ubrique"



Por Esperanza Cabello


Continuamos investigando en la Biblioteca Digital de Málaga, y como nuestro pueblo perteneció a la Diócesis de Málaga hasta bien entrado el siglo pasado, podemos disfrutar de muchísima información relacionada con nuestra historia.
En el tercer tomo de la "Reseña histórica de la provincia capuchina de Andalucía y varones ilustres en ciencia y virtud que han florecido en ella desde su fundación hasta el presente", escrita entre 1906 y 1908 por el padre Ambrosio de Valencina hemos encontrado la historia de la Fundación del convento de Ubrique, que transcribimos a continuación.



La Virgen sale del convento. Ubrique, septiembre 1935



 
Ya dijimos en el capítulo XL de este libro que el Duque de Arcos nos edificó á costa suya un precioso conven­to en su palacio de Marchena por los años de 1651, señalando una parte de sus rentas para sustento de los religio­sos; y no satisfecha su devoción con eso, quiso labrarnos otro convento en su villa de Ubrique con las mismas con­diciones. A este fin, hallándose enfer­mo de gravedad en Marchena, el año de 1659, llamó á N. P. Leandro de Antequera (que era Provincial y estaba de visita en aquel convento) y le suplicó con mucha instancia que le diese pala­bra formal de admitir la fundación de Ubrique, para salir él de este mundo consolado con esa promesa. Prometióle el P. Provincial trabajar cuanto pudie­ra por complacerlo, y en cumplimiento de su promesa, expuso en el capítulo in­mediato que se celebró en Sevilla por Septiembre de 1660 los deseos del Duque quedando admitida la fundación.

Pretensión del Duque.
Participáronle el buen éxito que ha­bía tenido su pretensión, y el Duque anunció por cartas á los cabildos ecle­siásticos y secular de Ubrique el bien espiritual que había procurado á su vi­lla con la fundación de un convento de PP. Capuchinos. Recibió cada uno de los cabildos su respectiva carta y de común acuerdo éstos y el Duque, escribie­ron al Ilmo., y Rmo. Sr. D. Antonio Piña y Hermosa, Obispo entonces de Málaga, suplicándole se dignase conce­der su licencia para la fundación de un convento en la villa de Ubrique, que es de su obispado. Fué esta petición muy bien acogida por aquel Ilmo. Prelado que solicitaba el alivio espiritual de sus ovejas, y para manifestarlo, en 30 de Septiembre de 1660 dió su licencia inscriptis.
Obtenida esta licencia, el P. Provin­cial, que ya lo era N. P. Francisco de Jerez, envió a Ubrique al P. Bernardino de Granada con otro Padre á escoger si­tio para fundar el convento. Entre tanto murió el Duque que tenía el propósito de edificarlo a sus expensas, como hizo en Marchena, lo que no pudo tener ahora efecto por los trastornos y ocu­rrencias que su muerte trajo á la casa Ducal, y esto fué motivo para que la fundación se demorase. Noticioso de es­to y de la causa de retardarse dicha fun­dación el Licenciado Antonio Borrego de Carvajal, presbítero y beneficiado de la Iglesia de Ubrique, trayendo á la memoria lo que después referimos, es­cribió á N. M. R. P. Provincial diciéndole que estaba pronto a fabricar á sus espensas el convento, con tal que le concedieran el patronato del mismo, con las condiciones que proponía; las que vistas por el Definitorio fueron aproba­das en 1º de Noviembre de dicho año, y el mismo día se comisionó á N. P. Bernardino de Granada para que nombra­se Síndico, el cual otorgase en nombre de Su Santidad y de la Provincia la es­critura de Patronato con el licenciado Borrego.
Este, siendo de 18 años y hallándose estudiando en Sevilla, solicitó ser Capu­chino, y á fuerzas de ruegos consiguió del P. Provincial la licencia obedencial, para pasar á nuestro convento de Sevi­lla á que allí le vistiesen el hábito y tu­viera en él su noviciado. Llegó al dicho convento, y presentando la obediencia como es costumbre al P. Guardián, éste convocó á los sugetos más dignos de su Comunidad para examinarlo y recibirlo. Mucho se alegraron los Padres con el examen del pretendiente, pues en su buen aspecto, modestia y compostura leían la pureza de su alma y lo cierto de su vocación; pero, cuando todos los que á este acto habían concurrido lo aprobaron, el V. P. Juan Francisco de Antequera, varón señalado en virtud y letras, mirando con atención al pretendiente, habló con el P. Guardián y le dijo: Padre Guardián, este joven lo tiene Dios elegido para que en el siglo obre co­sas de su mayor agrado, que tal vez ce­derán en provecho nuestro.


Su vocación de capuchino.
Voces fueron éstas que así en los PP. como en nuestro pretendiente mudaron del todo los intentos pues ni aquéllos insistieron mas sobre admitirlo, ni él se hallaba ya con aquellos fervorosos deseos que al convento le habían conducido; por lo cual, hablando al preten­diente el P. Guardián, le dijo: Ya ha oí­do usted lo que este Padre ha dicho, por lo que le aconsejo que, restituyéndo­se á su casa, tenga siempre presente estas razones para corresponder agrade­cido á los divinos llamamientos, y apli­cándose mucho al estudio de las virtu­des y letras aguarde resignado en la vo­luntad divina el tiempo y fin para que Dios le tiene preparado. Alegre se resti­tuyó nuestro joven á su casa, sin volver á sentir jamás aquellas continuadas an­sias con que vivía de profesar el estado religioso. Continuó sus estudios, llegó á ser sacerdote, y después beneficiado de la Iglesia parroquial de Ubrique, donde pensaba fundar un convento de religio­sos, para que con su doctrina y ejemplo tuviesen sus compatriotas motivos y medios para adelantarse en el camino de la perfección.
Resuelto ya á esta empresa, dióse á pensar detenidamente á cual de las reli­giones que en nuestra España se cono­cen ofrecería, para que lo habitasen, el convento que iba á edificar. En esta de­liberación se hallaba aquel generoso co­razón, cuando llegó á sus oídos la noticia de la fundación que para los Capuchinos pretendía el Duque hacer allí; pe­ro viendo que la casa Ducal desistía de la empresa, recordó lo que algunos años antes oyó en Sevilla al V. P. Juan Francisco de Antequera y creyó que era él á quien Dios tenia predestinado para fundarnos convento en su propia patria. Y así escribió como queda dicho, al P. Provincial y al Definitorio, haciéndo­le el ofrecimiento que arriba expresa­mos. Entonces envió N. P. Provincial al P. Bernardino facultado para nombrar Síndico apostólico al capitán D. Juan Morales Moreno, el cual en nombre de la Provincia firmó la escritura de patro­nato con el beneficiado Borrego, el día 12 de Noviembre de 1660; y ese mismo día tomaron los religiosos posesión de la nueva fundación en la ermita de San Juan Bautista llamada San Juan de Letrán, para que allí residiesen mientras el convento se fabricaba.





Escritura de Patronato.
No era aquel sitio competente para dicha fábrica, por lo cual fué preciso buscar otro más acomodado. Este sitio lo señaló milagrosamente el cielo con un prodigio que vamos á narrar. El lugar que ocupa hoy en Ubrique la Iglesia y convento de los Capuchinos era enton­ces una huerta, propiedad de Dª Juana Aguilar, que la tenía arrendada a Bartolomé Romero.


Aparición de la Virgen.
Este tenía una hija llama­da Leonor, niña de ocho años, la cual vio una mañana entre los árboles frutales á una Señora llena de resplandores celestiales, llevando en su mano una carta y una cuerda como la que usamos los PP. Capuchinos; llamó á la niña pa­ra dársela, y como ésta espantada rehu­sara acercarse, poniendo sobre una pie­dra la carta y la cuerda, dijo la Señora: Ven por esto que dejo aquí, y desapa­reció.
La niña voló á contarle á su padre lo que había visto, y éste tomando de aquel lugar la carta y la cuerda las entregó al P. Bernardino. ¿De quién era la carta? ¿Qué decía? Este es un secreto que se llevó á la tierra el V. P fundador. Solo se sabe, que 8 años después, el de 1668 hecho ya el convento y establecida la Comunidad, se llevó de Sevilla una imagen de la Virgen titulada de los Remedios, para colocarla en el altar mayor; y al verla Leonor, que ya era moza, prorrumpió admiradísima en estas aclamaciones: ¡Esta es la que se me apareció! ¡Esta es la que yo vi! ¡Esta es la Señora de la carta para el Pa­dre Bernardino! De todo lo cual se le to­mó declaración bajo juramento por el tribunal eclesiástico; y comprobado este suceso, el pueblo aclamó por su Patrona á la Virgen do los Remedios, que hasta hoy sigue siendo el consuelo de los buenos ubriqueños.

Empiezan las obras.
Aunque no sabemos lo que decía la carta misteriosa de la Señora aparecida, se infiere claramente que hablaría del sitio destinado por ella para fundar el convento; porque inmediatamente habló el P. Bernardino con el licenciado Borrego, y éste compró la huerta para edificarlo allí. Duraron las obras algún tiempo, hasta que por fin se terminaron felizmente, quedando el convento muy seráfico y con suficiente huerta para los religiosos.

Titular del Convento.
 La Iglesia quedó también muy primorosa, y á ruegos del patrono Alfonso Borrego, se le dió por titular á su santo, el glorioso San Ildefonso de To­ledo, al cual está dedicada.
La fuente de Benafis, que era propie­dad del Duque, la cedió al convento la casa Ducal y se hizo un cauce para conducir las aguas y regar con ellas la huerta. Para esto se hicieron dos postes en el arroyo encima de ellos un canal de madera, el cual duró hasta el año 1680, que el hermano Fr. Pedro de Teba hizo la cañería que actualmente existe. Más tarde quiso el ayuntamiento de Ubrique abastecer con estas aguas una fuente que hizo en la plaza del pueblo, y pidió al P. Provincial que permitiese tomar dicha agua y venir por nuestra cañería hasta el convento, quedando el municipio con la obliga­ción de componer la cañería hasta allí, siempre que fuese menester, sin perjui­cio del convento. A esta petición dió N.M. R.P. Provincial en 20 de Octu­bre de 1726 respuesta, condescendien­do con la proposición del ayuntamiento, por donde se ve claramente que el con­vento tiene la propiedad de dicha agua y cañería.
Este convento dió mucho lustre á Ubrique, de cuyo lugar salieron hom­bres eminentes en ciencia y en virtud, como diremos en el curso de esto his­toria. Fué habitado muchos años por el Apóstol de Andalucía Bto. Diego de Cá­diz y por otros varones insignes en santidad.
Después de la exclaustración de 1835 compró este convento el ilustre y piadoso caballero de Jerez, D. José García Pérez para librarlo de la ley desamortizadora, y darlo á sus moradores cuando pasada la revolución pudieran restable­cerse en él. Con esta condición lo dejó en mejora á su primogénito, d. Francisco García Pérez y Romero, y éste á su hi­jo D. Juan M. García Pérez, que con lau­dable generosidad nos lo ha cedido, re­servándose los derechos de patrón y propietario del mismo. 




Su estado actual.
Este convento es uno de los que actualmente tiene la Provincia, y de los más estimables por los recuerdos que encierra de nuestro Bto. Diego J. de Cádiz.
La fundación de este convento fue de­cretada, como dijimos al principio, en el capítulo provincial celebrado en Sevi­lla el 17 de Septiembre de 1650, en el cual se hicieron las elecciones si­guientes:

Provincial
M R. P. Francisco de Jerez.

Definidores
   R.P. Alejandro de Granada.
   R.P. Gabriel de Vélez.
   R.P. Antonio de Alhama.
   R.P. José de Campos.

Custodios

1º R.P. Alejandro de Granada.
2º R.P. José de Campos.

Secretario de Provincia

P. Agustín de Córdoba.

Guardianes

R.P. José de Campos, Sevilla
R.P. Alejandro de Granada, Granada
R.P. Buenaventura de Antequera, Antequera
R.P. Gabriel de Vélez, Málaga
R.P. Alonso de Cáceres, Jaén
R.P. Bernardo de Antequera, Andújar
R.P. Francisco de Málaga, Castillo
R.P. Antonio de Alcalá, Alcalá
R.P. Tomás de Cañete, Ardales
R.P. José Francisco de Vélez, Córdoba
R.P. Ambrosio de Almonte, Écija
R.P. José de Málaga, Vélez
R.P. Ángel de Tenerife, Sanlúcar
R.P. Bernardino de Málaga, Cabra
R.P. Juan Francisco de Antequera, Cádiz
R.P. Salvador de Baza, Motril
R.P. Buenaventura de Ocaña, Marchena
R.P. Bernardino de Granada, Ubrique



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lunes, 1 de octubre de 2018

Ubrique: Los Callejones en 1904

Ubrique en 1904
Fotografía gentileza de José Manuel Amarillo


Por Esperanza Cabello

A veces los amigos nos dan una gran sorpresa, y tenemos la oportunidad de ver nuestro pueblo desde un punto de vista "nuevo", aunque se trate de una fotografía con ciento catorce años.
Nuestro amigo José Manuel Amarillo nos ha enviado el enlace a un libro que editó la diócesis de Málaga en 1904 para dar la bienvenida al nuevo papa, Pío X.
En él se reúnen datos del nuevo pontífice y todos los buenos deseos que le envían los fieles de todas las poblaciones que componen la diócesis.
De algunos pueblos hay fotografías, y hemos tenido la suerte de que hay un par de páginas dedicadas a Ubrique con un gran número de fieles que se adhieren a estos buenos deseos, y en estas páginas hemos encontrado una foto de Los Callejones en 1904.
Aún no era "La Alameda", aún no se había celebrado el día del árbol ni el maestro Francisco Fatou había salido con sus alumnos a plantar  árboles en nuestra población, pero sí que se había plantado los plátanos que bordean nuestra calle más conocida en la actualidad y que en la época conducía al cementerio de San Bartolomé, ya que la entrada oficial al pueblo era por la actual calzada de Las Cumbres. En 1904 aún eran los callejones que iban entre parcelas hacia el Prado de los Caballos, aunque ya se estaba perfilando como una calle recta y bien trazada, un nuevo "carril".
Un pueblecito de cinco mil habitantes en el que el alcalde era José Rubiales, el juez José Reguera y el párroco José Cabello y que empezaba, con el siglo, a despuntar como artesano y marroquinero.


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Don Pedro Zaldívar, coronel de caballería, pintado por ¿Goya?

Don Pedro Zaldívar, guerrillero, cuadro atribuido a Goya
"Guía de Cádiz, 1930"
Hemeroteca digital de Málaga



Por Esperanza Cabello


Echando una ojeada a la "Guía de Cádiz de 1930", en la hemeroteca digital de Málaga, nos llamó la atención la cantidad de obras de arte de grandes pintores que se encontraban, al principio del siglo pasado, en Cádiz. Dice esta guía:

"Hasta finales de siglo pasado existieron algunas colecciones de cuadros y objetos artísticos entre las cuales cita D. Adolfo de Castro la de D. Manuel Sáenz de Tejada, en la calle de Doblones, esquina a Cuartel de Marina, con cuadros de Durero, Morales, Murillo, Zurbarán, Ticiano Rubens y otros notables pintores, pero todos fueron desapareciendo y a parte de algún que otro cuadro de relativa importancia, sirviendo de adorno en algunos salones gaditanos, solamente conocemos los restos de la colección de D. José Luis de Sola, en la calle del Molino, procedentes en su mayoría de la colección formada por el banquero Sr. Gargollo y en la cual además de algunos muebles y esculturas, figuran cuadros de Rubens, Zurbarán, Rambrant, Fernández Cruzado, El Panadero y otros y algunos de los cuales se reproducen en esta GUÍA y que pueden ver los aficionados, mediante un permiso facilitado en la oficina de la Junta del Turismo."


Y deteniéndonos en los cuadros, encontramos uno muy especial para nosotros y también para nuestro amigo Manuel Zaldívar, un retrato del coronel Pedro Zaldívar atribuido a Goya.
Los dos personajes fueron coetáneos, los dos nacieron en el siglo XVIII (Goya era bastante mayor, había nacido en 1746, y Pedro Zaldívar Rubiales en 1782),  y ambos murieron en la primera mitad del siglo XIX (Pedro fue nombrado coronel de caballería a título póstumo por Fernando VII en 1825 -había muerto en diciembre de 1822- , y Goya murió en 1828).
La verdad es que el retrato nos sorprende porque parece un poco rudimentario, debió de ser pintado en la primera década del siglo, por la juventud del entonces guerrillero. Hasta ahora conocíamos el retrato de militar (un poco mayor) que ha acompañado a la memoria de este ubriqueño en los trabajos de investigación de su familiar Manuel Zaldívar, en esta entrada, sobre su matrimonio; en esta otra, sobre su nombramiento, y en esta, sobre su paso por Ubrique.


Ignoramos totalmente dónde puede estar este cuadro en la actualidad, es posible que esté en el Museo de Cádiz, que cuenta con una extensa y valiosa pinacoteca. Intentaremos hacer alguna gestión para comprobarlo, no todos los días se encuentra el retrato de un paisano pintado por Goya.


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sábado, 22 de septiembre de 2018

Ubrique en 1930

Ubrique en 1930
Guía Repeto de Cádiz
Biblioteca Virtual de Málaga


Por Esperanza Cabello

El hecho de que Ubrique haya pertenecido a la diócesis de Málaga durante tanto tiempo hace que tengamos la fortuna de encontrar, en la Biblioteca Virtual de Málaga, documentos muy interesantes relacionados con nuestro pueblo.
Por ejemplo, una guía de la provincia de Cádiz en la que dedican una página a Ubrique:



Ubrique: 
 Situada en una hondonada de la Sierra en el camino de Arcos a Grazalema, con 6000 habitantes. En la parte más alta, conocida por "el salto de la mora" se encuentran restos de construcciones antiguas y de un castillo.
Iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de la O. Abundantes aguas y buen caserío de 1.300 edificios.
Es un pueblo industrial con varios molinos y fábrica de curtidos, corchos, sombreros y paños, siendo célebres las carteras y petacas de Ubrique que compiten con las mejores.
Merece ser visitada por el turista.


Curiosamente, en el censo de la población de España, según el empadronamiento del 31 de diciembre de 1930 hay una diferencia de más de mil habitantes con respecto a esta "Guía de Cádiz"





En ese año había 6495 ubriqueños "de hecho" y 7022 "de derecho", de los que eran 3472 hombres y 3550 mujeres.


Datos de la población de Ubrique en 1930. Biblioteca Virtual de Málaga


 Listado de párrocos de la diócesis de Málaga en 1945. BVM


Del mismo modo podemos acceder a datos muy  curiosos en los boletines del obispado, como los del sacerdote don Facundo Blanco Castillo, que era coadjutor de la parroquia de Ubrique en 1945 y también cura encargado de las parroquias de El Bosque y Benamahoma.


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miércoles, 19 de septiembre de 2018

La huelga de 1933 en Ubrique

Memoria de la Huelga Revolucionaria habida en Ubrique en los días 11 al 18 de enero de 1933
Archivo Municipal de Ubrique
Gentileza de Conchi Benítez



Por Esperanza Cabello

Nuestra amiga Conchi Benítez, siempre a la búsqueda de datos de su familia y de Gregorio Crespo, nos ha enviado unos documentos muy curiosos transcritos del Archivo Municipal de Ubrique.
El primero de ellos es la memoria de una huelga que hubo en Ubrique en enero de 1933, redactada por el Secretario del Ayuntamiento, Miguel Reguera, y con el Visto Bueno del Alcalde, José Esquivel.
Agradecemos a Conchi la amabilidad de enviarnos este extraordinario documento.



 Firma de los representantes municipales el 19 de enero de 1933
AMU



MEMORIA DE LA HUELGA REVOLUCIONARIA HABIDA EN UBRIQUE EN LOS DÍAS 11 AL 18 DE ENERO DE 1935



En la mañana del 11 del actual tuvo noticias esta Alcaldía de que en las salidas de la población estaban estacionados varios grupos del Centro Obrero de Agricultores, que está afiliado a la Confederación Nacional del Trabajo, que requerían y obligaban a los trabajadores que se dirigían al campo a trabajar, para que no fuesen y se declarasen en huelga revolucionaria emulando los acontecimientos de desmanes que se efectuaban en Barcelona, Valencia, Zaragoza y otras poblaciones.

A medida que avanzaba el día, el número de huelguistas ascendía y era rumor insistente de que en la noche de dicho día se producirían sucesos lamentables.



La Alcaldía que cuenta con muy escasa fuerza de Guardias Municipales, reunió en la casa Consistorial al Ayuntamiento, Juez Municipal, Oficial de la Guardia Civil Jefe de esta línea y ex-alcaldes presentes en la localidad, dándoles cuenta de la situación, manifestando todos que en efecto tenían noticias de lo que ocurría, manifestando el Oficial de la Guardia Civil que con las fuerzas del Puesto, algunas parejas que vendrían de los puestos inmediatos y algunos números más que se pidieran al Gobernador Civil, creía garantizado el orden.



En vista de esta manifestación y de que se procediese con la prudencia necesaria, se acordó estar en espectación (sic) y proceder en consecuencia.

Se participó la situación al Gobernador Civil, a los Jefes de Correos y Telégrafos de esta villa y se requirió el auxilio de la Guardia Civil y Carabineros para caso de ser necesarios, y teniendo en cuenta lo expuesto por el Oficial de la Guardia Civil, se pidió al Excmo. Sr. Gobernador Civil el envío de algunas fuerzas más de dicho Instituto.



Continuó esta situación inquietante y el día 12 por la mañana se tuvo noticia de que la Sociedad de Obreros Zapateros y Curtidores, pertenecientes ambas también a la Confederación Nacional del Trabajo, se habían sumado a la huelga y que recorrían los establecimientos para que cerraran dejando un papelito sobre la mesa donde le servían, con el sello del Centro de Agricultores, ordenándoles el cierre, que consiguieron efectuar en dos establecimientos que posteriormente abrieron por orden de la Alcaldía. De algunos de estos papelitos se incautó el Oficial de la Guardia Civil que instruyó el atestado correspondiente, entregándolo al Juzgado.



Continuó así hasta el 13, que se sumaron algunos Petaqueros a los huelguistas, y a las doce del día con motivo de la celebración de un entierro civil, aprovecharon la ocasión de hallarse reunidos en las proximidades del Cementerio, celebrando un mítin sin previa autorización donde el anarquista Rafael Ruiz Velasco excitó a los obreros a la rebelión contra el poder constituido, y dirigiéndose en masa la manifestación a la Casa Ayuntamiento dando vivas al comunismo libertario, pretendieron asaltar el edificio, no efectuándolo por impedirlo la Guardia Civil previamente aprestada a la defensa.



Por este motivo y por la expresada fuerza fue detenido y puesto a disposición del Juez el citado Ruiz Velasco, que al conducirlo la Guardia Civil a Grazalema, a disposición del Juez de Instrucción, trataron de oponerse por la fuerza, pero al ver la decidida actitud de la Guardia Civil tuvieron que desistir, aunque dirigiéndole las injurias más graves y los insultos más soeces que decirse puedan.

La prudente actitud de la Guardia Civil evitó una solución trágica que estuvo muy a punto de ocurrir.



Se rumoreó después que los extremistas disponían de explosivos, rumor que se confirmó después por haber tratado de volar una alcantarilla de la carretera para cortar las comunicaciones.

Próximamente a las ocho de la noche, se reunieron varios grupos muy considerables en la Plaza de la República que estaba guardada por la Guardia Civil y parapetándose tras el coche ómnibus correo de Ronda que llegaba en aquel momento, empezaron a dirigir insultos a la Guardia Civil con voces de: A ellos; A las armas, lo cual motivó que el Oficial ordenara cargar las suyas y avanzasen, ante cuya actitud se disolvieron de momento.

A los pocos minutos un grupo de cuatro individuos armados de escopetas se situaron en la parte Norte del pueblo y otro grupo en la parte Sur, que tenían por objeto el primero asaltar la casa del Alcalde y tanto este grupo como el colocado en la parte Sur, atraer la atención de la escasa fuerza de la Guardia Civil a los dos extremos de la población, entre tanto que un tercer grupo se dirigiría a la Casa Ayuntamiento para incendiarlo y colocar en el balcón la bandera comunista. Otro cuarto grupo se dirigió a las afueras de la población cortando dos postes del alumbrado público para dejarla a oscuras y trató de volar una alcantarilla de la carretera con un explosivo.



La acertada distribución de la fuerza por el Jefe de la Guardia Civil dentro del casco de la población, evitó el asalto de la casa del Alcalde, el incendio del Ayuntamiento y que se izara la bandera comunista en el mismo.

Si los anarquistas no consiguieron su objeto en estos dos puntos últimos, produjeron una gran intranquilidad en el vecindario por tener que estar aprestados toda la noche a su defensa en vista de los hechos y de las amenazas que no paraban un momento de circular entre el vecindario para intimidarlo, si bien ya vencida la noche y con la llegada de la fuerza de Asalto, renació algo la tranquilidad, permaneciendo en esta situación hasta el día 14, que se sumaron a los huelguistas el resto de los Petaqueros y que considerándose fracasado el movimiento, intervino de lleno la Autoridad Judicial en cuyas manos está el asunto.



No obstante el personal obrero de distintos gremios permaneció en huelga pacífica hasta el día 18, que todos se reintegraron al trabajo y se estableció la completa normalidad.



Ubrique a 19 de Enero de 1933



El Secretario. Miguel Reguera (firmado)


Visto Bueno El Alcalde. José Esquivel (firmado)



Contra esta actuación municipal hubo, en el mes de marzo, una manifestación de la que se hizo eco la prensa, como podemos leer en este enlace.

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