lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Dónde andará el agua de Ubrique?... y van dos

 Las derramas del Cornicabra, en catarata
Noviembre 2011

Fotografías de Manuel Cabello Izquierdo

Andamos muy preocupados estos días con las lluvias, que no terminan de llegar. A mediados de octubre nuestro hermano Manuel nos trajo unas imágenes impactantes de nuestros ríos y manantiales secos sequitos. Hace un mes llovió unos cuantos días, pero no lo suficiente.
Esperamos las próximas aguas con muchas ganas, porque de lo contrario vamos a tener un invierno preocupante y un verano espeluznante. 
Como tenemos un hermano muy creativo, nos ha traido de nuevo unas fotografías de los lugares por los que nuestra agua corre cantarina, para que nos vayamos animando y podamos comparar la sictuación de nuestros manantiales y nuestro arroyos...
(Las fotos de secano son de octubre, las del agua de noviembre)


Arroyo seco, retomando fuerzas
Arroyo seco, muy seco

El Arroyo Seco, por el Rano

El Rano por El Salto de la Mora

El agua por el Rano



Las fuentes, secas

El Cornicabra, llenándose

Los rebosaderos, vacíos
El rebosadero del Cornicabra, seco

El Cornicabra empieza a rebosar
La catarata, completamente seca

La catarata, llenándose de agua

Acabamos de hablar con Serafín, que está en Madrid, y dice que no ha parado de llover con fuerza en todo el día, que hay agua por todas partes, ¡0jalá vengan pronto las nubes cargaditas para nuestra sierra!


.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Un recuerdo para María Remedios...

María Remedios Izquierdo         


Hoy es su cumpleaños, pero ya no hay  teléfono al que llamar para cantarle "Cumpleaños Feliz"...
Hoy hace más de  tres meses que murió María Remedios, y la echamos muchísimo de menos. No hay día en el que alguna de nosotras no piense en llamarla, en preguntarle, en invitarla, en acercarse a charlar un ratito.
Sabemos, por experiencia, que la muerte de los seres queridos es muy dolorosa al principio, pero ese dolor se va mitigando después hasta que llega el momento en que los recuerdas feliz y con una sonrisa, agradecido por todo lo que nos han dado, satisfechos porque se alegrarían con nosotros de nuestros pequeños logros, de nuestras pequeñas alegrías, y seguros de que, sea lo que sea lo que pase después, ellos ocuparán siempre un lugar en nuestros corazones y en nuestras vidas y los sentiremos siempre muy cerca.
Con Tita Reme es aún un sentimiento muy agridulce y doloroso, las muertes a una edad temprana nos sacuden a todos y nos dejan aturdidos y conmocionados. Bueno, con ella siempre era todo diferente, y ahora no va a ser menos.  
Cuesta muchísimo acostumbrarse a tu ausencia, pero ten por seguro que tu huella quedará en nosotros para siempre y llegará el día en que te recordemos con una gran sonrisa.
¡Un beso, María, sigues siendo la mejor!


.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Recreación Histórica de El Bosque

Los bosqueños dispuestos a luchar por su pueblo

 Por Esperanza Cabello Izquierdo
Fotografías de Irma Pérez y
De Juan Miguel Aguilar

Ya empieza a ser habitual que la gente de todo un pueblo o de un barrio se ponga de acuerdo para hacer algo nuevo, cultural y diferente todos juntos.
Conocemos desde siempre la Fiesta de Moros y Cristianos de Benamahoma, nuestro Belén Viviente de Ubrique desde hace varios años, la Recreación de Grazalema, con sus bandoleros y todo el pueblo volcado en las actividades y, desde hace un par de años, La Recreación Histórica de El Bosque.



Foto de Irma Pérez.



Hace doscientos años, el 28 de noviembre de 1811, el pueblo bosqueño obtuvo el Privilegio de Villazgo de la Junta de Regencia establecida en Cádiz el 17 de noviembre, lo habían solicitado después de haber actuado conjuntamente para impedir la entrada de las tropas francesas en la Sierra de Cádiz. Y este pueblo ha querido celebrar su Bicentenario, como dice su alcaldesa, con orgullo y hondo sentir popular.



Foto de Juan Miguel Aguilar Córdoba



Hasta aquí todo podría ser considerado “normal”. Pero yo he podido comprobar personalmente hasta qué punto esta ha sido una celebración especial, muy especial. Los bosqueños y bosqueñas se han echado a la calle haciendo un alarde de cultura, de preparación, de buen gusto, de buena voluntad, de tesón y de arte, todo ello aliñado con una buena dosis de ilusión, interés y fantasía, sin faltarles, por supuesto, un montón de trabajo y una gran capacidad de organización.
Todos los actos y las representaciones se han desarrollado según los horarios previstos. Todo estaba organizado y limpio. La gente, los actores, los figurantes, todos han desempeñado sus papeles con una creatividad y un entusiasmo que nos contagiaba a todos. Las escenas eran muy significativas, cargadas de sentimientos y de arte. La música, muy bien elegida, se nota la cultura y el buen gusto de los guionistas y el director. Los textos, los relatos, los diálogos eran claros, sencillos y directos.



Foto de Juan Miguel Aguilar



Quizás lo mejor de todo es que consiguieron meternos a todos en aquella época, hicieron que nos sintiéramos todos bosqueños y orgullosos de serlo. Hicieron que volviéramos a la vida de los pueblos de aquellos años, hace dos siglos. Veíamos a las bosqueñas bailando para los franceses la Danza del Fuego (este es el enlace), y pensábamos como ellas.
Después, por la mañana, vimos cómo las mujeres iban a misa, cómo los niños y niñas jugaban tranquilos a la cuerda, al corro (por cierto, unos actores y actrices excepcionales, esos niños y esos jóvenes); cómo cada uno hacía su tarea normalmente hasta que llegaron las tropas francesas al pueblo (con una indumentaria realmente espectacular, su cañón y sus mosquetes, desfilando al ritmo de Biset).



Foto Juan Miguel Aguilar



Finalmente, mientras el Bolero de Ravel se oía por todo el pueblo cada vez más intensamente, los bosqueños y bosqueñas prepararon una emboscada a los asaltantes, venciéndolos a pesar de no tener armas como ellos.
Realmente hemos vuelto impresionados por este espectáculo. No sólo por la maestría con la que han representado sus papeles todos y cada uno de ellos, sino, como dijimos al principio, porque todo ha sido un derroche de cultura, buen gusto, limpieza, orden, diversión y espectáculo.
¡Felicidades a todo el pueblo! No siempre tenemos la ocasión de regalarnos con una gala así. Esperamos que los años venideros podamos disfrutar de nuevo de vuestro excelente trabajo.



Juan Miguel Aguilar



Esta crónica fue publicada en "La Sierra del Mediodía"en noviembre de 2011.

.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Recuerdos de la Plaza de la Verdura

 Isabel Álvarez Janeiro


Por Esperanza Cabello


Hoy hemos estado un ratito charlando con nuestra tía Isabel Álvarez que, a sus noventa y dos años, sigue magnífica, con una memoria envidiable y un optimismo que contagia a todos.
Siempre nos gusta hablar de otros tiempos, de otra gente, de gente querida y nunca olvidada, de la familia, de los vecinos, de los amigos, del Ubrique de los años veinte...
Hoy le ha tocado el turno, cómo no, a Papá Manuel y al tío Eloy. Isabel era la segunda nieta del primer matrimonio de Papá Manuel (Manuel Janeiro Córdoba) con Isabel Rubiales Coveñas. Era pequeñita y vivaracha, así que se metía en el bolsillo rápidamente a todos. Su abuelo sentía una especial predilección por esa chiquitilla y, bonachón y afable como era, le hacía muchísimo caso.



Una vez a la semana se jugaba a la lotería en el Café de Janeiro (estamos hablando de principios de los años 20), no sabemos bien qué se jugaba, pero Isabel recuerda a muchas personas mayores repartiendo los cartones y a un hombre diciendo los números. Como era muy pequeña (tres o cuatro años) uno de los parroquianos le regaló una sillita de La Huerta (Benamahoma), y su abuelo le ponía la silla sobre el billar y a ella en su silla, así que durante todo el tiempo de la lotería ella miraba al público asistente desde arriba.
Cada semana se sorteaba "casualmente" (nos cuenta con picardía) un gran muñeco de cartón, que era de publicidad del petróleo que su abuelo vendía, y, casualmente también, alguien decía alegremente que el muñeco le había tocado "a la niña".
Isabel estaba encantada de que siempre le tocara a ella el muñeco. Nos ha explicado que era un gran muñecode cartón, con muchos michelines, así gordito, que venía de propaganda con el petróleo.
Papá Manuel vendía también el producto que se utilizaba para candiles y quinqués (petróleo se llamaba aquí en Ubrique) en un almacén que había junto al café. En ese mismo sitio había una tostadora de café, de esas cilíndricas a las que se daban vueltas.



 Máquina para tostar café, principios del siglo XX


 A Isabel le encantaba dar vueltas a la manivela, a pesar de que era muy pequeña, y los que estaban en el café la miraban  asombrados y sonrientes.
En la misma puerta al lado del café se sentaba Mamá Julia (Julia Rubiales Coveñas, nuestra bisabuela), que pasaba una buena parte del tiempo envolviendo con un papel muy fino y muy blanco los terrones de azúcar.


 Mamá Julia con su hija Julia. 1914



Compraban el azúcar al por mayor, en grandes cajas, y mamá Julia se sentaba todas las tardes un ratito en la puerta, con la caja de los azucarillos a un lado y papel del fino recortado al otro. Sobre una mesa de las del café iba envolviendo los terrones de azúcar de dos en dos con la destreza de quien ha hecho la misma tarea miles de veces.
Es que en la familia el café era sagrado, un buen café tomado en buena compañía es un tesoro. Los Janeiros y los Rubiales tenían, y aún conservan una gran querencia por el café. Nos cuenta Isabel que cada vez que nacía un nieto (y antes había hecho lo mismo con cada hijo que nació) Papá Manuel iba a verlo con una tacita de café, porque le daba dos o tres cucharaditas de café para que se fuera acostumbrando al sabor.




En el café de Janeiro había una gran tradición cafetera, (recuerden que algunos de los hermanos: Eloy, Humberto y Rogelio, se fueron a trabajar a Cuba, a un ingenio de café en Camagüey). Papá Manuel hacía el café para todo el mercado, y nunca les cobraba a los que tenían más de sesenta años (tampoco les cobraba la copita de aguardiente a las seis de la mañana, mientras montaban los puestos del mercado.



Papá Manuel

Pues las monjas le tenían encargado que les guardara las zurrapas (una palabra muy curiosa, de origen prerromano, que se refiere a los posos del café) para poder hacerles un cafelito a los ancianos del asilo. Papá Manuel las iba guardando con cuidado en una lata muy grande, y cuando venían a recogerlas él les daba además un poquito de café molido, para mejorar el gusto.

Isabel nos ha estado hablando también de María Fernández, la mujer que ayudó toda la vida en casa de sus abuelos. Eran tiempos duros y María trabajaba mucho. Llegaba por las mañana desde su casita en el Rodezno y lo primero que hacía era ir a la plaza a llenar los cántaros de agua, entonces, claro está, no había agua corriente en las casas. Y lo segundo, encender el fuego, las cocinas económicas necesitabas estar encendidas desde temprano.
Se pasaba todo el día guisando, limpiando, lavando y echando una mano donde fuera necesario. Con el tiempo María se convirtió en una persona más de la casa. Isabel la recuerda ya de mayor, pequeñita y vestida de negro, con un pañuelo anudado en la barbilla y un gabán sobre la otra ropa.
Las dos grandes penas de María Fernández fueron, primero, la muerte de papá Manuel, que la sintió como si fuera su padre, y después la muerte de su nieta, que se había casado muy joven, con solo trece años, con el Chiriguay, y había muerto a los tres meses de la boda.
Isabel la recuerda como una mujer educada y cariñosa, muy atenta y muy trabajadora. 


La Plaza de Abastos
llevando el Toro enmaromado al matadero

Finalmente hemos hablado de cocina. Papá Manuel era un "cocinillas", y preparaba como nadie el jamón dulce. El matadero de Ubrique estaba, en aquellos años,  en la Plaza de la Verdura. Papá Manuel compraba él mismo las patas y las ponía al horno con un procedimiento especial que hacía que se cocieran sin sal  y muy blandas, consiguiendo una especie de "jamón cocido" muy apreciado en la época. 
Las matanzas se hacían a principios de noviembre ("A cada cerdo le llega su San Martín", el día de san Martín es el once de noviembre), aunque seguían  casi todo el invierno. Papá Manuel tenía en estos días previos a las fiestas muchísimos pedidos de jamones dulces, con lo que el café se llenaba de aromas intensos y de más clientes aún.

Isabel Álvarez Janeiro


Es un lujo poder contar con una "informadora" como Isabel. recuerda las historias con precisión y narra todo como si lo estuviera viviendo de nuevo. Realmente somos muy afortunados de poder contar con ella para recuperar un poquito de nuestra historia viva.


.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La Parroquia de Nuestra señora de la O de Ubrique, I

 
Hoy comenzamos una serie sobre nuestra Parroquia. Jesús Cantos Ruiz y Rocío Guerrero Chaves son dos estudiantes universitarios que han realizado, en su cuarto año de universidad, un trabajo sobre la iglesia parroquial de Ubrique. Nos ha parecido un trabajo muy interesante y bien documentado, por lo que lo traeremos a nuestro blog en los próximos días. Al terminar la publicación alojaremos todo el artículo en nuestro sitio de internet.
Queremos agradecer a estos dos jóvenes la tarea que han realizado y la gentileza que han tenido con nosotros ofreciéndonos su excelente trabajo.

 
 "La Parroquia de Nuestra Señora de la O de Ubrique. Patrimonio Cultural"

 Por Rocío Guerrero Chaves
y Jesús Cantos Ruiz


INTRODUCCIÓN
La Parroquia de Nuestra Señora de la O, situada en casco antiguo de Ubrique (Cádiz), es un lugar interesante y muy visitado por el turismo y por los ciudadanos del pueblo.
Debido a la expansión demográfica que tuvo este encantador pueblo andaluz, llegó la necesidad de construir una iglesia para que los habitantes del pueblo pudieran hacer sus oraciones hacia Dios. Esto ocurre alrededor de 1773, con la severidad característica del incipiente neoclasicismo.
Se trata de un edificio con  planta basilical con tres naves marcadas por columnas, sobre las que cargan arcos de medio punto. Con cubiertas de bóveda de cañón en la nave central y de aristas en los laterales. En esta parroquia aparecen varios retablos y pinturas, del estilo neoclásico, pero hay que destacar el retablo mayor, de Antonio Castillo Latrucci.
En este proyecto procederemos a analizar detalladamente la parroquia de Nuestra Señora de la O, haciendo un recorrido cultural por su interior (retablos, pinturas, arquitectura) con la intención de ampliar nuestro conocimiento de esta. No obstante, también nos adentraremos en la historia y los autores que fueron los creadores que hicieron posible que hoy en día podamos disfrutar de estas pequeñas muestras de arte.
 
 
 

 
DENOMINACIÓN, ACCESIBILIDAD Y DATOS HISTÓRICOS

La Parroquia de Nuestra Señora de la O se encuentra ubicada en la Plaza de Ubrique, en la que podremos encontrar el Ayuntamiento de Ubrique junto con la fuente de 1720. Alrededor de esta zona muy cercana a la parroquia comienza el entramado de callejuelas blancas y estrechas llenas de flores para adentrarnos en pleno casco antiguo.
Ubrique cuenta con una buena red de comunicación de carreteras en sus alrededores a pesar de encontrase en la sierra, para acceder concretamente al pueblo. Una vez en el pueblo podremos llegar a la parroquia de forma peatonal, dando un paseo para disfrutar del paisaje de ensueño de este maravilloso pueblo, o bien, cabe la posibilidad de llegar en coche o en autobús también. Podremos contactar con la parroquia a través de teléfono (956 46 02 38) o por correo electrónico (parroquiaubrique@hotmail.com).

Su horario de visita es de 09:00 de la mañana a 22:00 de la noche. Su horario de misa:
Lunes: 18,00 h.
Martes: 20,00 h.
Miércoles: 20,00 h.
Jueves: 20,00 h.
Viernes: 20,00 h.
Sábado: 20,30 h.
Domingo: 10,00 h. y a las 12,00 h.

La Iglesia comienza a construirse a finales del siglo XVIII por la necesidad de construir un templo mayor para la población ubriqueña. La parroquia fue objeto de Investigación de Misión de Rescate en varias ocasiones en 1968, encabezada dicha misión por don Manuel Cabello Janeiro, gran investigador ubriqueño. Ha tenido unas importantes obras de restauración dirigidas por Pedro Díaz De Palacio, muerto en 1936. En las obras parroquiales de 1974 se puso de manifiesto la incógnita de su fundación y también se llegó a conocer su rico columnario, hasta entonces cubierto por mampostería y estuco (trabajos que se llevaron a cabo en 1775, después del gran terremoto de Andalucía). Su iconografía riquísima en su tiempo fue quemada intencionadamente en 1936. En la noche del 20 al 21 de abril de ese año, la iglesia parroquial fue saqueada y sus objetos de culto destruidos en el contexto de los acontecimientos de explosión anticlerical protagonizados por una masa de personas que desbordó las medidas de la Gestora municipal del Frente Popular, que había decidido clausurar la iglesia en evitación del saqueo. Entre las obras quemadas figuraba una anterior imagen de la Virgen de la O, patrona de Archite, cuyos habitantes trajeron a Ubrique al abandonar dicha población, según la tradición, a mediados del siglo XVI. Este hecho explica que los nuevos responsables eclesiásticos desearan reponer en la parroquia otra obra de carácter mariano. Y es así cómo el sacerdote de la iglesia de Santa María de Carmona, Juan Coronil Gómez, ubriqueño de origen, tuvo la intención de donar un retablo a la Parroquia de Ubrique, decidiéndose al final la cesión a ésta de la imagen de Nuestra Señora de la Antigua (su nombre originario), que se convirtió entonces en la nueva titular. En estas gestiones intervino el capuchino Fray Sebastián de Ubrique. En 2009 se llevo a cabo una restauración de la parroquia para reparar la cubierta de la iglesia, el párroco hizo un llamamiento a la colaboración ciudadana para la conservación de uno de los monumentos más importantes de esta localidad de la sierra. Consistía en cambiar y destejar las vigas de madera que componen la cubierta y el campanario por otras metálicas.





.

lunes, 5 de diciembre de 2011

¿Cómo se hacía la carne de membrillo?

Los membrillos del Amarguillo


Por Esperanza Cabello

Pues si la semana pasada recordábamos la receta de las aceitunas "zajás", este fin de semana le ha tocado a la carne de membrillo. Ya el año pasado hacíamos nuestro dulce tradicional tal y como nos explicó nuestra madre, y recordando, por supuesto, la carne de membrillo de nuestra abuela Natalia, la mejor "dulcera" que haya existido jamás. (En este enlace podemos verla).



 Unos tres kilos de membrillos

En primer lugar necesitamos unos tres  kilos de membrillos. Bueno, en realidad necesitamos algo menos, porque una vez lavados, cortados y limpios se quedan en dos kilos. Nuestro membrillo sigue dando unos frutos pequeños pero muy aromáticos, como los de antaño. Este año se ha portado muy bien, y nos ha dado membrillos suficientes para regalar a toda la familia.
Los membrillos se lavan muy bien, se cortan en cuatro trozos y se retiran las semillas y todas las impurezas.


 El mismo peso de membrillos que de azúcar

Una vez terminada esa operación se pesan, y se meten en la olla exprés con el mismo peso de azúcar. Nosotros ponemos una cuarta parte menos de azúcar, porque no nos gusta tan dulce. Se pone la olla a fuego medio y se remueve poco a poco hasta que vemos el azúcar derretida. Entonces se cierra la olla y se deja hervir un cuarto de hora.



Un cuarto de hora en la olla exprés

Después de un cuarto de hora el aspecto de los membrillos es el de la fotografía de arriba. Ya está todo preparado para ser batido. Utilizamos la batidora de brazo, que así es más cómodo y podemos controlar la textura de la carne de membrillo, que no debe ser demasiado fina, para que no parezca industrial.
Una vez batida, podemos ponerla en fiambreras o en botes de cristal. No hay que esperar mucho para ponerla en los recipientes, que empieza a ponerse sólida.


 

Nuestra carne de membrillo


Lo mejor de este dulce casero y tradicional es que dura muchísimo tiempo en la nevera. Nosotros hemos estado tomando carne de membrillo del año pasado hasta el mes de noviembre de este año. Los botes o las fiambreras bien cerrados y no necesita nada más que el fresco para conservarse un año. Bueno, la verdad es que hacemos un montón de veces carne de membrillo, de lo contrario no quedaría ni una poquita para guardar.



.

jueves, 1 de diciembre de 2011

La campana del Calvario

Ubrique desde el Calvario en una luminosa mañana
Fotografía: Leandro Cabello

Nuestro hermano Leandro lleva varios días con un nuevo empeño: fotografiar la salida del sol desde la sierra, capturando sus primeros rayos justo detrás de la campana de su espadaña.
Con ese propósito, y también buscando nuevos vestigios de nuestra historia, ha subido al Calvario muy tempranito  en los últimos días. Aquí les traemos el resultado de sus esfuerzos:


Parece que el sol quiere salir tempranito
¿Tendrá un buen ángulo?



Un poco a la izquierda, quizás cambiando...

Vaya, tampoco desde aquí!


Visto el resultado de estas primeras fotografías, Leandro decidió que no era el día propicio para hacer la fotografía del sol naciente en el Calvario, puesto que aún tiene que subir más. Pero seguro que en los días próximos lo conseguirá.

La verdad es que Leandro había subido al Caldereto buscando un gran pilón de más de dos metros de largo que había hecho uno de los picapedreros que trabajó en la presa del pantano.
Por lo visto fue un encargo del ayuntamiento, para poder recoger agua en esta zona. Era un pilón tan grande que hasta los niños se bañaban en él. Estaba justo al Peñón del Caldereto.
Ahí hay una cañada, y cuando había ganado los mulos subían con el agua y llenaban el pilón.
Desgraciadamente no queda nada de aquel pilón a la vista. Construyeron encima y ahora está bajo el hormigón.


Placa colocada sobre la pared del Calvario


En vez del pilón de dos metros, había una placa sobre la pared del Calvario: "Con la ayuda del Pueblo de Ubrique se inauguró esta acometida de agua el 2 de septiembre de 1993". Han tardado muchos años en llevar el agua hasta el Calvario, a pesar de que allí ha vivido desde siempre una familia. Ahora es posible hasta llegar en coche, no hay por qué seguir el Via Crucis.



Ubrique, vista desde  el Calvario


Ya de vuelta, Leandro aprovechó para hacer unas cuantas fotografías de nuestro pueblo y nuestra sierra desde las alturas. Es curioso que sigue sorprendiéndonos su belleza a pesar de estar ya acostumbrados a verlo. Pero el panorama es espectacular realmente.




Panorámica desde el Calvario
Fotografía: Leandro Cabello


.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Por San Andrés, el mosto vino es"

Lacrando las botellas de vino recién encorchadas

Por Esperanza Cabello

Ese es uno de los refranes que conocemos en nuestra tierra anunciando el momento de trasegar los mostos y los vinos. Existe otra versión del mismo refrán: "Por San Andrés el vino nuevo viejo es", que indica que nuestro vino, guardado en barricas, puede ya ser embotellado.
Los antiguos tenían una forma diferente de contar el tiempo y de pasar las estaciones. Los días de los santos nos decían cuando había que hacer las matanzas (san Martín), cuando había que pagar los pastos (san Miguel), cuando había que embotellar el vino (San Andrés)...



Todo dispuesto para embotellar el vino por San Andrés



Y como somos muy obedientes hemos esperado a San Andrés  (30 de noviembre) para embotellar "los vinos" de nuestra "cosecha". Lo hemos hecho a la manera tradicional, con tapones de corcho, una encorchadora sencilla y un poquito de lacre para que no se contamine con nada nuestro vino: unas botellas exclusivas que serán un lujazo para compartir con los amigos.



 La encorchadora a pleno rendimiento


Ha sido todo muy fácil. Una vez pasado el vino a las botellas, hemos ido poniendo un corcho a cada una de ellas con la ayuda de la encorchadora. Después hemos lacrado los tapones y vuelto a colocar las botellas en horizontal, dispuestas a esperar la ocasión propicia para ser descorchadas. 


.
 

lunes, 28 de noviembre de 2011

El pregón de la Recreación Histórica de El Bosque

Don Antonio Domínguez Gil
Pregonero de la Recreación Histórica de El Bosque


El Bosque estaba de fiesta este fin de semana, celebraban el Bicentenario de la obtención del Privilegio de Villazgo, obtenido el 28 de noviembre de 1811 tras haber plantado cara a las tropas francesas que invadían nuestra sierra.
Y esas fiestas han contado con un pregonero de excepción, don Antonio Domínguez Gil, profesor de Educación Secundaria en el IES Las Cumbres  y estudioso de la historia de su pueblo. Antonio es el autor de la obra "El Bosque, entre la leyenda y la realidad", una publicación completa, científica y minuciosa sobre la historia local, de que que ya están publicados los dos primeros tomos.
En su pregón del día 25, Antonio se mostró reivindicativo, erudito y cercano a la vez, queriendo dejar muy claro que algunas cosas deben erradicarse y dejándonos ver a todos su amor por su pueblo. 
Hemos tenido la suerte de acceder al pregón para su publicación. Gracias, Antonio.




Hoy 25 de noviembre celebramos el “DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO” y me viene a la memoria un caso recogido en la página 94 del 2º Tomo de mis libros. El caso de una  bosqueña que fue envenenada por el marido y la amante; y nadie le hacía justicia a la pobre madre, una anciana que tuvo el coraje de trasladarse andando hasta Madrid, a buscar a un pariente suyo, militar de cargo. Y un buen día apareció El Bosque lleno de soldados de Caballería, los cuales juzgaron a los culpables y los colgaron en el cruce alto de la hoy calle Sevilla; y esa es la razón por la que, siendo yo niño, aún se llamaba a la calle el Monte; aunque ya se había olvidado el de la Horca que lo completaba. Sea hoy nuestro recuerdo también para las 54 mujeres asesinadas en lo que va de año. Y sin más preámbulo pasemos a lo que dicen por ahí…


PREGÓN AL PUEBLO DE EL BOSQUE
EN EL BICENTENARIO DE SU INDEPENDENCIA

Si bien, antes de empezar, quisiera agradecer la distinción que se me hace, haciendo constar que nunca fue mi intención realizar este esfuerzo en pos de nuestra historia esperando recompensas; pero sí quisiera en estos momentos evocar la figura de mi padre que tantos años de dedicación y esfuerzo, sin horarios y jugándose la vida,  dedicó a este pueblo profesionalmente  como Antonio “el Electricista” y como concejal y servidor público en los años en que se llevó a cabo la modernización del pueblo, igualmente en sus facetas más divertidas colaborando en las parodias y charlotadas  que fueron famosas en los ochenta junto a su inseparable Curro Jiménez, y en su faceta seria, en sus últimos años, como luchador en la reivindicación de la Memoria Histórica. Que este homenaje sea  para mi padre y para todos aquellos que en los duros tiempos del Franquismo supieron con inteligencia quitar de aquí y poner de allá para que, al entrar en los setenta, El Bosque fuera la envidia de todos los pueblos de la comarca. Vaya nuestro recuerdo para todos ellos. Y ahora permitidme sin más demora iniciar este discurso...
Las tropas francesas llegan a El Bosque
Foto: Juan Miguel Aguilar Córdoba

Hace casi 200 años, en los meses precedentes a la destrucción del pueblo, sus habitantes, tras sufrir el primer saqueo francés, tuvieron que soportar la presencia francesa en sus calles y en sus casas, y posteriormente con ayuda e intervención inglesa, la de la caballería española; aportaciones a nuestra historia que tras nuevas investigaciones nos trae nuestro joven historiador bosqueño Jesús Román Román, del que espero tome el testigo de todo lo que yo a lo largo de muchos años hice sin esperar ningún tipo de recompensa material.
En la semana cultural de 1999, el que les habla dio una conferencia en el salón de actos municipal. Se titulaba “El Bosque en   la guerra de la Independencia”, y pretendía ser un resumen de las referencias bosqueñas de dicha contienda, recogidas en unos libros que entonces no se habían publicado; pero que llevaban siendo trabajados desde hacía muchísimos años. Para ambientar la conferencia el salón se encontraba a oscuras y mientras yo disertaba mi amigo Miguel Hinojo iba proyectando imágenes de algunos de los libros antiguos de nuestro archivo que habían sido recuperados años antes. Cuando ya me faltaba la saliva tras una hora hablando y con apenas un hilo de voz, pude terminar diciendo aquello de: “… pero esas son historias que otro día se sabrán”, se hizo la luz y levanté la cabeza de las páginas y, para mi sorpresa, el teatro municipal estaba lleno de gente; el tema, aparentemente uno más en una semana cultural que fue variada y diversa en sus actos, había atraído la atención de un pueblo que pasaba entonces por ser apático hacía los temas culturales.     
El Bosque: entre la leyenda y la Historia
Por Antonio Domínguez Gil

Este hecho tuvo para mí una gran importancia y me motivó a hacer un gran esfuerzo para la publicación de los tomos de mis libros, aunque aún me llevara ocho años y arriesgar mi capital para poderlos ver como una realidad en la calle. Había ofrecido al pueblo de El Bosque el fruto de muchos años de dedicación y esperaba que se me compensara no materialmente, pero sí moralmente con el hecho de que cada familia pudiera disponer de un juego de tomos, de modo que con ello se financiaran posibles ampliaciones de nuestra historia. Debo decir que, una vez más, me equivoqué y esa es una de nuestras características como pueblo, no valorar lo que de bueno tenemos, hasta que por desidia lo dejamos perder. Un caso reciente lo tenemos en la pérdida del mayor centro cultural que tenía el pueblo: su Instituto de Secundaria. De todos modos yo, como hijo de este pueblo, no estoy aquí para reprochar nada, sino para exaltar en el recuerdo a otros bosqueños de calibre distinto. Bosqueños que vieron saquear su pueblo una primera vez y que se juramentaron para  que aquellos que lo hicieron mordieran el polvo, así pues se rebelaron  frente a un invasor al que nadie hacía frente y al que se le entregaban las ciudades y pueblos sin lucha, dándoles bastimentos y cobijo. Aquellos bosqueños no podían tolerar a quienes les negaban  su dignidad como pueblo y les miraban con desprecio, por ello nada tenían que perder cuando arriesgaban sus vidas y haciendas frente a un futuro de humillación, que creían vislumbrar en el horizonte. Forjaron su carácter como pueblo,  en un momento sublime que exigía una entrega absoluta. El poderoso ejército de Napoleón tendría que aniquilarlos a todos si quería dominarlos. Esta pequeña aldea serrana era real, no la de Asterix, no claudicará, no se arredrará, no se rendirá jamás; pese a sus exiguos habitantes; su fuerza está en que sus moradores se hallan dominados por un espíritu de rabia, de orgullo, de venganza, y por encima de todo, de una dignidad que a otros le falta. El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 fue la mecha que encendió el polvorín de todos los levantamientos de España, El Bosque no fue distinto en ello, aunque sí fue el primero que lo hizo en la Serranía de Ronda y cuatro reinos de Andalucía. Es más, su fama se extendió como la pólvora y  en toda la serranía de Ronda y gran parte de la provincia de Málaga, a la que pertenecíamos entonces, y en el resto de pueblos y ciudades de la posterior provincia de Cádiz, por la que transitaban los ejércitos y las guerrillas, eran conocidos los hechos e intervenciones guerreras de nuestros antepasados. No sólo por ser los primeros, sino por estar siempre a disposición de los mandos guerrilleros en todas las escaramuzas, asaltos, emboscadas o cualquier  otra táctica que se acordase. 
 Los bosqueños se jugaron la vida frente a los franceses
Foto: Juan Miguel Aguilar Córdoba



Por todo lo hecho, fijaos ya, en  fecha 17 de noviembre de 1810,  un grupo de bosqueños liderados por el alcaide y teniente de corregidor de la población de El Bosque: don Rafael del Cuervo Jiménez, presentó un escrito ante el Consejo de Regencia reclamando que le fueran reconocidos, a nivel oficial, para que no hubiera dudas, la lucha y sacrificios que, por Su Majestad el rey Fernando VII, habían hecho; jugándose la vida cada día y poniendo sus haciendas  al servicio de unos ideales de justicia y libertad de un pueblo en lucha por la independencia de España frente a la invasión francesa. En tanto, seguía luchando conforme a esos ideales que ya había asimilado, el pueblo bosqueño los hizo plenamente suyos en la lucha por su propia independencia de las cuatro villas hermanas: Grazalema, Ubrique, Benaocaz y Villaluenga del Rosario; de las que político-administrativamente dependía; pero a las que nunca reconocieron como sus dueñas. Y puedo decir por nueva documentación encontrada en el Archivo Histórico Nacional que actuaba siempre como la quinta villa, nunca como una pedánea. Más se demuestra, cuando reconocidos los méritos bosqueños, se intenta presionar al enviado real, al que el Rey ya ha advertido que sancione con multas y embargos a cualquiera que intente impedir su cometido. Probablemente se lo sospechaba, ya que las quejas de las villas hermanas no se hicieron esperar nuevamente; pero la vuelta del Rey, es la vuelta del absolutismo, frente a tanta contundencia qué podían hacer las villas hermanas: nada; si no lo habían conseguido ya ante la Regencia en 1811, no lo iban a conseguir ya en 1815.
Dentro de unos días conmemoraremos ese 28 de noviembre de 1811, en que la Regencia en nombre de su deseada Majestad  Fernando VII le reconoce a los habitantes de El Bosque la contribución heroica a la causa anti napoleónica y les reconoce los méritos que, como pueblo bravo y luchador, ha hecho en la lucha contra las tropas francesas invasoras de Andalucía. Reconocimiento de la Regencia y posterior confirmación de todos los Privilegios del Villazgo por el propio rey Fernando VII, ante la petición de las autoridades bosqueñas, a la vuelta del Rey, para que ratificara lo que otros otorgaron en su nombre. 
 Los franceses lucharon en El Bosque
Foto: Juan Miguel Aguilar Córdoba


Así pues hoy, 200 años después de aquellos hechos históricos, otro grupo de bosqueños queremos que no caigan en el olvido, al tiempo que queremos rendir un homenaje de admiración y reconocimiento a todos los que entonces lucharon y sacrificaron sus vidas y haciendas en aras de unos ideales, que hicieron que hoy día el pueblo de El Bosque sea un pueblo reconocido y respetado, que camina por la senda de la cooperación y el entendimiento con las antiguas villas hermanas a las que perteneció y que ha caminado en la senda de la paz y el hermanamiento con los enemigos de entonces. Aquellos franceses de los que aprendimos los ideales de libertad igualdad y fraternidad, los que aquella revolución dejó en nuestros antepasados, porque aunque fueron enemigos en los campos de batalla de aquella guerra, no fueron enemigos en el campo de las ideas. Ideas que nos movieron a lo largo de todo el siglo XIX para estar siempre en la avanzadilla de la lucha por el progreso y por la igualdad social entre todos los bosqueños. Hecho muy digno de destacar, por darse aquí y contrariamente a todos aquellos pueblos que añoraban al antiguo Régimen y se aferraron a las viejas instituciones del Estado, abriendo un periodo de negra reacción, mantenido hasta 1832.
Los ideales que nos mueven hoy día para homenajear a los bosqueños de antaño son los mismos ideales que deben mover nuestros pasos para que el pueblo de El Bosque encuentre en su historia la fuerza que le haga levantarse frente a esta crisis que nos agobia cada día. Un ejemplo que nos debiera estimular es que nuestro pueblo siga estando de actualidad no sólo por recreaciones históricas que atraigan turismo y riqueza a su arcas municipales; sino también porque  hace apenas un mes se haya publicado un libro: “La noche del Rey” de Jorge Alcalde, director de la revista Quo, que toma como excusa de su temática la fría y desapacible noche de febrero de 1810 que el rey José I Bonaparte pasó en nuestro pueblo.
El que recuperemos nuestros valores dependerá de nuestro esfuerzo y dedicación. Como entonces nadie vendrá a sacarnos de nuestros problemas, que deberemos afrontar solos. Nadie vendrá a sacarnos las castañas del fuego. Que este modesto pregón ayude a despertar y levantar nuestro ánimo frente a las  crisis  y dificultades y pensemos, ¿qué son estas frente a las que vivieron nuestros ancestros? La incorporación de tantos bosqueños y bosqueñas a las celebraciones del bicentenario de nuestra Independencia, la aportación decidida de los talleres del bicentenario y la ilusión de tanta gente: niños y mayores para figurar en las recreaciones de este evento, evidencia en nosotros un renacer como pueblo y nos eleva el ánimo tanto, que nos reconforta pensar en que este pueblo tiene un futuro por descubrir, sin que por ello tenga que renunciar a su pasado, como quedó recogido en su Manifiesto del Bicentenario.
Bosqueños y bosqueñas…

                    ¡Viva El Bosque!

                                                                                       El Bosque, 25 de noviembre de 2011
                                                                                       Fdo.- Antonio Domínguez Gil

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Cómo se preparaban las aceitunas "zajás"?

El majao para las aceitunas

Por Esperanza Cabello


A veces pasan cosas muy curiosas. Cada vez que explicamos algo en este blog preguntamos antes a nuestra madre o a nuestras tías o a la gente que sabe y conoce. Sobre todo las recetas. 
Una no tiene mucha idea del mundo de la cocina de antaño, y todas las recetas son contadas por las que las conocen de toda la vida.
Y este año ha sido muy curioso, las mismas que me explicaron cómo se hacía la carne de membrillo, o cómo se preparaban las aceitunas o tantas otras cosas, me preguntan "¿Cómo hacías tú la carne de membrillo? o ¿Cómo se preparaban las aceitunas "zajás", hija?  ¿Tú le cambiabas el agua todos los días?  ¿Qué aliños les pones?"


Aceitunas "pintas" propias para sajar.



Y no tenemos más remedio que volver a este blog y buscar la entrada de noviembre del año pasado (pinchar aqui para leerla), curiosamente del domingo, 28 de noviembre (hoy es 27) para asegurarnos de que aliñaremos las aceitunas sajadas como tiene que ser, a la manera tradicional de la sierra.
Por lo pronto habíamos recogido las aceitunas pintonas, esas que ya están un poquito moradas, porque las de verdeo se recogen a finales de septiembre. Por cierto, el año que viene intentaremos explicar cómo hacemos las aceitunas partías, que de las de este año ya casi ni quedan.



Aceitunas listas para ser sajadas



Una vez recogidas las aceitunas, hay que sajarlas una a una con una tabla de sajar. La nuestra es del centro ocupacional "El Curtido", y tiene cuatro agujeros para el distinto grosor de las aceitunas. Hay que meterlas siempre por el más pequeño que admitan, para que el corte sea lo más profundo posible.




Inma sajando aceitunas ya como una profesional


Como el año pasado, nos ayudó la pequeña Inma con la tarea de sajar las aceitunas. Hay que tener mucho cuidado de no cortarse, pero ella tiene ya maestría y experiencia, además le encanta ayudar. Sajó un buen canasto ella solita.



Aceitunas "zajás", listas para empezar a prepararlas


Una vez sajadas las aceitunas se meten en una tinaja con agua y sal . Es imprescindible que sea agua no clorada. Nosotros utilizamos agua de lluvia, pero en Ubrique puede utilizarse la de los Nueve Caños o la de los Veinte Pilares, que son las dos fuentes con agua sin tratar.
Durante una semana se va cambiando el agua a diario o cada dos días (según estén de fuertes)  para endulzar las aceitunas y quitarles la acidez. Si al cabo de los siete días están ya suaves al gusto, se pueden aliñar. Nosotros hemos tenido que esperar unos días más, porque este año no había llovido apenas y estaban muy ácidas.



Los aliños para el "majao"


Para aliñar las aceitunas necesitaremos ñoras, ajos, orégano, hinojos, limón y sal. 
Ponemos las ñoras en remojo con un poco de agua caliente justo antes de empezar a prepararlas, para que se vayan rehidratando. Después sacamos las aceitunas de la tinaja, las ponemos a escurrir (en el mismo fregadero, por ejemplo) y preparamos el "majao", para cada tanda de aceitunas (tres o cuatro "embozás" -lo que te quepa entre las dos manos-) majaremos una ñora, una cabeza de ajo, un par de ramitas de orégano y un par de puñados generosos de sal. 
Lo mejor es majarlo todo en un dornillo, porque con la batidora todo queda demasiado molido.



Inma y Andrea majando el aliño de las aceitunas


De nuevo hemos tenido unas ayudantes excepcionales para el majado. Inma y Andrea se han puesto manos a la obra y con mucha voluntad, destreza y buen humor han dejado los ajos y las ñoras tan machacados que seguro que nuestras aceitunas son las más sabrosas de todas.
Así hemos ido echando una tanda de aceitunas, otra de "majao", otra de aceitunas... Y de vez en cuando una ramita de hinojo y un cuartito de limón.
Cuando la tinaja estuvo llena hasta arriba, le echamos un buen puñado más de sal, la cubrimos de agua y... ¡A esperar a que cojan el aliño!

No pudimos evitar probarlas ya al mediodía, y podemos asegurar que gracias a nuestras "machacadoras" las aceitunas de este año están deliciosas.


.