lunes, 16 de enero de 2012

Nevando en la sierra de Cádiz ¿Cuajará o no cuajará?

La nieve llega a la Sierra de Cádiz este mediodía


Por Leandro Cabello 

Nuestro hermano Leandro nos acaba de enviar estas magníficas fotos de la nevada que ha caído esta tarde en la Sierra de Cádiz: en el puerto de las Viñas, en el puerto del Boyar  y en el de Las Palomas. También ha nevado un poquito en Grazalema y Villaluenga, aunque hay que esperar para ver si cuaja.
La nieve tiene algo mágico para todos nosotros, buenos, es que estamos poco acostumbrados. Algunos inviernos nieva un poquito, sobre todo en la montaña, y siempre tenemos que subir al menos hasta Benaocaz para verla de cerca.




Una nevada espectacular y copiosa



Poquito a poco la nieve se va depositando sobre las plantas y el suelo








La nieve se acumula en el puerto de las Viñas



Alcornoques y quejigos bajo la nevada



Poquito a poco los quejigos se van cubriendo de nieve




En la sierra de Villaluenga empieza a verse la nieve



Un pozo de nieve, en estos pozos se acumulaba y prensaba la nieve, convirtiéndose en hielo.
Aquí se conservaba durante todo el invierno para su uso



La nieve en el Boyar



El puerto del Boyar ha estado abierto toda la tarde
El de Las Palomas fue cortado al tráfico





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domingo, 15 de enero de 2012

Érase una vez un escudo

Escudo de Ubrique 
Presidió nuestro Ayuntamiento entre 1805 y 1980 aproximadamente

Por Esperanza Cabello



Aunque del siglo XIX, la historia de nuestro escudo empieza en mayo de 1993. Unos alumnos del IES Las Cumbres de Ubrique que participaban en  un Taller de Arte en las aulas descubren, en la escombrera que había en la época junto al cementerio municipal, un cuadrado de piedra arenisca tallada de poco menos de un metro por unos diez centímetros de ancho. Eran Fernando Calvente Ruiz y Jorge Rosado Peña.
A pesar de que la piedra estaba completamente embarrada y rota por las esquinas se dieron cuenta de que se trataba de una pieza que merecía la pena y que podría tener una considerable importancia.
Hablaron con sus profesores José Antonio Martel y Manuel Villanueva, y todos convinieron en que merecía la pena recuperar lo que parecía un escudo de piedra.
Recogieron, con gran dificultad, los trozos de piedra que formaban el escudo y los llevaron, con más voluntad que medios, al instituto.
Lavaron, limpiaron y estudiaron el escudo, dándose cuenta de que era una pieza muy especial, aunque rota, quebrada y faltándole una pequeña parte.
Se dieron cuenta de que necesitaban la opinión y el trabajo de un experto, así que llamaron a Joaquín Domínguez Ordóñez, estudiante de Bellas Artes especialista en restauración.
Este se prestó a trabajar en la restauración del escudo. Todos trabajaron, durante casi un año, de forma solidaria y sin ningún ánimo de lucro. 


Escudo de Ubrique tras la segunda restauración
Enero de 2012

Tanto el estudio como la restauración sacaron a la luz un tesoro de nuestro patrimonio ubriqueño. Del estudio preliminar de Joaquín destacamos lo siguiente:

"Se trata de un Escudo Monárquico realizado en piedra arenisca con motivos tallados y policromados. Antiguamente se encontraba en la fachada del Atuntamiento de Ubrique, aunque sufrió varias reformas posteriores y traslados en épocas recientes. Aparece una fecha en su extremo inferior derecho pero está casi ilegible por el desgaste.
Aproximadamente se puede datar sobre 1805, fecha de la reforma del Ayuntamiento con el estado en que se encuentra tras algunas modificaciones"



Historia de la Villa de Ubrique, padre Sebastián
Reconstrucción del Ayuntamiento


Joaquín continúa explicando cómo es el escudo:

COMPOSICIÓN

Cuartelados en cruz aparecen dos leones en posición rampante representados de perfil y con la cabeza de frente. este es un matiz muy particular, ya que lo normal es que se represente todo de perfil. Las colas están levantadas y acaban en borlas vueltas en dirección de la espalda.
Los dos cuarteles restantes representan sendas torres-castillo con una sola puerta y tres almenas.
En el centro,  encuadrado en un óvalo, tres flores de lis (forma heráldica de la flor del lirio) compuestas por un grupoi de tres hojas cada una, la del medio grande y las de los costados más estrechas y retorcidas. Están diseñadas en la obra de una forma muy tosca.
Unos lazos en forma de "ese" acabados en una flor abierta simulan el eslabón del que pende el cordero de la orden del Toisón de Oro, Orden de Caballería fundada en el siglo XV por Felipe el Bueno, duque de Borgoña y de la cual era maestre el rey Felipe I en España.
Dos columnas a cada lado de la composición descrita antes flanquean el conjunto. Son adosadas con fuste liso y con basamentos y capiteles sencillos.
llevan las divisas de forma tosca, simulando las del "Plus Ultra", que conmemoran la conquista de América.



Moneda de Carlos IV, con un escudo similar


COLOR:
Es compuesto, pues cada cuartel es diferente, con fondos rojo-anaranjado y verdoso. Las figuras van todas en color tierra.
También lleva decoraciones metálicas como el oro y la plata como se utilizan en heráldica.
Los fustes de las columnas, los medallones y la separación de los cuarteles van de plata.
Debajo de la policromía de color tierra en las figuras y lazos aparece una capa de pan de oro. Pensamos que originalmente estaba al descubierto.
El fondo del óvalo donde van las flores de lis es azul muy oscuro.
El fondo general de la escena es de color púrpura.
Tanto a los colores como a los metales se les denomina en heráldica esmaltes y tienen función simbólica.






Monedas de Isabel II, con un escudo también parecido al nuestro. 






En la restauración del escudo trabajaron también los alumnos del instituto, siempre a las órdenes de Joaquín, y los trabajos empezaron en octubre de 1993, terminando en marzo de 1994.


Durante diecisiete años el escudo de Ubrique ha presidido la entrada del instituto, dando la bienvenida a todos los que han pasado por sus aulas.  Pero el olvido es muy traicionero y ya casi nadie recordaba la historia de este trocito de nuestro patrimonio.


Estado del Escudo de Ubrique antes de su segunda restauración
Diciembre 2011


Además, aunque restaurado y a cubierto, el paso del tiempo había vuelto a empezar a dañar la policromía, y la piedra detrítica había vuelto a empezar a deteriorarse, así que el año pasado nos pusimos en contacto de nuevo con el resturador, Joaquín Domínguez, para ver cómo podría tratarse de nuevo y recuperar, si era posible, su esplendor.
En las últimas semanas Joaquín ha estado trabajando de nuevo sobre el escudo de Ubrique, terminando su trabajo para el comienzo del nuevo curso, y dejando como resultado la obra de arte que podemos ver en estas fotografías.


 El Escudo del siglo XIX
A la entrada de Las Cumbres


De nuevo, ahora flamante y con su policromía reluciente, el escudo de nuestro pueblo volverá a dar la bienvenida a todos los que lleguen a Las Cumbres, quedando como testimonio del paso del tiempo y demostrando que el interés, la tenacidad, las casualidades y un golpe de suerte pueden hacernos encontrar, alguna vez, un verdadero tesoro.


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sábado, 14 de enero de 2012

La familia Cabello Orellana

Boda de María Remedios  Cabello Janeiro
Padrinos: sus padres, Julia y Francisco


Por Esperanza Cabello

La muerte de nuestro tío Antonio ha sido un mazazo para toda la familia, no paran de llegar condolencias y testimonios de apoyo y cariño de todas las personas conocidas y cercanas, y no para de llegar a nuestra memoria recuerdos de otras épocas y otras personas de la familia que habrían sufrido su pérdida si aún hubieran estado con nosotros.
La boda de María remedios y Antonio, en especial, es un recuerdo que está en la mente de todos. Esta mañana nuestro tío Javier Janeiro nos contaba que recordaba perfectamente aquella boda, y nuestra tía Isabel ha estado hablándonos de la pareja y de la familia.
Contábamos que María Remedios había conocido a Antonio en Grazalema, cuando visitaba a su tío Miguel, que se había casado con una señorita de allí que tenía una pastelería.
Pues Isabel nos ha estado contando la historia, pero desde el principio...
Nuestra bisabuela Joaquina Orellana vino desde Argentina a principios del siglo pasado con sus cinco hijos (un Francisco había muerto allí) después de que nuestro bisabuelo, Francisco Cabello España, maestro, muriera. En Ubrique se estableció en primer lugar en casa de su cuñado, José Cabello, el párroco de Ubrique en aquella época. Después se fue a vivir a la calle Botica, justo enfrente del número 28, donde vivía Natalia Rubiales Coveñas y donde más tarde viviría nuestra tía Nieves.
Joaquina vivía con sus hijos Guadalupe, Joaquina, Francisco, Miguel y Elena, y pronto fue encontrando trabajo para sus hijos en la incipiente marroquinería.



Guadalupe Cabello Orellana
Hermana mayor de nuestro abuelo Paco


Guadalupe, la mayor, se casó con José Sánchez de Medina, farmacéutico, y se establecieron en Jimena de la Frontera, donde fundaron una gran familia.
Francisco también se casó con Julia Janeiro, y pronto se convirtieron en familia numerosa (esa es nuestra familia). Isabel los recuerda de novios, y cuando fueron las amonestaciones. En la época se avisaba tres meses antes, en la misa de los domingos, de las bodas que iban a tener lugar, y, cuando terminaban, se hacía una pequeña celebración, se decía popularmente que "los habían echado por el coro". En el caso de nuestros abuelos, terminadas las amonestaciones, se fueron todos, ¿cómo no? a tomar café en el Café de Janeiro, contentos de poder celebrar la boda.

En cuanto a Joaquina y Elena, nunca se casaron, vivieron toda su vida en la casa familiar de la calle Botica. Elena trabajaba en el rebaje en la fábrica de su hermano Paco y Joaquina se ocupaba de la casa, era muy hogareña y no le gustaba nada salir a la calle. Ambas se ocupaban de su hermano Miguel hasta que este se casó (en 1958, creemos) y se fue a Grazalema.
Al final de sus vidas vendieron la casa familiar a Francisca Arenas Rubiales, hermana de nuestra tía Nieves, que les alquilaba su propia casa.
Nuestra tía Isabel nos ha estado hablando también de aquel viaje que María Remedios había hecho a Grazalema para visitar a su tío Miguel, recién casado, y en el que había conocido al que sería su marido.
María Remedios era la más pequeña de todos los hermanos, y el ojito derecho de toda la familia. Cuando era muy pequeña (con seis o siete años) estuvo muy delicada de salud, y todos se volcaron en ella. Dice Isabel que su madre (Isabel Janeiro Rubiales) tenía un gorrión domesticado, al que había criado desde chico y que revoloteaba por la casa. Para regalárselo a la niña le pintó las plumas de colores y la propia Isabel le hizo una cunita con una caja de cartón y un crespón celeste. Cuando le llevaron el gorrión en su cuna a la niña ésta se puso muy contenta...

Así que cuando María Remedios tuvo el accidente de autobús todos estuvieron muy preocupados con ella y la arroparon de todas las formas posibles. Como en el accidente quedó malherida y atrapada por todos los objetos que rodaron con la caída, cuando llegó a la casa y supieron que Antonio la había ayudado el agradecimiento de todos fue muy grande.



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jueves, 12 de enero de 2012

Antonio Sanz Zamorano. Siempre te querremos, padrino.

Antonio Sanz Zamorano


Por Esperanza Cabello




Muchas, demasiadas veces ya, hemos hablado desde aquí de la muerte desgarradora que nos arrebata a la gente que queremos, a gente buena que nos ha acompañado durante toda nuestra vida y que, desgraciadamente, nos deja inesperadamente.
Ayer murio nuestro tío Antonio Sanz,  nuestro padrino. Una de las personas más queridas y admiradas de la familia, un gran hombre, un magnífico maestro, un innovador, escritor, investigador, y, sobre todo, una persona  con un gran corazón.
Nuestro tío Antonio era gaditano de origen, había nacido  en 1937 en Cádiz, pero sus padres, abuelo Antonio (al que no tuvimos la suerte de conocer) y abuela Quina (una gran señora, cariñosa, educada y elegante) tuvieron que trasladarse a Jerez con sus tres hijos, José Manuel, Antonio y Puri, por motivos de trabajo, cuando Antonio tenía siete años.
Allí fue a la escuela, y allí hizo su bachillerato, en el Coloma. Después estudió magisterio en Cádiz; todas sus ansias eran aprender y enseñar, y muy pronto, ya maestro,  obtuvo plaza en  Grazalema, muy cerquita de nosotros, donde el destino quiso poner en su camino a nuestra tía María Remedios Cabello.
Ella dice siempre que Antonio le había salvado la vida. Hubo un accidente de autobús en la carretera entre Villaluenga y Benaocaz  a finales de los cincuenta, y los dos, Antonio y María Remedios, sufrieron varias heridas. Él la ayudó en aquel accidente y desde entonces sus vidas se unieron para siempre.(En este enlace pueden leer la historia).



Boda de Antonio y María Remedios


Se casaron unos años más tarde, Antonio fue tremendamente bien acogido por toda la familia ubriqueña, nuestros abuelos estaban loquitos con él, porque desde siempre demostró ser una persona de valía, cariñoso, bueno, trabajador y generoso. Incluso fueron padrinos los dos, antes de casarse, de una sobrina de María Remedios, la primera nieta que nació en la familia, cosa poco habitual para la época.


Antonio con Maritina, su primera hija

 Su vida ha transcurrido siempre en Jerez, allí nacieron sus tres hijos, Maritina, Francisco José y Antonio, y allí trabajó como maestro en el Colegio Alfonso X El Sabio.
¡Cuarenta y dos años de profesión! Maestro vocacional, dedicado en cuerpo y alma a la enseñanza, a la investigación, a las tecnologías, a la búsqueda de recursos. Con razón le fue concedida la medalla de Alfonso X por su excelencia en la tarea docente.
Pero su vida ha sido, fundamentalemente, familiar. Nuestro tío estaba dedicado en cuerpo y alma a la familia, a su mujer, sus hijos y sus siete  nietos. En los últimos tiempos sus nietos se han convertido en lo más importante para ellos. Los dos mayores, Paco y Marta, también han querido acompañar a su abuelo hasta el último momento.

Hemos leído en la prensa varios artículos sobre nuestro tío, en el Diario de Jerez  titulan "Adiós al maestro de Humanidad" (pinchar aquí); en La Voz Digital nos dicen que la Política Andaluza y la ciudad de Jerez lo despiden (pinchar aqui)... En ellos hemos leido lo importante que era a nivel público, lo reconocido que era su trabajo, y, lo que para nosotros es lo más importante, lo humano, generoso y humilde que era.

Estamos sobrecogidos con su muerte, tan inesperada y tan impactante. 

"Mis primeros recuerdos de la infancia están íntimamente ligados a mis padrinos, tan cariñosos y atentos siempre. Siempre me mimaron y me colmaron de alegría y de amor. Como era la primera ahijada me llevaban a menudo con ellos, a su casa de Jerez. Recuerdo que él me enseñó los primeros pasos en el ajedrez, juntos jugábamos a un divertidísimo juego de letras y palabras que después me regaló. Con él aprendí a apreciar la música de entonces, tenía muchos discos y me los ponía para que los escuchara. También aprendí a su lado a apreciar los buenos libros, y de la mano de los dos recorrí las calles de Jerez muchas veces en unos paseos deliciosos".

Estos dos días hemos comprobado que la huella de Antonio Sanz Zamorano será para siempre. A su funeral ha asistido un gentío tremendo. En los periódicos hablaban de gente importante, de políticos y autoridades. Nosotros hemos visto a  diputados, a consejeros, a alcaldes (también al alcalde de nuestro pueblo, Manuel Toro, al que agradecemos personalmente su asistencia), a concejales, a muchos altos cargos políticos, pero también hemos visto a  toda la familia, hermanos, cuñados, cuñadas (ha sido impresionante volver a ver a gente añorada más de treinta años después) a primos, primas, sobrinos y sobrinas, entre ellas  a las que han estado al pie del cañón tantos días de hospital por encima de las dificultades familiares... y a maestros, a muchos maestros,  a cofrades, a carmelitas, a periodistas, a escritores, a ingenieros, a cocineros, y a miles de amigos y gente querida.
"Él solo quería que lo quisieran" decía su esposa, rota por el dolor, y así es, todos lo queremos, eso es lo más importante. Es lo menos que se puede tener después de toda la vida dedicado a los demás y a hacer el bien.
Por la prensa hemos sabido también que la alcaldesa de Jerez ha declarado que una de las calles de Jerez llevará el nombre de Antonio Sanz Zamorano.  

Jamás habíamos asistido a un funeral así, ha sido en la Basílica del Carmen, en pleno centro de Jerez. Antonio pertenecía a la Hermandad de la Sagrada Lanzada, y su féretro estaba cubierto con el estandarte de su hermanad. En la basílica no cabía un alma más, de gente que había. La marcha fúnebre lo ha acompañado y  durante la misa el órgano y la música de Manuel Haro han acompañado las oraciones.
Había tantas flores, de tantas personas e instituciones que  ni siquiera se encontraba sitio para todas.




 Panteón de la familia Sanz Zamorano

 Cuando llegamos al  cementerio de Jerez para enterrarlo en el panteón de la familia Sanz Zamorano, todos estábamos seguros de que nuestro tío seguirá con nosotros para siempre, porque los grandes hombres nunca mueren, sino que permanecen en nuestra memoria y en nuestros corazones.
Su vida ha sido un muestrario de buenas acciones, y la prueba de que siempre se puede seguir avanzando, trabajando, investigando y preocupándose por los demás.
Siempre te querremos.




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martes, 10 de enero de 2012

La ventanita del Cuco

Camino hacia Ocurris debajo del Salto de la Mora
Se conservan las piedras que delimitan el camino


Fotografías: Manuel Cabello Izquierdo


 La semana pasada estuvimos recorriendo "la trompa del elefante" de la mano de nuestro hermano Manolo. Había decidido subir al Salto de la Mora entrando por la parte del Rano, pero la vereda estaba muy emboscada y se hacía muy difícil ir subiendo. Por eso ha tenido que hacer el recorrido en varios tramos.
Llegamos entonces hasta el cortado que daba nombre a la zona, el "Salto de la Mora", pero ahora llegaremos un poco más lejos: hasta la ventana del Cuco.


 La ventanita del Cuco, en el Salto de la Mora

 La ventanita del cuco es una caprichosa formación rocosa a la derecha de la cruz del Benalfi, se nota que la roca que forma el techo se ha caído desde la izquierda, pero debe de hacer ya mucho tiempo, porqu etodos los ubriqueños mayores conocen esta "ventana".




 La ventanita del Cuco, a su izquierda, la cruz del Benalfi



 Ubrique visto desde la Ventanita del Cuco

Lo mejor de la ventana es la extraña y magnífica perspectiva de nuestro pueblo que se ve desde allí arriba, es un lugar escarpado, de difícil acceso, y no fue demasiado fácil tomar las fotografías, pero ahí quedan, para la posteridad: nuestro pueblo desde la ventanita del Cuco.




 Un marco natural realmente espectacular



Una vez fotografiada la ventana, aún quedaba un lugar específico que visitar: "El pico del águila". Si se conoce la zona y si se sabe dónde está, podemos observarlo a simple vista desde el pueblo. Se llama así porque es un pequeño promontorio en el que a veces se pueden ver rapaces descansando.





 El pico del águila, en lo más alto del Salto de la Mora



El pico del águila, se aprecian los excrementos de las rapaces


Alrededor del pico hay muchos restos que nos indican que realmente allí vienen las rapaces a descansar y a comer. hay restos de comida y huesecillos que nos recuerdan el paso de las aves.


¿Continuará este recorrido por el elefante? Aqui termina la primera parte de la montaña, y hemos visitado las zonas más significativas, es una pena que el conocimiento que tenían nuestros mayores de la sierra se va perdiendo poco a poco, y ya no todos recuerdan los nombres de los lugares ni los caminos, tampoco dónde hay agua o dónde crecen determinadas plantas. 
Así que gracias, hermano por recordarnos y hacernos visitar algunos de los lugares más significativos de nuestro entorno.


viernes, 6 de enero de 2012

Tejeringos para una mañana de Reyes

 Tejeringos recién hechos



Por Esperanza Cabello 

Ayer, mientras veíamos la Cabalgata de Reyes de Ubrique (que,  por cierto  este año nos ha gustado más que otros, porque era pequeñita, pero no se hacía alarde de despilfarro como otras veces, y la gente era más respetuosa y menos arrolladora que otros años) comentábamos con Juana Esteban y Ramón anteriores cabalgatas. 

 
 Cabalgata de Reyes 2012
Carroza de los siete enanitos




Es curioso cómo recordábamos, por ejemplo, el color del velo de una Virgen que iba en el burrito sabrá Dios cuándo, y también es muy curioso que recordábamos los dulces que los Reyes nos traían (las guitarritas y los jamoncitos de mazapán) la memoria es muy caprichosa cuando se trata de sabores...

Esta mañana, al levantarnos para ver lo que los Reyes nos habían traido, se vinieron a  mi memoria otras mañana de Reyes, no muy lejanas, en las que mis padres preparaban los regalos para sus nietos y nos levantábamos todos juntos compartiendo la ilusión de los pequeños Julia y Serafín.
Esas mañanas abuelo Manolo se metía en la cocina, muy diligente, y preparaba, como algo especial, un montón de ruedas de churros.



 Los churros al perol


Medía cuidadosamente una taza de harina, después calentaba la misma cantidad de agua, añadía media cucharadita de sal, un poquito de levadura... ¡Y a la churrera!
Al principio utilizaba una manga, pero era muy engorroso, y ya con los nietos se especializó en churreras, precisamente usaba la misma de la fotografía.
Todo el mundo hacía fiestas a esos churros, incluso los niños se inventaron una canción que cantaban siempre mientras esperaban, y esta mañana hemos querido retomar un sabor familiar y casi tradicional de la mañana de Reyes: Los tejeringos de abuelo Manolo.

"Churros, churretes, carapapete... Se los comen Julia y Serafinete"


 Los churros listos para comer


Así que...
¡Buen provecho! Esperamos que los Reyes les hayan dejado lo que deseaban y, sobre todo, que los pequeños de cada casa hayan renovado la ilusión.


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Nota: Dentro de poco será aún más fácil comer churros cada mañana, porque la Churrería la Ubriqueña, en la calle San Sebastián,  está dispuesta a ofrecernos los mejores churros cada día.




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jueves, 5 de enero de 2012

Ubrique: La noche de Reyes de 1964

Primera parte del Belén Viviente de 1964



"Sindicatos, cinco de enero de 1964" Esas son las palabras escritas en el reverso de esta primera fotografía. Se trata de un pequeño Belén Viviente que se montaba cada año en los salones del antiguo sindicato, ahí estábamos los niños y niñas de Ubrique, vestidos de pastores, de angelitos, de figuritas del nacimiento...
Esta fotografía ha estado en casa de nuestra madre desde siempre. En ella podemos ver a los cinco primos mayores (Leandro, Francisco, Manolo, Carmen y Esperanza) Pero también a Juan, a Rafael, a Juani, a Mari Carmen, a Teresa... Un montón de ubriqueñitos que más tarde formaríamos "la Cabalgata", una cabalgata humilde, que constaba de San José tirando de una burrita en la que estaba montada la Virgen con un niño Jesús, todos los niños y niñas del Belén Viviente, y un carricoche con Reyes Magos "suis generis", hacíamos el recorrido desde el Stop hasta la Plaza, después los Reyes subían al Asilo a llevar regalos a los ancianos.
Las Carrozas de la Cabalgata no llegarían hasta dos años más tarde. 

Bueno, esta historia ya la conocíamos más o menos; recordamos haber hablado de estos Belenes Vivientes en otra ocasión. Pero hoy, además, queremos añadir una curiosidad fotográfica:
Solo conocíamos esa fotografía, pero el año pasado nuestra prima María Teresa nos trajo un montón de fotografías entre las que se encontraba esta otra:





Segunda parte del Belén Viviente de 1964

Se trata del mismo belén, el mismo día (a la derecha de la imagen están Leandro y Francisco, como a la izquierda de la imagen anterior), pero en este caso el fotógrafo (Quizás fuera la fotógrafa Teresita) ha enfocado a los pastores, entre los que reconocemos a nuestras primas Antonia María y María Teresa a la derecha.
Hasta aquí llegaba la curiosidad, dos fotografías del mismo día, cada una con una perspectiva...
Pero este verano, después de la muerte de Tita Reme, estuvimos revisando algunas de sus fotografías, y nos encontramos, maravillados, con esta tercera perspectiva:



 Tercera parte del Belén Viviente de 1964


Un poco más a la izquierda, el mismo día, el mismo Belén, los mismos pastores... pero con tita Reme y una parte del público además. Recordamos a nuestra tía haciendo, con nuestras madres, nuestra abuela Natalia  y con Dolores, los trajes para esta noche. Lo difícil que fue preparar las alas de angelitos para las dos niñas (Carmen y Esperanza) que no se cayeran, y la "pechá de reir" que nos metimos cuando nuestro padre quemó un corcho para pintar los bigotes y las barbas de los pastores.
Realmente somos muy afortunados de tener tan magníficos recuerdos de esos días, y aún más de haber encontrado estas fotografías que nos refrescan la memoria y nos demuestran que, realmente, éramos unos niños muy afortunados.
Finalmente, aquí están las tres fotografías que, cuarenta y ocho años más tarde, se han vuelta a unir, para dar testimonio de nuestra noche de Reyes ubriqueña.



La Noche de Reyes de 1964. Ubrique


¡Que los Reyes Magos traigan a nuestros niños la misma felicidad e ilusión que nos trajeron a nosotros durante tantos años!


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miércoles, 4 de enero de 2012

Un recorrido por la "Trompa del Elefante"

Ubrique, Convento de Capuchinos.
Al fondo, la Sierra del Benalfi (Benafí para muchos ubriqueños)
Empezando la "cabeza del elefante" el Salto de la Mora

Fotografías: Manuel Cabello Izquierdo

Hace casi un año nuestro hermano Leandro hizo un recorrido por la sierra del Benalfi, explicándonos cómo la silueta de esta sierra se parece tanto a la silueta de un elefante tumbado. Algunas personas de la familia apuntaban a que el nombre ben (hijo de) y alfil (elefante) podría ser de origen árabe... ¿Por qué no?
Pues este año nuestro hermano Manolo ha iniciado un recorrido por la trompa del elefante, buscando varios puntos carismáticos de nuestra orografía y nuestros recuerdos: el Rano, las Arenitas, la Cueva del Chiriguay, los pilones, las murallas de Ocurris, el Salto de la Mora, el Pico del Águila y, finalmente,  la Ventanita del Cuco.


La entrada de nuestro camino empieza en el Rano, por la Calzada Romana Ubrique-Benaocaz



Su recorrido hacia el Salto de la Mora es por la parte trasera de la montaña, en vez de entrar por Santa Lucía comienza en el Rano, la vereda hasta "las Arenitas" está perfecta, porque se sigue utilizando desde siempre, después se ha ido poniendo cada vez más intrincada y difícil, por lo que ha tenido que ir "abriendo vereda".




Las Arenitas


Una vez atravesado el Rano y el Arroyo Seco (con un poquito de agua en esta época), se llega a las Arenitas, una zona de tierra muy suelta que nos servía a los ubriqueños y ubriqueñas de resbalandeta cuando éramos pequeños. Nos íbamos allí con unos cartones, subíamos a la parte superior de la tierra suelta y nos dejábamos caer tranquilamente, como si fuera algo muy normal. Los cartones duraban muy poco, porque se rompían con el roce, y los pantalones solían correr una suerte muy parecida, así que ir a las Arenitas era arriesgado no sólo porque podías hacerte daño, sino porque ¡Ay de ti! si rompías la ropa.
Lo más curioso es que, hablando con nuestro tío Pepe Cabello, nos ha contado que cuando eran chicos, nuestro padre y él ya se iban a las Arenitas a dejarse caer una y otra vez, seguramente esa ha sido una diversión de todos los niños ubriqueños desde siempre.



El Salto de la Mora desde las Arenitas


Desde allí abajo, y antes de empezar el camino de subida, que está sobre la izquierda, miramos hacia arriba, buscando el cortado que da nombre a toda la zona: "El Salto de la Mora". Hay varios "saltos" (= cortados) muy famosos en nuestra sierra: "El salto Del Pollo", "El Salto del Cabrero" y "El Salto de la Mora". Quizás este último sea el de menor altura, pero no por ello el menos famoso, porque da nombre a la zona en la que nuestros antepasados se asentaron: el oppidum ibero-romano de Ocurris.



La Cueva del Chiriguay


Y allí, bajo el Salto de la Mora, en la falda del monte, está la cueva del Chiriguay. El Chiriguay fue un personaje ubriqueño (llegó a Ubrique en los años treinta, procedente, según creemos, de Cuevas del Becerro) que pasó los últimos años de su vida en esta cueva. Dedicaremos a José del Valle (ese era su nombre) un lugar especial en nuestro blog más adelante.


Ubrique desde la cueva del Chiriguay


Continando la subida el camino empieza a emboscarse, y hay que ir cortando ramas y apartando zarzas para poder continuar. Va tanto hacia la izquierda que, de pronto, se ve Ubrique con una perspectiva magnífica y espectacular: el convento, el San Antonio, la Plaza, el Calvario, la Cruz del Tajo, la de la Viñuela...





Atravesando la diaclasa


Desde la diaclasa siguiente también hay una panorámica espectacular de nuestro pueblo. La subida se va complicando un poquito más, y eso que, de vez en cuando, se ven restos del antiguo camino que hubo en la zona para subir. Existía una entrada desde la calzada, y seguramente sería la entrada principal, pero se ha ido perdiendo el camino con el paso de los años.





La muralla de Ocurris



Por fin vamos subiendo y llegando a lo que parecen ser restos de la muralla que rodeaba Ocurris, hay varios tramos de muralla en este recorrido, muy deteriorada y en pésimas condiciones, aunque sin lugar a dudas en su día sirvió bien de guardia para nuestros antepasados ocurritanos.



La piedra caliza tallada, aún se ven los cortes



Atravesada la muralla encontramos una zona muuy curiosa. La piedra está tallada, y parece que ha servido para recoger agua. Podría tratarse de unos pilones gigantescos, quizás una especie de aljibe. Pero también podría ser una cantera, quizás sea la cuna de piedras de molino. Al pie de la montaña existía una cantera, con su calera e incluso con piedras de molina inacabadas.
Aquí solo está la piedra tallada.



Otra imagen de la "cantera" o del "aljibe"


Llegando arriba nos acercamos a la Cruz del Benalfi, una de las tres cruces de Ubrique colocadas en 1700 por Fray Buenaventura de Ubrique y  repuestas varias veces,  en los años 70, o en los 90.(Pinchar aqui para leer la historia). Ahora solo podemos ver un trozo de mástil, aunque también la acompaña un mástil de antena, recuerdo de los primeros tiempos de la televisión.


El mástil de antena acompaña a la Cruz del Benalfi


Llegados a esta zona lo más importante es pararse a disfrutar del paisaje, se nos ofrece una magnífica panorámica de todo Ubrique y las sierras que lo rodean. También podemos ver perfectamente el triángulo que forman las tres cruces en su emplazamiento. En la siguiente fotografía la vemos justo sobre la Cruz del Tajo, quedando la Cruz de la Viñuela a la derecha, por encima del Calvario.




La base de la Cruz del Benalfi, a sus pies se extiende Ubrique


Ya estamos llegando al final de la primera parte de este recorrido por la Trompa del Elefante, justo después de la Cruz del Benalfi se encuentra el Salto de la Mora, lugar muy destacado e importante en nuestro pueblo. Se trata, como hemos dicho, del cortado que da nombre a toda la zona.
Desde aquí podemos entrar perfectamente en la ciudad romana, pero nuestra ruta será un poco diferente, buscaremos otros lugares de los que hemos oido siempre hablar pero que se han ido escondiendo entre la vegetación, el olvido y la falta de costumbre de subir a la sierra a dar un paseito de vez en cuando.


Ubrique desde el Salto de la Mora

Agradecemos a nuestro hermano Manuel que nos haya abierto nuevos caminos y recordado estos lugares tantísimas veces recorridos en la infancia y ahora casi olvidados.


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lunes, 2 de enero de 2012

domingo, 1 de enero de 2012

¡Hasta siempre, Manuel!

San José del Valle, lugar de nacimiento de Manuel Castellano


Por Esperanza Cabello

Cuando recibimos la noticia de una muerte cercana nos invade una tristeza terrible. Nunca la muerte nos parece justa, nunca nos parece puntual, nunca nos parece adecuada, nunca nos parece normal...
Hoy ha muerto Manuel Castellano, y, a pesar de sus más de ochenta años, a pesar de sus males, a pesar de todo, esta noticia tan inesperada nos ha sobrecogido.
Manuel Castellano llegó a Ubrique con su mujer Ana Moreno y sus tres hijos hace casi cuarenta años. Venían de San José del Valle, pero muy pronto se integraron en nuestro pueblo y desde entonces han vivido como cualquier otro ubriqueño. A Manuel lo conocíamos por su trabajo en la gasolinera, pero apenas habíamos tenido la oportunidad de conocerlo mejor.
Ha sido en los últimos años cuando lo hemos ido conociendo a través de su hijo, nuestro amigo Benjamín. Con él hemos sabido de sus aventuras, de su vida siempre pendiente de los demás, de los tiempos difíciles durante la guerra, de los malos y buenos ratos durante el servicio.
Hemos aprendido cómo Manuel veía la vida, cómo supo apañárselas desde muy joven para que nada les faltara a los suyos.
Hemos sabido de sus ideas, tan claras y tan firmes; de su amor por su familia y su ternura con las nietas; lo hemos conocido como un hombre fuerte y tenaz, capaz de aguantar lo que le viniera encima...
Y ahora hemos conocido su valentía, su entereza y su gran amor por la vida.

Mañana por la mañana será la despedida en el cementerio de Ubrique, y después volverá a su San José del Valle, al pueblo que lo vio nacer.

Cuando mueren las grandes personas a las que amamos todo es tristeza y desolación, pero después, más tarde, damos gracias a la vida por haber tenido la suerte de disfrutar de ellas, de haber podido aprender de ellas, de haber estado a su lado. Después somos capaces de bendecir a la vida que nos permitió haber compartido tantos momentos, y nos damos cuenta de que nunca mueren del todo, siempre se quedan a nuestro lado, en nuestros corazones y en nuestras vidas. Estamos seguros de que Manuel siempre seguirá aquí y siempre cuidará de los suyos, feliz por haber sido tan querido.

¡Descanse en paz!


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