miércoles, 10 de noviembre de 2010

El agua en Ubrique: manantiales y fuentes.

Ubrique, nacimiento y lavadero del Algarrobal
Postal de los años 20
Cortesía de Isabel Álvarez Janeiro

Por Esperanza Cabello

Ayer hablábamos del lavadero del Benalfi (del año 1927), y una comentarista de este blog nos dijo que se estaban perdiendo poquito a poco las fuentes de Ubrique. Ese comentario nos ha dado la idea de dar un repaso a nuestro archivo de imágenes para comprobar el estado de algunas de nuestras fuentes.
En 1992 Manuel Cabello escribió "Ubrique, piel al descubierto", y el capítulo IV se llamaba "Ubrique, la villa de las cien fuentes". Tenemos previsto pasar este capítulo con todas sus explicaciones, pero mientras haremos una pasada rápida por las fuentes que hemos encontrado en el archivo.
La primera imagen es la del nacimiento del Algarrobal, lavadero público hasta hace unas décadas y uno de los principales nacimientos del pueblo.


Mujeres lavando en la Fuente de los Nueve Caños
Fotografía de los años 20



La de los Nueve Caños es una de las fuentes ubriqueñas que se conservan tal cual actualmente, sus nueve caños manan casi ininterrumpidamente todo el año, y es agua no clorada, aunque totalmente potable. En este enlace podemos leer más sobre esta fuente.

La Fuente de la calle Cañitos
Fotografía de los años 20, 
Francisco García Parra


La de la calle Cañitos es una de las fuentes que ha desaparecido, en realidad, fue el nombre de la fuente el que dio nombre a la calle. La fuente desapareció en el año 1937.



La Pilita Abajo
Foto de la "casi prehistoria" de Ubrique
Recuperada por Luis Eduardo Rubio

La Pilita Abajo es realmente un hito en la cultura ubriqueña. Existía desde época muy temprana, y aquí venían las chavalitas a llenar sus cántaros de agua para poder llenar las tinajas que había en las casas. Nos cuenta nuestra tía Isabel que para hacer ese trabajo se organizaban " a remúa", o sea, hacían el trabajo en cadena, cada una llevaba el cántaro un trozo del camino.
La Pilita Abajo desapareció también en el año 37, después de haber sido fuente y farola,  pero aún esa zona de Ubrique se llama así, además de comenzar en ella la "calle del Agua".



La Pilita Abajo, fotografía de los años 20
Recuperada por Luis Eduardo Rubio



El lavadero del Benalfi
Construido en 1927

La siguiente fotografía es la del Lavadero del Benalfi, construido, según don Francisco García Parra, en el año 1927. Estaba adosado a la Fuente de los Nueve Caños, pues fuente y lavadero compartían el mismo nacimiento, el del Benalfi, que junto con el Cornicabra es el más abundante de la localidad.


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Rogelio Janeiro: mujeres lavando

Estos dos cuadros son de nuestro tío abuelo Rogelio Janeiro, a quien hemos dedicado más de una entrada en este blog. Artista de los pies a la cabeza, Rogelio fue, según nuestro padre, el mejor artista de la familia. Estos cuadros nos los envió Javier Janeiro, y ya estuvieron en una entrada anterior.



Rogelio Janeiro: En el Rodezno de Ubrique



El Rodezno, por Julia Janeiro
Ubrique, años 20


Al igual que su hermano Rogelio, nuestra abuela Julia también pintó el Rodezno de Ubrique. Nuestro padre sentía verdadera devoción por su madre, y este cuadro ha sido siempre un tesoro familiar.
Actualmente el Rodezno está completamente abandonado, y se ha derrumbado una parte de las edificaciones que se conservaban aún. Lo perderemos definitivamente por la desidia de los responsables.




La Fuente de la Plaza, años 20

La Fuente de la Plaza se conserva perfectamente en su estado original. Data de 1727 y podemos leer su historia en esta entrada del blog y la historia curiosa de la fuente en sí y una errata histórica en esta entrada de Los Callejones. En líneas generales podemos decir que su aspecto no ha variado en los últimos trescientos años aunque los niños y niñas  ya no siguen diciendo "Rata, Ratón, la Virgen y el Señor" para elegir uno de los cuatro caños.



El Acueducto del Convento, años 20
Gentileza de Isabel Álvarez Janeiro



Hace unos días nuestro hermano Leandro comentó que el acueducto sigue existiendo, y que se ve por debajo del alquitrán de la calle y al otro lado de la valla. Como otras obras de este pueblo, dejó de ser operativo en el año 37, con la obra nacional.
La fuente de la Plaza, años 60

Esta fuente fue colocada como símbolo de modernidad en la Plaza del pueblo allá por los años cincuenta. Los de nuestra generación la conocimos con enormes peces de colores y siempre con mucha vegetación. No estamos seguros de su paradero, pero fue eliminada en los primeros años de la democracia, con las obras de nueva pavimentación de la Plaza.



La fuente del comendador Mancheño
Pinchar aquí para leer su historia

En el año 1968 nuestro padre fotografió la fuente de la Plaza cuando aún estaba en la fachada de un domicilio particular y había un bar en la planta baja. Este bar estaba aquí desde los años 20. Actualmente todo el edificio es de propiedad municipal y son las dependencias  municipales las que están detrás de la fuente.


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Lavando en el Rodezno, año 1968



Este es el último testimonio que tenemos de lavanderas en Ubrique. Nuestro tío Javier Janeiro nos envió la fotografía y un poco más tarde recibimos un correo de Pepe López en el que nos indicaba que se trataba de doña Josefa Palmero León y sus hijas, doña Ana y doña Antonia López Palmero.


El Algarrobal, 1991
Fotografía: Manuel Cabello

Esta fotografía fue una de las que Manuel Cabello hizo para la documentación de su libro en 1991, en ella podemos ver cómo ha quedado el Algarrobal, testimonio de todas las lavanderas de Ubrique.



La fuente del Convento
Foto: Leandro Cabello 2009

La del Convento es una de las preciosas fuentes de piedra autóctona que se conservan en el pueblo, su construcción fue ordenada por Fray Pedro de Teba en 1710. Sus cuatro caños suministraban agua a dos albercas, al convento y a la población.




Fuente del Molino
Foto: Fernando Oliva, 1991
Cortesía de Los Callejones

La del Molino es otra de las fuentes desaparecidas del pueblo. Esta fotografía la hizo Fernando Oliva para el libro "Ubrique, piel al descubierto" (1992, página 59), de ella poco sabemos, sólo que estaba policromada, que desaguaba en el río Ubrique y que fue destruida a finales de los ochenta.
Nuestra madre cuenta que cuando era pequeña jugaba un día con su hermano Paco a pasar un pañuelito por el desagüe y tuvo la mala suerte de caer al río que estaba un poco crecido. Menos mal que alguien del Molino la sacó, porque podía haber sido grave.



Estamos seguros de que se quedan un montón de fuentes, pilas y manantiales en el tintero,  pero solo (es la primera vez que escribimos esta palabra desde que se escribe sin tilde) tenemos localizadas estas imágenes. 
Intentaremos traer en los próximos días el texto de "Ubrique, la villa de las cien fuentes" .
Pero aunque nosotros hemos empezado la entrada con imágenes de los años veinte, nuestro padre empezaba ese capítulo con  imágenes de manantiales y fuentes mucho más antiguas, las del Salto de la Mora, en el que también había fuentes, canalizaciones, algibes e incluso un acueducto. Este es el plano del agua en Ocurris:
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El agua en Ocurris
Manuel Cabello 1968?


"La pilita de la Reina"
Ocurris, Salto de la Mora
Fotografía: Manuel Cabello, 1968

Pues sí, el agua es y ha sido muy importante en nuestro pueblo, y las fuentes y manantiales que aún conservamos son muestra de ello.


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martes, 9 de noviembre de 2010

El agua en Ubrique: El lavadero del Benalfi

Lavadero del Benalfi, Ubrique 1927
Foto: Francisco García Parra

Por Esperanza Cabello

De nuevo hoy traemos a nuestro blog una de las fotografías de don Francisco García Parra, su gusto por la fotografía, su amor a nuestro pueblo y sus estudios hicieron de él un cronista inigualable en los años 20 y 30 del siglo pasado. 
Hoy podemos contemplar uno de los lavaderos del pueblo, el del Benalfi, que fue destruido durante las obras de la traída de aguas a nuestro pueblo en el año 1937.




En el reverso de la fotografía don Francisco escribe: 
"Lavadero público contruido en "El Benalfi" el año 1927, siendo alcalde de la villa don Claudio Reguera León y derribado el año actual con motivo de las rfeformas urbanas de la "Obra nacional". Ubrique, año de 1937.


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domingo, 7 de noviembre de 2010

Leandro Izquierdo Rivera. Ubrique

Leandro Izquierdo y Natalia Fernández 
con sus hijos Eduardo y María Remedios
Carretera Ubrique-Sevilla, 24 abril 1954



Hoy es el aniversario de la muerte de nuestro abuelo Leandro, (¡veintidós años ya!)  de cuya vida e historias nos hemos ocupado muchas veces en este blog; por eso hoy queremos  solamente  tener un  recuerdo para él.
Nuestra prima María Teresa nos había dado estas dos fotografías,  una en la carretera Ubrique-Sevilla con nuestra abuela y sus hijos Eduardo y María Remedios, en uno de los coches familiares de los que ya habíamos hablado en una entrada anterior, y la otra en Sevilla, con su socio don Tomás Bueno, cuando intentaba remontar su negocio de artículos de piel de Ubrique.
 Nuestro abuelo murió en Madrid un siete de noviembre, después de una larga enfermedad y una vida muy intensa. Su muerte se produjo justo el mismo día que supuestamente había muerto cincuenta años antes (para leer la historia pinchar aquí) dejándonos a todos un recuerdo imborrable.



Leandro Izquierdo con su socio 
Tomás Bueno Ortíz de Azcárate
Sevilla 1935



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viernes, 5 de noviembre de 2010

El Salto de la Mora en 1974

El Salto de la Mora, 1974


Por Esperanza Cabello

Entre los miles de papeles que vamos acumulando día a día podemos encontrar también miles de cosas interesantes. Hace mucho tiempo que buscábamos unas fotografías de las primeras excavaciones en Ocurris, y por fin las he encontrado, unas profesionales y otras personales.
Como hemos decidido dejar lo profesional por si algún día alguien lo merece, empezaremos por algo más cercano, y hoy nos hemos permitido traer a este blog el trabajo escolar que una niña ubriqueña de trece años escribió en 1974 para su clase de Historia del Arte. 
Esa niña (una servidora) estaba tan entusiasmada con los hallazgos de su pueblo como cualquiera de los niños y niñas que vivimos, gracias a Manuel Cabello, los momentos históricos del comienzo de las excavaciones en el Salto de la Mora, porque en realidad todo el pueblo estaba interesado en este trabajo y todos fuimos partícipes de aquellos días tan especiales para todos.
La ventaja es que tenía acceso a los libros que hablaban de la historia de nuestro pueblo, a las memorias del grupo de rescate 208 y, por supuesto, había vivido en persona el impresionante mundo de las excavaciones en el Salto de la Mora.
Tuve la suerte de participar con mis amigas (Mari Carmen,  Pepa, Inma, Paqui, Mari Pili y Mari Loli) en una visita guiada para escolares en la que los guías eran al mismo tiempo don Salvador de Sancha y una de las estudiantes que había trabajado en las excavaciones. De esa visita surgieron un montón de octavillas con notas tomadas rápidamente que conservo aún y que me permitieron hacer un relato y una descripción del recorrido por el yacimiento.



Cuaderno de notas de la visita a Ocurris

Esas octavillas me dieron la idea de realizar, un poco más tarde, el trabajo sobre una de las zonas privilegiadas de la Sierra de Cádiz, ya estaba en el instituto en Ronda y me pareció fantástico poder presumir de "ruinas romanas". Así que me puse manos a la obra y comencé la tarea escolar...





A continuación añadimos el texto del trabajo, y las fotografías que unas niñas hicieron durante aquel magnífico viaje por la historia de nuestros antecesores de la mano de verdaderos entendidos. 
Debemos excusarnos por la calidad de las fotografías (terrible) y por la expresión infantil del relato, que hemos dejado en su forma original.


EL SALTO DE LA MORA
HISTORIA DEL NOMBRE ¿POR QUÉ NO DEBE LLAMARSE ASÍ?

Hay muchas leyendas sobre este terreno, leyendas que han pasado de padres a hijos, de hijos a nietos y así de generación en generación, la más oída es la siguiente:
Se decía que el moro perseguía a su hija porque esta tenía amores con un cristiano. Ella, que quiso cumplir con su amado, renegó de su fe y se hizo cristiana a su vez. El padre se enteró de esto y quiso castigar a su hija, ella huyó y en la huída  saltó por una de aquellas agrestes laderas, con tan mala suerte que el salto le falló y murió en la caída.
En otra versión también se contaba que los dos enamorados  habían proyectado fugarse, pero que el padre de la joven lo capturó cuando iba a recogerla y lo mató allí mismo. Ella, desesperada, saltó de lo alto de aquellas piedras para despeñarse.
Desde entonces las almas de los dos enamorados podían verse algunas noches en el Salto de la Mora.
A causa de estas leyendas, muchos de los monumentos enclavados en el Salto de la Mora tienen nombres como:
“La mezquita", "El baño de la reina", "La pila de la reina", "El castillo", todas estas palabras denominaban los lugares  que la gente del pueblo estaba acostumbrada a escuchar de boca de sus antecesores.
      Pero ahora, gracias a la piqueta de los arqueólogos, estos nombres se han convertido en otros,  demostrando que el Salto de la Mora no tiene nada que ver con los moros, sino que quienes más han habitado y dejado allí sus huellas fueron los romanos, pues los moros habitaron el lugar muy poco tiempo, ya que existían otros mejores y con más agua en los alrededores.

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

En la meseta de una enorme roca, de forma tronco-piramidal, de tipo triásico, despoblada casi de arbustos y maleza, de 4Km. de perímetro en su base inferior, se encuentra el lugar denominado "El Salto de la Mora".    
Está enclavado al noroeste de Ubrique y al sudeste de Benaocaz, en la provincia de Cádiz. Al este se encuentran El Benalfí, manantial que lleva mas aguas al Majaceite, afluente del Guadalete, y una de las calzadas romanas más importantes de España, la que va desde Cartella hasta Córdoba, pasando por Sevilla.  




CIVILIZACIONES Y RESTOS HALLADOS

El Salto de la Mora fue el Ocori de los iberos y fenicios, el Ocurris de los romanos, la Umrica de los árabes y está junto al Ubrique actual. Por él han pasado muchas civilizaciones, desde el hombre prehistórico  hasta el romano, pasando por íberos, fenicios, cartagineses… ya que es un lugar muy estratégico.
Los restos hallados son muy numerosos: hachas, percutores, punzones, monedas con el atún gaditano, columnas de Hércules, flechas... Los más numerosos son los vestigios romanos, de los que cabe destacar:
-Capiteles corintios y compuestos.
-Fustes y basas.    
-Lápidas inscritas.
-Una flauta de hueso tallado de 2 cm. de longitud.
-Varias monedas de distintas épocas romanas.
-Varias manos.
-Cerámicas, desde la atípica a la púnica, pasando por tégulas, opus, sigilatas etc.
-Una estatua de Proserpina (se cree que la encontró Vegazo).
-Vidrios, bronces, nácar, restos de dolium, pesas e infinidad de materiales.
Todo este material se encuentra actualmente en manos de las autoridades de Bellas Artes. 





ESQUEMA DE LOS MONUMENTOS HALLADOS

Los monumentos hallados son, sin lugar a dudas, romanos. Esto nos lo demuestra su forma de construcción, los materiales utilizados y su emplazamiento.
 Hay dos hipótesis sobre lo que pudo ser el lugar en época romana:

1. Asentamiento militar.       
2. Almacén de conexión entre los productos del interior y exterior que venían por la Calzada.
    
Actualmente los monumentos hallados son:       
- Columbario con sus habitaciones respectivas.      
 -Primer depósito hidráulico.    
 - Una fuente.
 - Aljibe
 -Segundo depósito  hidráulico.    .      
 -Escaleras  de   finalidad   desconocida.                                              
- Posible fábrica   de  curtidos,   con  sus cubículos respectivos
- Templo púnico,   del que  sólo se conserva  la planta.    
-Grandes muros que podían  servir de fortificación.    
-Una vivienda
-Una segunda vivienda más actual (que fue de Vegazo)
                                                                                                                      
La vida de todo el yacimiento era la calzada. El columbario quedaba en último lugar, aunque actualmente se entra por la finca de Santa Lucía, quedando así en primer lugar.






DESCIPCIÓN DE ESTOS MONUMENTOS

COLUMBARIO

Está clasificado como monumento único en su género, esto se debe a sus características  que son muy peculiares.
Es un edificio de dos pisos, el piso inferior estaba destinado a los enterramientos y en el superior se celebraban los banquetes funerarios.

Piso inferior
Planta rectangular, 4’5 x 3, bóveda de cañón con cornisa.
El muro es de casi medio metro de ancho por tres de alto. Los sillares son de grandes proporciones y van en disposición de hueso,  almohadillados.
La entrada principal mide 1 metro de ancho por otro de alto, sobre ésta hay un nicho de las mismas dimensiones con un arco de medio punto y techo abovedado, a ambos lados de ésta hay otros dos más pequeños que contenían las urnas funerarias con su correspondiente ajuar. En el muro de enfrente hay otros tantos nichos con la misma disposición en cada uno de los muros laterales encontramos cuatro nichos pequeños rectangulares y uno mayor abovedado.
 En el techo, frente a la entrada principal, hay un vano cuadrado de pequeñas dimensiones por donde se echaban las libaciones que caían a modo de catarata por medio de tres escalones insertados en el muro.
Al lado de la entrada encontramos el ustrino, hueco que atraviesa el muro y sirve de chimenea, acaba en un espacio rectangular donde se ha encontrado un enterramiento "in situ"  pero posterior, del siglo III.
En este recinto se ha encontrado una roca muy entraña, digo extraña porque no se le ve ninguna utilidad, pero fue tenida en cuenta al construir el monumento, ya que está cortada y un muro se apoya en esta. Se creyó que era un banco de oraciones, pero no puede ser, ya que está desplazada a un lado y no tiene ninguna forma concreta. La decoración es muy sencilla, solo la encontramos en las  dovelas que enmarcan los arcos de los nichos, que están en disposición radial formando una especie de dintel. El suelo también estuvo decorado con un mosaico, que no se conserva, ya que los buscadores de tesoros lo levantaron todo. Los muros están recubiertos de "opus signinus* A la izquierda del monumento hay una escalera que comunica ambos pisos.





El piso superior está en vías de  restauración.
Es de planta poligonal, estuvo columnado por la parte derecha.    
En primer lugar nos encontramos con el ARA que es semicircular, seguidamente con una gran mesa de piedra de un metro de alta, y el vano para las libaciones.
En 1733 se encontraron alrededor del columbario un busto de la diosa Proserpina, así como varias inscripciones en lápidas, capiteles, fustes, cuencos, lacrimales y cerámicas.
No se ha hallado ningún vestigio que nos ponga de manifiesto su fecha de construcción, pero se puede fijar en la primera mitad del siglo primero, por lo que es augustal.

PRIMER DEPÓSITO HIDRÁULICO

En todas las construcciones del Salto de la Mora se nota un vivísimo interés por el agua. Así encontramos la mayoría de las construcciones dedicadas a contenerla, existiendo un verdadero complejo hidráulico.
La primera parte de este complejo la comprende una especie de piscina (3xlo) que aún conserva el estuco en sus muros. No se le ve ningún canal por donde pueda salir el agua, ni por abajo ni por arriba. Su cara este presenta unos sillares fenomenales, bien unidos entre sí. En la cara oeste (la que da a la sierra) aparecen otros muros, no tan buenos, y que seguramente pertenecieron a otra construcción, quizás una vivienda, que fue destruida por un desprendimiento del terreno.    
Este yacimiento era primitivamente púnico, después fue aprovechado por los romanos: No se ha encontrado en la estratigrafía nada árabe ni nada medieval pero hay un gran nivel púnico de cerámica rentada.
Se encontraron enterramientos del siglo IV y hasta un hacha neolítica de 12 cm. Este depósito está aproximadamente a cincuenta metros del columbario.




FUENTE

Frente al primer depósito hidráulico se encuentra una fuente de piedra que no presenta ningún lazo de unión con éste.
Es cuadrada (2x2),  presenta unas esquinas laterales formadas de ladrillo, y tenia unas columnas que se elevaban cuatro o cinco metros del suelo.
Al igual que el depósito, no es netamente romano, pues presenta algunas características neopúnicas.
Junto a la fuente se han  encontrado infinidad de materiales, tales como cerámicas, vasijas, monedas y ladrillos.

ESCALONES

Junto al primer depósito hidráulico aparecen unas escaleras de las que se conservan cinco escalones excavados, con una anchura de un metro,  que suben a la parte alta y más elevada del Salto de la Mora.
Precisamente en el tercer escalón se encontraron cuatro monedas:
1. Ibérica de plata
2. Sabina Augusta, de bronce del siglo I
3. Constantino, siglo IV
4. Vespasiano, bronce del siglo I 






ALJIBE

Junto al segundo depósito hidráulico aparece un pequeño aljibe rectangular (5x3) de casi cinco metros de profundidad y techo abovedado. Es netamente romano. Tiene una serie de cañerías de plomo que recogen el agua de la lluvia y la llevan hasta el aljibe.






SEGUNDO DEPÓSITO HIDRÁULICO

El llamado “Baño de la Reina”, está compuesto por varios muros de mala construcción casi derruidos que conservan en parte el estuco de su construcción. Estos mures hacen un recinto en forma de L de 5x3 metros en líneas generales.    
El fondo de esta especie de piscina está mas bajo que el nivel del suelo, por lo que existen tres escalones de grandes sillares de un metro de longitud.

¿Y SI HUBIERA UNA FÁBRICA DE CURTIDOS?

El nervio y corazón de todo el yacimiento son una serie de pequeños cubículos o habitaciones que bien pudieran haber servido para curtir las pieles.

Estos cubículos (unos 10 en total) están en comunicación directa con el 2º depósito hidráulico. Son cuadrados (2x2) y la mayoría conserva aún los muros del alzado, de 3 metros de longitud. Estos cubículos están comunicados por una serie de canalillos que van bajo tierra.
Si realmente se confirmara que esta construcción es una antigua tenería  se vería que la tradición del cuero en Ubrique se remonta a 2000 años atrás.






TEMPLO PÚNICO

En la misma zona de la fábrica de curtidos se ve la planta de un monumento que bien puede ser un templo púnico, ya que tiene las mismas características que otro localizado en Marruecos.
Se trata de una construcción en forma de óvalo protegida por un muro semicircular.
Este óvalo está surcado por un canal proveniente de la posible fábrica de curtidos y desaparece bajo tierra 5 metros más allá. Mide un metro de ancho y profundo.    
Alrededor de éste canal hay 5 marcas iguales en el pavimento. Este está muy destruido, pero se encuentran restos de mosaicos.
Al lado de este templo se encuentran restos de un altar semicircular que está también en estudio.
Sobre este pavimento se hallaba un enorme majano de piedras, donde se encontró un enorme martillo de piedra neolítico y cinco monedas de época de Felipe V.





MUROS

Ocupando gran parte de la meseta del Salto de la Mora se encuentran unos muros enormes, ciclópeos, de muy buena fábrica, que corroboran lo dicho antes sobre el uso de esta “cuidad”, pues esos muros, o murallas sirven lo mismo para fortificación que para almacenamiento.







VIVIENDA

Subiendo la calzada es  el primer monumento que se encuentra.    
Aún no se han acabado las excavaciones por esta zona, por lo que esta vivienda
está enterrada en su mayor parte, dejando ver solo unos paños, en su cara este
de piedra y argamasa.  A medida que se profundiza este muro se convierte en otro de mayor consistencia y perfección, siendo el muro más profundo púnico y el superior romano.                     
       Los muros exteriores le dan un aspecto de gran consistencia, ya que en algunos sectores alcanzan el medio metro de grosor.
Los muros sobre superficie continúan y nos dan una idea del aspecto exterior de la  casa (unos 20x20 metros)
Este es el Salto de la Mora actual. No cabe duda que son más monumentos los existentes. Pero por desgracia las excavaciones fueron dejadas en 1970 y aún no han sido reanudadas.
El Salto de la Mora está en vías de ser considerado "Monumento Nacional" fue propuesto para ello el mismo año que se abandonaron las excavaciones.

BIBLIOGRAFÍA
-Memorias del grupo de rescate 208 del Colegio Nacional de Ubrique(Cádiz)
 -Historia de la Villa de Ubrique por el Padre Sebastián


Este trabajo lo hizo en Noviembre de 1974
ESPERANZA CABELLO IZQUIERDO
6ºB HISTORIA DEL ARTE
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jueves, 4 de noviembre de 2010

El Pinsapar en el año 1932

Visita al Pinsapar, 1932


Por Esperanza Cabello

La fotografía de hoy es una de las de la serie de don Francisco García Parra, que en los años 20 y 30 actuó como "cronista de la villa".
Con su cuidada letra podemos leer en el reverso de la fotografía:

"Recuerdo de nuestra excursión a la "Sierra del Pinar" (Grazalema).- Vista tomada en la vertiente norte ("Los Pinsapos"). Ubrique, Junio, 1932"



De don Francisco García Parra tenemos una serie de fotografías muy ilustrativas de la época, como la de la subida al Pico de San Cristóbal o las de Ubrique nevado. Nos ha contado Consuelo que siemore estuvo haciendo fotografías, lástima que no conservemos aún más.


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martes, 2 de noviembre de 2010

El Día de los Paseos en Ubrique

El Día de los Paseos en Ubrique. 1954 

 

Ya el año pasado hablábamos de una genuina tradición ubriqueña que se ha perdido con el paso del tiempo: "El Día de los Paseos".
Justo el día después de todos los santos, todos los ubriqueños y ubriqueñas colgaban el mandil y las herramientas de trabajo y se iban a pasar un día de campo en los alrededores de Ubrique, generalmente a las viñas. Allí pasábamos el día en familia, comiendo, jugando, charlando y compartiendo.
Hoy nuestro tío Javier Janeiro, que seguramente recuerda mejor que nosotros nuestras tradiciones porque está lejos de Ubrique y echa de menos su estancia aquí nos ha mandado una entrañable fotografía familiar del Día de los Paseos de 1954.
Ésto es lo que nos dice:

"Te adjunto esta foto que me he encontrado sobre el "día de los paseos", creo que era hoy cuando se hacían, tengo entendido que es una de las tradiciones de las muchas que se han perdido, valga para el recuerdo la que te adjunto, creo que es del año 1954.
Están mis padres, mis hermanos Manolo y Julia, Manuel Carrasco, que mi padre le llamaba compadre, su mujer y sus hijos, mi primo Bartolo Pérez, mi prima Quiteria, unos amigos de mis padres de Málaga, una persona de servicio que tenía mi madre, Fidelia y su novio, y yo de pequeñito.
Recuerdo, a pesar de mi poca edad, ese día perfectamente, se comían castañas y nueces, y por supuesto no podía faltar el mosto de Prado del Rey."

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las piedras en tenguerengue de Ubrique


El camino de los pernales

Las piedras en tenguerengue de Ubrique
Texto y fotos:
Leandro Cabello

Cuando comencé con esto de los blog pensé que podía hacer uno que se llamara “rutas para senderistas con poco fuelle”( uno ya no está para el GR7) en los que describir pequeños paseos por la sierra, incidiendo más en el propio camino que en la meta.
Ubrique desde la Sierra

El de hoy puede ser perfectamente una muestra de esos paseos.  se trata del camino que sube desde Ubrique a Villaluenga y al que he conocido desde siempre como camino de los Pernales (pedernales).


En realidad no he subido del todo ya que quería buscar un lugar del que me han hablado varias veces,  se trata de la "Piedra del Agua".  No he tenido suerte ya que entre tantas piedras y sin un guía me ha sido imposible encontrarla,  de modo que después de mirar en un montón de grietas y boquetes me he vuelto para Ubrique. 
No me he venido de vacío porque entre las piedras y las grietas me he quedado asombrado por la gran cantidad de eso que he llamado “las piedras en tenguerengue”.
Aquí les dejo una serie:






Hoy en día se pretende evitar la caída de estas piedras con un sistema moderno, que hay que ampliar, como se ve en la foto,  aunque alguna ha sido cazada al vuelo pero el problema viene de lejos y antiguamente se recurrió a métodos más espirituales y ya en el siglo XVIII el padre Buenaventura de Ubrique, un fraile del convento de los Capuchinos, colocó tres cruces en los lugares que le parecieron mas peligros: el Tajo, la Viñuela y el Benalfí , según cuenta la tradición, en una noche de tormenta.

Esta piedra está muy en tenguerengue

Quizás con estos dos métodos las piedras permanezcan por mucho tiempo en ese equilibrio inestable que al fin y al cabo es eso  lo que significa "en tenguerengue"



(Nota para los no-serranos: puede darse el caso de que tanta piedra agobie, y que podamos temer, como los galos "...que el cielo caiga sobre nuestras cabezas". Pero no hay forma de que esos peñascos caigan sobre nuestro pueblo. Su propio peso los sujeta firmemente, así que las visitas pueden seguir tranquilamente como hasta ahora.)



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