domingo, 8 de septiembre de 2019

La procesión de Nuestra Patrona: Recuerdos de José María Cabello




Por José María Cabello Janeiro
 


8 de septiembre de 2019

En el entresueño mañanero de esta hora temprana estoy dudoso si fue el último chupinazo de "los fuegos" o los primeros avemarías cantados en la aurora los que me han despertado. El almanaque de salón, al coincidir este año con el domingo, destaca en rojo vivo la fecha. Día del nacimiento de María, la Madre de Dios. Fiesta de la Virgen de los Remedios. Patrona de Ubrique y de los ubriqueños, así como la de tantas ciudades y pueblos españoles que veneran hoy a la Virgen con tan diversas y hermosas advocaciones. En Málaga hoy, la Virgen de la Victoria bajo cuyo título también la venero. Pero estoy aquí y sueño en mi pueblo y tengo mi devoción mariana envuelta en el celofán de mis mejores recuerdos infantiles, el más permanente. La de veces que, de niño, ante la Virgen de los Remedios recé y canté la Salve. Me gusta la advocación mariana de Los Remedios porque encierra en Ubrique los elementos esenciales de una fiesta religiosa. Su historia, la devoción popular permanente y hasta algún elemento legendario que le añade un plus de proximidad y de misterio. Así nuestra Patrona. Curiosamente la advocación de Los Remedios es de origen de la orden trinitaria, pero fue la orden Franciscana de los Capuchinos la que mantuvo su culto y devoción durante siglos, en el Convento. La devoción popular es innegable. Lo confirma la corriente humana de ubriqueños y ubriqueñas que la acompañan esta tarde en su recorrido procesional. Y el sorpresivo encuentro de su imagen, es el elemento añadido emocional que nos ayuda a tener más próxima y cercana a nuestra Madre del Cielo. A la Virgen de los Remedios. !!Felicidades, Ubrique!! !Felicidades a tantas Remedios y Natis que honran con su nombre a nuestra Patrona! Y recordando mi cuadro familiar: !Felicidades a mi hermana María Remedios y a mis sobrinas Reme Arenas y Reme Viruez!
Humildemente he entrado en las grandiosas naves de la Catedral de Málaga. Es la Misa Pontifical, previa a la Procesión de la Virgen de la Victoria. El oficio religioso está ya iniciado. En el coro la coral Virgen de la Victoria entona una polifonía clásica. Inmediato, el recuerdo positivo que desde "los chicos del coro" hasta ahora -! Felicidades!- el grupo musical "Canticorum júbilo" acompañaron los cultos a nuestra Patrona. De pronto llenan todas las naves los armoniosos aspergios del doble órgano de la Catedral construido por Julián de la Orden en el siglo XIII. Un orgullo para Málaga. Y enseguida, mi recuerdo triste. Como en una cena familiar se nota el vacío de una silla no ocupada, en la Cena Eucarística de hoy falta nada menos que el órgano donado que solemnizó tantas fiestas religiosas en Ubrique. Hace meses fue desalojado de su templo. No volverán sus notas vacías a sonar solas como nos contó bellamente Bécquer ocurrió en San Inés de Sevilla al morir Maese Pérez, el organista. Pero estoy seguro que del entresijo de maderas que se depositaron a la salida por San Pedro, las invisibles notas de la doble escala y del pedalier del instrumento musical, empujadas por un favorable viento de agradecimiento, rompieron las nubes y llegaron al Cielo. Y terminaron en manos de la donante doña Isabel Domínguez, que tan ilusionada estuvo con su regalo, en tan corto espacio de tiempo perdido. Aquí, me quedo de espectador al iniciarse la procesión. Pero mi incansable imaginación me traslada a Ubrique. Estoy en la plaza principal. Me uno a un corto recorrido y espero su llegada. Mi voz ya bien gastada la uno al grupo total que entona la Salve Popular. Saltan los vivas espontáneos. Y del fondo de mi alma y con las fuerzas que me restan, proclamo con mis paisanos:
¡Viva la Virgen de los Remedios!



Nota de las seis de la tarde: Nos ha comunicado nuestro hermano Francisco, miembro de la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios, que hoy, durante la procesión de la Patrona, la PRIMERA LEVANTÁ será por nuestro hermano Manolo Cabello, que con una voluntad de hierro lucha contra la enfermedad y, sacando fuerzas de flaqueza, acompaña las celebraciones cantando con el grupo coral Canticorum durante la Novena y la Función.


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