sábado, 13 de diciembre de 2014

Recuerdos de una niña y la máquina de coser

Anuncio de máquinas de coser de 1881


Por Esperanza Cabello

A veces echamos de menos aquellos tiempos en los que toda la ropa se hacía en la casa, en el "cuarto de la costura", en el que los niños jugábamos mientras las costureras cosían y  bordaban tranquilamente toda la tarde. En aquel cuarto había una máquina de coser Singer que era el orgullo de todas, hacía unos pespuntes milimétricos y la habían comprado "a la dita", pagando poco a poco los plazos semanales.
Aún conservamos la máquina, y, con la importancia que antaño tenían los objetos preciados, toda la documentación (en este enlace) .
Nuestra buena amiga Carmen Golfín nos contó hace unas semanas que su familia tuvo que irse del pueblo durante  el estallido de la Guerra Civil, y cuando volvieron al cabo de los meses algunos vecinos desaprensivos les habían robado sus pocos enseres, entre ellos, la máquina de coser.  Supieron quién la tenía, y fueron a reclamarla, pero la ladrona decía que era de su propiedad. La madre de nuestra amiga había guardado la documentación de su máquina, y contra esa prueba no había robo posible, así que la ladrona se vió obligada a devolver la máquina, avergonzada.
Es un recuerdo curioso y entrañable de una "niña de la guerra" que queríamos contar para que no se perdiera, ahora que, desgraciadamente, Carmen ya no podrá contarnos más historias. Quizás  dentro de unos años sus nietos y nietas podrán leer este recuerdo y saber algo más de su abuela.
Con todo nuestro cariño y nuestra admiración por una mujer luchadora, valiente, fuerte y, por encima de todo, humana.
¡Hasta siempre, Carmen!
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