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lunes, 26 de mayo de 2025

El ABC en construcción . Ubrique final de los años veinte

 

Ubrique a finales de los años veinte

 

Por Esperanza Cabello

 

En esta curiosísima fotografía de don Francisco García Parra vemos un aspecto de Ubrique completamente desconocido. El edificio de ABC en plena construcción.

Calculamos que, dado que la fecha que consta en la fachada del edificio es 1931, la fotografía debe de ser de finales de los años veinte, se ve la "Alameda" ese era el nombre de Los Callejones entonces y los árboles que habían sido sembrados unos veinte años antes y que se han convertido en uno de los símbolos de nuestro pueblo.

También podemos ver muchas casitas diseminadas, son las de las antiguas huertas que hoy componen la avenida de España y, a la derecha, siguiendo el cauce del río Ubrique, molinos, batanes y, sobre todo, tenerías.

 Al fondo, la enorme y reconocible silueta del convento y, a su izquierda, se ve la calzada de Las Cumbres, que sale del nacimiento del Benalfí.

Todo un lujo de imagen para celebrar, en el Día del Petaquero, la construcción del primer edificio construido en exclusiva para la fabricación de artículos de piel en Ubrique.

 

 

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domingo, 22 de mayo de 2022

El edificio ABC y las direcciones telegráficas

 

El edificio ABC en 1947

Encabezamiento de una factura

 


Por Esperanza Cabello

Hace un par de años dedicábamos una entrada a uno de los edificios más emblemáticos de Ubrique, el edificio ABC, que albergó una de las primeras fábricas de artículos de piel de la posguerra (en este enlace).

Hoy hemos recortado el encabezamiento para que sirviera de portada al grupo de Facebook "Ubrique en el recuerdo", y nos ha sorprendido el comentario de nuestro tío Eduardo Janeiro.


"Bonita la portada nueva de Ubrique en el Recuerdo. Viene todo el edificio de la Fábrica de Artículos de Piel ABC, que por lo visto era el distintivo que llevaban las facturas de sus ventas. Viene el número de teléfono 47 y la dirección telegráfica A.B.C.
Data la fecha 1947. En el ABC estuvo de contable, con Emilio Santamaria, Juan Gutiérrez Ruiz, que después fue funcionario de Correos y yo como compañero del él en Correos, en más de una ocasión le escuche algún comentario del ABC. 
Así que, eso de la dirección telegráfica, tuvo que salir de él, porque era una persona competente en contabilidad y funcionamiento".
 
 
No sabíamos qué era eso de la dirección telegráfica, así que Eduardo nos lo ha explicado:
 
"Tengo entendido que antes las personas de negocios, como fabricantes, comerciantes etc. su nombre comercial lo tenían registrado en los medios de negocios como entidades bancarias, telégrafos y correos".
 
 
Y hemos podido saber además (en este enlace) que las empresas registraban un nombre comercial corto para ahorrar gastos en los envías de telegramas.
 
 
"Una dirección telegráfica o una dirección de cable era un código de identificación único para un destinatario de mensajes telegráficos . Los operadores de servicios telegráficos regularon el uso de direcciones telegráficas para evitar la duplicación. Al igual que un localizador uniforme de recursos (URL), la dirección telegráfica no contenía ninguna información de enrutamiento (aparte posiblemente del nombre de una ciudad), sino que podía ser buscada por el personal de la oficina de telégrafos, quien luego dirigiría manualmente el mensaje a la oficina más cercana. el destino oa una oficina intermedia. Dado que la dirección de destino de un telegrama contaba como parte del mensaje, el uso de un código de dirección registrado corto ahorró el gasto de enviar una dirección postal completa.Las direcciones telegráficas se eligieron como versiones del nombre de una empresa o como una palabra corta memorable asociada de alguna manera con el destinatario. Ocasionalmente, una organización llegaría a ser más conocida por su dirección telegráfica, por ejemplo , Interflora , Interpol y Oxfam . Una dirección telegráfica era una parte valiosa de la identidad corporativa de una empresa y, a veces, surgían disputas cuando un competidor registraba una dirección telegráfica similar a un nombre comercial o identificador utilizado por un rival"
 
 
Entonces hemos recordado que en nuestra familia también existía esa dirección telegráfica: L I Z, esa era la dirección del negocio de nuestro abuelo Leandro Izquierdo.
 
 

Tarjeta de visita de la fábrica de artículos de piel de Leandro Izquierdo Rivera L I Z


Así que agradecemos a Eduardo Janeiro, siempre pendiente de los detalles y dispuesto a compartir sus conocimientos,  que nos haya ilustrado sobre esta curiosidad tan olvidada, que en su día tuvo una gran importancia para la economía de nuestras fábricas.

¿Recuerdan ustedes la dirección telegráfica de sus padres o abuelos? Estaríamos encantados de conocerla.


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lunes, 15 de noviembre de 2021

Ocurris. Un regalo de cumpleaños para don Manuel Cabello

 

Artículo sobre Ocurris publicado en ABC 

que podemos leer en este enlace



Por Esperanza Cabello

Hoy, quince de noviembre, hace noventa años que Manuel Cabello Janeiro nació en la Plaza de la Verdura de Ubrique, entonces llamada Plaza de Fermín Galán. Él contaba siempre que había nacido en el año de la República, y mostraba orgulloso aquella fotografía de García Parra en la que se veía a sus padres en el balcón de la casa familiar, abuela Julia embarazada de él.

Y como cada año, queremos hacerle un "regalito" de cumpleaños, en esta ocasión, un amigo bienintencionado (¡muchas gracias!) nos ha enviado el enlace de un artículo en ABC sobre el yacimiento romano de Ocurris que nos ha encantado.

Se trata de un artículo escrito por Guadalupe Monterrosso en 2020 (en este enlace) en el que explica someramente la historia del yacimiento, y en el que cita, por supuesto, el trabajo de  nuestro padre y de Salvador de Sancha como fundamental en el mismo, y eso nos parece de justicia.


"La gran intuición de Vegazo, un rico agricultor ubriqueño que compró las tierras para comprobar si los restos que sobresalían del cerro podían compararse a los de Pompeya, llevó a una excavación y trabajo de campo que dejó al descubierto varias estructuras de la ciudad. Este pionero de la arqueología dejó constancia escrita de sus descubrimientos, entre ellos dos magníficos epígrafes dedicados a los emperadores Antonino Pío y Commodo.

Sin embargo, posterior al trabajo de Vegazo, en la década actual de los 70, la actuación de Manuel Cabello Janeiro junto con las excavaciones realizadas por Salvador de Sancha Fernández fueron fundamentales para el reconocimiento de este territorio y pusieron de manifiesto que varias culturas se asentaron en esta posición".

 

Así que agradecemos a esta periodista su mención primordial, y les invitamos a leer el artículo. 

Es un regalo para nuestro padre, y para nosotros también, que se le siga recordando como pieza fundamental de lo que fue una de sus grandes pasiones, la ciudad romana de Ocurris (Ocur para los íberos).😎

 

 

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viernes, 10 de septiembre de 2021

10 de septiembre, 65 aniversario de bodas

 

Ubrique, celebración de las bodas de Carmen con Paco y Esperanza con Manolo

10 de septiembre de 1956 Campo de fútbol de San Sebastián


Por Esperanza Cabello

Hoy, diez de septiembre, hace sesenta y cinco años que nuestros padres se casaron, fue una gran boda, muy celebrada y muy comentada, porque se trataba de familias muy conocidas y apreciadas, de personas entrañables y del pueblo de toda la vida.

Tan renombrada que incluso el "cronista oficial" del pueblo, don Francisco García Parra, escribió una crónica sobre las bodas (en este enlace).

Para nosotros, por supuesto, la boda más importante, porque fue la que comenzó nuestra familia Cabello Izquierdo, con los cinco hijos, sus mujeres y maridos, sus diez nietos, también algunos casados y emparejados, y sus dos bisnietas, Victoria que acaba de cumplir un año, y Luna, con sus cuatro mesecitos (con los abuelos hoy seríamos treinta, contando a todos).

Y hoy era un día de celebración en la casa de nuestra infancia, nuestro padre era muy de celebraciones y fiestas familiares, y no perdía niguna oportunidad de celebrar un aniversario.

Esperamos poder seguir recordándolos muchos años.


La boda de nuestros padres en el ABC

 del 18 de septiembre de 1956




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martes, 18 de agosto de 2020

Ubrique, colmena cantadora. Por Eduardo Domínguez Lobato

Postal de Ubrique a finales de los sesenta
Cuando los puestos de turrón se ponían en La Plaza
y los niños jugábamos con peces de colores 
en la fuente de don Carmelo 



Por Esperanza Cabello


La semana pasada publicábamos un par de artículos de Ángel Bohórquez Jiménez a propósito de Ubrique. En uno de ellos Ángel hacía referencia a un artículo anterior, publicado por el periodista Eduardo Domínguez Lobato (en este enlace).
Nos hemos puesto en contacto con su hijo Eduardo a fin de solicitar su autorización para poder publicar su escrito sobre Ubrique, al que ya habíamos hecho referencia en 2010 (en este enlace) y que además fue publicado por el diario ABC en septiembre de 1969.
Queremos agradecer a Eduardo Domínguez-Lobato y a su fundación la amabilidad que han tenido con todos nosotros al permitirnos leer de nuevo que Ubrique es una "Colmena cantadora".






UBRIQUE. Por Eduardo DOMÍNGUEZ LOBATO



         El padre Campos Giles decía en un precioso artículo (en este enlace) que Ubrique era un pueblo jugando al esconder. Porque el viajero va confiadamente a la busca del Ubrique universal, del Ubrique marroquinero, anda a trancas y barrancas sobre una ruta fascinante, escoltada por picos majestuosos, moles austeras y feroces, rocas escarpadas y bravías, que ocultan tenazmente al pueblo hasta subir al impresionante balcón de Las Cumbres. Desde lo alto, la grandiosidad de un paisaje único. Ubrique parece el centro de un clamoroso anillo vegetal que se eleva, dejando entrever a rachas los ocres, malvas, blancos y marrones de la sierra. Arriba, encinares retorcidos medio envueltos en brumas. Por faldas y contrafuertes se hermanan curiosamente el olivo y la vid. Alcornoques, quejigos y algarrobos proclaman a lo ancho del monte la más exultante sinfonía de tonalidades verdes. Lentiscos, chumberas y retamas cierran con garbo fragante la corte menor de una flora que si se dice mediterránea parece convocada desde todos los rincones del planeta. 

Postal de Ubrique en los sesenta
Cuando al otro lado del río había huertas...
y un campo de fútbol




Abajo, el pueblo. Coronado de piedras viejísimas y altivas. Es como si las casas blancas, las calles trepadoras, las iglesias y las torres se hubiesen plantado y crecido sobre un huerto de permanentes verdores. Se nos ocurre que estas tierras pudieron ser paraíso del hombre prehistórico -don Manuel Cabello nos descubre extremos interesantísimos sobre este motivo- y nos explicamos el papel trascendental jugado por Ubrique en el discurrir de épocas guerreras, en las que su condición de inexpugnable alcanzó entre caudillos y estrategas altísimas cotizaciones.

Pero vamos al pueblo. Bajemos a Ubrique, la gran colmena cantadora. La torre de San Antonio- -prodigio de equilibrio con perfectas hechuras alpinistas- nos recibe a guisa de acrobática bienvenida. Calles abajo, el olor a tanino nos llega como el heraldo de una industria que se pierde en los tiempos. Nos imaginamos ya apretadas piel sobre piel esas expediciones de carteras y petacas prestas a dispersarse por el ancho mundo. Estados Unidos, Canadá, Méjico, Venezuela, Alemania, Italia, Bélgica, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Japón, Inglaterra reciben puntualmente -y no deja de ser curioso que los países de superior nivel industrial y técnico resulten precisamente los de mayor devoción artesana- carteras, monederos, billeteros y pitilleras, cuya gama de modelos, contando con estuches y toda suerte de marroquinería de alta fantasía, sube por encima de los dos mil, que alcanzan la confortable suma de veinte millones de pesetas anuales... 


Fotografía gentileza de Joaquín Romero



Colgadas al sol, en puertas y ventanas, las mil filigraneras variedades de cuero repujado. Desde la carpeta, solemne y lujosa, del Siglo de Oro, hasta la pequeña rosariera de bolsillo, pasando por infinitud de bolsos y chucherías de todos los colores al servicio del ornato femenino.

Y como telón de fondo, el trabajo. El trabajo incesante, ilusionado, tenaz, afrontando cada salida del sol con renovado optimismo. Porque el ubriqueño es recio, laborioso, dinámico, largo por igual en la labor y en la fiesta. Se precia tanto de trabajar catorce horas al día como de gozar a pleno desahogo cuantas oportunidades testeras se le tercien...

Un censo laboral de seis mil manos, que conocen los más recónditos secretos del cuero, ha hecho de Ubrique una gigantesca colmena. Y el pueblo es como un panal inmenso, excitado, en el que la artesanía rigurosa de otros tiempos viene aliviada por las modernas máquinas eléctricas de rebajar y de planchar, por las estecas bruñidoras, por las patas de cabra que enlustran y abrillantan las pieles.

Y las muchachas cantan mientras bordan sobre el cuero la incopiable orfebrería, transmitida de padres a hijos...

Ojo, don Manuel Janeiro y cabezas responsables de Ubrique, con la maquinaria y la posible tentación de producir en serie. Eso, como usted bien dice, ya lo hace mucha gente en muchos sitios, y con notoria ventaja. Que las máquinas colaboren en lo que no es esencialmente artesano, bien. Pero que los ubriquenses pierdan, por manos del demonio, esa gloria iónica que tienen en las manos, no tendría perdón de Dios. Y el descrédito sería tan irreparable que se hace necesaria la más tozuda sordera ante todos los cantos de sirena. 


 Postal de los años sesenta
Cuando en la Plaza de la Verdura había moreras




Aunque no hay temores, estamos seguros, porque la de Ubrique es gente que sabe mantener el tipo... Como ha sabido encajar intacto su intimidad y su tipismo, un tipismo con sabor añejo de vino ensolerado, que inspiró los mejores óleos de ese enamorado de los rincones de Ubrique que fue Pedro de Matheu, en el proceso urbanizador, que levanta aires de modernidad y renovación a lo largo de las vías centrales.

Todo lo noble del ayer viviendo en el presente hacia el futuro. Un futuro en luna creciente, porque, aunque las competencias existan, Ubrique no tiene parigual ni competencia. Un futuro que exige el más ardoroso esfuerzo para que esa Feria de Muestras, de alcance nacional, sea una realidad pronta. Ha de serlo. Tiene que serlo. Se la merece clamorosamente un pueblo que trabaja y que canta. 



Eduardo DOMÍNGUEZ LOBATO

miércoles, 12 de agosto de 2020

Ubrique is different, por Ángel Bohórquez Jiménez

Ubrique hace cincuenta años: el Jardín del Jesús


De nuevo tenemos la oportunidad de rescatar un artículo sobre Ubrique. Esta mañana nuestro amigo Antonio Bohórquez nos ha enviado un escrito de su hermano Ángel sobre nuestro pueblo.
Ángel y Antonio pertenecen a ese gran grupo de ubriqueños (de nacimiento o de adopción) que mantiene preciosos recuerdos de su infancia y de su familia en Ubrique.
Este artículo fue además publicado en el ABC de Sevilla en 1970, de cuya hemeroteca hemos capturado la imagen siguiente.
 
Agradecemos a ambos la deferencia que han tenido con nosotros y ahora nos disponemos a saber por qué "Ubrique is different".








UBRIQUE IS DIFFERENT
POR ÁNGEL BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ

Sí, señores, a pesar de lo conocida de la frase, no queda mejor un calificativo para esta colmena trabajadora (que me perdone el señor Domínguez Lobato por la modificación del título de su magnífico artículo), y digo que es diferente porque, desde el ángulo que se le mire es así: sencillamente diferente.
 Es tan diferente de tantos y tantos pueblos de nuestra luminosa Andalucía y de nuestra diferente España que, como muestra de ello, bien basta este sencillo razonamiento: En esta época en que los pueblos tienden a disminuir su población en beneficio de las capitales, ¿cómo es que un pueblo de por allá de los confines de la provincia de Cádiz ve cada día aumentada su población con caudales humanos aportados por las villas limítrofes? Pues, sencillamente, y permítanme repetirme, porque Ubrique es diferente.
Tan diferente que es un pueblo que se basta por sí mismo, quizás el único de España, y esto me lo hace afirmar nuestra TVE, que hace algún tiempo comenzó una serie que se titulaba “Pueblos que se bastan por sí solos” y el primero fue Ubrique. Luego... nadie.
¿Qué tiene Ubrique para ser así? Sencillamente su enorme capacidad de iniciativa y el haber sabido aunar la técnica y la artesanía. Porque, ante todo, es artesano, pero debido a las corrientes actuales de la industria, se ha visto en el dilema de o seguir fieles a su tradicional forma de trabajar la piel, o morir a manos de la mecanización, y como buenos filósofos, que los hay y muchos, siguieron las enseñanzas de Aristóteles y escogieron ese difícil término medio de la artesanía mecanizada, y gracias a este acierto, que indudablemente lo es, su marroquinería es hoy exhibida en las cinco partes del mundo.

La callejuela de la Cárcel hace cincuenta años

 En este Ubrique de hoy la máquina se ha tenido que conformar con ser un auxiliar del hombre, ayudándole simplemente en el desarrollo de sus ideas, de las que es fiel reflejo la Exposición de Iniciativas Artesanas, que este año por segunda vez consecutiva ha organizado la Asociación Juvenil Católica, que viene a reflejar que la juventud ubriqueña sigue fielmente los pasos que le marcan sus mayores y la tradición marroquinera de su tierra.
También debe el ser diferente a que sus hombres lo son, y un pueblo siempre será lo que sus hombres quieran que sea. El ubriqueño, por lo general, es tan diferente del personal de otras latitudes, que mientras aquéllos trabajan para vivir, ellos viven para trabajar. Ubrique, durante toda la semana, es una gran orquesta que interpreta una sinfonía, que daría en llamar la “sinfonía marroquinera”, dirigida por un director invisible, que es su propia inspiración, que exige a sus maestros la más perfecta ejecución de la pieza.
Por la mañana los profesores, pues no son menos, se dirigen hacia el escenario, preparados por siglos de ensayos, a ejecutar la mejor pieza dé su repertorio: su “Sinfonía en Marroquinería Mayor”. Al toque de sirena, que es el movimiento de esa batuta imaginaria manejada por ese imaginario director, comienza el concierto, y todo el mundo guarda silencio. Las sierras parecen inclinarse para oír mejor la música y admirar en supremo éxtasis al solista, la pata de cabra, que, en su diario quehacer, eleva sus sonoras notas hasta lo más alto de las cumbres, y desde allí inundar al mundo con sus productos, que son las imaginarias notas de ese maravilloso concierto. 


Fachada de San Juan de Letrán

Y me preguntarán ustedes el porqué de la fama que goza Ubrique en el mundo, y yo les contestaré que, aparte de su magistral forma de trabajar las pieles, por esa formidable capacidad de iniciativa de que antes les hablaba, y creo que bastará para hacerles comprender la razón de mi asentimiento la anécdota que les referiré a continuación, y que creo les servirá de botón de muestra de esa formidable capacidad que ha llevado a este m pueblo a la cumbre de su fama.
La anécdota a que antes me refería sucedió entre dos ubriqueños, uno por vocación y otro de nacimiento, que profesionalmente nada tienen que ver con la marroquinería; el segundo de ellos dijo que “a todos los turistas que cruzan nuestras fronteras les debían exigir un carnet, y que ellos, los ubriqueños, va se encargarían de venderles los portacarnets”. Esto me parece un buen exponente del porqué de la fama que goza Ubrique y sus no menos famosas y legendarias petacas y de ese espíritu que hace de los ubriqueños unos trabajadores excepcionales y fuera de serie, que con el paso del tiempo, y pese a la necesaria, pero reducida, mecanización, han conseguido con el tiempo elevar a rango de arte el difícil trabajo de la piel.
Y es más, su iniciativa no abarca solo el campo del artículo de piel, pues existen muchos más detalles que certifican esta virtud, y de los cuales sólo me permitiré enumerar algunos de ellos, pues el hacerlo con todos sería trabajo algo menos que inagotable. De alguno de estos hechos he sido testigo presencial, y otros han llegado hasta mí por mediación de mis mayores. Ubrique, en el año 1912, contaba ya con una compañía de producción eléctrica, con personal y capital totalmente ubriqueños; vean que por esas fechas aún había capitales españolas sin este, hoy día, necesario servicio. 


Ubrique. Campo de fútbol de San Sebastián

Durante nuestra Guerra Civil, Ubrique poseyó una fábrica de fideos y pastas alimenticias, que era de las pocas que funcionaban en nuestro territorio.
Cuando las comunicaciones eran algo menos que nulas, se fabricaron sus propias navajas, que llegaron a tener una alta cotización. Estos son algunos de los detalles no vividos por mí, pero que por eso no dejan de ser menos ciertos. Entre los actuales, y de estos sí que he sido testigo, son la instalación de un poste repetidor de TV pues, dada su situación geográfica, la sierra le hacía pantalla y no se conseguía ver la imagen con nitidez. Solución: instalar el referido poste con aportación de los vecinos con aparatos receptores, que la gran mayoría posee.
También existe en Ubrique una fábrica de montaje de televisores. Después de leer todo esto quizás ustedes lleguen a la misma conclusión que yo: que Ubrique es marroquinero un poco por casualidad, ya que si se hubiese propuesto ser otra cosa no hubiera dejado de gozar del prestigio de que gozan sus productos, cualquiera que hubiese sido su actividad.
Por todo esto y por mucho más, para mí y para muchos, Ubrique is different. 

                             ÁNGEL BOHÓRQUEZ JIMÉNEZ

Artículo publicado en ABC el 10 de septiembre de 1970.