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miércoles, 22 de marzo de 2023

¿Desde cuándo se ha hablado de los gamones de Ubrique?

 

Esperanza crujiendo gamones. Mayo de 2011

 

Por Esperanza Cabello 


 En las últimas semanas hemos estado revisando las primeras publicaciones que estudian o citan la fiesta de los gamones ubriqueña, ahora que nuestro ayuntamiento está trabajando para que el Día de la Cruz y Crujida de gamones sea declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional. 

Hemos encontrado referencias escritas al Día de la Cruz, a las cruces de Ubrique, a las candelas y los gamones, a las coplas de columpio y a las fiestas populares.

Aquí enlazamos las primeras por orden cronológico:

 

1906. William. "Desde el campo", en "La Dinastía"

1913. José Moya Becerra. "Mayo", en "La bandera Federal"

1944. Padre Sebastián de Ubrique. "Historia de la villa de Ubrique"

1950. J. Campos Giles. "Un pueblo jugando al esconder"

1989. Paloma Falque y Francisco García. "Manifestaciones y simbología religiosa en la Sierra de Cádiz"

1992. Manuel Cabello Janeiro. "Ubrique, piel al descubierto"

1998. Centro de Adultos. "Leo, escribo, cuento..."

2000. Miguel Ángel Peña Díaz. "Coplas de columpio de la tradición oral de Ubrique"

2007. Bartolomé Pérez Sánchez de Medina. "El habla de Ubrique"

Hay muchas referencias más, aunque no hemos podido encontrar ninguna anterior a 1906. Pero solo es cuestión de tiempo. 

 

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viernes, 12 de marzo de 2021

Gamones en 1906. Por William. Gamones IX

 


 

Biblioteca virtual de Andalucía (en este enlace)

Periódico "La Dinastía", mayo de 1906

 

Por Esperanza Cabello

 

Después de muchas semanas buscando incesantemente en archivos y bibliotecas virtuales con la pretensión de lograr una "serie de gamones" buscando los registros más antiguos de nuestra fiesta,  hemos encontrado ¡Eureka! un texto de Williams, periodista (de quien hemos publicado algún que otro artículo en este blog), escrito en mayo de 1906 y que hace referencia a la quema de gamones en Ubrique, a las fiestas, a san Isidro y a las cruces de mayo. Este artículo está en la Biblioteca Virtual de Andalucía, en el diario "La Dinastía".

Eso sí, en este artículo habla de los gamones por san Isidro (el 15 de mayo), recordemos que el padre Sebastián escribía que se crujían "algamones de los montes" el día de la Cruz y en las fiestas de san Isidro, san Pedro y san Juan.  

Y, aunque se trata de un artículo bastante extenso, hemos querido transcribirlo en su totalidad, ya que después de su estancia en Ubrique, donde se aloja con el diputado Bartolomé Bohórquez (el fundador del cementerio de san Bartolomé), va a la dehesa del Gamiz (aquí la conocemos como "el Gamín"), una de las fincas que existían en los Alcornocales, como la Alcaría, tan relacionadas con nuestro pueblo y en las que vivían tantas personas.

Se trata de un artículo exquisito, escrito con pulcritud y meticulosidad, en el que podemos ver reflejada la vida de nuestros abuelos y bisabuelos en aquellos tiempos en los que ni siquiera había carreteras ni caminos, solo veredas.


Cada vez que visito a Ubrique encuentro más pintorescas y lindas las vistas que se disfrutan paseando por sus alrededores. Ahora si el tiempo nos hubiese favorecido, si no hubiésemos atravesado las huertas y los jardines con un cielo plomizo y un viento fresco y desagradable que denunciaba próxima lluvia, habríamos apreciado en todo su esplendor la lozanía de esta vegetación y las galas brillantes de la primavera andaluza. Pero nada, todo ha sido cariz de noviembre, salimos a pasear con paraguas y no dejamos ni un momento el abrigo. Las dos noches que pasamos allí fueron de frío. Por ello no estuvo este año tan animado como otros la velada de San Isidro en cuya fecha se encienden a las puertas de las casas candelas.

Preguntando yo por el fundamento de esta costumbre me dijeron que era muy antigua: no es la fogata solo un pasatiempo y un recreo, según hubieron de decirme, sino que también tiene algo de extraña devoción porque se le enciende la candela a San Isidro, para que éste, viendo la cosecha y lo sembrado, no se pierdan.

Los chiquillos echan al fuego, «gamones» y se escucha de cuando en cuando, el ruido de la detonación que produce la planta seca al caer entre las llamas. Otra tradición de este mes, es adornar con flores las cruces que hay en las esquinas de varias calles. En la Parroquia y en el Convento se celebran los cultos a la Virgen con ofrecimiento de flores y cánticos y ahora los frailes preparan, con solemnidad, una novena que empezará el 25, a la Pastora.

Durante nuestra corta estancia en la industriosa villa no ha cesado de prodigarnos atenciones con su acostumbrada esplendidez, el diputado a Cortes del distrito tan popular en este pueblo donde tanto se le quiere y se le estima don Bartolomé Bohórquez. En su casa perfectamente puesta, se encuentran todas las comodidades y tanto él como su distinguida esposa, se afanan y se desviven por atender y obsequiar a sus invitados.

 

Al regresar al Gamiz encontré también el mal tiempo. Los que se habían quedado en la Alcaría todo el día 16, me contaron lo imponente y majestuosa que resultó la procesión, que yo no pude ver por mi viaje a Ubrique. Dicen que hacía un efecto precioso el tránsito de la comitiva religiosa por el jardín de la finca, que llama la atención por los grandes macizos de rosas granas y blancas que tiene.

El señor cura de Ubrique, que había predicado después del rosario, con gran elocuencia una plática, ponderando las grandezas de la Virgen, llevó á S. D. M. bajo palio, yendo con luces los Condes, su familia, sus invitados, sus colonos y los empleados y sirvientes de su casa.

Hubo por la noche espléndida comida y terminada ésta se pasó muy amenamente la velada con juegos de prendas, en los que demostraron su ingenio y su habilidad muchos de los asistentes.

Hoy ha habido gran concurrencia en esta dehesa: se han celebrado tres bautizos y una boda. Era típico ver llegar las respectivas cabalgatas; en las mulas subidas las mujeres con sus críos, que naturalmente traían «los trapitos de cristianar»; guiando las bestias los hombres y no faltaban quienes se habían tomado «como desayuno» cuatro o cinco horas de camino a pie para presenciar la fiesta.

El cura de Cortes, D. Antonio Reguera Carrasco, que por cierto habla mucho de Cádiz, pues estudió en ese Seminario cuando era rector D. Manuel Bosichy, y pío operario el Padre Rafael Montañez, fue el oficiante en todas las ceremonias. Primero casó y veló a los novios. Ella ni era una niña, ni tampoco una beldad; vestía de negro, con su velo del mismo color: el novio trabaja en un molino cercano; llevaba terno gris, y si no muy joven, era por su aspecto capaz de luchar y pelear con alcornoques y chaparros: ambos comulgaron en la misa: las arras fueron monedas de a peseta, y como por estos alrededores no hay platerías, los anillos tuvieron que facilitarlos dos de los concurrentes.

Mucho público hubo en la capilla, tanto que hasta el jardincillo de la entrada llegaban los fieles.

Después del casamiento predicó el Sr. Reguera; antes había dicho misa el Guardián de los Capuchinos de Ubrique R. P. Diego de Ronda; y a eso de las once tuvimos los tres bautizos, de modo que esta modestísima ermita pudo competir hoy en cultos con una parroquia de importancia y de trabajo.

Los padrinos y los novios antes de marcharse obsequiaron con «piñonates», dulce característico aquí en esta clase de solemnidades y que reemplaza al «pudin» ó bizcocho de boda, y con aguardiente, a los que habían presenciado la ceremonia y los zagales que por aquí viven, gritaron y vocearon, pidiendo cuartos y dulces.

Escribo casi de camino; entre «los horrores» del equipaje y recogida de chismes. Me dan priesa para terminar y amenazan con recoger el tintero y el papel que necesitan ser guardados. Y yo, antes de que se cumpla el anuncio, cierro la carta, la pongo un sobre y se la entrego a un propio.

WILLIAMS.

Dehesa del Gamiz, 20 mayo.

sábado, 6 de marzo de 2021

Las cruces de Ubrique. Etnografía española. Gamones VIII

 

 

Etnografía Española número 7

Revista virtual de Prensa Histórica (en este enlace)

 

Por Esperanza Cabello

 

Proseguimos nuestra  serie de publicaciones en las que se ha tratado de la fiesta de los gamones de Ubrique. Hoy es el turno de una interesante publicación de 1989 a la que ya habíamos hecho referencia con anterioridad y que podemos leer en la Revista virtual de prensa histórica (en este enlace).

Se trata de un trabajo de Paloma Falque Rey y Francisco García Ferrero: "Manifestaciones y simbología religiosa en la Sierra de Cádiz. Informe etnográfico. Área sur: Zahara de la Sierra, Benamahoma, Grazalema, Prado del Rey, El Bosque, Villaluenga del Rosario, Benaocaz y Ubrique"

Aunque hemos detectado varias incorrecciones, seguramente debidas a los propios informantes, se trata de un trabajo etnográfico riguroso y bien trazado cuya lectura recomendamos encarecidamente.




En mayo se celebraba el día de la Cruz en el que se adornaban con flores, sudarios y luces las numerosas cruces que había en el pueblo, haciendo columpios y hogueras, en las que se quema­ban los «gamones», al igual que el 15 del mismo mes. También se celebraban los rosarios de la aurora y los domingos por la tar­de un rosario, que, saliendo de la parroquia, recorría las calles del pueblo, entre ellas las calles Rosario y Perdón. No había un recorrido fijo pues se modificaba el itinerario para pedir limos­nas por las calles de diferentes barrios. La comitiva estaba for­mada por mujeres que llevaban velas y faroles y marchaban en­tonando cánticos religiosos. Durante los sábados del mes se ofi­ciaba una misa en el convento ante la Virgen de los Remedios.

 


 

C) Cruces

Una serie de ellas señalaban las estaciones de tres viacrucis que recorrían el pueblo y que fueron especialmente fomentados por el Beato Fray Diego José de Cádiz y por Fray Buenaventura de Ubrique.

El primero de ellos partía del convento, haciendo estación en la iglesia de San Juan, en «la cruz de las tres calles» en la plaza llamada del Porrón, donde una urna de cristal contenía una cruz que quitaron durante la 1.a República. Otra estación al empezar la calle Calvario, donde los tres recorridos se unificaban.

El segundo salía de la parroquia, hacía su primera estación en una hornacina que contenía una cruz de mampostería inme­diata a la puerta de la sacristía y que ha desaparecido en una re­forma efectuada en la iglesia, pasando posteriormente a la Plaza de la Verdura, donde se conserva una cruz de hierro forjado so­bre peana, para seguir a la cruz de la calle Guindaleta, Fuentezuela y cruz de calle Peligros, para entrar en la calle Calvario. El último de los itinerarios partía de la iglesia del Jesús, haciendo estación en la calle Nevada y Peligros y tomando por la calle Cal­vario hacia la ermita del mismo nombre.

Se encuentran en la localidad numerosas cruces de hierro for­jado. Eran profusamente adornadas en el mes de mayo con mo­tivo del día de la Cruz y, a pesar de que esta práctica decayó bas­tante, uno de los últimos alcaldes del régimen anterior fomentó su exorno.

De entre ellas citar la situada en la calle San Sebastián, o la que se encuentra en la Plaza del General Mola, cruz metálica so­bre peana profusamente adornada de macetas. La que se encuen­tra en la calle Cruz es anterior a las colocadas por el Beato Fray Diego José de Cádiz y no se conoce el motivo por el que se erigió. Desaparecida la que existía en la calle Toledo, sobre base de mampostería, y las que se encontraban en la esquina de las calles Mo­rales, Remedios, Rosario y Cruz.

 

 

 

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