Por Juan Manuel Carrasco Martín
DESCRIPCIÓN ARTÍSTICA DEL CARTEL ANUNCIADOR DE LOS CULTOS Y
FIESTAS PATRONALES EN HONOR A NUESTRA
SEÑORA DE LOS REMEDIOS.
SEPTIEMBRE 2026
Nada hay casual. Cada detalle, cada textura, cada color y
cada palabra responden a una intención concreta para aquel que lo vea. El
cartel no pretende únicamente anunciar los solemnes cultos de la Virgen, las
fiestas; pretende narrar, a través del lenguaje del arte, la historia de una
devoción que forma parte de la identidad de Ubrique, en lo más profundo de
nuestra piel.
El cartel anunciador de los Cultos y Fiestas Patronales 2026
en honor de la Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de Ubrique, Nuestra Señora
de los Remedios nace con la voluntad de ofrecer una propuesta inédita dentro de
la cartelería local y ofrecer una mirada nueva sobre una devoción de siglos, y
así ser un homenaje visual a la memoria colectiva de un pueblo que lleva siglos
proclamando el nombre de su Patrona.
Una obra concebida íntegramente mediante composición digital,
realizada de manera completamente artesanal con Adobe Photoshop, donde cada
fotografía, textura, recorte, sombra y efecto ha sido trabajado manualmente. No
existe en su proceso creativo intervención alguna de la inteligencia
artificial; el resultado es fruto de un boceto, de un largo ejercicio de
documentación, composición y creación artística. Su lenguaje visual artístico
bebe del collage contemporáneo, del arte pop y del diseño gráfico actual,
aunque conserva un marcado espíritu barroco. La composición rechaza el vacío
para convertir cada rincón en un espacio lleno de iconos y símbolos, recuerdos
y emociones. Es un cartel que no pretende comprenderse en un solo vistazo, sino
descubrirse lentamente, invitando al espectador a detenerse en cada detalle y a
completar la obra con su propia memoria. El centro absoluto de la composición
es la Santísima Virgen de los Remedios, auténtico eje espiritual y artístico de
toda la obra.
La fotografía corresponde a la histórica veneración celebrada
durante la pandemia, un momento que permanece grabado en la memoria de todos.
La Virgen aparece vestida con su manto de brocado verde, la saya antiquísima de
tisú de plata, sus coronas populares, el desaparecido cetro de la mano derecha
de la Virgen, el fajín de capitán General y el delicado tocado bordado que
realzan la belleza de quien es Madre, Reina y Patrona de Ubrique.

Cobijándola se levanta su inconfundible templete de plata con
los antiguos ramilletes de azucenas, donados por Don José Romero Gilen 1864,
una de las piezas más representativas del patrimonio de la Hermandad. Sobre él
predomina una intensa tonalidad azul que no responde únicamente a un recurso
estético: sino que procede de una antigua orla de cultos recuperada por
Esperanza Cabello, precisamente en el año en que dicha orla cumple su primer centenario
y se refleja en el recorte debajo del rótulo 2026. De este modo, aquel
documento histórico se incorpora al cartel como un homenaje a la memoria
gráfica de la Hermandad, fundiendo pasado y presente en una sola imagen. Este
azul busca esa referencia al color propio del Dogma de la Inmaculada Concepción
de María… 9 meses atrás del día de la Virgen, 8 de septiembre, día del nacimiento
de la Virgen, nos deja en esta solemnidad de fiesta de la Inmaculada, 8 de
diciembre y por ello también esta tonalidad en el templete, como Templo de Dios
que es María, como Sol que representa con ese círculo amarillo detrás del
templete.
El propio templete se entremezcla con otros fragmentos de
aquellas antiquísimas orlas devocionales que durante generaciones presidieron
los hogares de tantos ubriqueños y anunciaron los cultos. Entre sus texturas,
aparecen los antiguos ramilletes de azucenas que portaban los angelitos, el
recordado cetro desaparecido de la Virgen y otros vestigios que forman parte
del patrimonio sentimental de todo un pueblo. La historia no aparece aquí como
un recuerdo lejano, sino como una realidad viva que continúa construyendo la
identidad.
Toda la “Gloria” se desarrolla bajo un inmenso cielo nocturno
estrellado que evoca las vísperas del siete de septiembre, cuando Ubrique
anuncia la llegada del día grande mediante los tradicionales fuegos
artificiales. Antiguamente estos lanzados desde el patio del Convento de
Capuchinos por encargo de la propia Hermandad, convirtiéndose en el primer gran
anuncio de las fiestas patronales. Sus estallidos aparecen representados
mediante los colores corporativos de la Hermandad: el azul, verde y amarillo,
transformando el cielo en una explosión de alegría, esperanza y celebración, tanto
que se funde con esos lunares típicos que anuncia la feria y fiestas en su
honor y el brocado personal del manto verde de la Patrona nuestra.
Sobre ese firmamento desciende una lluvia de pétalos que
simboliza el amor que el pueblo deposita a los pies de su Patrona. Junto a
ellos aparecen los tradicionales “vivas” y aleluyas:
«¡Viva la Virgen de los Remedios!», «¡Viva la Patrona de
Ubrique!» y «¡Viva la Madre de Dios!». Son las voces de generaciones enteras de
ubriqueños, del grupo de trabajo y costaleros hermanos de la hermandad, jóvenes
del Grupo Joven y devotos que, durante los cultos y procesiones, expresan
públicamente el cariño y el amor hacia quien consideran Madre de todos.
La antigua orla que abraza la composición recuerda aquellas
estampas devocionales que durante décadas presidieron los hogares de Ubrique y
que son vestigios de los antiguos novenarios impresos. Su presencia convierte
el cartel en una gran estampa contemporánea, donde tradición y modernidad van
de la mano, dialogan sin perder su identidad.
En el eje horizontal central aparecen también las coplas
tradicionales que se entonaban durante la Novena. Su incorporación supone un
homenaje a ese inmenso patrimonio inmaterial transmitido y que también forma
parte de la historia de la Hermandad. Hoy lamentablemente privadas de su
melodía original y pérdidas, pero conservadas en la memoria escrita gracias a
la belleza de sus letras:
"Pues sois la madre de Dios y de nuestro bien el medio;
Sed nuestro amparo y defensa, María de los Remedios."
Especial protagonismo adquiere una brújula, en el lado
opuesto de las coplas, cuyo norte señala directamente hacia la Santísima Virgen
y al Divino Infante. En ella puede leerse el lema episcopal y popular difundido
por el Sr. Obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez de la Frontera, D. José Rico
Páves, que la ha convertido en una frase muy querida y repetida en numerosos
encuentros y celebraciones: «Nada sin María, (de los Remedios), Todo con Ella.»
Una expresión profundamente arraigada. La brújula simboliza
que María y su Divino Hijo continúan siendo el verdadero norte de la vida
cristiana. Incluso la propia aguja reproduce uno de los característicos
bordados de una de las antiguas sayas de la Virgen, estableciendo un nuevo diálogo
entre patrimonio artístico y mensaje espiritual.
El exorno floral reproduce las composiciones que año tras año
preparan con esmero las camareras, la mayordomía y priostía de la Virgen para
sus cultos y procesiones.
Gladiolos blancos y gladiolos rosas, alhelíes que no representan
únicamente flores; son el reflejo y honra del cariño silencioso, de tantas
horas de trabajo oculto, de preparativos de sabatina, de tardes de novena y
tardes previas a las procesiones de alabanzas de la Virgen, como son el
Traslado procesional, el Día de la Virgen y el Día del Voto. Una entrega constante
al servicio de la Patrona. En la parte inferior reaparece la tradicional
inscripción
«Como se venera en el Convento de P.P. Capuchinos»,
recuperando así una fórmula histórica con la que tantas representaciones de la
Virgen fueron difundidas durante siglos.
A los pies de las andas y templete emerge el perfil de
Ubrique visto desde el Calvario. El pueblo deja de ser un simple paisaje para
convertirse simbólicamente en la propia canastilla de las andas, un trono que
exalta a su Reina y que se encuentra en el corazón de sus hijos. Es una imagen
profundamente evocadora que expresa cómo la Virgen no sólo habita en su
Santuario y Convento de Capuchinos, sino también en la memoria, en la historia
y en la vida diaria del pueblo que la proclama como Excelsa Patrona y abogada.
Las cerámicas tradicionales aportan otro de los grandes
símbolos de la devoción popular. El rótulo con la inscripción «Ntra. Sra. de
los Remedios», junto a las columnas, ánforas y demás elementos ornamentales
inspirados en la azulejería, evocan aquellas fachadas y rincones donde la
presencia de la Virgen permanece durante generaciones como signo de protección
y de identidad. Un patrimonio cotidiano que ha mantenido viva la devoción
mariana llena de Remedios en las calles, en fachadas y hogares ubriqueños. Los
títulos finales como son
“Excelsa Patrona y Alcaldesa Perpetua de Ubrique” y “FIESTAS
PATRONALES, SEPTIEMBRE y 2026” adoptan un lenguaje gráfico inspirado en los
carteles populares y en la estética del collage contemporáneo, reforzando el
carácter innovador de la obra.
La composición está construida siguiendo un recorrido
ascendente. Desde la tierra, representada por Ubrique, la mirada asciende hacia
la Virgen y culmina en el cielo abierto de la fiesta. Es un camino simbólico
que conduce desde el pueblo hasta Dios por medio de María, de los Remedios.
Aunque la estética conecta con el collage contemporáneo y el
arte pop, el cartel mantiene una profunda esencia barroca y por tanto al estilo
del cartelista, en la convivencia entre documentos históricos y elementos
contemporáneos. La acumulación de imágenes, la riqueza cromática, las texturas,
los contrastes, la teatralidad de la luz y la abundancia de símbolos buscan
emocionar al espectador, del mismo modo que lo hacían los grandes programas
iconográficos del Barroco andaluz. Cada imagen ha sido seleccionada, integrada
y trabajada manualmente para construir una obra con volumen, armoniosa, con
ritmo y personalidad propia. Cada sombra, textura, degradado y efecto
volumétrico ha sido construido de manera artesanal dentro del entorno digital.

Toda la composición respira luz, movimiento y celebración,
pero, por encima de todo, el cartel habla de un pueblo, del sentimiento hacia
la Virgen, de su Hermandad, de su gente. Son colores que hablan de la propia
identidad de la Hermandad. El contraste entre los fondos oscuros del cielo
nocturno y la luminosidad de la Virgen hace que toda la obra conduzca
inevitablemente la mirada hacia Ella, convirtiéndola en el auténtico centro
espiritual y artístico del cartel. No está estático sino dinámico como vibran
las calles de Ubrique durante los primeros días de septiembre.
El collage es una metáfora en sí, cada recorte representa un
recuerdo. Cada fotografía es un fragmento de la memoria colectiva. Sus texturas
son una huella del paso del tiempo. Cada elemento incorporado pertenece al
inmenso patrimonio material e inmaterial que la Virgen de los Remedios ha ido
construyendo durante generaciones. La Virgen y el Niño como nuestro Norte de Esperanza.
*Todo nace de Ella y todo conduce hacia Ella. *
Los fuegos la anuncian. La brújula la señala. Los pétalos
caen sobre Ella. Las coplas le cantan.
Las flores la honran y Ubrique la ensalza con toda la gloria.
Habla de su memoria e historia, de sus tradiciones, de su
patrimonio material e inmaterial, de sus cultos, de sus coplas y música, de sus
flores, de sus fuegos, de sus vivas, de sus camareras, de sus hermanos, de sus
costaleros, de sus mayordomías y priostía, de su grupo joven, de su grupo de trabajo,
de su hermandad y su vida, de generaciones de ubriqueños y ubriqueñas enteras,
es hablar de Ubrique en general que han encontrado en Nuestra Señora de los
Remedios el centro de su vida espiritual.
No es únicamente un cartel anunciador. Es una narración
visual de la devoción de Ubrique. Es un homenaje a quienes la hicieron grande
antes que nosotros y a quienes continuarán proclamando su nombre en el futuro.
Porque hay imágenes que anuncian una fiesta. Y hay otras que intentan conservar
la memoria de un pueblo. Este cartel aspira, humildemente, a ser ambas cosas.
Porque, en definitiva, este cartel no pretende únicamente
anunciar la llegada de septiembre. Pretende transmitir la alegría de un pueblo
que vuelve a encontrarse con su Madre; un pueblo que mira al cielo escucha el
estallido de los fuegos, siente caer los pétalos y proclama, una vez más, que
la Virgen de los Remedios sigue siendo el corazón de Ubrique.
Juan Manuel Carrasco Martín
Ubrique, 2026. A.D