Mostrando entradas con la etiqueta Fundación del convento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fundación del convento. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de noviembre de 2025

La fundación del convento de Ubrique, por Fray Ambrosio de Valencina

 

Grupo de acción franciscana en la plazuela del convento

Ubrique, año de 1934

Fotografía de Francisco García Parra

 

Por Esperanza Cabello

Siempre estamos indagando en internet, y damos muchas vueltas, sobre todo, a los libros, y hemos tenido la suerte de dar con una serie de libros escritos por el capuchino fray Ambrosio de Valencina (1859-1914)  en los que relata las historias de los conventos andaluces.

 

 


 Convento de capuchinos en 1935

 

CAPÍTULO XLVII

Fundación del convento de Ubrique

Ya dijimos en el capítulo XL de este libro que el Duque de Arcos nos edificó a costa suya un precioso convento en su palacio de Marchena por los años de 1651, señalando una parte de sus rentas para sustento de los religiosos; y no satisfecha su devoción con eso, quiso labrarnos otro convento en su villa de Ubrique con las mismas condiciones. A este fin, hallándose enfermo de gravedad en Marchena, el año de 1659, llamó a N. P. Leandro de Antequera (que era Provincial y estaba de visita en aquel convento) y le suplicó con mucha instancia que le diese palabra formal de admitir la fundación de Ubrique, para salir él de este mundo consolado con esa promesa. Prometióle el P. Provincial trabajar cuanto pudiera por complacerlo, y en cumplimiento de su promesa, expuso en el capítulo inmediato que se celebró en Sevilla por septiembre de 1660 los deseos del Duque, quedando admitida la fundación.

Participáronle el buen éxito que había tenido su pretensión, y el Duque anunció por cartas a los cabildos eclesiásticos y secular de Ubrique el bien espiritual que había procurado a su villa con la fundación de un convento de Licencia del PP. Capuchinos. Recibió cada uno de los cabildos su respectiva carta y de común acuerdo éstos y el Duque, escribieron al Ilmo. y Rmo. Sr. D. Antonio Piña y Hermosa, Obispo entonces de Málaga, suplicándole se dignase conceder su licencia para la fundación de un convento en la villa de Ubrique, que es de su obispado. Fue esta petición muy bien acogida por aquel ilustrísimo prelado que solicitaba el alivio espiritual de sus ovejas, y para manifestarlo, en 30 de septiembre de 1660 dio su licencia in-scriptis.

Obtenida esta licencia, el Padre Provincial, que ya lo era N. P. Francisco de Jerez, envió a Ubrique al P. Bernardino de Granada con otro padre a escoger sitio para fundar el convento. Entre tanto murió el Duque, que tenía el propósito de edificarlo a sus expensas, como hizo en Marchena, lo que no pudo tener ahora efecto por los trastornos y ocurrencias que su muerte trajo a la casa Ducal, y esto fue motivo para que la fundación se demorase. Noticioso de esto y de la causa de retardarse dicha fundación, el Licenciado Antonio Borrego de Carvajal, presbítero y beneficiado de la Iglesia de Ubrique, trayendo a la memoria lo que después referimos, escribió a N. M. R. P. Provincial diciéndole que estaba pronto a fabricar a sus expensas el convento, con tal que le concedieran el patronato del mismo, con las condiciones que proponía; las que vistas por el Definitorio fueron aprobadas en 1º de Noviembre de dicho año, y el mismo día se comisionó a N. P. Bernardino de Granada para que nombrase Síndico, el cual otorgase en nombre de Su Santidad y de la Provincia la escritura de Patronato con el licenciado Borrego.

Este, siendo de 18 años y hallándose estudiando en Sevilla, solicitó ser capuchino, y a fuerza de ruegos consiguió del P. Provincial la licencia obediencial, para pasar a nuestro convento de Sevilla á que allí le vistiesen el hábito y tuviera en él su noviciado. Llegó al dicho convento, y presentando la obediencia como es costumbre al P. Guardián, éste convocó a los sujetos más dignos de su Comunidad para examinarlo y recibirlo. Mucho se alegraron los Padres con el examen del pretendiente, pues en su buen aspecto, modestia y compostura leían la pureza de su alma y lo cierto de su vocación; pero, cuando todos los que a este acto habían concurrido lo aprobaron, el V. P. Juan Francisco de Antequera, varón señalado en virtud y letras, mirando con atención al pretendiente, habló con el P. Guardián y le dijo: Padre Guardián, este joven lo tiene Dios elegido para que en el siglo obre cosas de su mayor agrado, que tal vez cederán en provecho nuestro.

Voces fueron éstas que así en los PP. como en nuestro pretendiente mudaron del todo los intentos pues ni aquéllos insistieron más sobre admitirlo, ni él se hallaba ya con aquellos fervorosos deseos que al convento le habían conducido; por lo cual, hablando al pretendiente el P. Guardián, le dijo: Ya ha oído usted lo que este Padre ha dicho, por lo que le aconsejo que, restituyéndose a su casa, tenga siempre presente estas razones para corresponder agradecido a los divinos llamamientos, y aplicándose mucho al estudio de las virtudes y letras aguarde resignado en la voluntad divina el tiempo y fin para que Dios le tiene preparado. Alegre se restituyó nuestro joven a su casa, sin volver a sentir jamás aquellas continuadas ansias con que vivía de profesar el estado religioso. Continuó sus estudios, llegó a ser sacerdote, y después beneficiado de la Iglesia parroquial de Ubrique, donde pensaba fundar un convento de religiosos, para que con su doctrina y ejemplo tuviesen sus compatriotas motivos y medios para adelantarse en el camino de la perfección.

Resuelto ya a esta empresa, dióse a pensar detenidamente a cuál de las religiones que en nuestra España se conocen ofrecería, para que lo habitasen, el convento que iba a edificar. En esta deliberación se hallaba aquel generoso corazón, cuando llegó a sus oídos la noticia de la fundación que para los Capuchinos pretendía el Duque hacer allí; pero viendo que la casa Ducal desistía de Escritura de Ia empresa, recordó lo que algunos años antes oyó en Sevilla al V. P. Juan Francisco de Antequera y creyó que era él a quien Dios tenía predestinado para fundarnos convento en su propia patria. Y así escribió como queda dicho, al P. Provincial y al Definitorio, haciéndole el ofrecimiento que arriba expresamos. Entonces envió N. P. Provincial al P. Bernardino facultado para nombrar Síndico apostólico al capitán D. Juan Morales Moreno, el cual en nombre de la Provincia firmó la escritura de patronato con el beneficiado Borrego, el día 12 de noviembre de 1660; y ese mismo día tomaron los religiosos posesión de la nueva fundación en la ermita de San Juan Bautista llamada San Juan de Letrán, para que allí residiesen mientras el convento se fabricaba.

No era aquel sitio competente para dicha fábrica, por lo cual fue preciso buscar otro más acomodado. Este sitio lo señaló milagrosamente el cielo con un prodigio que vamos a narrar. El lugar que ocupa hoy en Ubrique la Iglesia y convento de los Capuchinos era entonces una huerta, propiedad de doña Juana Aguilar que la tenía arrendada a Bartolomé Romero. Este tenía una hija llamada Leonor, niña de ocho años, la cual vio una mañana entre los árboles frutales a una Señora llena de resplandores celestiales, llevando en su mano una carta y una cuerda como la que usamos los PP. Capuchinos; llamó a la niña para dársela, y como ésta espantada rehusara acercarse, poniendo sobre una piedra la carta y la cuerda, dijo la Señora: Ven por esto que dejo aquí, y desapareció.

La niña voló a contarle a su padre lo que había visto, y éste tomando de aquel lugar la carta y la cuerda las entregó al P. Bernardino. ¿De quién era la carta? ¿Qué decía? Este es un secreto que se llevó a la tierra el V. P. fundador. Solo se sabe, que 8 años después, el de 1668, hecho ya el convento y establecida la Comunidad, se llevó de Sevilla una imagen de la Virgen titulada de los Remedios, para colocarla en el altar mayor; y al verla Leonor, que ya era moza, prorrumpió admiradísima en estas aclamaciones: ¡Esta es la que se me apareció! ¡Esta es la que yo vi!¡Esta es la Señora de la carta para el Padre Bernardino! De todo lo cual se le tomó declaración bajo juramento por el tribunal eclesiástico; y comprobado este suceso, el pueblo aclamó por su Patrona a la Virgen de los Remedios, que hasta hoy sigue siendo el consuelo de los buenos ubriqueños.

 Aunque no sabemos lo que decía la carta misteriosa de la Señora aparecida, se infiere claramente que hablaría del sitio destinado por ella para fundar el convento; porque inmediatamente habló el P. Bernardino con el licenciado Borrego, y éste compró la huerta para edificarlo allí. Duraron las obras algún tiempo, hasta que por fin se terminaron felizmente, quedando el convento muy seráfico y con suficiente huerta para los religiosos. La Iglesia quedó también muy primorosa, y a ruegos del patrono Alfonso Borrego, se le dio por titular a su santo, el glorioso San Ildefonso de Toledo, al cual está dedicada.

La fuente de Benafis, que era propiedad del Duque, la cedió al convento la casa Ducal y se hizo un cauce para conducir las aguas y regar con ellas la huerta. Para esto se hicieron dos postes en el arroyo y encima de ellos un canal de madera, el cual duró hasta el año 1680, que el hermano Fr. Pedro de Teba hizo la cañería que actualmente existe. Más tarde quiso el ayuntamiento de Ubrique abastecer con estas aguas una fuente que hizo en la plaza del pueblo, y pidió al P. Provincial que permitiese tomar dicha agua y venir por nuestra cañería hasta el convento, quedando el municipio con la obligación de componer la cañería hasta allí, siempre que fuese menester, sin perjuicio del convento. A esta petición dio N. M. R. P. Provincial en 20 de octubre de 1726 respuesta, condescendiendo con la proposición del ayuntamiento, por donde se ve claramente que el convento tiene la propiedad de dicha agua y cañería.

Este Convento dio mucho lustre a Ubrique, de cuyo lugar salieron hombres eminentes en ciencia y en virtud, como diremos en el curso de esta historia. Fue habitado muchos años por el Apóstol de Andalucía Bto. Diego de Cádiz y por otros varones insignes en santidad.

Después de la exclaustración de 1835, compró este convento el ilustre y piadoso caballero de Jerez, D. José García Pérez para librarlo de la ley desamortizadora, y darlo a sus moradores cuando pasada la revolución pudieran restablecerse en él. Con esta condición lo dejó en mejora a su primogénito, don Francisco García Pérez y Romero, y éste a su hijo D. Juan M. García Pérez, que con laudable generosidad nos lo ha cedido, reservándose los derechos de patrón y propietario del mismo. Este convento es uno de los que actualmente tiene la Provincia, y de los más estimables por los recuerdos que encierra de nuestro Bto. Diego J. de Cádiz.

La fundación de este convento fue decretada, como dijimos al principio, en el capítulo provincial celebrado en Sevilla el 17 de septiembre de 1660, en el cual se hicieron las elecciones siguientes:

 

Provincial

M R. P. Francisco de Jerez.

 

Definidores     

1º R.P. Alejandro de Granada.

2º R.P. Gabriel de Vélez.

3º R.P. Antonio de Alhama.

4º R.P. José de Campos.

 

Custodios

1º R.P. Alejandro de Granada.

2º R.P. José de Campos.

 

Secretario de Provincia

P. Agustín de Córdoba.

 

Guardianes

R. P. José de Campos,     Sevilla.

R.P. Alejandro de Granada,     Granada.

R.P. Buenaventura de Antequera, Antequera.

R.P. Gabriel de Vélez,      Málaga.

R.P. Alonso de Cáceres,  Jaén.

R.P. Bernardo de Antequera,  Andújar.

R.P. Francisco de Málaga,       Castillo.

R.P. Antonio de Alcalá,    Alcalá.

R.P. Tomás de Cañete,    Ardales.

R.P. José Francisco de Vélez,  Córdoba.

R.P. Ambrosio de Almonte,    Écija.

R.P. José de Málaga,        Vélez.

R.P. Ángel de Tenerife,    Sanlúcar.

R.P. Bernardino de Málaga,    Cabra.

R.P. Juan Francisco de Antequera, Cádiz.

R.P. Salvador de Baza,     Motril.

R.P. Buenaventura de Ocaña, Marchena.

R.P. Bernardino de Granada,  Ubrique.

 


 


 El convento de capuchinos en la actualidad

Fotografía de Leandro Cabello



.

sábado, 30 de agosto de 2025

Cultos en honor a Nuestra Señora de los Remedios. Cronología en imágenes

 


 

 Ubrique. Antigua litografía de Nuestra Señora de los Remedios, hecha a mediados del siglo XIX

 


1824  Restauración de varias imágenes y ojos de cristal para la imagen de Nuestra Señora

1839  Primera Novena conocida a Nuestra Señora de los Remedios

1920  Recuerdo de la Vigilia 

1921  Cultos en honor de Nuestra Señora

1925   Programa de actos de 1925

1932   Programa de actos de 1932

1933   Programa de actos de 1933

1935   Oración a Nuestra Señora de los Remedios

1935   Historia del Santuario de Nuestra Señora de los Remedios

1939   La santa Misión

1944   Programa de actos de 1944

1945  Ejercicios espirituales

1949 Programa de actos de 1949

1951 Programa de actos de 1951

1954   Crónica del Año Mariano de Francisco García Parra

1954  Miscelánea. Fotografías.

1954  La procesión de 1954

1955 Publicación del libro de García Parra 

1964  Programa de actos de 1964

1985  Programa de actos de 1985

2009  La procesión de 2009

2011 El libro sobre la fundación del convento

2011  El Día del Voto

2011  Cartel de la Hermandad

2012 Procesión de 2012

2013  Traslado de la Virgen y cultos en su honor

2016  Procesión de 2016

2017  Programa de actos. Fotografías de Leandro Cabello

2018  Procesión de 2018

2019  Recuerdos de las procesiones de antaño, por José María Cabello

2020 Oración a la Virgen de los Remedios

2020  Comienzo de la novena

2023 Programa de actos de 2023

2023 Las alfombras de sal 

2024  Celebración del LXX aniversario del nombramiento

2024 La nueva Hermana Mayor 

2024 El trono de Nuestra Señora explicado por Carlos Pizano 

2024 El día del Voto. Despedida de Francisco Cabello 

2024  Actos del LXX Aniversario del nombramiento como Alcaldesa Perpetua

2024  Historia de la Hermandad, por don Manuel Gavira

2024 Programa de actos por el aniversario del nombramiento 

2025 Traslado de la imagen a la parroquia. Itinerario 

2025 Programa de actos 

martes, 15 de octubre de 2024

¿Cuando se fundó el convento de capuchinos de Ubrique? Breve historia del convento y de la imagen de la Patrona

 

El párroco de Ubrique, don Daniel Cárdenas, y los dos conferenciantes, Manuel Gavira y Esperanza Cabello


Por Esperanza Cabello

El pasado viernes, once de octubre, fuimos invitados por la Hermana Mayor de Nuestra Señora de los Remedios, María del Carmen López Domínguez, a dar una conferencia sobre la historia de nuestro convento, algunos monjes destacados y la imagen de Nuestra Patrona.

El acto se enmarcaba entre los organizados por la hermandad para conmemorar el LXX aniversario del nombramiento de la Virgen de los Remedios como alcaldesa perpetua de Ubrique. 

La ceremonia comenzó con una presentación de la hermana mayor, abrió el acto el párroco de Ubrique, don Daniel Cárdenas (párroco desde el 18 de agosto pasado), con una oración a la Virgen escrita por un monje capuchino en 1859. A continuación fue el turno de Esperanza Cabello, explicando brevemente la historia del convento y recuperando detalles muy curiosos de la misma, y continuó Manuel Gavira, hablando de la historia de la hermandad y de la devoción a la Virgen.

En entradas anteriores hemos hablado de estos actos y hemos publicado varios documentos. Ahora publicaremos el texto de la conferencia completo.


 


 

Buenas tardes a todos y bienvenidos a la celebración de los Actos y Cultos en honor de Nuestra Patrona con motivo del setenta aniversario de su nombramiento como Alcaldesa Perpetua de Ubrique.

En primer lugar, querría dedicar unos segundos de oración a la Virgen de los Remedios en recuerdo de todos los que nos precedieron; por todos los enfermos, especialmente nuestro hermano Manolo y por todos los que necesitan consuelo y apoyo.

 

“Para bajar de los cielos

Dios por Madre te escogió

Y tanta bondad te dio

Que eres de todos consuelo:

¡Oh María! Por tu destino

Eres el astro más bello.

Sé nuestro amparo y defensa

María de los Remedios”

Oración escrita por un religioso capuchino en 1859

 

 

Quisiera dar las gracias de corazón a la Hermandad por invitarme a hablar con ustedes de dos tesoros de nuestro pueblo, el convento de capuchinos y Nuestra Patrona, aunque sé que este es el lugar que correspondería a mi madre o a mi padre, por su conocimiento y devoción.

Y, por supuesto, dar la bienvenida a todos los hermanos, a los fieles y a los vecinos y a las autoridades que nos acompañan. A este tenor, me gustaría explicar que la relación del pueblo de Ubrique y su ayuntamiento con la comunidad capuchina y el santuario siempre ha sido, exceptuando momentos terribles, de máximo entendimiento, y me gustaría leer una carta de agradecimiento que fray Buenaventura de Galaroza, guardián del convento en 1808, escribió al alcalde y equipo de gobierno de la época por haber participado en unos actos solemnes…

LECTURA DE LA CARTA

Y esta magnífica relación se ha repetido durante siglos, desde que, a mediados del siglo XVII, el Duque de Arcos, que entonces era el señor de nuestra serranía, quiso construir un convento de capuchinos en nuestro pueblo. Comenzaron los proyectos a mediados del siglo, pero el duque falleció; afortunadamente el licenciado Alonso Borrego Carvajal, poseedor de una gran fortuna, decidió continuar esta gran empresa y construir el convento a su costa.

Comenzaron las obras en 1660. Todo el pueblo de Ubrique colaboró muy activamente durante diez años, aportando cada uno lo que podía, y por supuesto con el sustento del Patronato que don Alonso había creado con más de diecisiete mil ducados. Así que, en 1670 ya estuvieron finalizadas las obras. Fue el padre Bernardino de Granada el capuchino encargado de revisarlo todo. Con otros frailes estuvo alojado en la ermita de San Juan de Letrán.

El lugar donde se ubicó el convento no pudo ser más acertado. Cuenta la tradición que una niña llamada Leonor Romero vio a una Señora que dejaba una carta y una cuerda con nudos sobre una gran piedra precisamente aquí, en esta zona, entre los dos grandes manantiales, el Nacimiento y el Benalfí, con el río, la zona de huertas y bajo la protección de la sierra.

Se construyó por una parte el convento, con las celdas, el refectorio o comedor, la sala de reuniones, también llamada sala capitular, la biblioteca, por supuesto, y suponemos que cocinas y almacenes. También había espacios al aire libre, todos conocemos el claustro, y los mayores recordamos la zona de la pila, la alberca y la huerta. También estaba aquí, como bien nos ha recordado Juan Carlos López, el primitivo cementerio no solo de los monjes, sino de muchos ubriqueños.

 Y por la otra la iglesia, en la que estamos hoy, que desde aquel año de 1670 se ha convertido en el santuario de Nuestra Señora de los Remedios.

Y es que, recién construida la iglesia, tan como cuenta don Francisco García Parra, fue provista de varias reliquias e imágenes. Una de las primeras en llegar fue la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, vino desde Sevilla al terminar las obras y es una preciosa muestra del barroco Sevillano, se desconoce su autoría, pero sus rasgos apuntan a un taller de prestigio.

Carlos Pizano nos ha explicado que se trata de una imagen de candelero, de las “de vestir”, tallada en madera, con unos rasgos finos y una encarnación delicada que denotan la calidad de la talla del imaginero y la magnífica policromía del pintor.

El Niño también es del siglo XVII, llegó al mismo tiempo que la Virgen, pero es posible que fueran dos tallas distintas, pues los rasgos, tal como indica Carlos, son diferentes. El niño es una talla completa, no es de las de vestir, como Nuestra Señora.

Tenemos muchos datos de restauraciones antiguas, mi hermano Francisco me ha contado que existe un “libro de restauraciones” más actuales, que no hemos tenido ocasión, por la premura de tiempo, de consultar, pero hemos sabido que hace exactamente 200 años, en 1824, se restauró la imagen y se le pusieron los ojos de cristal, en origen eran pintados.

Aprovecho la ocasión para referirme al libro que me ha proporcionado casi todos los datos que hoy manejo, se trata de la “Historia Instrumental de la Fundación de Convento de Capuchinos de Ubrique”, escrita por el reverendo padre Nicolás de Córdoba en 1759 y continuada por los guardianes del convento hasta 1834.  Tengo que agradecer a Félix Mateos, nieto de la maestra Isabel Esquivel, y al archivo de capuchinos de Sevilla, que me lo hayan enviado.

 Y, como estamos de aniversario, me gustaría leerles qué pasaba en el convento en 1824.

LECTURA DEL AÑO 1824

 

Se entiende perfectamente que el convento de capuchinos era muy importante, no solo para la comunidad religiosa, sino para el pueblo en general, tal y como sucede actualmente.

Los primeros guardianes del convento de Ubrique fueron Bernardino de Granada, en 1660; Gregorio de Cañete, en 1661 y en 1663; y Sebastián de Sevilla en 1665.

De los frailes ubriqueños yo me quedaría con fray Buenaventura de Ubrique (1691-1753), que tanto bien hizo en la Sierra y que nos dejó las cruces y los calvarios como recuerdo permanente. Fue un hombre santo, modesto, humilde, que recorrió los pueblos de la sierra predicando y haciendo el bien. Parece que fray Buenaventura colocó las tres cruces de Ubrique después de que el 27 de febrero de 1724 hubiera un gran terremoto, llamado entonces “megasismo del estrecho norte-bético”.  

Aunque murió en Olvera, Fray Buenaventura fue finalmente enterrado en Ubrique, como cuenta el padre Sebastián, también  dejó una gran impronta en su sucesor, el ubriqueño fray Diego de Cádiz, beato reconocido mundialmente, autor de novenas y sermones. Hijo de una ubriqueña, el beato Diego nació en Cádiz, pero pasó sus primeros catorce años de vida en Ubrique y más tarde, como religioso, pasó seis años en este convento, en el que aún se conserva su celda. Varios ubriqueños han escrito sobre la vida del Beato, entre ellos mi padre, Manuel Cabello, en este libro que quedará aquí para la Hermandad.


 

ENTREGA DEL LIBRO

Fray Félix José de Ubrique, fue muy conocido en su época por los sermones fúnebres que publicó.

Le sigue por fecha de nacimiento (1886), fray Sebastián de Ubrique (Antonio Carrasco Cides), que publicó en 1945 la "Historia de la villa de Ubrique", primer compendio de historia de nuestro pueblo, además de escribir la vida del Beato en dos volúmenes y muy diversos escritos sobre nuestro pueblo (el texto de la Espasa era suyo) y también de índole religiosa.

No puedo olvidar a fray Leopoldo de Ubrique, un hombre realmente singular, Francisco Panal Ramírez (1893-1970), que fue a las misiones en la República Dominicana. Allí ejerció su ministerio y se convirtió en el obispo de la Vega, conocido como "Obispo Panal", un hombre capaz de plantar cara y humillar al dictador Trujillo. También Manuel Cabello escribió su biografía, que acompañará a la del beato en la biblioteca del convento.

 


 

ENTREGA DEL LIBRO

El convento y sus habitantes sufrieron, como todos los ubriqueños, el acoso de las tropas francesas en 1810, pero también los frailes resistieron firmemente, aunque hubo que lamentar el robo de los objetos de más valor. Cuenta la tradición que los franceses tiraron la imagen de Nuestra Señora a unos zarzales.

Entre 1836 y 1899 no hubo capuchinos en Ubrique, habían sido exclaustrados. No obstante, continuaron los cultos en el santuario y la vida monacal hasta que volvió a desalojarse entre 1931 y 1933.

El 13 de octubre de 1935 se inauguró el Colegio Seráfico, que volvió a hacer de nuestro convento un referente.

En abril de 1936, durante el Frente Popular, sucedió uno de los episodios más graves para esta comunidad. El día 18 de abril unos asaltantes entraron por la fuerza en el convento y en el santuario, rompiendo, quemando y destruyendo todo cuanto había.

Previamente, la imagen de nuestra señora había sido puesta a buen recaudo en la casa de los Bohórquez Vecina, camareros de la Virgen, donde estuvo bien oculta y a resguardo.

El resto de imágenes, cuadros, vestidos y ornamentos fueron pasto de las llamas, rotos o maltratados. Hubo personas que recogieron los enseres que pudieron para protegerlos, y gracias a ellos aún se conservan muchos de ellos. La imagen de San Francisco se conservó en parte, solo la cabeza y las manos, y su manto fue protegido por Ana Romero. 

 


 

EL CRUCIFICADO

Mi hermano Francisco, miembro de la Hermandad, donó al convento esta magnífica escultura de alabastro, destruida aquel 18 de abril y encontrada por un agricultor que estaba rozando en una zona cercana, que se lo llevó a nuestro padre. Parece que se trata del mismo crucificado que está en la primera imagen que se conoce de Nuestra Señora de los Remedios.

 


 

IMAGEN DE LA VIRGEN DE 1833

Nuestra familia tiene una especial historia con la biblioteca del convento. En la noche del 18 de abril de 1936 llovió, y la pila de libros destrozados y quemados de la biblioteca no terminó de quemarse. Un Ubriqueño recogió los papeles que no habían ardido y nuestra abuela Julia, que era muy religiosa, se los compró, con el pretexto de servir de relleno para los monederos. Esos papeles pararon decenas de años en el palomar de la casa familiar, protegidos.

Aquí tenemos un regalo muy especial para la Hermandad,

 

ENTREGA DEL EJEMPLAR DE LA SAGRADA BIBLIA DE 1740 DE DUHAMEL POR FRANCISCO CABELLO IZQUIERDO, EN NOMBRE DE LA FAMILIA A MARÍA DEL CARMEN LÓPEZ

 


 

 

Para terminar, es de recibo hablar de la devoción de nuestro pueblo por su Patrona. Consta que la fiesta y procesión se venía celebrando desde antes de 1681, es decir, que desde el primer momento fue venerada en el pueblo.

En el año 1855 fue sacada en procesión la imagen de la Virgen por los barrios más atacados de la peste, cesando ésta desde aquel día en que dejó de sembrar el luto y la aflicción en nuestras familias, desde entonces los ubriqueños hicieron el voto de salir en procesión cada domingo después de su natividad.

Las ofrendas y regalos se han sucedido sin cesar a través de los años, desde las magníficas    andas   que   tiene   para   la novena y procesiones, de metal plateado, de estilo corintio, adornadas con artísticos faroles del mismo metal, que fueron donadas el año 1864 por don José Romero Gil, hasta los candelabros con tulipas de cristal, que desde el año 1919 luce procesionalmente en los cuatro ángulos de las mismas andas, donados por la familia de don Bartolomé Bohórquez Rubiales y tantos otros donados por el pueblo. O las restauraciones de la imagen, como la que en 1934 hizo el escultor Navas Parejo.

 Hoy celebramos el aniversario del nombramiento de la Patrona de Ubrique como Alcaldesa Perpetua, que se llevaba a cabo en sesión plenaria de carácter extraordinario un 12 de octubre de 1954, siendo alcalde de Ubrique, Carmelo Gago Vélez. Este título honorífico suponía el reconocimiento por parte del Ayuntamiento y el municipio a la arraigada devoción que el pueblo de Ubrique profesa y ha profesado siempre a su patrona, la Virgen de los Remedios.

Para hablar de su devoción y la Hermandad, hoy nos acompaña don Manuel Gavira, uno de los mejores conocedores de todas sus historias y detalles.