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domingo, 7 de diciembre de 2025

Las misiones en 1954

 



Santa Misión Mariana en Ubrique y en los pueblos del arciprestazgo dirigida por los padres Paúles. Del 2 al 16 de mayo de 1954.

Examen de conciencia para la confesión

Imprenta V. Giral - Málaga (en este enlace

 

Por Esperanza Cabello 

 

Ya hemos hablado varias veces (en este enlace) de las Misiones que los padres Paúles organizaron en Ubrique en 1954. Afortunadamente pudimos hablar con muchas de las personas que participaron en ellas y nos contaron cómo se habían desarrollado y cómo ellos mismos habían participado.

Hoy hemos localizado un pequeño folleto religioso que debió de repartirse en la época para que quienes fueran a participar en las actividades estuvieran bien preparados. Se trata de un librito publicado en 1954 por la imprenta de la viuda de Juan Giral en 1954 en Málaga (en la época Ubrique pertenecía a la diócesis malagueña). Seguramente la edición sería la misma para todos los pueblos que participaban en las misiones, pero la primera página era especial para cada pueblo.

Esta era la de Ubrique:

 


 

La buena confesión

No olvides que como propósito práctico de esta Santa Misión has de prepararte para una buena confesión. Para facilitártela se ha editado este folletito. Léelo pausadamente y examina tu conciencia desde la última confesión bien hecha.

Encomiéndate a la Santísima Virgen de los Remedios, que Ella, como Patrona y buena Madre, te ha de ayudar. 

 

 

domingo, 28 de noviembre de 2021

Misiones en Ubrique en 1863

 


Por  Esperanza Cabello


Entre los libros que Google ha digitalizado se encuentra un compendio de revistas "El Cristianismo", un semanario religioso, científico y literario que se editaba en Madrid a mediados del siglo XIX.

Imaginamos que en aquella época nuestro pueblo sería un lugar tremendamente exótico y perdido entre "peñas agrestes", y que costaría mucho trabajo incluso situarlo en los mapas, por mucho que en la época y eran famosas nuestras petacas y tampoco sería lugar de paso obligado para nadie, por lo que cada vez que llegaban las misiones debía de ser todo un espectáculo. 

Por lo visto a mediados del siglo XIX ya se hacían misiones para impedir a los protestantes que fueran comiendo el terreno a los cristianos, y venían a evangelizarnos. 

También en 1954 hubo misiones en Ubrique (en este enlace) y debió de ser un acontecimiento también grandioso. Aunque en 1863 nuestro pueblo era verdaderamente pequeño.

 

 

Así era Ubrique en 1876



Y este es el relato de las Misiones en Ubrique el seis de mayo de 1863 que publica "El Cristianismo":

 






Nuestros lectores están viendo frecuentemente en nuestras columnas interesantes relatos de las misiones que se dan en los pueblos de España; pero habrán visto pocos que en menos palabras digan más que el siguiente, relativo a la misión dada en Ubrique, pueblo de la Serranía de Ronda, diócesis de Málaga, por los reverendos sacerdotes de la Compañía de Jesús, el padre Doyague y el padre Esclapés, residentes en Sevilla. Se trata precisamente de un territorio en que tanto trabaja la propaganda protestante, y por eso son doblemente satisfactorios estos resultados. Helos aquí tal cual se refieren desde el indicado punto:

Ubrique mayo 6, 1863..., Dios pague a estos caritativos é ilustrados sacerdotes el gran bien que nos han hecho,

«Desde el primer día de su misión, no siendo suficiente el templo para contener la muchedumbre que se agolpaba fue preciso sacar el púlpito a la puerta, que da a una gran plaza, y tanto esta como la iglesia estuvieron literalmente inundadas, no solo por el vecindario de esta población, sino por el de tres otras inmediatas, que han acudido en gran número a estos santos ejercicios.

«Los misioneros han predicado cuatro sermones diarios, y para que puedan Vds. formar idea del precioso fruto que han conseguido, bastará decirles que, a pesar de haber venido a auxiliarles en su santa tarea nada menos que doce sacerdotes de los pueblos vecinos, y de emplear ocho horas lodos los días en el confesonario, no fue posible atender a todos los penitentes que se presentaron durante los días de la misión.

La actitud de estos fieles pueblos al despedir a los misioneros ha sido verdaderamente edificante y tiernísima: un repique general de campanas anunció su salida de la casa en que estaban alojados, y aunque por las calles iban acompañados de todo el clero, del ayuntamiento y de multitud de personas, todavía su sorpresa debió ser tan grata como viva cuando, fuera ya de la villa y a la falda de la montaña, se encontraron con que la población en masa estaba esperándolos para despedirlos.

El espectáculo que entonces presencié, es indescriptible: las lágrimas de lodo aquel pueblo se mezclaron con las lágrimas y bendiciones de los misioneros, cuyas manos y ropas besaba aquella multitud. Trabajo costó a los padres desprenderse de ella, y a despecho de todas sus instancias para evitar molestias al vecindario, no pudieron impedir que más de cincuenta personas los siguiesen a caballo acompañándolos hasta más de una legua, sin contar a inocentes grupos de niños que los seguían a pie por entre riscos y malezas...»

Seguramente no hay palabras que basten a dar a Dios las debidas gracias por lo viva y profunda que se mantiene la fe entre nosotros, a pesar de tantos elementos como se conjuran contra ella.

 

 

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sábado, 7 de octubre de 2017

La Misiones Pedagógicas en Villaluenga,Benaocaz y Ubrique, 1933




Por Esperanza Cabello     

Hemos hablado en varias ocasiones de las misiones pedagógicas que tuvieron lugar en varias zonas de España durante los primeros años de la década de los treinta, en el siglo pasado.
Se trataba de llevar la cultura a las zonas más desfavorecidas del país, libros, bibliotecas, música, clases, actividades culturales para todos, pero en primer lugar para los niños.
Eran figuras relevantes del mundo de la literatura, la música y el arte las que se encargaban y preconizaban la actividad, por ejemplo en Villaluenga del Rosario fue el poeta Pérez Clotet el encargado.
Ha llegado a nuestras manos el libro que incluye las memorias de algunas de estas misiones, es muy curioso ver todo el trabajo que relaizaron y cómo estaban organizados. Merece la pena reconocer el gran mérito que tuvieron todos los implicados.
Nos ha llamado poderosamente la atención ver la categoría de los encargados y los vocales, hombres y mujeres entre los que se encuentran, por ejemplo, el gran Antonio Machado o Pedro Salinas



Las memorias de estas Misiones Pedagógicas son muy extensas, casi seiscientas páginas llenas de recuerdos, detalles, ideas y testimonios. Hemos entresacado algunas de las dedicadas a nuestra sierra.

 


 En Villaluenga del Rosario estuvieron entre el tres y el catorce de octubre de 1933. Dirigía la Misión don Pablo de Andrés Cobos, maestro del Orfanato Nacional de El Pardo, con la colaboración de don Cristóbal Simancas, estudiante, y don Fernando Francos, maestro nacional de Ronda. Esta misión actuó en Villaluenga, Barrida, Benaocaz y Tabizna (sic).


         


               La Barrida es un grupo de cortijos, de chozas verdaderas, con paredes sin argamasa  y de un metro de altura, con techo de pajas, y un solo departamento para las personas y otro para las cabras. A un kilómetro una de otra choza, con una escuelita en el centro. A la escuela citamos a las gentes, y curioso de verdad era el espectáculo de la llegada, como a una romería, por sendas de cabras, las familias enteras. Hasta los niños de pecho nos escucharon. Y de una gran emoción las dos sesiones. El cine produjo delirante entusiasmo entre los muchachos; lo acogieron con gritos de selva. "Cuarenta y cinco años tengo yo -nos decía uno de aquellos hombres- y he ido una sola vez a Ronda." Y a ningún otro sitio nunca. Trabajosas de verdad fueron las dos sesiones, por las distancias y por las dificultades, pero bien compensadas quedaron con el contentamiento que nos dieron. El segundo día hicimos la sesión en una habitación particular, a la vez acoba y cocina. Les llevamos juguetes a los niños y perdieron totalmente el miedo con que nos miraban la primera tarde.








 Benaocaz.- Fueron con nosotros los niños mayores de Villaluenga y pasamos la tarde divirtiendo a los de ambos pueblos. ¡Qué enorme diferencia! Y parece que se ha de atribuir a la diferencia de los maestros.
Dos sesiones también, en la plaza, con todos los habitantes. Acaso con menos fruto que en Villaluenga por faltar aquí el grupo de personas generosas e inteligentes que hay allí. Pero bien. La prueba es que siendo las sesiones al aire libre hubo atención suficiente para largas conversaciones y lecturas.

Tabizna.- Tabizna es un grupo de cortijos y chozas, muy nuemroso, entre Ubrique, Benaocaz y El Bosque. Totalmente abandonados. Como que son unos 1.000 habitantes y no tienen escuela. En medio, una venta y en ella, en un corral, hicimos la sesión.
Mucha mayor variedad en las gentes que en La Barrida. Colonias viejas en donde se encuentra alguna familai acomodada.
Dormimos en el patio de la venta, en el suelo, y allí dimos por terminada la Misión."


jueves, 7 de enero de 2016

La música en Villaluenga del Rosario: el gramófono

Niños oyendo música
Revista Mundo Gráfico, julio de 1934
Hemeroteca Digital (BNE)

Por Esperanza Cabello

Hemos hablado en algunas ocasiones de las Misiones Pedagógicas que tuvieron lugar en la primera mitad del siglo pasado. Imaginamos que el profesor Gálvez tendrían mucho que ver en que a Villaluenga llegaran libros, enseñanzas, música y cultura en general.
Reproducimos a continuación varios párrafos de la revista "Mundo Gráfico", se trata de un artículo en el que explica la necesidad de llevar música a los pueblos más alejados y cómo los maestros se encargan de los gramófonos. Realmente curioso.




MUNDO GRÁFICO 4 DE JULIO DE 1934


Las Misiones Pedagógicas

A estos pueblos humildes e ignorados, perdidos en los llanos o en las montañas de España, llega ahora por primera vez el gramófono: con él llega la música española y extranjera, e tesoro de armonías que estos pueblos, hundidos en una ignorancia de siglos, van a escuchar con un asombro maravilloso.


Revista Mundo Gráfico, julio de 1934
Hemeroteca Digital (BNE)





La Música en los pueblos de  la España Ignorada

“Cantando la pena, la pena se olvida” Escribió Manuel Machado. Eso ha dicho el arte, y el pueblo, por otro lado, ha dicho que “quien canta, su mal espanta”. De donde arte y pueblo, poesía creada y saber popular, vienen a decir la misma cosa, que el cantar disuelve el dolor, lo borra, lo anula. Cantando, lanzando al aire la pena propia, el espíritu se descarga de su peso de melancolías y zozobras. El ánimo está más ligero, y la frente, más despejada. Cantar es alegrarse, es depurarse. (…)

Acojamos,  por ello, con fervor, la iniciativa de llevar música a los pueblos olvidados. Lo están haciendo las Misiones Pedagógicas, y aunque esta tarea es, en cuanto a la extensión, sólo una parte mínima de lo que había que hacer, merece la adhesión de cuantos creen que la música torna sensibles a las gentes y que el problema de España es un problema de sensibilidad.



Revista Mundo Gráfico, julio de 1934
Hemeroteca Digital (BNE)





UN GRAMÓFONO Y UNA COLECCIÓN DE DISCOS

¿Cómo llevan las Misiones Pedagógicas la música a esos escondidos rincones de nuestro suelo? Por una parte, el Coro de Misiones –lo forman estudiantes- interpreta las canciones y los romances creados por el pueblo, y ya, en realidad, olvidados bajo el influjo nivelador de la vida actual.

Pero además las Misiones hacen una gran siembra musical con el gramófono. Así, en algunos pueblos, la Misión deja, con la biblioteca, un gramófono y una colección de discos. Libros y música quedan allí, surco de arte y de emoción, en el que algún día cuajará la semilla de una nueva sensibilidad. (…)

El Patronato de las Misiones Pedagógicas tiene en su servicio treinta y ocho gramófonos, confiados a maestros nacionales y a otras personas, en pueblecitos apartados. He aquí algunos de estos pueblos:

La Baña, Pombriego, Soto de Valdeón, en León; Burgohondo, en Ávila; Bahabón de Esgueva, Milagros, Treviño, en Burgos; Navalcán, en Toledo; Campillo de Ranas, Condemios de Abajo, Valdepeñas de la Sierra, en Guadalajara; Ayllón, Fuentepelayo, La Cuesta, Vegas de Matute, en Segovia; Alameda del Valle, Aoslos, Horcajo de la Sierra, Montejo de la Sierra, en Madrid; Navas del Madroño, en Cáceres; Villaluenga del Rosario, en Cádiz…




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