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jueves, 10 de abril de 2025

Un elefante en los semáforos de Ubrique (cuando había semáforos)

 

Un elefante de circo paseando por la Pilita Abajo

Ubrique, seguramente en 1999

 

Por Esperanza Cabello

Hoy hemos tenido una divertida charla sobre animales y sorpresas que nos da la vida. Todo empezó contando aquel viaje a Barría en burro, hace sesenta años, cuando terminamos cara a cara con el burrito y después rodando.

También hemos hablado de monos, de vacas... y de elefantes. Nuestra nuera nos ha contado que con dos añitos se había montado en el lomo de un elefante, seguramente de un elefante de circo, porque era en Ubrique.

Y mira por donde recordábamos esta fotografía de Ubrique en el recuerdo (no recordamos al autor o autora, si nos lo pueden decir lo añadimos) que estaba en nuestro archivo. Creíamos que la habíamos compartido en el blog, pero no la encontramos. 

Eh, voilà! Aquí está el pobre elefante recorriendo las calles ubriqueñas, a finales del siglo pasado, anunciando la llegada de un circo. En aquella época todavía estaba permitido que los circos tuvieran animales, y qué mejor reclamo que pasear al animal por las calles ubriqueñas en hora punta. 

Todavía recordamos los gigantescos excrementos de elefante que vimos en la calle Real aquel día (sin saber que había pasado por allí el animal) aunque no vimos al animal ni en las calles ni, por supuesto en el circo.

Debió de ser una experiencia increíble para una niña ubriqueña de dos años verse montada sobre un animal tan grande. Menos mal que quedan las fotografías para recordar algunos momentos especiales.

Afortunadamente, a Ubrique hace casi diez años que no viene ningún circo con animales, además, ya está legislada y prohibida la explotación de animales de este modo a nivel general. Recordamos con tristeza aquel pobre león que murió en 2016 en el circo instalado en el llano de la antigua plaza de toros (en este enlace) y el empeño que tuvieron algunos en que no se hiciera pública esta muerte.

Esperamos que esta imagen de un elefante en la Pilita Abajo no se reproduzca nunca, pero, como curiosidad histórica, no deja de llamar la atención.

 

 

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jueves, 11 de marzo de 2021

Lo que se puede, pero no se debe

 



Por Esperanza Cabello

 (en femenino singular)


El pasado día 4 de marzo pude leer en la página de Radio Ubrique (en este enlace), que sigo con asiduidad para estar al tanto del alcance de la pandemia, que a mediados de este mes de marzo iban a tener lugar dos corridas de toros en nuestro pueblo.

Al margen de mi opinión sobre este tipo de actividades, sigo sin dar crédito. Estando como está el panorama y con la cantidad de gente perjudicada por activa y por pasiva en nuestro pueblo, a una empresa taurina (sea la que sea) se le ha permitido organizar una actividad multitudinaria en plena pandemia.

Esta semana hemos visto cómo el nivel de contagios en Ubrique va descendiendo de una forma esperanzadora, porque en la última semana no ha habido ningún contagio, y solo hay siete nuevos contagios de la semana anterior, además de nuevas personas curadas. Esas son cifras muy consoladoras.

 

 


Datos de Radio Ubrique (en este enlace)


Y,  dos días antes de esas actividades multitudinadrias, justo cuando estamos consiguiendo alcanzar unas cifras tan tranquilizadoras, me pregunto ¿es realmente necesario? ¿Es realmente necesario organizar una actividad que agrupe a centenares de personas en un mismo lugar para que unos y otros mezclen sus virus y nos contagien a todos?

Porque una cosa es lo que se puede y otra lo que se debe. Me imagino que, si se hacen las corridas, todo el mundo seguirá escrupulosamente el protocolo de seguridad, que se mantendrá la distancia entre unos y otros y que se controlará que todos lleven mascarillas, pero, aunque se pueda, porque sea legal, ¿se debe?

¿Se debe hacer venir a tantas personas de fuera a nuestro pueblo a la vez? 


Por favor, reflexionen y hagan algo, aún estamos a tiempo de parar esto y de no permitir que en quince días el número de casos aumente, porque el virus no entiende de toros ni de legalidad, el virus ataca cuando menos lo esperamos. 

Porque es posible que sí se pueda, porque lo permita la legalidad; pero no, no se debe, porque no lo permite la cordura.

 

 

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sábado, 31 de agosto de 2019

¿Hasta cuando soportaremos la barbarie en nuestras calles?


Ilustración de Manuel Janeiro
"El torito juguetón"



Por Esperanza Cabello

En femenino singular


Cada año, desde hace unos cuantos, (en este enlace) me veo en la triste obligación de escribir en primera persona, en femenino singular, para alzar mi voz y llorar por la barbarie que se perpetra en mi pueblo a principios de septiembre.

Esto pasa desde que unos cuantos iluminados decidieron organizarse para maltratar a dos toros en las calles de Ubrique un día de septiembre, pidieron permiso al ayuntamiento y todos los representantes municipales, por unanimidad, estuvieron de acuerdo en autorizar este maltrato de nobles animales por las calles de nuestro pueblo.

Por nuestras calles y con nuestro dinero, pues también mis impuestos, y los tuyos y los suyos pagan parte de esta atrocidad.
Ya ni me acuerdo de qué año era, pero hace demasiado tiempo.
En balde he esperado que volviera la sensatez a nuestro ayuntamiento. En balde deseé que con el cambio de corporación municipal esta brutalidad terminara. En balde hemos hecho una gran tarea de concienciación y hemos alzado muchas voces diferentes... el maltrato en nuestras calles sigue.
Eso sí, es de agradecer que no haya ido a más, aún podría ser más triste. Y además en los últimos tiempos hemos visto un pequeño avance tanto desde el punto de vista político como social; algunos colectivos se han pronunciado claramente en contra, incluso dentro del ayuntamiento, lo que es moderadamente satisfactorio.

Lo peor es que como se trata de una juerga primitiva se hace muy difícil pensar que la sensatez pueda imponerse. Hay gente que aún piensa que los animales existen para hacer con ellos lo que les de la gana a unos cuantos. Estoy segura de que muchos de los que disfrutan maltratando o viendo cómo maltratan a los toros después le hacen cariños a sus animales de compañía ¿A que sí? 

Para los que gritan y vocean, a veces con sus hijos pequeños al lado, no sé si es más interesante el morbo de esperar a ver si un humano es corneado o de ver cómo mortifican a un animal (que a veces cae rendido) entre chillidos y voces. Pero seguro que no consentirían que nadie le tocara ni un pelo a su querido perro ni a su querido gatito, mucho menos a su caballo. Pues animales son los unos y los otros, y todos merecen el mismo respeto.

Por eso pedí al pintor Manuel Janeiro que me hiciera un dibujo representando a un torito como si fuera un perro, un conejito o un gato, como si fuera un animal doméstico.

¿Seríais capaces, vosotros que disfrutáis vejando y mortificando a un animal por las calles de Ubrique, de disfrutar si unos cientos de insensibles patearan y corretearan a vuestro "perrito" delante de mayores y niños?

Dejemos a los animales en paz, enseñemos a nuestros menores que aspirar a un mundo  mejor dentro del respeto por todo lo que nos rodea es lo único que nos hace buenas personas. Dejemos a Ubrique como estaba desde siempre hasta hace unos años, sin maltratar a ningún toro en las calles, sin señalarnos como pueblo primitivo, que no lo somos de ninguna manera.

Tenemos fiestas alegres, divertidas, únicas. Tenemos historia y cultura a raudales, inventamos nuevas formas de ocio que se convierten en tradiciones animadas y festivas. Ubrique es un pueblo digno, feliz, un verdadero paraíso. Nos hemos hecho respetar a lo largo de nuestra historia con nuestro trabajo, con nuestro modo de vida. Sigamos así. Olvidemos esta crueldad y volvamos a ser, por favor, dignos de respeto.

Por mi parte, este año de nuevo, con toda la pena del mundo, y deseando que sea la última vez, dejaré de ser ubriqueña durante unas horas, sumida en la más triste de las vergüenzas.


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jueves, 18 de abril de 2019

Manolo Cabello Izquierdo, Diputado a Cortes por Cádiz

Una de las papeletas de voto por correo recibidas por Julia Ruiz en el extranjero



Por Esperanza Cabello 

Hace más de cinco años que la vida de nuestra pequeña familia cambió considerablemente. En Ubrique tuvieron "a bien" decidir (por unanimidad de nuestros gobernantes) que un par de animales fueran correteados y maltratados por las calles  y eso hizo que una parte del pueblo, la más sensible a la violencia y al maltrato animal, se pusiera en guardia.
No nos dimos cuenta, entonces, que nuestra oposición haría que las posiciones se cerraran, y cada uno luchó o protestó como pudo ante tal desaguisado.
Para nuestro hermano Manolo aquello fue toda una revelación, y aquella oposición a que maltrataran a dos animales en nuestras calles le hizo replantearse su modo de vida y su posición ante los animales y el medio ambiente.
Con su constancia, su "testarudez" y su generosidad, Manolo ha decidido dedicar su vida a "los sin voz", hace años que es vegano y que trabaja para que el Partido Animalista PACMA tenga representación en el Congreso y en el Senado.
Y hoy nuestra hija Julia ha recibido las papeletas de voto en el extranjero, en ellas ha encontrado, como en otras ocasiones, el nombre de su tío, y se ha sentido tremendamente orgullosa.
Es muy posible que el Partido Animalista consiga (¡por fin!) representación parlamentaria, convirtiéndose así en el contrapunto de las barrabasadas de algunos.
Nuestro hermano quizás no llegue a se Diputado en Cortes, pero si alguien con sus principios y su dedicación lo es, estaremos todos de enhorabuena.
Así que, aunque la política no es nuestro interés, nos sentimos muy, muy orgullosos de que alguien de la familia defienda, a todos los niveles, los intereses de los animales, el medio ambiente y la justicia social.
¡Enhorabuena, hermano! Eres increíble💜


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lunes, 3 de septiembre de 2018

¡Que cese la suelta de toros! Va por ellas

Parque Rafael Alberti. Ubrique
Fotografía gentileza de Manolo Cabello



Por Esperanza Cabello



Como cada vez que quiero expresar mi opinión particular en este blog familiar, hablo en femenino singular, por mí misma y por los que quieran adherirse.

Había pensado, como el año anterior, dejar pasar el día funesto de ayer sin ningún comentario. Bastante me avergüenza que en mi pueblo se maltrate, públicamente y por diversión, a dos animales por las calles del pueblo, delante de menores (a eso los enseñamos😢) y usurpando la vía pública durante unos días, con las consiguientes molestias a todos los vecinos.

Como tantos otros paisanos intento no estar en Ubrique, porque esta barbarie hace me me sienta impotente y triste, y porque integridad física de mi familia y la mía propia son, en este momento, más valiosas que cualquier otra cosa. Así que nos vamos de nuestro pueblo para no ser partícipes, de ninguna manera, de esta abominación. ¡Que termine pronto, por favor!

Pero ayer, al regreso, pasamos por un parque infantil de nuestro pueblo, había tres niñas de corta edad sentadas en un banco (diez u once años), y la conversación que oí me dejó helada:

-¿Tú has ido al toro?
-No, a mí no me gusta que maltraten a los animales. ¿Y tú?
-¡Qué va! Yo no soporto la sangre.


Y de eso se trata, de maltrato y sangre. Ayer hubo en Ubrique maltrato a animales y sangre, esta vez sangre animal y sangre humana, que también la hubo.
¿Eso es necesario? ¿Debemos seguir con este invento que ha salido de la imaginación de unos cuantos?
Ubrique es un pueblo señero, trabajador, alegre, diferente, lleno de arte, de pintores, de músicos, de artesanos, de escritores, de personas solidarias y comprometidas.
¿A qué viene permitir que se maltraten animales a nuestra vista, en nuestra calles?

Yo sé que solo puedo recurrir al sentido común de algunos, pero, por estas niñas, por estas generaciones que llegan y no quieren vivir donde se maltrate a animales y donde haya sangre, debo  apelar a nuestros gobernantes, primero a los gobernantes municipales, que si bien se encontraron el gol metido desde la legislatura anterior, no han hecho nada, a excepción de una concejala, por remediarlo y siguen participando con esta actividad como con cualquier otra que organizan las asociaciones.

Pero sobre todo a nuestros legisladores nacionales, y también a los europeos, en los que está nuestra esperanza. Poco a poco deberemos ir "tomando el tren" de la modernidad, de la sensibilidad y del respeto, y esto es como cuando en los ochenta era impensable llamar la atención aquel señor que se fumaba un puro en Los Amarillos a las seis de la mañana  y si lo hacías se ofendía, pero yo estaba convencida de que aquello no podía ser de ninguna manera (ahora a a nadie se le ocurre saltarse la ley, porque la ley promueve el respeto y los derechos de los no fumadores, porque fumar es nocivo y dañino).

Hoy día lo mismo es impensable para algunos que llamemos la atención por maltratar animales en la vía pública, a la vista de todos y con peligros para los vecinos, pero yo estoy convencida, por mí misma, por esas niñas que no soportan el maltrato ni la sangre y por todos, que merecemos vivir en un mundo mejor, de que pronto llegará ese momento en que no tengamos que avergonzarnos de pertenecer a esta, por otra parte, magnífica comunidad.

¡Que cese ya la suelta de toros en nuestras calles!

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martes, 5 de septiembre de 2017

"Este" tampoco es mi pueblo. ¡Qué lástima de Ubrique!

Fotograma del video de la suelta de toros 2017
(Pinchar en este enlace para ver el video completo)




Por Esperanza Cabello


Hay cientos, miles de personas, entre las que afortunadamente nos encontramos, que se sienten, nos sentimos, muy orgullosas de ser de Ubrique.
Ubrique es un pueblo de la Sierra de Cádiz con sus luces y sus sombras, como cualquier otro pueblo, pero aquí hay muchas más luces que sombras desde siempre:

Nuestro trabajo artesano, nuestra dedicación a las tradiciones, nuestro paraiso natural, nuestro yacimiento de la Ciudad Romana de Ocurris, nuestros pintores y artistas, nuestro museo de la piel, nuestro museo del San Juan, nuestros edificios, nuestros gamones y la noche de los fuegos, nuestra biblioteca, nuestra escuela de artesanos de la piel, nuestros carnavales, nuestra Semana Santa, nuestros romanos, nuestras Nutrias Pantaneras, nuestros escritores, nuestros universitarios, nuestros músicos, nuestras bandas, nuestra escuela de música, nuestras escuelas e institutos, nuestros paseos al pantano, nuestros gañotes, nuestra Patrona, nuestra romería, nuestra feria, nuestros hijos ilustres, nuestros hijos sencillos, nuestros grupos de teatro, nuestros fotógrafos, nuestros belenistas, nuestro club de cine, nuestros ciclistas, nuestras escuelas de danza, nuestros gimnasios, nuestras asociaciones solidarias, nuestro Salto del Gamón, nuestra Peña Flamenca, nuestros clubes de lectura, nuestras carreras automovilísticas, nuestros poetas, nuestras poetisas, nuestros libros dibujados, nuestra ermita de San Pedro, nuestro Jardín, nuestros senderistas, nuestras hermandades, nuestras asociaciones de vecinos, nuestra alegría, nuestra avenida llena de vida día y noche...

Las sombras son más tristes, hablan de condiciones laborales de los petaqueros y petaqueras, de tasa de paro, de falta de algunas infraestructuras y problemas que preocupan a la población, y contra estas sombras trabajan muchas personas a diario con los medios de que disponen, cada uno en su lugar.

Para que las luces de Ubrique sean cada vez más luminosas los enamorados del pueblo trabajan constante e incansablemente, afanándose por resaltar lo mejor, por destacarlo e intentar arrinconar lo menos bueno. Unos escriben, otros bucean en la historia, otros pintan, otros trabajan, otros colaboran, otros son altruistas y solidarios, otros ensayan con ánimo, otros organizan. Y todos nos sentimos cada vez más orgullosos de nuestro pueblo cuyo renombre, aquí y en todo el mundo, cada vez es mayor, y donde cada vez nos buscan más por la calidad. Y nos sentimos felices cuando hablan de nuestra pintura (en este enlace) o cuando nos eligen para un documental o un programa de televisión por nuestros méritos.

Pero desgraciadamente en esta semana la imagen de Ubrique se ha ensombrecido terriblemente. Las imágenes de un toro exhausto, congestionado, asustado y derrotado tirado en nuetras calles después de haberlo correteado, entre los chillidos y los aplausos incomprensibles de una multitud; de un toro que no pudo levantarse más y tuvo que ser arrastrado al cajón; de un animal abatido en nuestro pueblo, han circulado por las redes sociales con la celeridad de un rayo. ( En este enlace en una página internacional).

Y los comentarios  de ubriqueños y foráneos no se han hecho esperar. No podemos, por respeto, repetir aquí las frases que hemos podido leer, pero sí decimos que nos hemos sentido profundamente ofendidos, porque para quienes han visto a ese animal sufrir todos los ubriqueños somos iguales.
Y se borra de un plumazo todo el trabajo de tantos años, y volvemos a ser un pueblo retrógrado, ignorante y medieval, y de repente, las luces de Ubrique se oscurecen.

Y lo peor es que da igual lo que digamos o dejemos de decir, unos abanderan el insulto y la falta de respeto, otros politizan este drama, haciéndonos creer que se trata de historias de partidos; otros se encogen de hombros.
Y a nosotros, que aprendimos de nuestros mayores a querer a nuestros pueblo, a respetar a los vecinos, a buscar lo mejor de las personas dentro de cada uno, solo nos queda sentir mucha lástima,  lástima por nuestro pueblo, deseando que estas sombras desaparezcan para siempre, deseando no volvernos a sentir obligados a abandonarlo para no asistir a este desatino, deseando que nuestros gobernantes reflexionen y se sensibilicen, deseando que Ubrique luzca como merece.


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viernes, 1 de septiembre de 2017

No los maltratéis más, ya es hora de acabar con esto

Reflexión manuscrita de Blas Infante sobre la desgracia del toro
Biblioteca de la casa del  autor. Coria del Río


Por Esperanza Cabello

Ya está aquí el mes de septiembre y, lo que antes era signo de comienzo de la normalidad, de alegría de las fiestas y fin del calor veraniego ahora se ha convertido en periodo de pesadumbre, de disgusto y de impotencia para todos los ubriqueños que vemos cómo en nuestro pueblo, a pesar de los pesares, se sigue maltratando impunemente y para jolgorio de algunos, a unos toros cuya desgracia, como decía Blas Infante...



El toro herbívoro convertido en fiera por el hombre El toro y el caballo, hermanos en la pradera. La desgracia del toro, ¿son sus cuernos? Luego es el hombre....

Lee más en secretolivo.com/index.php/2014/05/29/blas-infante-y-los-toros/
 El toro hervíboro convertido en fiera por el hombre
El toro y el caballo, hermanos en la pradera
La desgracia del toro, ¿son sus cuernos?
Luego es el hombre




Recordamos la consternación del primer año que este invento salió a nuestras calles: iban a corretear a dos toros en nuestro pueblo, no dábamos crédito. ¿Cómo era posible que Ubrique, un pueblo alegre y trabajador, un pueblo de artistas y artesanos, un pueblo noble y sencillo,  se hubiera visto envuelto en esta trama cada vez más en desuso?
¿Cómo era posible que aún a pesar de haber visto años atrás el nombre de Ubrique ensuciado por los entresijos de un torero y su entorno siguiéramos admitiendo un nuevo sambenito?
Pero aquella consternación fue a más cuando algunos ubriqueños, al alzar su voz contra este estrambote, se vieron -nos vimos- amenazados y atacados, no solo verbalmente, sino en nuestros coches o nuestros negocios.
Parecía que este tipo de "guerra" complacía a algunos que estaban a favor de este tipo de maltrato; que la adrenalina se producía del mismo modo fuera contra un animal o a una persona, y tampoco es cuestión de exponerse de tal forma.
Así que, después de un par de años,  este septiembre vuelve a maltratarse a unos animales en las calles de Ubrique, para diversión y regocijo de quienes disfrutan con ello, a la vista de todos -mayores y menores-  y con la subvención municipal correspondiente.

Sabemos que será difícil erradicar este tipo de actividades. No querer maltratar a un animal solo depende de la sensibilidad de las personas, independientemente de su educación, sus ideas políticas o religiosas, su edad o su condición.
En nuestra más tierna infancia asistimos a nuestra primera y única actividad taurina en la Plaza de Toros de Ubrique (a conciertos y otros actos fuimos muchas veces). Era una charlotada, y unos enanos jugueteaban con una vaquilla. Después de muchos saltos y payasadas uno de los actuantes cogió su espada y fue a matar al animal, lo hizo con tal despropósito que le rajó la barriga y los intestinos se esparcieron sobre la arena en la última carrera de la pobre vaquilla mezclados con gran cantidad de sangre.
Aquel espanto hizo que cientos de niños y niñas gritáramos de horror (¡Era una sesión "infantil"!) y aquel fue, con total seguridad, el último espectáculo al que asistimos muchos de aquellos niños.
Sin embargo otros comentaban nerviosos y fascinados cómo había ido todo. Éramos todos niños, niños de pueblo, pero hubo una gran diferencia en la reacción de unos y otros.
Las charlotadas han durado algunos años más, y algunos niños siguieron asistiendo, hasta que la conciencia fue evolucionando y dejaron de tener público (se las habían inventado en 1948). Finalmente han sido necesarios muchos años para que  los gobernantes no permitan más que los menores asistieran a este tipo de despropósitos y por fin este lamentable espectáculo del "bombero torero" termina para siempre este año.
Con respecto al maltrato de animales por las calles de Ubrique hoy día nuestra mejor oportunidad es también que las leyes se vayan adaptando al progreso y tomen conciencia de lo que es esencial. Hay muchos movimientos  que luchan poco a poco para conseguir que la sociedad reflexione y evolucione hacia el respeto y estamos seguros de que todos, más tarde o más temprano, nos concienciaremos.


Así que solo se trata de sensibilidad, respeto y educación. No está en nuestras manos encontrar esta  solución para que las personas evolucionen, solo nos queda volver a alzar nuestra voz en contra del maltrato a unos toros nobles por las calles de Ubrique y pedir a nuestros gobernantes que consideren de nuevo la realidad de nuestro pueblo, que vean que no es necesario en absoluto comenzar una actividad que retrata esa falta de sensibilidad, que no hay ningún beneficio para el conjunto de la ciudadanía, no hay más turismo, no hay nada bueno, solo molestias para las personas y maltrato para estos animales.
Porque Ubrique no es taurino; puede haber mil, dos mil, tres mil... hasta cuatro mil personas que disfruten con esto, pero ¿y los demás? ¿Qué hacemos los demás? 
Unos se aguantarán, otros protestarán en casa, otros dejarán de acudir a los comercios en los que alardean de colaborar con la suelta de toros y colocan sus carteles, otros se plantarán en las redes sociales, otros se indignarán y pelearán como puedan, otros se unirán a las protestas.

Como estos años atrás y como tantos otros habitantes de Ubrique, nosotros nos vamos del pueblo, no queremos formar parte de ninguna manera de esto, ni virtual ni físicamente. Nos vamos consternados y dolidos, incluso con miedo, preguntándonos qué hemos hecho para vernos obligados a renunciar, por unos días, a ser ubriqueños, algo de lo que siempre nos sentimos muy orgullosos.






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El toro herbívoro convertido en fiera por el hombre El toro y el caballo, hermanos en la pradera. La desgracia del toro, ¿son sus cuernos? Luego es el hombre....

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jueves, 8 de diciembre de 2016

Llanto por la muerte de un león en Ubrique

León en estado deplorable antes de su muerte  


Por Esperanza Cabello

Hace unos días llegaba a nuestro pueblo, como tantos inviernos, el circo. Un circo de esos ambulantes, de los que traen animales exóticos con el empeño de que sirvan como reclamo para los niños de los pueblos por los que pasan.
Después de la cantidad de protestas que hubo el año pasado por el estado en el que se encontraban los animales del circo anterior, pensábamos que quizás ya no vendrían más circos con animales a Ubrique, pero está claro que nos equivocábamos.
De nuevo había un circo en el llano de la plaza de toros, de nuevo varios animales salvajes serían exhibidos como triunfos durante el espectáculo, mientras que el resto del tiempo están encerrados y en condiciones poco naturales.
Y normalmente este sería un tema que podría pasar desapercibido, pero esta mañana, cuando pasábamos por la plaza de toros, vimos mucho revuelo, estaba allí el Seprona y algunos empleados del circo, además de muchos vecinos mirando el espectáculo.
Preguntamos a  uno de los presentes y nos explicó lo que había pasado.
Parece que ayer murió uno de los leones del circo,  un pobre león que había vivido una vida miserable metido en una jaula, al que no sabemos lo que le habrán hecho para que hiciera "sus gracias", sin aire libre, sin poder cazar, sin sus congéneres... según parece había venido a morir a Ubrique. En un circo de invierno, dentro de una jaula, quizás haya muerto tan miserablemente como vivió.
¿No podemos hacer venir circos con acróbatas, con músicos, con malabaristas?
¿No podemos hacer disfrutar a nuestros hijos con un mago, con un payaso, con un equilibrista?

Es hora de que nos planteemos si merece la pena que un circo con animales salvajes enjaulados venga otro invierno más. ¿A quién beneficia? Es hora de que nos sumemos a los cientos de municipios que se han declarado "libres de circos con animales", o, mejor aún, que todos colaboremos para que nuestro país se sume a todos los países europeos que han abolido los circos con animales.
No queremos volver a llorar la muerte de un pobre león de circo en Ubrique.


En la página de PACMA Cádiz podemos informarnos sobre el suceso.


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Nota aclaratoria del domingo, 11: Un par de horas después de haber publicado este artículo de opinión (se publicó el jueves, 8 a las 19:37), recibimos la llamada de un amigo diciéndonos que desde el circo negaban que hubiera muerto un león, más tarde el mismo amigo nos confirmó que sí había muerto, tal y como habíamos leído en la página de PACMA. Guardamos la entrada por no entrar en contradicciones.

Ahora hemos visto además que el circo ha adelantado su marcha de nuestro pueblo y se ha ido rápidamente, dejando tirados los carteles que anunciaban sus sesiones para hoy.







viernes, 2 de septiembre de 2016

No a la suelta de toros en nuestras calles.





Por Esperanza Cabello
Escribiendo en femenino singular


Hace un par de años, cuando un grupito de mi pueblo decidió comenzar a organizar un espectáculo que consistía en maltratar a un par de toros por las calles de Ubrique estaba convencida de que ese sinsentido no llegaría a ninguna parte:
Los ubriqueños hemos demostrado mil veces ser una sociedad madura y solidaria, preocupada por temas culturales, sociales y sindicales; cada vez más alejada de amarillismos, morbo y barbaridades.
Las reacciones durante los preparativos y la celebración de aquel espectáculo de maltrato animal fueron diversas. En primer lugar el asombro y la decepción absolutos al ver que todos los gobernantes municipales votaban a favor, incluso los más progresistas.
 En segundo lugar la indignación porque el grupo que propugnaba el espectáculo se refería  a una actividad desaparecida hace más de un siglo como si fuera una tradición del pueblo, intentando aferrarse a lo que ya no existía para que las autoridades gubernamentales les permitiesen esta práctica de riesgo.
Y en tercer lugar el miedo por los insultos y amenazas de aquellos que, amparados en el anonimato, arremetieron contra los que nos habíamos pronunciado en contra de esta práctica de maltrato.
Aquel miedo fue en aumento cuando comprobé que a mis hermanos les habían provocado daños en sus coches o que a una amiga le rompieron el toldo de su tienda y cuando además un buen amigo próximo a esos círculos me advirtió de un peligro real.
Aquel miedo lo sintieron en sus carnes algunos amigos que, ajenos a la encerrona que les habían preparado, asistieron a una manifestación en contra de esta actividad retrógrada en el centro de la avenida.

Supongo (aunque no soy antropóloga ni he hecho estudios sociales) que el movimiento social que hubo contra la celebración de la suelta de toros aquel primer año fue, precisamente, y en contra de lo que nos hubiera gustado, lo que le dio fuerza y que todo fue incluso más "divertido" para aquellas personas, pues además de maltratar a dos animales por las calles del pueblo, tuvieron ocasión de liberar adrenalina en la "guerra contra los antitaurinos", porque hubo posturas y actitudes para todos los gustos en ambas partes.

Hace dos años se celebró la suelta del toro... y el año pasado también. De nuevo me sentí decepcionada con la decisión de nuestros gobernantes municipales de votar a favor por unanimidad, de nuevo sentí vergüenza de ser ubriqueña durante unos días de septiembre y de nuevo me fui  del pueblo para no saber nada de ese desatino.

Y este año parece que otra vez tendrá lugar ese lamentable espectáculo por las calles de mi pueblo. 

Ya sé que intentar luchar de forma pacífica contra esto  es casi como predicar en el desierto. Pero confío en el poder de la palabra y, sobre todo, en el poder de la educación. También confío en que podré dejar a mis nietos y a los nietos de mis nietos un mundo mejor, un mundo en el que las atrocidades que hoy se cometen sean historia, como lo son hoy las luchas de gladiadores, por ejemplo.
La actividad taurina está, sin lugar a dudas, en vías de extinción por causas naturales, la evolución de la sensibilidad social hace que poco a poco hasta los más exacerbados se planteen en un momento dado la legitimidad de torturar a un ser vivo. 

Pero quizás necesitemos a unos educadores ambientales que  desde los primeros años de nuestras vidas nos enseñen a respetar y proteger a todos los seres vivos.
Quizás necesitemos también voces claras y altas, lejos del miedo, que se atrevan a expresar su opinión y a marcar caminos para la evolución lejos de la sinrazón.
Quizás necesitemos  legisladores de mentalidad avanzada y con más valentía para plantar cara a determinadas situaciones y no facilitar ni, por supuesto, financiar la práctica de estos espectáculos en plena calle, a la vista de todos, mayores y pequeños, y con el consiguiente riesgo para la ciudadanía.
Quizás necesitemos a adultos sensatos que analicen los pros y los contras de este tipo de actividades y encuentren cualquier otra alternativa sin tanto alcohol que algunos necesitan para elevar los niveles de testosterona.

La verdadera imagen de Ubrique, esa imagen de gente trabajadora y alegre, esa imagen de "colmena encantadora" que con tanto esfuerzo forjaron nuestros mayores, esa imagen actual de calidad y lujo por la que trabajan incansablemente nuestros paisanos ya fue brutalmente dañada hace unos años (y también desde el mundo del toro) por motivos que nada tenían que ver con nuestro pueblo, con nuestra cultura ni con nuestro trabajo. 
En los últimos tiempos por fín habíamos dejado de salir en la prensa amarilla y morbosa o en los programas-basura de determinada cadena televisiva.
(También habíamos superado el choque de las facturas falsas, de los amiguetes delincuentes que paseaban con alaracas por la avenida, a pesar de las condenas judiciales y el socavón de algunos fraudes que personajillos relacionados con nuestro pueblo habían orquestado).

Ahora que de nuevo estamos retomando nuestro aire de paraíso natural; nuestra categoría de bolsos de lujo; nuestra paleta de pintores infinitamente condecorados; nuestro patrimonio cultural íbero, romano, árabe; nuestra música; nuestra librería de autores ubriqueños; nuestro elenco de universitarios galardonados; nuestra imagen de turismo rural de calidad; nuestro amplísimo abanico de actividades deportivas de todo tipo; nuestra fuerte conciencia social con todos los grupos desfavorecidos; nuestra infinita solidaridad; nuestra capacidad de trabajo; nuestro gusto por preservar las tradiciones familiares que nos hacen únicos (aquellas chirigotas que te emocionan, esos gañotes que te endulzan la vida, estos gamones que crujimos con ilusión, ese Belén Viviente que nos apasiona).
Ahora que de nuevo todos estamos orgullosos de ser ubriqueños y llevamos el nombre de nuestro pueblo a gala allá donde vamos, volvemos a tener un feo nubarrón en el horizonte: en las calles de nuestro pueblo, a la vista de todos y con financiación municipal (o sea, en nombre y con el dinero de todos, pues la actividad recibe también dinero de las arcas públicas, una cantidad de dinero similar a otras) se maltrata a unos toros correteándolos por las calles para llevarlos después al matadero y sacrificarlos igualmente.

No consigo comprenderlo y no puedo estar de acuerdo. En Ubrique se hizo la gran tontería de demoler la plaza de toros histórica y construir una carísima plaza de toros nueva. Ya que está construida, y ya que hay gente interesada en celebrar eventos taurinos ahora que aún son legales, lo único lógico sería que los que están interesados se fueran a esa plaza a realizar la actividad que sea, dejando nuestras calles libres, sin molestar a los vecinos, sin mostrar ese despliegue de "egos" y, sobre todo, sin dañar más nuestra imagen en el exterior.

No sé cuánto tiempo pasará antes de que esto termine, no sé cuántos años más tendré que armarme de valor y explicar mi punto de vista, no sé si los que nos sustituirán en las aulas harán una mejor tarea que nosotros mismos en el fomento del respeto a los seres vivos, no sé si alguna corporación municipal tendrá la valentía de no permitir el maltrato animal en el pueblo.  Pero soy optimista, y espero ver cómo en mi pueblo se respeta, también en septiembre,  a los seres vivos.

Y para que no quede ninguna duda, seguimos siendo muchos, muchísimos, los ubriqueños y ubriqueñas que no que queremos que se celebre ninguna actividad de maltrato animal en nuestro pueblo, y pedimos a nuestros comerciantes, a nuestros gobernantes, a nuestros vecinos, que reflexionen por un momento y piensen qué gana quién con todo esto, seguro que la respuesta les abre los ojos y cada años somos más los que pedimos, como en 2014.

No a la suelta de toros en Ubrique
No en mis calles
No en mi nombre
No con mis impuestos


Esperanza Cabello Izquierdo
1 de septiembre de 2016 


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viernes, 14 de agosto de 2015

NOS GUSTA UBRIQUE SIN LA SUELTA DE TOROS POR LAS CALLES

Nos gusta Ubrique por su gente trabajadora, por la riqueza natural de su entorno, por su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural. 

Nos gusta Ubrique por su artesanía de la piel, y nos complace que sea conocido en el resto del mundo por esta sabiduría popular en la confección de artículos de marroquinería. 

Nos gusta Ubrique por las huellas de su historia, con sus restos prehistóricos, el yacimiento de su ciudad romana, su cercana fortaleza medieval, los edificios de interés arquitectónico, como las ermitas de San Juan y San Pedro restauradas, su exposición permanente sobre la piel, su centro de interpretación de la historia local. 

Nos gusta Ubrique por su tradición pictórica y los artistas plásticos que dan fama a este pueblo. Celebramos con gusto la apoteosis de arte del concurso de pintura al aire libre.
Nos gusta Ubrique por los progresos de sus estudiantes, por las escuelas, institutos y maestros y profesores que cimientan el valor de la educación. 

Nos gusta Ubrique por su dedicación a la música, con su coral polifónica, sus coros, bandas musicales, orquestas, grupos jóvenes con entusiasmo. 

Nos gusta Ubrique por la gente que escribe y ama los libros, que aprecia la biblioteca, que está orgullosa de su archivo histórico, que colecciona y comparte fotografías antiguas para recuperar el pasado. 

Nos gusta Ubrique por la libertad de expresión consagrada en numerosas webs y blogs de internet. 

Nos gusta Ubrique por el amor al deporte de cada vez mayor número de vecinos. 

Nos gusta Ubrique por sus dos parques naturales, un privilegio y un gozo. 

Nos gusta el turismo que aprecia la cultura y la naturaleza.

Nos gusta Ubrique cuando este nombre está unido a las ideas de progreso. 

Nos gustan las celebraciones tradicionales, como los gamones, porque somos únicos en su explosión de júbilo. 

Nos gusta el casco antiguo en Navidad por su portal viviente. 

Nos gustan las barriadas por sus fiestas populares y los carnavales. 

Nos gustan las celebraciones sin que se maltrate a los animales.

Nos gustan los eventos que superen los impulsos más primitivos e irracionales. 

Nos desagrada el divertimento basado en la humillación de animales indefensos por las calles, que nunca ha sido tradición histórica en nuestro pueblo. 



NOS GUSTA UBRIQUE SIN LA SUELTA DE TOROS POR LAS CALLES 


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jueves, 14 de agosto de 2014

Un poco de sensatez

Ubrique, por Manuel Canto Pérez


Por Manuel Canto Pérez

Resulta paradójico cómo el pueblo que hace ahora once años dejó caer y perder para siempre su antigua plaza de toros (por cierto, con un valor histórico y monumental importante y símbolo de esta localidad), ahora pretenda recuperar una supuesta tradición taurina como es la del toro del gayumbo.
A mi personalmente no me gustan los espectáculos taurinos, aunque respeto al que le guste pues entiendo que forman parte de la historia de este país. Pero también entiendo que la sociedad evoluciona, y una muestra de esa evolución es el respeto por nuestros semejantes (no olvidemos que nosotros también somos animales).
Pero si no me gustan estos espectáculos, menos aún que éstos sean llevados a la calle. Para ello existen las plazas de toros, que en nuestro caso hay que decir que se encuentra infrautilizada. Es paradójico también que los toros salgan a la calle y el cine a la plaza de toros…
No me gusta ver cómo un animal, en este caso un toro, es correteado por las calles, rodeado de un montón de gente envalentonada por la propia masa. No me gusta ver el miedo de un toro entre tanto gentío. Y no me gusta ver como un toro que no corre o no arremete contra la entusiasmada afición es empujado, golpeado, humillado y vejado por no estar a la altura que todos esperaban.
Un pueblo del siglo XXI que se precie debe estar muy por encima de estas “tradiciones” añejas que no vienen sino a resaltar la incultura de una sociedad.
Me apena que después de muchas décadas sin este tipo de espectáculos taurino-callejeros volvamos a dar pasos atrás, y más bajo el alegato de traer turismo a Ubrique. Eso no es turismo, ni lo que necesita este pueblo para traer visitantes.
Sé que la suelta de estos toros es inevitable a estas alturas, pero deberíamos pensar si merece la pena este espectáculo. ¿Qué pueblo queremos dejar a nuestros hijos? Enseñemos a nuestros hijos a correr, pero no delante de un toro, sino por la práctica saludable del deporte. Enseñémosles a respetar a los animales y que un toro merece el mismo respeto que nuestros animales de compañía o nuestras especies silvestres, y enseñémosles que el espectáculo en la calle debe ser cultural y no de sufrimiento.
El día 7 de septiembre las calles de nuestro pueblo se teñirán de negro ante un espectáculo taurino vergonzoso como este y de gris por la confrontación entre vecinos... solo espero que no se tiñan de rojo… (tanto el toro como nosotros somos animales, no lo olvidemos).


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domingo, 10 de agosto de 2014

Un pueblo partido por la mitad

El toro, por Sacha
 

Por Esperanza Cabello

Érase una vez un pueblo de la sierra de Cádiz. Un pueblo como tantos otros, trabajador, con su idiosincrasia y sus historias, tranquilo y apacible normalmente, luchando por salir de la crisis y peleando siempre por un futuro mejor.
Érase un pueblo con sus luces y sus sombras, en el que teníamos algunas cosas de las que no estar orgullosos pero muchas más por las que levantar la cabeza bien alta y sonreír.
Érase un pueblo en el que los dirigentes de unos y otros partidos hacían, casi siempre, lo que mejor sabían y trabajaban lo mejor que podían.
Érase un pueblo que cantaba Carnaval en febrero con énfasis, que comía gañotes en Semana Santa y crujía gamones en mayo. Un pueblo que desfilaba con una Patacabra carnavalera bailando de alegría y que se enorgullecía de su Peña Flamenca, de sus deportistas, de sus Nutrias Pantaneras, de sus carreras de coches, de sus estudiantes, de sus pintores, de sus artistas, de sus músicos, de sus petaqueros. Un pueblo que sacaba a su Patrona con el terno puesto y bajaba Calzada abajo con disfraces de romano. Un pueblo que lo mismo se vestía de hebreo en Navidad para el Portal Viviente que de flamencos en la Feria para bailar sevillanas.
Érase un pueblo capaz de volcarse en las redes sociales para explicar cómo "No eres de Ubrique si..." o para compartir miles de fotos y recuerdos comunes.
Érase un pueblo capaz de ofenderse y protestar cuando en la tele nos colgaban una y otra vez un sambenito que no queríamos y capaz de organizarse para exigir una sanidad digna.
Érase un pueblo que lloraba cuando destruían uno de nuestros monumentos más queridos y que se alegraba y reía cuando se recuperaban otros lugares emblemáticos.
Érase un pueblo que honraba a sus mayores y cuidaba de sus pequeños, orgulloso de los buenos resultados académicos y de la gran cantidad de universitarios bien formados que procedían de estas sierras.
Érase un pueblo en el que todos se respetaban normalmente , y en el que cada cual tenía su lugar...

Pero nos han partido por la mitad, han quebrado el equilibrio entre unos y otros, han roto la armonía y, lo que es peor, nos han dividido en dos, con una fisura que no sabemos cerrar, una fisura dolorosa  por la que se nos escapan ilusiones, esperanzas y alegría.
Lo que fuera un pequeño grupo de personas que quería sacar a un toro por las calles se está convirtiendo en una maraña de gente que se une a ese grupo por una u otra causa.
Lo que fueron varias voces que se levantaban tímidas protestando porque nos rompían la armonía, porque querían trasladar a nuestras calles una actividad con la que muchísimos no están de acuerdo, porque ni siquiera nos cabe en la cabeza que en nuestras calles pudiera maltratarse a ningún ser vivo, se ha convertido en un clamor popular, en cientos de personas movilizadas, recogiendo firmas, haciendo propuestas, pidiendo ayuda, escribiendo cartas a las autoridades.

Poco a poco vemos cómo se enconan las posturas. Hemos visto cómo había disputas incluso dentro de las familias, cómo algunos irrespetuosos de uno y otro bando se insultaban y se zaherían con palabras que solo buscan hacer daño.
Nosotros mismos hemos recibido algún que otro mensaje "incoherente" por las redes sociales y hemos visto cómo alguien -a quien no conocemos- hacía extraños en una moto delante de nuestro vehículo, movimientos que no entendíamos hasta que nos fijamos en la camiseta del indivuduo: era la camiseta de la peña que quiere soltar dos toros por las calles de Ubrique.

Nos han roto. Nos han dividido. Nos han partido.
Nadie nos preguntó si queríamos que nos partieran, nadie nos preguntó si queríamos que nos hicieran daño, nadie nos preguntó si queríamos que el pueblo estuviera dividido por la mitad. Independientemente de partidos  políticos (todos nuestros gobernantes juntos nos han decepcionado a algunos y han apoyado a otros):  hay personas sensibles con el maltrato animal en todos los partidos, y jóvenes que quieren  segregar adrenalina delante de un toro independientemente de sus ideas políticas.

Una amiga que participa en la recogida de firmas para pedir que no se autorice la suelta de toros en Ubrique nos decía amargamente "Lo que no entiendo es por qué tengo yo que sufrir de esta manera, cómo nadie nos ha preguntado, van a venir a importunarnos en nuestras calles y no entiendo por qué ahora estamos obligados a defendernos".

Y esa es la palabra que planea sobre una gran parte de los ubriqueños: Amargura.
Porque dará igual que haya miles de firmas explicando que muchos ubriqueños no queremos maltrato a ningún ser vivo en nuestras calles y que eso no forma parte de nuestras costumbres ni de nuestras tradiciones; dará igual que se autorice o no la suelta de toros, algunos ubriqueños se sentirán satisfechos y otros llorarán.
Si hay toro, algunos nos iremos apesadumbrados de nuestro pueblo para no estar aquí esos días de "supuesta fiesta", para no participar en nada.
Si no lo hay, algunos se enfadarán y se sentirán muy defraudados, han apostado fuerte por eso y no entenderán, de ninguna manera, que en los tiempos modernos está dejando de haber sitio para ellos.

El daño ya está hecho, Ubrique es un pueblo dividido, un pueblo partido por la mitad, y esa brecha es muy dolorosa, muy amarga. 



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viernes, 8 de agosto de 2014

Ubrique en los libros: No hay más referencias a ningún toro en las calles de Ubrique


Plaza de toros de Ubrique, 1910
Un público elegante y educado asiste al espectáculo taurino
Ya hace más de cien años



Por Esperanza Cabello

Desde que llegó a nuestros oídos la noticia de que un grupo de personas pretendía hacer en nuestro pueblo una suelta de toros de lidia teníamos la seguridad de que esa actividad no podría llevarse a cabo.
En primer lugar porque pensábamos que nuestros gobernantes, que han demostrado en tantas ocasiones ser respetuosos y trabajar duro por Ubrique, no lo iban a consentir.
Bueno, no sabemos qué pudo pasar, pero consintieron que el proyecto siguiera adelante.

Pero lo más importante era que sabíamos que la legislación vigente es muy estricta con este tipo de actividades, y Ubrique no cumple los requisitos para que se pueda instaurar una suelta de toros de lidia, ya que existen muchas condiciones que no observamos.
Entre ellas, y llevando el tema a nuestro lugar favorito (los libros), no se puede elaborar un estudio historiográfico (imprescindible para esa autorización) que demuestre que la suelta de toros en Ubrique siga ningún tipo de tradición.

Ya ha quedado demostrado que ninguno de nuestros mayores recuerda, de ninguna manera, que se haya soltado un toro, atado o sin atar, por nuestras calles. Hemos preguntado a nuestras memorias vivas, a nuestras fuentes de siempre, y esa historia del toro, se llame enmaromado, de cuerda, del gayumbo o de lo que sea no les dice nada a ninguno de ellos.

Eso sí, recuerdan el toro de fuego de Emiliano, algunos con mucho cariño y mucha emoción. Era una estructura de madera y tela, con unas astas de toro agujereado en las que se habían metido previamente algunos cohetes y que corría por las zonas aledañas al convento la noche de los fuegos, haciendo las delicias de chicos y mayores.
Del mismo modo recuerdan algunos, y nosotros también, el toro de los gigantes y cabezudos, también de madera y tela, que corretea a la chiburralea durante las cabalgatas de las mañanas de feria.
Pero de un toro de verdad por las calles de Ubrique, "nanai de la China" (que nos ha dicho Rosario).
Así que a partir de la Memoria Viva de Ubrique no se podría hacer ningún estudio historiográfico que demostrara que ha existido esa fiesta.


Entonces nos hemos puesto  a trabajar con los libros, en ellos solemos encontrar muchas respuestas, y, para nuestra conformidad, estos son los datos que hemos encontrado:


Hasta el momento teníamos la referencia del padre Sebastián, quien menciona de pasada en 1944, que en las fiestas de  san Pedro y san Juan, antiguamente, se corrían toros. También  nuestro padre en su libro "Ubrique, encrucijada histórica" al escrito que don Francisco García Parra redactara en 1903:

 
 Manuel Cabello, Historia de Ubrique


Como ya hemos explicado en una ocasión anterior, a finales del siglo XIX el matadero municipal estaba en la plaza de la Verdura, y llevaban a un toro enmaromado desde la calle Prim hasta el matadero, donde lo sacrificaban.
En aquella época los festejos taurinos eran en el patio de la casa de El Catalán (que aún se conserva actualmente), hasta que en 1875 se comenzó la construcción de la plaza de toros, que no se inauguraría hasta principios de siglo.
El "cronista" de Ubrique en la época, don Francisco García Parra, escribe en 1903 sobre el toro de cuerda, utilizando el pasado, o sea, que ya en ese año no se celebraba.
Podemos pues afirmar que en 1903 ya NO recorría las calles de Ubrique ningún toro de lidia.

Entonces nos queda por encontrar la trayectoria y la historia del toro de Ubrique.

Hemos comenzado por el libro más antiguo que conocemos dedicado a la historia de Ubrique: Las "Misceláneas" de Rafael Aragón Macías. Se trata de un manuscrito recopilado por Rafael de Aragón y que reúne textos de los siglos XVI,  XVII, XVIII y XIX.
Son textos dedicados fundamentalmente a genealogías, pero también podemos leer historias del pueblo, del origen del nombre de algunas calles, de ubriqueños increíbles (como el hereje que fue condenado) y de costumbres familiares.
Llevamos trabajando, junto a nuestro compañero Antonio Domínguez Gil, más de dos años en la transcripción del libro, y en ningún momento hemos encontrado ninguna referencia a ningún toro.

Don Rafael Aragón no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.



Portada de las "Misceláneas" de Rafael Aragón




En segundo lugar hemos releído  (en este enlace puede leerse también) el diario de doña Frasquita Larrea, la escritora, madre de Fernán Caballero, que pasó en Ubrique el verano de 1824 y que habla de las huertas, de la gente, de las calles, de las fiestas, de la feria, de los curtidos, del trabajo, de las labores, de la costura...
Pero en ningún momento hace referencia a ninguna fiesta que tenga que ver con un toro suelto.

Doña Frasquita Larrea no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.



 Imagen de Mediodía (en este enlace) 




Quizás pasando por alto a algún otro autor del siglo XIX nos hemos puesto a leer el sainete lírico de Enrique Zumel  (en este enlace) publicada en 1890 : "La Comedia de Ubrique", que nuestro amigo José María Gavira transcribiera y sobre el que hizo un trabajo extraordinario (en este enlace), pero tampoco hay ninguna referencia al toro, tampoco hay ninguna mención de ningún toro en 1890.

Don Enrique Zumel no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.


 La comedia de Ubrique
Gentileza de Mediodía




También hemos ido de nuevo a leer lo que Pío Baroja escribiera sobre nuestro pueblo (en este enlace), por si se nos había escapado algún detalle en la primera lectura, pero nada. Pío Baroja hace un retrato bastante más mísero de nuestro pueblo que doña Frasquita, y con menos simpatía, pero no hace referencia a fiestas con toros.

Don Pío  Baroja no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.



 Portado de "El sabor de la venganza"
Pío Baroja, 1921





 Hemos seguido buscando, y hemos acudido a uno de nuestros mejores referentes: el libro de don Bartolomé Pérez Sánchez de Medina "El habla de Ubrique".
Don Bartolo, como todos sabemos, es un profundo conocedor de nuestro pueblo, nuestra idiosincrasia, nuestras costumbres y nuestras historias. Pero sobre todo domina nuestra forma de hablar, nuestras expresiones genuinas y nuestras palabras.
Hace referencia a las fiestas, a la perra-toro, a los fuegos artificiales, a las moscas ("En Ubrique la mala mosca te pique"), al Día de los Paseos, a todos nuestros referentes... pero no hay ni una sola palabra dedicada a la suelta de toros, ni hemos encontrado "gayumbo" en su completo diccionario.

Don Bartolomé Pérez Sánchez de Medina no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.


 Don Bartolomé Pérez Sánchez de Medina
 

Ya un poquito cansados (pero muy satisfechos) de esta búsqueda infructuosa, hemos pensado que seguramente en las interesantes publicaciones de "Papeles de Historia" podríamos encontrar  datos de la suelta de toros en las calles de Ubrique en algún momento de la historia.
Claro que no disponemos de todas las publicaciones de esta asociación, pero hemos tenido acceso a las primeras, en papel, y a muchas otras, por internet, siendo nuestra búsqueda, de nuevo, totalmente infructuosa. 
No obstante, estábamos seguros de que en los escritos sobre la antigua plaza de toros se podrían esconder nuevos documentos o reseñas que pudieran hacer pensar en una costumbre taurina, y hemos acudido al magnífico estudio que Alejandro Pérez Ordóñez publicara justo antes de que el edificio fuera vilmente demolido (en este enlace) . Pero tampoco Alejandro se refiere a ningún toro enmaromado, aunque habla de toros y toreros y de pequeñas historias de esta gran plaza.

Don Alejandro Pérez Ordóñez  no menciona ninguna suelta de toros en Ubrique.






Plaza de toros de Ubrique, años 90
Gentileza de "Ubrique en el recuerdo"


Así pues, tras un buen montón de horas dedicados a leer y a investigar buscando pruebas, datos, referencias, antecedentes o circunstancias de la suelta de toros de lidia por las calles de Ubrique para saber si se podría documentar la argumentación que forzosamente debe pasar por la Delegación del Gobierno antes de conseguir la autorización para poder llevar a cabo esta actividad, podemos concluir que, exceptuando el escrito de García Parra de 1903 del que se hacía eco nuestro padre (y nosotros en este blog) no hay absolutamente ningún dato ni ninguna referencia al toro del gayumbo, ni al toro de cuerda, ni al toro enmaromado, ni a la suelta de toros en esta localidad en ninguno de los libros de referencia de la historia de Ubrique.



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