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lunes, 1 de febrero de 2021

La Escuela parroquial 1948-1949

 


Hoy en "Ubrique en el recuerdo" nuestro tío Eduardo Janeiro ha compartido esta preciosa fotografía de la escuela parroquial que estaba en el convento. Se trata, como indica Eduardo, de un grupo de sesenta alumnos con el maestro Manuel Janeiro Carrasco y el párroco Rafael Jiménez Cárdenas.

Como siempre en el grupo, (en este enlace), han comenzado los comentarios a propósito del grupo y de la escuela parroquial, pero no podemos ocultar nuestro asombro cuando Eduardo ha comenzado a reconocer con nombre y apellidos a sus compañeros. ¡Increíble!

 

Por Eduardo Janeiro

 
Para que tengáis alguna referencia y chispa más o menos por la pinta, los que somos de la misma edad, nos quedamos con ella.
 
Primera fila: José Moreno Maza, duda, Francisco Jaén, Antonio Cotrino, Domingo Puerto, Juan León.
Segunda fila: Don Rafael Jiménez Cárdenas, Juan Cotrino, José Ríos Barea, Mateo Venegas Gutiérrez, Manuel González, Manuel Mateos, Manuel Janeiro Pérez, Diego Morales Candil, Manuel "El gacha" Claudio Jaén Hidalgo, duda, Eugenio Venegas Gutiérrez, Don Manuel Janeiro Carrasco.
 
Tercera fila: Juanito, Bartolomé Gómez, El Rubi, Francisco Mateos Coronil, Ángel Janeiro Pérez, Rafael Hevia, Manuel Arenas García, Jerónimo García Pérez, Rafael Jaén Mena, duda, duda.
 
Cuarta fila: Eladio Panal, duda, duda, José Janeiro Valle, Rogelio Moreno Maza, duda, José Macías Yuste, Guijarro, Alfonso Perea, duda, Miguel Lechaga Piedra.
 
Quinta fila: Fernando Domínguez Vallejo, duda, Alfonso Martínez, Antonio Rodríguez Agüera, José Venegas Gutiérrez, duda, Manuel Morales Candil, Francisco Ordóñez Montero, Eduardo Janeiro Barea, Vicente Romero, Manuel García Jiménez, José Antonio Ríos Perez.
 
Sexta fila: Juan Calvo, Manuel Cañamaque, José López López, Manuel Ramírez Lozano, Isidro Ríos Pérez, Pepe León, Antonio Moreno Cordón, Francico Pérez García, Manuel Gómez y duda.
 
Espero haber fallado lo menos posible, porque son ya 72 años. Creo que familiares y conocidos se quedarán con las fisonomía.
 
 
¡Enhorabuena, Eduardo Janeiro! Nos has dejado a todos boquiabiertos con tu magnífica memoria y tu habilidad para reconocer con nombre y apellidos a todos los compañeros. ¡Un éxito!
 
 
Nuestra tía María Remedios y nuestro tío José María también han comentado para recordar a don Rafael Jiménez Cárdenas, el párroco entonces, y nuestro tío nos ha recordado que...
 
 
 Don Rafael Jiménez Cárdenas
dejó Ubrique en el último trimestre de 1949, pasando a Ronda como Arcipreste. La creación de la Escuela Parroquial fue un gran avance social. Ubrique mantenía un índice de analfalbetismo bestial. Se contaba con las escuelas de San Pedro y la costanilla encima del mercado de Abastos y las tres, encima del matadero, en que la voz ronca de don Fernando disminuida de volumen con el quejido agónico de los chivitos y los gritos del matarife llamándolos al sacrificio.
Se habilitó la parte baja del Convento para dos grupos escolares. Era el primer centro higiénico, luminoso y con cabida amplia para grupos de hasta setenta alumnos, como en la foto. Los dos colaboradores para su creación fueron doña Consuelo Vega para niñas y mi primo, don Manuel Janeiro para los chavales.
Por cierto que echo de menos un reconocimiento público de su consagración total a su pueblo Ubrique en su doble condición de Maestro y Alcalde. 
Una labor educacional pionera, antes de la revolución cultural que ha brindado varios grupos escolares, dos centros de estudio medio y centenares de paisanos en tareas educadoras.
 
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sábado, 4 de mayo de 2019

Ana Eugenia Venegas Moreno. Una ubriqueña sorprendente

Ana junto a su madre durante la firma de sus libros en Málaga


Por Esperanza Cabello


ANA EUGENIA VENEGAS MORENO



Nacida en Ubrique en febrero de 1967, esta ubriqueña cosmopolita y emprendedora vive en Marbella desde hace más de veinte años.

                Su padre era Eugenio Venegas Gutiérrez, viajante y petaquero con Juan Dueñas, murió muy joven, con cincuenta y ocho años, de un paro cardíaco. Hace ya más de veinticinco años.

                Su madre, Ana Moreno Guerrero, es una mujer fuerte y luchadora, capaz de sobreponerse tan joven a la muerte de su  marido y hacer un titánico esfuerzo para sacar a su familia adelante.  Ubriqueña, había asistido a la escuela con doña Consuelo Vega y doña María de los Ángeles Janeiro,  pero con doce años tuvo que ponerse a trabajar, abandonando su escuela. Trabajó como aprendiz en lo de Gavira, y más tarde, como petaquera de las buenas con Pulido. Le encantaba hacer billeteros.


 Homenaje a Ana Moreno Guerrero, petaquera




Al casarse, como era la costumbre, dejó de trabajar en la fábrica, pero siguió trabajando en la casa, y, como muchas de nuestras madres, era capaz de llevar por delante sus tres trabajos: el cuidado de la casa, de la familia, y los trabajos por cuenta hasta altas horas de la noche.


 Toda la familia Venegas Moreno



Al morir Eugenio, Ana redobló sus esfuerzos y con sus cincuenta y tres años hacía billeteras y carteras con tal maestría que siempre tenía trabajo, y trabajó con empeño y con esmero hasta su jubilación con 65 años. Hoy es la flamante abuela de tres nietos que son su alegría.

Eugenio y Ana habían tenido dos hijos, Ana Eugenia (con sus dos nombres por su madre, su abuela paterna y su padre), nacida en 1967 y Juan de Dios, un año y medio más tarde.

Ana Eugenia era una niña muy trabajadora en la escuela, no consentía tener notas bajas de ninguna de las maneras, y además ahí estaba su madre, diciéndole siempre: “Lo que hace una persona lo puede hacer otra”, quizás en esos consejos maternos está la clave de su afán de superación. Divertida, inquieta, constante y brillante, quizás pudieran ser esos sus calificativos de pequeña, y no ha perdido ni un ápice de su frescura con el paso del tiempo.





En su escuela, la “escuela redonda”, tuvo como primera maestra a Lali, que la hizo pasar de primero a segundo porque era una niña muy lista. Para ella uno de sus maestros favoritos fue don Bartolo, quizás su afición por la lengua francesa vino de él.

Terminado su bachillerato se fue a Cádiz a estudiar filología, y allí conoció al amor de su vida, un jovencito de San Fernando, que se convirtió muy pronto en su marido. Efectivamente, José Antonio Correo era en la época militar, y cuando lo destinaron a El Ferrol, Ana no lo dudó un momento, se casarían y se iría a El Ferrol con él. Su madre sabía que sería inútil hacerla desistir de su idea, pues el carácter de ambas (tenaces, decididas y valientes) es muy parecido.

 Boda de Ana Eugenia y José Antonio en Ubrique


Con veinte añitos, y sin haber terminado aún sus estudios, Ana Eugenia se trasladó a El Ferrol, y más tarde a Cartagena y a San Fernando… Durante todos esos años no paró ni un momento de estudiar, de prepararse, de hacer cursos, de trabajar en las profesiones más insospechadas, como comercial en la Seat o empleada de Corporación Dermoestética.

Cuando vivían en Ferrol tuvieron a su hijo, José Antonio, hace veintiséis años. Y también Ana sufrió uno de los episodios más complicados de su vida, un desprendimiento de retina que, al no ser tratado convenientemente, le hizo perder casi totalmente la visión de un ojo, problema agravado por la gran miopía que sufre.

Pero de ninguna manera esto ha amilanado a Ana. Comenzó a trabajar para la ONCE en Marbella hace más de veinte años y desde entonces la familia se afincó en Marbella, donde aún residen.

Ana es una mujer imparable, si buscamos su perfil en internet encontramos miles de entradas siempre culturales, solidarias o relacionadas con la performance.

Escribe, lee, participa en programas de radio, (podemos oírla en las tertulias de Onda Cero), lleva un blog desde 2010, gana concursos (el último, el premio Tiflos de literatura en la ONCE), colabora con eventos solidarios y culturales, hace performances buscando valores positivos e intentando concienciar a la sociedad de las desigualdades existentes.

Viajera incansable, apasionada por todo lo que hace, entusiasta, jovial… Esa es Ana.




miércoles, 9 de enero de 2019

Homenaje a Isabel Pérez Muñiz a sus 85 años

Isabel en su primer kiosco, 1953






Por Ramón Trujillo

Nace en Ubrique un 7 de octubre del año 1933. Su padre, don Bartolomé Pérez Corrales, trabajaba en la empresa de transportes "Los Amarillos", repartiendo paquetes y bultos, su madre, doña Isabel Muñiz Fabero, trabajaba en la fonda de Los Pilares, sirviendo y lavando ropa en el Algarrobal. Isabel era la única hija del matrimonio.
Se crió en la calle Saucos, número 27, y luego al fallecer su padre se fueron a vivir a la casa de su abuela, en la casa en la que aún vive actualmente, en la calle Caracol, número 9.

A la corta edad de tres años tuvo la mala fortuna de enfermar de meningitis, lo que le provocó secuelas para siempre: pérdida auditiva y afección de las cuerdas vocales.
Conocemos a Isabel con el apodo de "La Bartola", ese apodo se lo puso un médico que vino a nuestro pueblo, se llamaba don Jesús y era de Jerez de la Frontera, muy amigo de su padre.
Cuando Isabelita iba a la consulta el médico le decía: "Entra, Bartolita". Y Bartola se le quedó.
Estudió en la escuela de Nuestra Señora de la O, que se encontraba en la ermita de San Pedro, hasta  los catorce años, allí hizo su primera comunión, y sus maestras fueron doña María de los Ángeles Janeiro y doña Consuelo Vega.





A los dieciséis años, en enero de 1950, tras el fallecimiento de su padre, empezó a vender, con un carrillo de madera, chucherías, altramuces, tabaco, castañas asadas... se ponía en la Plaza del Ayuntamiento, debajo del primer naranjo.
Su primer kiosco se lo compró al confitero conocido como "El Zurrapa", era de madera, más tarde se lo vendió a José Pardeza. Su segundo kiosco, de madera, se lo compró al turronero, pero con la humedad de la pila se le fue partiendo por debajo.


Su último kiosco, con el que se ha jubilado, era de hierro, pintado en verde. Se lo hizo Martel en Ubrique, sobre el año 1975 o 1976. Aún es de su propiedad.



Isabel Pérez Muñiz ("La Bartola") con Ana Cañamaque Panal ("La Panala") 1970




Todos sus kioscos han estado situados en la Plaza del Ayuntamiento, aunque una temporada lo tuvo que trasladar a la plaza de la Verdura, junto al bar de Pedro Carriles, porque estaba La Plaza en obras.
Las agrupaciones carnavalescas ubriqueñas le han escrito y cantado muchas letras dedicadas a ella. Unas emotivas, otras picantonas... 







También ha sido inmortalizada en diversas ocasiones en lienzos de pintores como Martel, Mancilla o Agüera.
La chirigota "Las Veinteuros" en 1999 le hizo entrega de una emotiva placa en la que se puede leer:
"En homenaje a Isabel Pérez, "La Bartola", con cariño de la chirigota "Las Veinteuros" Ubrique, enero de 1999".


 El coro de la Hermandad Bartolera
Fotografía gentileza de Zurita



En el carnaval de 2002  le dedicamos una chirigota a ella: "El coro de la Hermandad Bartolera".









La Plaza pintada por Martel, con el quiosco de Isabel al fondo



El día 13 de marzo de 2001 Isabel cerró su kiosco al jubilarse, quedando tanto ella como su kiosco para la historia de Ubrique, después de cincuenta y un años de lucha contra el frío, el calor y el viento. El 9 de junio de 2001 la asociación "Plaza de la Verdura", amigos y vecinos le dieron un homenaje.






 Carmen Ramón e Isabel



Esperamos que sigas disfrutando de tu tan merecida jubilación y te sigas dedicando a tus labores  del hogar, a viajar y a pasear, aunque eches de menos tu kiosco y tu Plaza.


 En su quiosco verde
Fotografía gentileza de Zurita



Nosotros también te echamos mucho de menos, y te recordamos cuando nos llamabas para ayudarte en el kiosco.
Recibe un fuerte abrazo y un saludo del niño que lo fue,

Ramón Trujillo






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lunes, 21 de mayo de 2018

Calles de Ubrique: cero en paridad, cero en igualdad y cero en coeducación

Ubriqueñas, gentileza de Mari Carmen López




Por Esperanza Cabello



Nota del 13 de febrero de 2019: agradecemos a nuestra amiga Laura Sánchez Pérez que nos haya ayudado con el recuento de calles dedicadas a mujeres en Ubrique. En  un principio no habíamos tenido en cuenta la calle Nevada ni la dedicada a las Costureras, puesto que no se trata en realidad de nombres de mujer. Gracias a su observación hemos ampliado el número de calles dedicadas a mujeres a diez. El listado original de calles está en este enlace.




Eso es lo que nos hemos encontrado al revisar (en este enlace) el listado de las denominaciones de las calles de Ubrique: un suspenso como una montaña. Los ubriqueños suspendemos esta asignatura.
De las aproximadamente trescientas calles que componen nuestro callejero, hay ciento dos dedicadas a personas y personajes concretos; de estas ciento dos, noventa y dos están dedicadas a hombres, a "grandes hombres", y solo diez se han dedicado a mujeres.

¿Las invisibles?
Realmente es complicado que en este mundo, tal y como estaba pensado,  hayan destacado algunas mujeres, pero parece mentira que en 2018 aún no se haya puesto remedio a este desfase tan grande.

La primera calle dedicada a una mujer en concreto en Ubrique fue por casualidad, la calle Nevada hace referencia a una señora muy muy blanca de tez, doña María de las Nieves, y eso fue a principios del siglo XVII.
En realidad fue a la maestra Ángeles Bohórquez a quien se le dedicó la calle Real en 1931, ese nombre fue retirado en el 36 y años más tarde el alcalde Manuel Janeiro le dedicó una calle en la zona de expansión de la Avenida. Él mismo dedicó una calle a la también maestra Consuelo Vega y a Isabel Domínguez León.
Quizás de la misma época fueran las dedicadas a sor Celina, sor Pilar Linares y Fernán Caballero.
Más tarde, al comenzar el nuevo siglo se dedicaron las calles a Clara Campoamor y a Las Costureras.
Hace muy poco fue dedicada la calle hospital a María Isabel Fernández, y aquí se acabó la presencia femenina en el callejero de Ubrique.
Diez calles a  mujeres, una al grupo de las costureras, tres relacionadas con la iglesia, dos maestras, una política, una escritora y nuestra querida matrona. 
Y de las diez, solo tres hijas del pueblo.

Mientras, en las noventa y dos restantes, dedicadas a hombres, tenemos de todo: pintores, papas, reyes, escultores, médicos, políticos, personas sin gran mérito aparente, toreros, cantantes, practicantes, maestros...

Eso sí, si nos vamos al mundo de la religión encontramos varias calles dedicadas a Vírgenes: Nuestra Señora de la Esperanza, del Carmen, del Rosario, de la Candelaria, de los Remedios, de la Estrella... Eso no quita que si nos vamos al santoral encontremos dieciocho calles dedicadas a santos y solo tres a santas (santa Ana, santa Isabel y santa Rosalía). Los varones siguen ganando por goleada celestial.
Hemos oído que la calle de Nuestra Señora de la Candelaria está en realidad dedicada a la ubriqueña Candelaria Fernández Quero, pero ¡¿Cómo le iban a poner una calle a una zapatera?!

Hay que reconocer que existe una calle dedicada a un grupo profesional en femenino: las Costureras, y otra dedicada a una herramienta muy especial también en femenino: calle de la Patacabra. Y se acabó. La paridad o la igualdad inexistentes.

Ni un solo avance más, ni una sola referencia más, ni una sola mujer más.
¿Es que no ha habido mujeres o colectivos de mujeres a quiénes dedicarles una calle? ¿Es que no podríamos ir enmendando la plana para que de ese misérrimo ocho por ciento pasáramos aunque fuera al veinticinco? Es cuestión de que todos los ubriqueños hagamos los deberes para hacer visibles a las invisibles.



Ubriqueñas en la Venta Martín
Gentileza de Isabelita Álvarez


Pues, dejando muy claro que estamos totalmente en contra de "vestir un santo para desvestir otro", o sea, que nos parece muy erróneo quitar el nombre de una calle para poner otro nombre, y más si es de persona para poner a otra persona, nos hemos parado un momento a pensar en posibles candidatas para representar otras calles de Ubrique, calles sin nombre aún, calles de nueva construcción, esas "traseras", etc. En la lista que presentamos hay grandes ubriqueñas, pero seguro que hay muchas otras que se nos han escapado de esta somera visita, podemos ir añadiéndolas.
¿Si tuviera que dedicar una calle de mi pueblo a una mujer, qué mujeres merecen una calle en Ubrique?
(Como comprobarán de estas nominadas solo hay tres que afortunadísimamente viven hoy día, pero se han ganado a pulso el honor de estar en esta lista de las muy merecedoras).

Pinchando en sus nombres podemos acceder a sus historias.Y que conste que se nos quedan muchas mujeres de las buenas en el tintero.
Las primeras candidatas son:


1. María Esteban Viruez, la primera mujer que regenta una curtiduría en Ubrique, hecho documentado en 1735.
 
2. María de los Ángeles Janeiro Carrasco, maestra, querida y apreciada por todos.

3. Isabel Coveñas, que en 1865 firmó un manifiesto por la libertad, a la cabeza de otras 270 ubriqueñas, dirigido al gobierno.

4. Candelaria Chacón Quero, "Candelaria la Zapatera", trabajadora, libre, dedicada a los niños, fue capaz de plantar cara a las tropas sublevadas cuando irrumpieron en Ubrique en 1936. 

5. Ana María Agüera Morales, por toda una vida dedicada a los demás. 

6. Las Piñeritas, confiteras de Ubrique, especialistas en gañotes, piñonates y roscos; mujeres libres e independientes que sufrieron el ataque de las tropas sublevadas en 1936.

7. Sebastiana Bohórquez: la primera mujer que estudió bachillerato en la provincia de Cádiz, en 1872, también era ubriqueña.

 8. Doña Frasquita Larrea, escritora, plasmó su viaje por nuestra sierra y  Ubrique en un libro en  1824. 

9.  Ana Poley Ortiz: la primera botinera, hija de un botinero rondeño. Al quedar viuda a mediados del siglo XIX se encarga del taller; sus hijas y nietas fueron las primeras costureras de petacas. Quizás esté en ellas el origen de la marroquinería ubriqueña.
Ana Poley Ortiz murió en Ubrique el 8 de diciembre de 1847, según leemos en el siguiente enlace.  

10. Josefa Sevilla Villanueva, primera presidenta de la Sociedad de Obreras Sirvientas "Renacer" durante la II República.

11.  Elena Sánchez de Medina Benavides, farmacéutica, la primera mujer científica licenciada y ejerciendo su profesión (que sepamos) de Ubrique.

12.  Isabel Esquivel, maestra ubriqueña, apreciada y muy querida en Mairena.

13. Ana Eugenia Arenas: la primera, y hasta ahora única, directora de un instituto en Ubrique.

14. Beatriz García Bernal: Roteña de nacimiento y una de las abuelas más longevas de Ubrique, sería una digna hija adoptiva del pueblo.

15. Joaquina Orellana : una de las primeras petaqueras empresarias del siglo XX. Llegó a Ubrique desde Argentina viuda y con muchos hijos. Organizó su empresa y consiguió ganarse la vida como empresaria marroquinera.

16. "Doña Luz la Partera": matrona, ayudó a cientos de ubriqueños y ubriqueñas a venir a este mundo hasta principios de 1960.

17. Doña María Moreno Cordón, "la viuda de Castro", empresaria, nacida en 1900

18. Pintoras, escritoras, solidarias, maestras, madres, petaqueras, arqueólogas, doctoras, concejalas, alcaldesa... Se nos ocurren muchas posibilidades, con estas ya habríamos llegado, al menos, al veinticinco por ciento. Sería de justicia hacer visibles también a las ubriqueñas.
¿No creen?
¡Pongamos nuestras calles también en femenino!


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lunes, 14 de abril de 2014

Manuel Rincón Álvarez: Poesías varias

 Portada del libro "Poesías varias", de Manuel Rincón Álvarez
Publicado por el Establecimiento tipográfico de Manuel Martín
Jerez de la Frontera


Por Esperanza Cabello

 En la entrada anterior hablábamos de los maestros depurados por la dictadura en la provincia de Cádiz (en este enlace) y de cómo se habían visto despojados, de la noche a la mañana, de sus escuelas, de sus pizarras, de sus alumnos, de su docencia, de su vida en general.
Porque un maestro es maestro siempre, durante las clases y después también. Cuando escribe, cuando lee, cuando hace cualquier otra cosa, siempre piensa que podría explicar tal o cual tema de otra forma, que esto puede servir para sus clases, que va a preparar otras actividades para ese niño que estaba tan nervioso el viernes...
Y los maestros y maestras de antes, aún más. Nosotros recordamos a nuestro padre organizando excursiones, saliendo al campo, quedándose en la "permanencia" por las tardes, llevando la academia...
Por eso no podemos comprender que "depuraran" a los maestros y maestras de aquella época, por el simple hecho de no dedicar sus clases a enseñanzas "patrióticas" y "morales". Nos ponemos en la piel de aquellos que llevaban toda su vida dedicados a la enseñanza, por ejemplo de doña Consuelo Vega (en este enlace) e imaginamos sus sentimientos, su sensación de fracaso, su desaliento, al ser apartados de su docencia.

Volvemos a ocuparnos de don Manuel Rincón Álvarez, el maestro de Benaocaz, que fue "invitado" a abandonar Benaocaz con toda su familia. 
Hemos adquirido un librito de poemas que el propio don Manuel había escrito y que él mismo comercializó en 1935. Como es una obrita muy breve la incorporamos en su totalidad en esta entrada:






































Don Manuel Rincón  publicó su libro en 1935. Poco más tarde fue expedientado y depurado. No sabemos si volvió a dedicarse a la poesía, tampoco si se jubiló como docente o si tuvo que buscar otra profesión.
En cualquier caso quisiéramos que quedara testimonio de su obra para que su recuerdo perdura, junto con los buenos recuerdos que dejó de su trabajo en Benaocaz, tal y como cuenta nuestra alumna Natalia Aguilar Fabero (gracias, Natalia, por tu investigación): 


DON MANUEL RINCÓN ÁLVAREZ

Don Manuel Rincón Álvarez, hijo de don Manuel Rincón Garrido, este fue un maestro muy importante en Benaocaz (Cádiz) en los años 40.

Muchos de los vecinos de la localidad que conocieron a este hombre hablan cosas maravillosas de él y de cómo gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos, aunque pudiera ser estricto se ganó el respeto de todas las personas del pueblo.

Ambos naturales de Sevilla se fueron a vivir a Benaocaz, donde pasaron muchos años.

Manuel Rincón Álvarez se crió con cuatro hermanos varones: Antonio, José, Francisco y Javier; y con dos hermanas: Luisa y Manuela.

Podríamos resumir la vida de estos hermanos en el trabajo del campo, en labores que van desde la recolección agrícola hasta las actividades ganaderas, cuidando ovejas y cerdos y teniendo como única distracción la cacería, actividad que  encantaba a todos los hermanos. Las hermanas, por su parte, se dedicaban a las labores del hogar.

Tras vivir en Benaocaz en la plaza del Cantillo durante muchísimos años se volvieron a trasladar a Sevilla, donde murieron la mayoría de los hermanos.

Manuel era el más pequeño de ellos, actualmente todos han fallecido.
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domingo, 13 de abril de 2014

Recuperando el buen nombre de los maestros de la Sierra

Maestros de Ubrique en 1926
Durante un homenaje con motivo de la fiesta del Maestro
Don Ángel Calatayud el segundo por la derecha, doña Consuelo Vega a su derecha


Por Esperanza Cabello

Hemos estado leyendo un libro muy interesante y muy triste, se trata del relato de cómo los maestros de la provincia, al igual que otras tantas personas, fueron depurados y relegados después de la Guerra Civil.
Está escrito por José Aquiles Pettenghi Lachambre "La escuela derrotada:  depuración y represión del Magisterio en la provincia de Cádiz" (en este enlace puede leerse).

Nos ha apenado terriblemente leer cómo la mayoría de maestros y maestras fueron apartados de su docencia. Maestros apolíticos, maestros dedicados a sus clases y a sus niños, como tantísimos otros. El alcalde enviaba un informe explicando si el maestro o maestra enseñaba según un ideario patriótico y moral, ese era el único requisito. Y si no era así, era apartado de su docencia.
Daba igual que estuvieran dedicados a su magisterio, que hubieran escrito libros, relatos, poemas, que hubieran enseñado y cuidado a sus niños y niñas. Daban igual sus resultados, no importaba que la gente del pueblo los admirara y los respetara.
Si no enseñaban "patriotismo"  eran expulsados. ¡Qué indignidad!

Ahora comprendemos el gran esfuerzo que hicieron nuestro padre y nuestro tío Manuel Janeiro por limpiar el nombre y el prestigio de sus maestros. Ahora comprendemos lo difícil que debió de ser para todos ver como hombres y mujeres ejemplares eran apartados de sus pupitres y de sus pizarras.
En el libro de Pettenghi podemos leer algunos de los casos más cercanso y flagrantes.



“La orden de 19 de agosto de 1936 establece la obligación de los Alcaldes de informar al Rector de D.U. acerca de la conducta de los maestros y de las maestras. Como resultado de esos informes el Rector establece separar de sus cargos a los maestros y maestras “que hayan mostrado ideario perturbador en las conciencias infantiles, así en el aspecto patriótico como en el moral”.

En la provincia de Cádiz, estas maestras y maestros sancionados son:

Lista de depurados por el Rector del D.U. de Sevilla"












Doña Francisca Contreras, doña María Fernández, don Fernando Gavilán, doña María Emilia Lobato, don Cándido Palacios, doña María Luisa Rodríguez, doña Consuelo Vega... Los maestros de nuestro pueblo depurados, destituídos, inhabilitados, obligados a pedir la excedencia, denigrados, excluídos...
Nos da verdaderamente una gran tristeza pensar cómo pudieron sufrir todos al oír sus condenas, cómo debieron de lamentar haberse visto envueltos en unas causas  que no tenían ninguna justificación.

Nuestro padre luchó por rehabilitar el nombre de su maestro, don Fernando Gavilán, que fue un buen maestro, hombre culto, dedicado a su docencia y a sus alumnos.
Nosotros no conocimos a ninguno de ellos, y solo podemos lamentar que el hecho de no enseñar "patriotismo y lecciones morales" los excluyera de su vida, que era la docencia.

Entre los maestros que fueron apartados de su magisterio quisiéramos señalar a don Manuel Rincón Álvarez, maestro de Benaocaz, que fue "trasladado voluntariamente a Sevilla", según consta en el libro (en este enlace).



Una de nuestras alumnas de Benaocaz, Natalia Aguilar Fabero, había redactado en un trabajo escolar lo siguiente (Muchas gracias por tu colaboración, Natalia) : 



DON MANUEL RINCÓN ÁLVAREZ

Don Manuel Rincón Álvarez, hijo de don Manuel Rincón Garrido, este fue un maestro muy importante en Benaocaz (Cádiz) en los años 40.

Muchos de los vecinos de la localidad que conocieron a este hombre hablan cosas maravillosas de él y de cómo gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos, aunque pudiera ser estricto se ganó el respeto de todas las personas del pueblo.

Ambos naturales de Sevilla se fueron a vivir a Benaocaz, donde pasaron muchos años.

Manuel Rincón Álvarez se crió con cuatro hermanos varones: Antonio, José, Francisco y Javier; y con dos hermanas: Luisa y Manuela.

Podríamos resumir la vida de estos hermanos en el trabajo del campo, en labores que van desde la recolección agrícola hasta las actividades ganaderas, cuidando ovejas y cerdos y teniendo como única distracción la cacería, actividad que  encantaba a todos los hermanos. Las hermanas, por su parte, se dedicaban a las labores del hogar.

Tras vivir en Benaocaz en la plaza del Cantillo durante muchísimos años se volvieron a trasladar a Sevilla, donde murieron la mayoría de los hermanos.

Manuel era el más pequeño de ellos, actualmente todos han fallecido.


Es una pena saber que este hombre, don Manuel Rincón "se ganó el respeto de todas las personas del pueblo", que todos "hablan cosas maravillosas de él" y que "gracias a él poseen la mayoría de sus conocimientos".
Y que a pesar de eso se tuvo que ir a Sevilla, trasladándose con él toda su familia.
Don Manuel Rincón fue maestro, dedicado a su docencia. Escribió un pequeño libro de poemas (en esta entrada podemos leerlo) y fue un maestro recordado, querido y respetado por sus vecinos.


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