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lunes, 28 de agosto de 2023

Lugares con solera: la casa de Pendón

 

 

La casa de Pendón en septiembre de 1936

Renovación del voto de 1855

Fotografía de Francisco García Parra


Por Juan Ramírez y Esperanza Cabello


Siempre habíamos pensado, cuando hablaban de esta casa tan emblemática y tan conocida de Ubrique, que se referían a "lo de Pendón" porque a algún ubriqueño antepasado de los habitantes que conocimos, le había caído el sambenito de ese mote tan poco agradable y a la familia se le había seguido diciendo con el paso de los años, porque una de las acepciones de la RAE es la siguiente:

Hace unos años, cuando ya "lo de Pendón" queda solo para los ubriqueños que peinamos canas, descubrimos esta magnífica fotografía de Francisco García Parra, el cronista de Ubrique de los años veinte y treinta, tomada el día 13 de septiembre de 1936, cuando se renovó el voto a la Virgen de los Remedios realizado en 1855.

Y, a pesar de la escasa calidad de la copia, se ve claramente que la fachada de "lo de Pendón" está prácticamente tomada por pendones y banderas, con la Virgen en el centro y las "fuerzas vivas" del pueblo sobre un entarimado (necesitamos urgentemente que alguien que conociera ese momento nos contara cómo fue, debió de ser sonado). Entonces pensamos que quizás había habido una segunda versión y que la casa se llamaba "lo del Pendón", refieriéndose a esos pendones que colgaban de la fachada y que quizás no fuera solo ese día, sino que por alguna razón que no terminamos de comprender se hacían las manifestaciones religiosas multitudinarias en la fachada de estos buenos vecinos, y entonces se referirían a otra acepción de la palabra "pendón" tal como podemos ver en la RAE (en este enlace).

Y cuando ya nos decidíamos más por esta segunda versión, se nos ocurrió preguntar a nuestro amigo Juan Ramírez, porque recordamos que la casa era de su familia, aunque no sabíamos bien por qué parte. Y Juan, amable y paciente como siempre, nos ha respondido de una forma extraordinaria:



Con respecto al bar de Pendón, era de mi abuelo, el padre de mi madre que efectivamente se llamaba Juan Domínguez Pendón. Era originario de Algodonales, yo no lo conocí porque falleció en 1950. Pertenecía a la Guardia Civil, pero al casarse con mi abuela, Juana Marín Montero, mi bisabuelo Rafael Marín Domínguez le puso ese bar, cuyo nombre era "Café Español". 

Fue un bar muy conocido y frecuentado por todo el pueblo porque tenía una pianola eléctrica (aunque se podía tocar también manualmente) funcionaba cuando echabas una moneda por la ranura de una cajita (te adjunto fotos).  Me contaba mi madre que el día de la Virgen de los Remedios al salir y entrar en la iglesia, la pianola tocaba el himno de España.

 Por cierto, cada tema musical era un rollo de papel horadado con cientos de agujeritos, y las teclas se movían. Este piano, junto con unos 200 rollos se lo regalamos al pueblo de Ubrique cuando le vendimos al Ayuntamiento la casa. No quisieron hacer un documento de donación, aunque nos dijeron que le pondría una plaquita en recuerdo a los donantes. 

Hasta ahora no he sabido nada y eso fue en enero del 2000.



miércoles, 25 de septiembre de 2019

Aún existe el apellido Ubrique

El arquitecto señor Ubrique solicita una licencia de obras
 en la avenida de Eduardo Dato, 4 en Madrid
"El Eco Patronal", 7 de julio de 1935
Hemeroteca Digital







Por Esperanza Cabello

Pues sí, a juzgar por los datos que encontramos aún existe el apellido Ubrique, aunque también es verdad que parece que hay muy poquitas personas que conservan este apellido tan "cercano" para nosotros.
En documentos antiguos hemos encontrado, muy de vez en cuando, el apellido Ubrique, pero creíamos que ya no existía, que había desaparecido.
Y en esta curiosísima página que recoge las estadísticas de utilización de los distintos apellidos hemos podido ver que aún quedan en España varias personas con el apellido Ubrique.
Y es que en los datos del Instituto Nacional de Estadística  (en este enlace) no aparece porque su frecuencia es menor a cinco por provincia, por eso creíamos que ya no había ningún Ubrique.

Nos ha llamado la atención ver la cantidad de entradas similares a "ubrique" recoge el portal Forebears, muchas de ellas en países de América de Sur o en Filipinas.

En tiempos, y debido a la popularidad de la marroquinería, algunos creían que "ubrique" era un animal, y que se decía "piel de Ubrique" como "piel de vaca" o "piel de serpiente". También hemos sabido que gente de Ubrique se fue a vivir a otros lugares y fundaron lugares como "Benaubrique" (en este enlace), y, por supuesto recordamos a compañeros de colegio o jóvenes en el servicio militar alos que se conocía como "Ubrique".
Pero a alguien con este apellido como tal aún no hemos tenido la suerte de conocerlo.
Así que, por favor, si usted es uan de las personas que se apellida Ubrique y llega a leer esta entrada, por favor, póngase en contacto con nosotros, estaremos encantados.


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miércoles, 14 de agosto de 2019

La familia de la Perla. Aclaraciones al árbol familiar. El apellido Vinagre

Árbol genealógico de la familia López "La Perla"
Gentileza de Mari Carmen López



Por Esperanza Cabello

En el pasado mes de abril tuvimos la oportunidad de escribir (en este enlace), la biografía del pintor José Luis López Núñez cuando nuestro amigo David Bulpe estaba preparando su presentación junto a don Manuel Pérez Trastoy.
Para ello estuvimos conversando con José Luis y su esposa, que nos fueron poniendo al día de la historia de la familia López, una gran familia muy conocida con gran raigambre en todo el pueblo. Un árbol familiar con decenas de ramas y con unas raíces muy profundas.

A raíz de esa publicación, nuestros amigos Antonio López Cabrera y María del Carmen López han querido colaborar con la historia familiar aportando nuevos datos y corrigiendo algunos de los publicados en esta entrada.




 La familia López. La abuela de Mari Carmen con sus hermanas



Adjuntamos el correo escrito por Antonio:




Estimada Esperanza, te envío mi publicación sobre la familia LÓPEZ MORENO
para que completes lo necesario en el blog:

Mi Abuelo Antonio López Ángulo nació en Ubrique, se quedó muy joven huérfano de padre y madre, y se crió con la prima de su madre, la “señá” Cristobalina Carretero, madre de los León Carretero.

Mi bisabuelo se llamaba Juan López Parra y mi bisabuela María Angulo, mi abuelo, de profesión sombrerero, fue también Correo de Ubrique a Cortes y viceversa, también fue administrador de la primera empresa de Transporte de Viajeros ARENAS & ROMERO, cuyo despacho estaba en la casa donde vivía en la calle San Sebastián, esquina Plaza de la Pilita Abajo. Fundó la primera PERLA en la calle Los Solano y tenía además un despacho y fabricación de sombreros en Cortes, a la mediación de la calle Real, allí nacieron mi padre y mi tío Juan, aunque a mi padre lo bautizaron en Ubrique, {por eso del refrán me lo solía decir} y murió en LA PERLA cuando ya estaba  en la calle Moreno de Mora, lugar donde sigue.

Mi Abuela, Isabel Moreno Vinagre, tenía tres hermanas Mariana, Ángeles y Otilia, modista, y era la que cosía los sombreros que mi abuelo confeccionaba, tuvieron siete hijos: Casiano, María, Trinidad, Antonio, Juan, Luis y Ángel.

Con estas notas podrás ampliar lo anteriormente publicado, con motivo de la magnífica exposición de mi primo José Luis.


Antonio López Cabrera

Made In Ubrique


 
Antonio López Angulo, abuelo de Mari Carmen y Antonio
Fotografía gentileza de Mari Carmen López


Una curiosidad añadida, por aquello de la universalidad de las redes sociales, es que nuestra querida Isabel Castro, al leer la historia de la familia López, tuvo el recuerdo de la relación entre las dos familias, y preguntó a Antonio por el parentesco.
La respuesta de Antonio, muy cuidada y documentada,como siempre, nos ha llamado muchísimo la atención y nos ha aclarado el origen del apellido Vinagre, tan conocido en Ubrique. Reproducimos la conversación:

Isabel Castro Salas: Antonio, recuerdo de chica subir con mi padre a ver a tu abuela en la Perla, y la relación casi de familia que siempre existió entre mis padres y todas tus tías. ¿Podríamos tener algún parentesco? Mi abuelo paterno era Antonio Castro Vinagre.


Antonio López Cabrera: Sí, Isabel, mi abuela Isabel era prima hermana de tu abuelo Antonio Castro Vinagre, y mi bisabuela y la tuya eran hermanas, su apellido no era Vinagre en origen, me lo contó mi tío Prudencio, lo que pasa era que lo vendían a granel y en el Registro Civil le pusieron “la del Vinagre” y así surgió el apellido, ellos eran unos cuantos hermanos, que se establecieron en Jerez, donde ese apellido es bastante sonado, yo me acuerdo de mi tía de Jerez que se venía a la Perla todos los veranos, se llamaba Ana Ruiz Vinagre, siempre que venía se traía a dos sobrinas, una de ellas se llamaba Mariana, y me acuerdo de haber visto a tu padre subir a ver a mi abuela más de una vez, ahora recuerdo a Cuqui {Francisco} también Vinagre de primero, hijo de José Vinagre, este último era jefe de carterería en Jerez y el tal Cuqui estuvo trabajando en el Banco Andalucía, y después montó una de las mejores fábricas de cartón o para envases llamada Tempul, cuando nos veamos te lo recordaré a ver qué podemos sacar más de nuestro parentesco.

Antonio López Cabrera
Made In Ubrique

 



miércoles, 20 de marzo de 2019

"El Catalán" de Ubrique ya tiene nombre: Francisco Ferrer Llopis





Por Esperanza Cabello

Todos saben que hace ya unos años estamos trabajando a propósito de las calles de Ubrique. Primero en una wiki, con José María Gavira y nuestro hermano Manolo, y desde que cerraron wikispaces el verano pasado hemos ido trasladando los contenidos a un blog, con Javier Sánchez. (En este enlace).

También hemos tratado el tema de los apodos de Ubrique, en un libro de Pedro Galiana, el médico, y en la introducción explicábamos cómo a partir de un apodo "La Nevada", se le puso nombre a una calle en la que vivía una señora de piel muy blanca.

Pero no hemos conocido la historia de ese catalán que también da nombre a una calle de nuestro pueblo, con nombre y apellidos, hasta que nuestro amigo Miguel Coronel, hablándonos de las guerras de Manila y Cuba, en las que estuvo su abuelo, don Miguel Reguera, y en la que participó nuestro tatarabuelo Leandro Izquierdo, hubo otro militar ubriqueño, don José de la Calle Corrales.

Nos cuenta Miguel con su asombrosa memoria:

He encontrado en mi archivo algo interesantisimo. No era mi abuelo Miguel el único ubriqueño que estuvo en Manila y en La Habana. También el General de Infantería don José de la Calle Corrales, nacido en ubrique en 1854, muere en Madrid en 1934. De Cuba en 1898 trajo un rifle-colt de repeticion de USA 1873 que mandaban a los llamados insurrectos que obra en mi poder junto a dos sables suyos y el espadín de gala. Los recibí de su sobrino nieto, mi querido y fallecido cuñado, don José García-Delgado de la Calle y si hay un museo en Ubrique no tengo inconveniente ninguno en donarlo junto con otras muchas cosas más...
Al igual que mi abuelo Miguel, el general de la Calle fue condecorado por la reina en funciones María Cristina durante la minoría de edad de Alfonso XIII...

La familia de la Calle vivió en la calle San Sebastián en la casa que compró primero un Catalán, Francisco Ferrer Llopis, Industrial Corchero y que vendió posteriormente a Antonio Benitez Vegazo para su hija, casada con Antonio "el Reinita", junto a Manuela "la de la Carne".
Ferrer Llopis era propietario también del Recreo que se llama hoy todavía el Catalán que junto con su Dehesa Corchera la Garganta de Millan le vendió a José Reguera León. Asimismo tenía lo que se llamó "la fábrica de las corchas", en la Salida del Lugar, cerca del Algarrobal, que ocupó después Paco Arenas "el de la Luz" que se la vendió a Cristóbal Rubiales Zarco que puso allí una fábrica de anis.


Hemos estado buscando en internet a propósito de don Francisco Ferrer Llopis, y solo hemos encontrado, por el momento, dos menciones en el diario ABC de 1957 y 1960, como testigo en la boda de una sobrina y en la de unos amigos.
También hemos encontrado a un Francisco Ferrer Llopis que murió en Valencia en julio de 2004,  pero no nos parece probable que sea "nuestro" catalán.

En estos enlaces podemos ver varias entradas sobre "el Catalán".

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lunes, 3 de septiembre de 2018

Bernabé Gutiérrez ¿El Cándalo?

 Bernabé Gutiérrez, conductor de la Maestranza de Marina
AHN Chancillería de Granada



Por Esperanza Cabello

Continuando con el estudio de los habitantes de Ubrique en 1752 hemos encontrado otro personaje curioso, Bernabé Gutiérrez. Nos ha llamado la atención su oficio. En las fichas de vecindario secular aparece como "conductor de la Maestranza de Marina", pero en la ficha del listado general hemos podido leer "conductor de los cándalos".




 Bernabé Gutiérrez, conductor de los Cándalos
 AHN Chancillería de Granada 




¿Conductor de los cándalos? ¿Qué podría ser eso? 
Pues lo primero ha sido buscar en la RAE, y hemos encontrado que un cándalo es un tronco seco, especialmente el de pino. 
Un hombre en Ubrique conocido por su profesión, conductor de cándalos en la Maestranza de Marina. Muy extraño. La maestranza de marina es el lugar en el que se fabrican los buques de la armada, y a mediados del siglo XVIII los buques de la armada española, en guerra contra los ingleses que disputaban a los españoles las riquezas de ultramar eran muy importantes. 
En nuestras sierras existen los pinsapos desde siempre ¿Se utilizaría su madera para construir los buques de la armada? ¿Sería la madera de los pinos negrales de los Alcornocales? ¿Sería Bernabé el encargado de llevar esta madera a Cádiz? 



Relación personal de Bernabé Gutiérrez
AHN Chancillería de Granada 



En la relación personal de bienes de este ubriqueño podemos leer:

"Una casa en la calle de la Higuera, propia del dicho, con ocho varas de frente y catorce de fondo, un cuarto bajo, otro alto, cocina, caballeriza y corral. Linda con casa de la capellanía de don Matías de Morales y otra de Ana Jurado. Puede ganar diez reales de vellón.

Ganado Caballlar: un caballo.

Personal: Según las Respuestas Generales y su relación, se verifica goza de sueldos por conductor de los Cándalos del Real Asiento de Maderas diez reales de vellón en cada un día, y al año importa tres mil seiscientos y cincuenta reales de vellón".


 El Asiento era un acuerdo por el que se concedía el monopolio del comercio de un producto determinado o de una ruta comercial específica, imaginamos que en la época era fundamental para la corona manejar el monopolio de los materiales de construcción para barcos.
Precisamente hubo una guerra a mediados del XVIII que se llamó justamente así, "Guerra de Asiento", por el monopolio español de las riquezas de ultramar.


Leemos en este artículo de Santiago Gómez sobre "La Armada Real al comienzo de la Guerra de Asiento. 1739"


"A finales del verano de 1739 se encontraban en Cádiz hasta catorce embarcaciones en diferentes estados de mantenimiento. A causa de la escasez de dinero se tardó en exceso en hacer las reparaciones necesarias en varios de los buques. En diferentes estados de mantenimiento se encontraban los navíos El Real, Santa Isabel y San Luis. El San Luis quedó listo a primeros de septiembre. A las fragatas San Francisco Javier y Paloma les quedaba todavía mucho trabajo. En cuanto a pertrechos faltaba mucha pólvora que embarcar y todos los cables de estos tres navíos y de cuatro bombardas. En cuanto a tripulación, faltaban artilleros, cuya dotación fue completada con marineros".



¿Sería Bernabé Gutiérrez lo suficientemente conocido para llevar el sobrenombre de "El Cándalo"? ¿La finca que conocemos como "El Cándalo" formaría parte de las propiedades de este ubriqueño o sería ese el lugar en el que almacenaban las maderas para la armada española?

No podremos dejer de preguntárnoslo. Quizás sea más simple, y en esa zona de los alcornocales hubiera pinos en la época, no podemos saberlo con seguridad, lo único que sabemos es que a nuestra tía Carmen, la última de "las Cándalas", le habría encantado esta historia de un ubriqueño del siglo dieciocho conductor de cándalos, pues ella se sentía muy orgullosa del sobrenombre de su familia, de Juan Sánchez "El Cándalo", su padre, y de esa finca tan preciosa.


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domingo, 4 de febrero de 2018

De los apodos, motes y sobrenombres en Ubrique

Ubrique. Gentileza de "Ubrique en Verde"




Esta es la introducción que escribimos para el libro "De los apodos, motes y sobrenombres en Ubrique", escrito por Pedro Galiana con los listados que había elaborado con su amigo Antonio Mateos y que presentamos el pasado mes de diciembre.





LOS APODOS Y MOTES EN UBRIQUE


 
POR ESPERANZA CABELLO IZQUIERDO


                Los apodos son apelativos que podemos encontrar regularmente en todas las culturas, desde la época romana e incuso desde mucho antes, sobre todo en el mundo rural y en el mundo de los pueblos. Son expresiones capaces de sintetizar, en una o dos palabras, intenciones comunicativas y actitudes de relación y entendimiento, lo que representa una economía lingüística significativa.
Son un elemento habitual en las colectividades relativamente pequeñas, y ayudan a establecer cierto tipo de vínculos entre los miembros de estas comunidades, incluso más allá del objetivo obvio de estos apelativos, que sería identificar y distinguir a unos individuos de otros (anotando rasgos físicos, estableciendo grupos sociales, recordando anécdotas, repitiendo frases o palabras que se dijeron en cierta ocasión...). Decimos que en las colectividades relativamente pequeñas su uso es  mucho más frecuente porque es precisamente en estas comunidades donde hay una convivencia más cercana que favorece el uso de apodos y motes. Todos hemos tenido motes en la escuela, o en el instituto; también son frecuentes en el trabajo, en los barrios y, por supuesto hay algunos que trascienden y se conocen en todo el pueblo.
 ¿Cuál es la razón por la que los apodos aparecen en estos lugares? Seguramente una de las más importantes es que identifican y distinguen al apodado, pero también aparecen por la necesidad de clasificar, comparar, crear, jugar con las palabras, acercarse a los demás, realzar las cualidades de alguien y también de ofender, pues muchas veces el apodo tiene valor peyorativo.
Quizás por esto en nuestro pueblo también se les llama “mal nombre”.
En las "Misceláneas correspondientes a la Villa de Ubrique" de Rafael Aragón Macías, de mediados del siglo XIX, el manuscrito más antiguo que se conserva de nuestro pueblo y que es, fundamentalmente, una genealogía, encontramos una gran variedad de apelativos diferentes (las siguientes frases están copiadas literalmente del texto, los textos originales son de los siglos XVI y XVII):

·         -Pedro Sánchez Morales, por mal nombre “la Blanca”
·         -Julio Romero, Bigotes por mal nombre, porque los tenia grandes.
·         -Pedro Fernández casado con María del Rio le llamaron Cabra Cerneja por mal nombre.
·         -A Cristóbal Benítez Zarzuela, que casó con María Ruiz de Porras, le llamaron por mal nombre el del Buche.
·         -A Bartolomé de Morales, casado con Ana Rodríguez Torrejón y a Diego de Morales su hijo que caso con María Gómez de Reina, les llamaron Morales Bacallaas por mal nombre.
·         -Antonio Fernández Maldonado, llamado Jurón
·         -Julio Gómez llamado el Manco
·         -Pedro Hernández de Morales, llamado el Bobo,
·    -Bartolomé de Morales, llamado Morralitos por ser pequeño de cuerpo.
·         -Pedro Márquez, el Viejo
·        - Linaje y apellido de  Juan Gómez, llamado El Manco
·         --José Sánchez Morales, hijo de Pedro Sánchez Morales, llamado La lleva
·         -Juan Martin llamado el Monge
·         -Juan Romero que casó con María Chaves, fue llamado Bigotes y su hijo Pedro le llamaron Romerito por ser pequeño de cuerpo.
·         -Es un hijo de don Fernando llamado Matanza
·         -Testamento de María Hernández que llamaron Buena Mosa por casar

Incluso sabemos que un mote dio nombre a una de las calles de nuestro callejero. Rafael Aragón cuenta de una señora de tez muy blanca y le pusieron por apodo María de las Nieves, esta señora tenía varias casas en la calle Nevada, calle que aún conserva hoy este nombre

·         ... de María de las Nieves, apellido, que le dieron por ser muy blanca, y hoy retiene el nombre de Nevada la calle donde tenia sus casas
·         ...llamóse la dicha María Sánchez Borrega, de las Nieves, por ser muy blanca, y tomó de ella el nombre la calle de La Nevada;


Pero también habla con sus apodos correspondientes de los reyes de España:
·         -Rey don Alonso el VI llamado el de la mano Horadada
·         -Nuestro Rey Don Fernando el III, llamado el  Santo

En su libro “Del sombrero de tres picos a la montera. Breve historia de la familia Janeiro en Ubrique”, Manuel Cabello hacía un pequeño esbozo de algunos de los apelativos utilizados en nuestro pueblo y sobre todo en la familia. En él expresaba esa necesidad de cercanía, de definir la convivencia, de economizar el lenguaje, de conocer a los demás como el pueblo los conocía, pues lo más normal, en sociedades como la nuestra, es que una persona sea conocida antes por su apodo que por su nombre oficial, y este apodo nos permite identificar y definir a los vecinos. Cuando su esposa, Esperanza Izquierdo, comenzó a mediados de los setenta sus estudios de Lengua Española en la Universidad a Distancia, realizó un detallado trabajo sobre los apodos en Ubrique,  en el que hemos podido constatar la permanencia a través del tiempo de muchos de los apodos ubriqueños, y también la pérdida de aquellos que eran exclusivos e individuales que no han pervivido. Porque los apodos describen lo que realmente somos, cómo nos ven los demás, y no lo que nos gustaría ser, eso hace que se nos reconozca fácilmente y seamos más familiares que por nuestro nombre oficial.

Nos hemos preguntado por el origen de la palabra “apodo”, y lo primero que llama la atención es la cantidad de denominaciones que podemos encontrar para esta palabra que nombra y define a las personas: apodo, mote, sobrenombre, alias, remoquete, seudónimo, nombre... Quizás yendo al significado de estos vocablos podamos ir consiguiendo algunas respuestas.
En el “Diccionario de la lengua castellana: en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad con las phrases o modos de hablar los proverbios, o refranes y otras cosas convenientes al uso de la lengua”, de 1739 encontramos las siguientes definiciones:




Apodo: Comparación hecha con gracioso modo, de una cosa a otra por la similitud que tienen entre sí. Covarrubias cree que viene del griego Apódosis, que vale repetición y contraposición. Otros le derivan del Griego Podos, que significa Pié, por quanto el apodo es un pie y mote gracioso, dicho con viveza y discreción.
Mote: Sentencia breve que incluye un secreto o misterio que necesita explicación. Se toma también por apodo, dicho con una voz o palabra.
Motejar: Censurar las acciones de algunos con apodos o motes.
Nombre: Se usa también por apodo y se suele decir Mal nombre o Nombre postizo.




Sobrenombre: El apellido que se añade después del nombre propio, que se puso en el Bautismo.
Sobrenombre: Por alusión se llama el nombre inventado, que se pone a alguno por apodo. Lat. Cognomen, inis.

                Lo primero que nos ha llamado la atención es el uso de la palabra “nombre” como apodo. Y es que realmente todos los nombres y apellidos han sido, en algún momento de la historia, apodos. Los apodos dieron origen a los nombres propios, aunque con el tiempo han ido desemantizándose, o sea, han ido perdiendo su significado. Por eso encontramos que la mayoría de nuestros apellidos tienen, en realidad, una procedencia común, esto es, la necesidad de identificar, definir y clasificar a las personas:

·         Indican el lugar de procedencia: Sevilla, Cáceres
·         Indican que se es hijo de:(añadiendo  “ez”), Fernández, hijo de Fernando
·         Se refieren a un lugar común: de la Barrera, Campo, Bellacasa
·         Se refieren a plantas o animales: Pato, Lobo, de la Rosa, Carrasco
·         Se refieren a una característica física: Rubio, Moreno,
·         Se refieren al carácter: Bravo, Manso
·         Se refieren a un oficio: Zapatero, Carpintero
·         Se refieren a un título: Rey, Duque.

El fenómeno de la desemantización (pérdida de su significado)  de los nombres y apellidos es, quizás, el responsable de que actualmente los apodos continúen muy vigentes en nuestras comunidades. Si nos llamásemos, por ejemplo “Nieves Caballero León” esa denominación no tiene, actualmente, nada que ver con ninguna de las tres circunstancias que originaron nuestro nombre y apellidos, sin embargo, si alguien añadiera “la de Ubrique” ese apodo, que no es un signo inmotivado, sino que responde a una causa concreta (nuestro lugar de nacimiento o de residencia) sí que nos identificaría, y si viviésemos en cualquier otro pueblo ese apodo pasaría a nuestros descendientes.
Porque esa es otra de las características de los apodos: Permanecen imperturbables en el tiempo y nos acompañan toda la vida, además de transmitirse a casi toda la familia.
En este proceso de desemantización y de transmisión a través del tiempo se puede dar una circunstancia muy curiosa. Pensemos por ejemplo en el apellido “Rubiales”, es uno de los apellidos que existen en Ubrique casi desde la Repoblación, a principios del siglo XVI. Imaginamos que el primer “Rubiales” se caracterizaba por el color de su pelo, que además debía de ser un rasgo físico dominante que se trasmitió de generación en generación al igual que el apellido (aún quedamos en Ubrique muchos “Rubiales” con el pelo claro). Pasados cinco siglos los apellidos, en muchos casos, han ido quedando atrás, y hace un par de generaciones surgió el apodo “la Rubita”, pero también “el Rubi”, apodos que igualmente se han transmitido a la generación actual.
Y así, de la misma forma en que los apellidos tienen un origen concreto, los apodos  nacen asimismo de la necesidad de definir, de identificar, de diferenciar al vecino. Y aunque en la mayoría de los casos no sabemos exactamente cuándo ni cómo han surgido, podemos ver en ellos una variedad y riqueza tremendas, además del reflejo de un ingenio singular y, a veces no muy buenas intenciones.
El por qué de cada apodo ubriqueño se pierde en la noche de los tiempos, sería muy difícil llegar al origen de cada uno de ellos, saber quién comenzó a hacer el juego de palabras, qué circunstancia hizo, por ejemplo, que hace varias generaciones un joven ubriqueño que solo pensaba en ayudar a sus vecinos y que repartía los alimentos de la huerta de su padre entre los necesitados  tuviera una anécdota con un melón,  y a partir de entonces toda su familia sea reconocida por aquella historia que casi todos han olvidado.
Mucho más fácil es reconocer el origen de algunos apodos (aunque podríamos caer en equívocos igualmente) si se refieren a varias circunstancias concretas, como un lugar de origen, una característica física, una profesión, cierto tipo de sustantivos, juegos de palabras. Hay apodos formados por nombres de animales, de plantas, de sustantivos. También hemos encontrado apodos a partir de nombres de pila o apellidos peculiares y, sobre todo, apodos que juegan con la fonética, el léxico y la sintaxis, buscando palabras sonoras y características.
Esta podría ser una clasificación, similar a la realizada por José Carrasco Molina (muy incompleta aún) del tipo de apodos que podremos encontrar en esta recopilación ubriqueña. El apodo se escribe con inicial mayúscula y con minúscula el artículo determinado (el, la, los ) que lo precede normalmente:



·         Referencias geográficas: el Jimenato, el Jimerano, la Malagueña, el Sevillano, el Cándalo, el Catalán, el Arqueño, la Zareña (de Zahara) ...
·         La profesión: el Retratista, el Mondonguero, el Alpargatero, la Lecherita, el Latero, la Vaquera, los Betuneros, el Carrero,  el Tinajero, los Esparteros, el Cortador ...
·         Cargos o distinciones: el Alcaldito, el Almirante, el Secretario, el Capataz, la Sargenta, el Papa, el Obispo, el Scheriff...
·         Nombres de personajes famosos: la Garibaldi, el Barón Rojo, el Chaplin, el Juan Tenorio,
·       Características físicas: el Rubito, el Anillado, el Cabezón, la Flaca, el Cara Metro, el Cara Quinqué, el Flaco, el Retaco, los Rubi, el Guapito, el Pelón, el Rapao, el Trespelos ...
·         Nombres de animales: el Alcaudón, el Gorrión, el Almeja, el Cigarrón, el Cañaílla, el Conejo, el Boquerón, el Pescadilla, los Corzos, el Monicaco, el Mosca, el Pollo, el Gato, la Ratita, el Grajo...
·         Nombres de flores, alimentos, verduras: el Azucena, el Habichuela, el Bellota, el Frangollo, el Gachas, el Melón, el Jamón Dulce, el Manteca, los Merengues, el Garrobo, el Lechuga, el Moniato, el Barquitololi...
·         Nombres de sustantivos diversos: el Platillo volante, el Botija, el Balilla, el Cristales, el Cucharro, el Flauta, el Peseta, el Rebeca, el Pitera, el Remache, el Canasto, la Campana...
·         Diversos números: el Seisdeos, el Ochoperras, el Sietelabios, el Veinte a la peseta, el Sieteperros, el Trespelos, el Tresnuos, el Ochenta reales...
·         Juegos de palabras con nombre o apellidos: el Ziquielo, el Parrita, el Pompeo, las Piñeritas, los Reguerones, Reinita, el Pericote, Reinita, el Bareíta, Justito, los Merinos, Rojilla, el Vicentúo, Locadio, Currilloja, Panchova... Incluso hay un apodo con la unión de dos apellidos: “el Chaconquero
·         Cambio de género en nombres o apellidos: la Panala, la Quera, la Bartola, la Dorotea, la Añona, las Carpias, la Rincona, la Tacona, la Chaconquera...
·         Anteposición de la palabra tío/tía al apodo cuando realmente no hay ningún parentesco, suele utilizarse  en lugar de “el hombre de...” o como fórmula de respeto para personas mayores y apreciadas: Tía Romana, Tía Sopa, Tío Castorita, Tío Juan el Bardas, Tío los Gatos, Tío los Pájaros, Tío Mascota, Tío Pepito... (Este último, José Piñero de la Rosa, era maestro zapatero, muy apreciado por su creatividad).
·         Juegos fonéticos que crean palabras nuevas, normalmente muy sonoras: el Makiu, el Paconcho, el Mindriolo, la Periaña, el Piriañi, la Parroña, el Magaña, el Morrillones, el Guimbi, el Chinguango, el Chiriguay, el Yembo...
·         Nombres compuestos, formados por dos lexemas: el Pinchauvas, el Porracilina, Pericopizo, el Pocapringue, el Robatiza, el Pocamoto, Pacoturbo, Currafría, el Cariancho, el Ochoperras...
·         Hay personajes a lo largo de la pequeña historia de nuestro pueblo que han sido conocidos con dos apodos o con hipocorísticos y apodos a la vez, como Francisco Rojas, que fue conocido como “Rojillas el Pregonero” o “Mariquita la Partera”,  “Paquito el Latero”. También hay casos en los que al apodo se añade el apellido, como “la Chata Bohórquez” para distinguirlos de otras familias de “Chatos”.
·         Excepcionalmente algunos apodos son prácticamente oraciones completas, en el listado constan “Don José a la fuerza”,  “Dame un beso, Salvador”, “el Hasta Luego”, “el Veinte a la peseta”.


 El pantano de Los Hurones desde el puente del "Mennunco"



Nos gustaría terminar esta introducción con la historia de un apodo ubriqueño: “El Mennunco”, se trata de un relato  muy entrañable que, lamentablemente, está cayendo en el olvido:
La sobrina-nieta del “Mennunco” (“me desnuco”) nos contó un día que su tío-abuelo, hombre de campo, se había enamorado, siendo joven, de una señorita del pueblo, y que el hombre no se terminaba de decidir a pedir permiso para cortejarla por timidez, por su manera de hablar...
Al joven le tocó servir (hacer el Servicio Militar) en Madrid, como a casi todos los ubriqueños que iban a la capital, en la Guardia Real, y el buen hombre se fue a la gran ciudad  decidido a aprender buenos modales y buena expresión para después sorprender a su futura novia y a sus suegros.
En Madrid fue  haciéndose a la idea de cómo hablaban los madrileños, cómo se saludaban las mañanas en el Retiro: “Celebro saludarla, señora”, “Buenos días, señor”.
Y aquel joven tomó buena nota para cuando fuera a hablar con su enamorada. Cuando llegó el momento, ya de vuelta en Ubrique, el hombre se decidió a ir a pedir el permiso a padre de la joven para cortejarla.
Llamó a la puerta y lo hicieron pasar a una salita, donde tuvo que esperar varios minutos. El pobre estaba tan nervioso que memorizaba sus frases: “Celebro saludarlo, señor”.
Cuando el futuro suegro entró en la salita, el joven, más nervioso aún, olvidó todas sus frases, pero haciendo un esfuerzo pensó... “celebro, cerebro...”
Y le dijo: “Mennunco en saludarlo, señor”.
Ni que decir tiene que el joven, una vez pasado el mal rato, consiguió el permiso para cortejar a la señorita, con la que se casó más tarde. Sus paisanos ubriqueños fueron conociéndolo como “el Mennunco”. Con el tiempo el campo en el que trabajaba tomó curiosamente,  el nombre de aquella genial anécdota, tan entrañable, tan humana, tan sencilla y tan divertida. Agradecemos a Atanasia que nos contara esta magnífica historia.
Hoy día este apodo no se conoce en ninguna familia, pero todos en Ubrique conocemos esa finca al otro lado del pantano llamada “El Mennunco” desde hace más de cien años.

En el listado que compone este libro también encontraremos apodos de todo tipo, unos muy antiguos y otros más modernos, algunos muy simpáticos y otros un tanto ofensivos, que hacen referencia normalmente a defectos físicos o morales, aunque generalmente los apodos familiares son aceptados orgullosamente y son muchas las familias que dicen llevar “a mucha honra” su apodo, y es que en origen, si volvemos a leer el significado de la palabra “mote” en 1739, encontraremos que se trata de un concepto honorable, e incluso proverbial, aunque el paso del tiempo haya adulterado, en gran medida, este significado.
Este concepto honorable y proverbial es el que hace que reyes y personajes importantes hayan tenido y conserven su apodo distintivo, del mismo modo que ubriqueños y ubriqueñas mantienen y conservan sus apodos, que los hacen únicos.


                                      



BIBLIOGRAFÍA
ARAGÓN MACÍAS, RAFAEL: Misceláneas correspondientes a la Villa de Ubrique. (siglo XIX)
CABELLO JANEIRO, MANUEL: Del sombrero de tres picos a la Montera. Breve historia de la familia Janeiro. (1992)
CABELLO IZQUIERDO, MANUEL: Ubrique en verde. Al pantano de los Hurones. (2013) http://ubriqueenverde.blogspot.com.es/2013/09/al-pantano-de-los-hurones.html
CABELLO IZQUIERDO, ESPERANZA: El blog de Ocurris. El origen del nombre de la calle Nevada http://manuelcabelloyesperanzaizquierdo.blogspot.com.es/2014/05/el-origen-del-nombre-de-la-calle-nevada.html
CARRASCO MOLINA, José: Vivir en un pueblo: los apodos (2009)  http://josesimeoncarrasco.blogspot.com.es/
MARTÍNEZ RAMÍREZ, Jesús: Aprovechamiento educativo y didáctico de los apodos del campo de Cartagena. Universidad de La Rioja. (2004) http://revistas.um.es/rmu/article/view/72851