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domingo, 24 de febrero de 2019

El castillo de Aznalmara en 1960

 El majestuoso castillo de Aznalmara
1960




Por Esperanza Cabello



El castillo de Aznalmara, en el término municipal de Benaocaz, en el pago de Tavizna, es uno de los mayores tesoros que tenemos en la comarca, un castillo de la época nazarí, quizás del siglo XIII, que fue declarado Bien de Interés Cultural en junio de 1993 y que forma parte del patrimonio histórico de la sierra de Cádiz.
Fue tomado durante la reconquista, en el siglo XV, pero quienes lo destruyeron totalmente fueron las tropas francesas a principios del siglo XIX, lo bombardearon para que no quedara el bastión.
No obstante aún hoy en día sigue quedando la elegancia de esas ruinas y la fortaleza de esas piedras tan bien trabajadas.

La serie de fotografías que hoy mostramos es de 1960. No recordamos bien cómo han llegado estas fotografías a nuestro archivo digital, quizás nos las envió algún amigo del blog y hemos perdido la pista, por lo que nos disculpamos.

Pero no queríamos dejar de compartir estas fotografías, sobre todo para los investigadores, por si les puede resultar de alguna utilidad comparar el estado actual de las construcciones con el que presentaba hace cincuenta y nueve años. En algunas zonas es patente el deterioro, pero otras parecen haber soportado magníficamente el paso de los años.










miércoles, 11 de mayo de 2016

De cuando el Infante don Fernando conquistó el castillo de Aznalmara

La toma de Aznalmara
Synopsis historica chronologica de España
En google books


Por Esperanza Cabello

Los libros de historia son verdaderos tesoros por descubrir, y además, teniendo a mano un buen buscador, encuentras sorpresas fantásticas y muy interesantes a menudo.
El tesoro de hoy es un librito de 1775, escrito por Juan de Ferreras, llamado "Synopsis historica chronologica de España". Es el volumen noveno, y narra los sucesos del siglo XV.
Cuando vamos llegando a mediados de septiembre, encontramos la narración de la toma de Aznalmara por el Infante don Fernando.


"El Infante, para asegurar a Antequera determinó tomar algunos castillos que estaban cercanos, que el uno se llamaba Aznalmara, el otro Cabeche, y el otro Xevar; y mandó á el Condestable y á el Conde de Niebla que con su gente tomassen á Aznalmara, y á el Arzobispo de Santiago y á don Lorenzo   Suares que tomassen á Cabeche. Executaron todos el orden, y apenas llegaron el Conde de Niebla y el Condestable á Aznalmara, quando los Mahometanos entregaron el castillo con la condicion de que les dejasen ir libres..."


Más información sobre este tema, también del siglo XVIII, en la Crónica del señor Rey don Juan (en este enlace).

También podemos leer l'Histoire générale d'Espagne, traducida del español por M. D'Hermilly (en este otro enlace):


.Histoire générale d'Espagne
Las mismas palabras de Juan de Ferreras, traducidas al francés
En google books



Y resulta, como bien apunta nuestro amigo Ángel Chacón, que este Aznalmara de los libros, esta fortaleza que conquistara el Infante don Fernando, es una fortaleza "tocaya" de nuestra Aznalmara benaocaceña, como nos hace suponer la relación de castillos vecinos y la cercanía a Antequera (en este enlace).
Por cierto, que entre los castillos catalogados por la Asociación Española de Amigos de los Castillos no está nuestra Aznalmara, y hemos pedido que incluyan nuestra fortaleza nazarí en el inventario.

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martes, 10 de noviembre de 2015

Mamá en Aznalmara

Esperanza Izquierdo en la entrada de Aznalmara


Por Esperanza Cabello

Hace unas semanas quisimos publicar esta fotografía, porque nos encanta la faceta excursionista de nuestros padres, pero no recordábamos bien dónde se encontraba.
Nuestro hermano Leandro nos explicó que se trataba de una excursión a Aznalmara, y, efectivamente, recordamos que fuimos muchas veces de pequeños a visitar el castillo, a recorrer aquellos caminos y a subir por aquellas peñas.
Nuestra madre era una magnífica "andarina", no se quedaba a la zaga en las caminatas familiares, y con sus cinco hijos, con calzado de calle, incluso con medias y faldas, era capaz de subir a cualquier pico, de repechar por cualquier lugar.
Ahora sus años no le permiten andar por esos campos, pero, vayamos donde vayamos, siempre tenemos un recuerdo para ella (para ellos), porque no hay lugar en la sierra al que no nos hayan llevado.
Y hay muchos lugares concretos (de paellas, de columpios, de anécdotas de todo tipo) que nos hacen recordar aquellos tiempos y echar, por un ratito, la vista atrás.
"Aquí estuvimos con abuela", "en esa rama ponía abuelo un columpio", "en ese llano abríamos la tienda de campaña azul", "por aquí cogíamos espárragos"... Esas son, muchas veces las frases que vamos repitiendo en cada paseo por el campo.
En esta ocasión la frase ha sido "¡Aquí se hizo abuela una foto!" y, con un gran recuerdo a Esperanza "la mayor", hemos rendido tributo a aquellas añoradas excursiones.

 Excursión al castillo de Aznalmara, casi cincuenta años después


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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Las Damas de Aznalmara

Aznalmara desde el Batán
Foto: María Rincón


Aquello fue una conquista, o casi.

Corría el año 978 del milenio pasado, es decir 1978, era verano. A pesar de nuestra corta edad, nos decidimos a correr aventuras. De modo que cargamos los bártulos y nos fuimos a Tavizna, montamos el campamento cerca del charco de la piedra, hay que ver lo bonito que era aquello y como está ahora.

No pasó mucho tiempo antes que nos fijáramos en la mole de piedra donde se ubica el castillo de Aznalmara. Como estábamos deseosos de aventuras procedimos a realizar su conquista. El acercamiento lo hicimos, literalmente, a través del río, es decir, metidos en el agua desde Tavizna hasta el Hondón. Allí junto al molino montamos de nuevo el campamento a la espera de trazar un plan para realizar la misión que teníamos en mente. Aquella no fue una noche tranquila (dentro de la tienda parecía que preparábamos una guerra química).

Al día siguiente comprobamos que muy cerca de nuestro campamento y muy cerca de la zúa que abastecía de agua al molino se encontraba un grupo de personas, que por lo que oímos pertenecían a algo llamado scout, desconocíamos aquella “orden” pero nos llamó la atención que el grupo lo componían miembros y miembras (nuestro grupo solo tenía "miembros").

Tuvimos una reunión urgente y en tres segundos decidimos olvidarnos de Azalmara y dedicarnos a las damas.


El Castillo de Aznalmara desde el Batán

Foto: María Rincón


Pero el destino nos deparaba otra sorpresa. Uno de ellos nos pregunto por donde podían subir al castillo ¡¡ querían conquistarlo ¡¡ les indicamos un camino con un pequeño rodeo y se fueron. Nosotros cogimos unas mantas y algo de comida y subimos por el pasadizo que tenían antiguamente para escapar o bajar al rio por agua, de modo que cuando llegaron ya teníamos cogido el mejor sitio para pasar la noche. UNA AUTENTICA CONQUISTA para el Señorío de las Siete Villas.

Al anochecer uno de sus jefes nos pidió que le dejáramos aquel sitio y tuvimos que retroceder un poco, de modo que nos fuimos a dormir cerca del aljibe grande y aunque tuvimos la visita de una de las damas preocupada por nuestra comida consideramos que lo nuestro no era conquista, era conquistita.

La tristeza que sentíamos solo la pudo quitar LA MARAVILLOSA NOCHE QUE PASAMOS EN EL CASTILLO DE AZNALMARA.

Y como dijo alguien: ya vendrán otros a conquistar Aznalmara, nosotros vamos a conquistar a las damas.


Leandro Cabello Izquierdo, diciembre 2009

jueves, 19 de noviembre de 2009

Los inicios de la arqueología en Ubrique

Castillo de Fátima
Ubrique


Listado de 31 yacimientos arqueológicos presentados por Manuel Cabello a Misión Rescate en diciembre de 1967
  1. Restos de acueducto, Sierra “los Paredones”
  2. Calzada Romana. Venta Martín
  3. Cipo Romano de Postumiae.
  4. Yacimiento prehistórico. Salto del Pollo.
  5. Yacimiento Romano de Ubrique el Alto.
  6. Ciudad Romana de Peñón Gordo
  7. Fortaleza romana de la Venta del Pájaro.
  8. Necrópolis romana de la Venta del Pájaro
  9. Necrópolis de Tavizna
  10. Cantera romana de Tavizna
  11. Poblado romano de Tavizna
  12. Villa romana de la Carretera Nueva
  13. Fortaleza de Mulera
  14. Fortaleza del Garciago
  15. Cueva prehistórica del Berrueco
  16. Ciudad de Ocurris
  17. Fortaleza de Ocurris
  18. Cantera de ruedas de molino
  19. Necrópolis baja del Salto de la Mora
  20. Ruinas del Garciago
  21. Ruinas de Cardela
  22. Ruinas de Aznalmara
  23. Ruinas visigodas del Ubrique Alto
  24. Ruinas visigodas del Salto de la Mora
  25. Ruinas árabes de Ubrique el Alto
  26. Restos de la Mezquita del San Antonio
  27. Restos romanos de la Cruz de la Viñuela
  28. Las Bovedillas (parte exterior)
  29. Necrópolis de las Bovedillas
  30. Termas de Villamartín
  31. Molino romano de Villamartín.

Sólo se tenía constancia, en ese momento, de los señalados en rojo.

Yacimiento arqueológico del Salto de la Mora
Ubrique. Foto: Manuel Cabello 1973


miércoles, 22 de abril de 2009

Ubrique, corazón de la Sierra de Cádiz, por Manuel Cabello Janeiro.

Vista de Ubrique. Foto de Leandro Cabello


Transcribimos a continuación el artículo "Ubrique, corazón de la Sierra de Cádiz", escrito por Manuel Cabello y publicado por el periódico ABC número 21.816 el 15 de agosto de 1973:


"La llanura gaditana, la enorme llanura gaditana, se cansó de ser campiña. Cambió los llanos marismeños, rotos por las fisuras de esteros, los de caulina y la mata por las onduladas mohedas y suaves crestas; después... las moles gigantescas de la serranía. Desde Arcos, su gardián y su guía, se otea en el horizonte la mole enhiesta y grisácea del San Cristóbal. Su ciclópea configuración se señala a veces por su fantasmagórica figura; otras, es faro de esperanza para el navegante del Atlántico que se aproxima a las costas españolas.
Y a su sombra diecinueve pueblos, nacidos de la sobriedad innata de la sierra e hijos del devenir de la historia. Su situación, en el NE de la provincia de Cádiz y sobre las últimas estribaciones de la Penibética, le dan una fisonomía muy particular, a la vez que es brazo de unión de tres provincias hermanas: Sevilla, Málaga y Cádiz.
Sus bastiones, murallas inaccesibles, sirvieron de frontera en épocas pretéritas, y en él pensaba como paraíso soñado el hombre primitivo:
Sus ríos, encabezados por el rey de los cauces gaditanos, el Guadalete ( río Lethr, de antiquísima etimología céltica) vivificados por los de Ubrique, Tavizna y el truchero más meridional de Europa, que lleva el nombre de un bonito pueblo, "boom" turístico de la sierra: El Bosque, sirvieron, por su inagotable pesca, de almacén, a la vez que formaban un poderoso nudo de comunicaciones naturales.
Sus bosques, abundantes por sus estructuras geológicas y su clima, supusieron para el hombre primitivo recolección y caza.
Sus numerosas cuevas y cavernas suministraron la habitación necesaria, y en ellas nos dejaron libros abiertos con páginas muy interesantes de sus vidas, como son la Pileta, el Berrueco, las Palomas, el Aznar... y tantas y tantas otras conocidas o semiconocidas como abundan por la serranía gaditana.
Modernas técnicas arqueológicas llevadas a cabo en el Salto de la Mora, del término municipal de Ubrique, nos descubren un mundo totalmente inédito y científicamente comprobado: el púnico, de existencia anterior al milenio antes de Cristo, hablándonos de una cultura muy avanzada. Y debajo de esta cultura, restos muy significativos de la existencia del hombre anterior a este mundo púnico.
No cabe duda de la bondad del paisaje, paradójicamente encuadrada en sus propios riscos, que le sirven de defensa; sus abundantes manantiales (calizos, sulfídricos, salinos, minerales, termales, ferruginosos...) dan lugar a poderosas vías de penetración y comunicación, y sus bosques hacen de la serranía el lugar ideal para una existencia feliz.
Ya en tiempos más históricos, los romanos se asientan con un vigor sin precedentes en la serranía. Son numerosos los yacimientos, y entre ellos hay que recordar al bravo Ocurris, a la feliz Lacídula grazalemeña, al activo Ituppcis o a la majestuosa Clarisa Aurelia. Cuántas y cuántas villas y viviendas abundan por doquier!
Pero creemos, y esto no es bien conocido por todos, que sus valles, pasos, desfiladeros y cañones tuvieron un papel trascendentalísimo en la historia, ya que, al igual que a Viriato, sirvieron para desde allí atacar a las huestes romanas, en guerra de guerrillas; y a muchos héroes anónimos les han servido como parapeto en defensa de su tierra cuando ésta ha sido hollada por el invasor enemigo.
Modernos ejemplos tenemos en los guerrilleros serranos, héroes nacionales, Ceballos, Zaldívar y Juan Ruiz, el Vizcaíno (moderno carbonero que, con su partida, tuvo en jaque a mariscales y generales franceses durante varios años, en la guerra de la Independencia.
Pero volvamos atrás. Los pueblos godos, sobre todo los alanos, se contentaron con destrozarlo todo a su paso hacia África. No obstante, y en eso nos dejamos llevar por la fantasía y la tradición, Don Rodrigo, su último mandatario, pernoctó la famosa noche anterior a la batalla del Guadalete en el Castillo de Aznalmara, en el enclave del Hondón, entre Benaocaz, Grazalema, Benamahoma y Ubrique.
La penetración árabe fue fácil. Trás la estrepitosa caída de Don Rodrigo, los hispano-romano-visigodos, según el decir de la historia, vieron con indiferencia esta invasión, y a la vez que pasaban algunos en francas galopadas hacia el norte español, otros íbanse quedando en estas montañas. Casi ocho siglos duraría este asentamiento árabe, pues aunque Fernando III el santo y Alfonso X el Sabio conquistaron en el siglo XII casi todo el valle del Guadalquivir, estas tierras fijaron fronteras con el reino moro de Granada, quedando como "tierra de nadie" durante dos años y medio, época esta que marca la de mayor desventura de la serranía, por ser terrenos de "razzias".
Sobre sus picachos se levantaron numerosas fortalezas, las más de las veces como torretas vigías, para avisar del peligro de invasión: Matrera, Cardela, Garciago, Bujeo, Mulera, Tavizna O Aznalmara, Benaocaz, Villaluenga, Zahara de la Sierra, Olvera, Arcos... forman un mosaico estratégico perfectamente definido. En la actualidad algunas de ellas se conservan en buen o relativamente buen estado. Entre ellas Aznalmara, Olvera, Arcos y alguna otra quizás en breve sean conocidas por el turismo.
De la existencia árabe quedan valiosos recuerdos. Sobre todo para Ubrique, desde donde ha arrancado la actual artesanía manufacturera de la piel, el recuerdo más valioso sea el de los curtidos del cuero. Para ello crearon una floreciente industria, aprovechando el tejido de la encina y el alcornoque, sus aguas, eminentemente cálcicas, el tanino, tan abundante, y la sal, que se extraía y se extrae de los yacimientos de Hortales.
Todos estos ingredientes, unidos a una técnica especial, daban tal consistencia a la piel, que podemos asegurar que los escudos de guerra estaban fabricados con pieles curtidas en Ubrique. Esta remota industria de los cueros ubriqueños con el pasar de los siglos se perfeccionaría, dando lugar a la internacionalmente conocida "piel de Ubrique", que al principio del siglo pasado se transformaría en rústicas petacas, bolsas de avío y precisos, primitivas carteras que por su sencillez y simple rematado nos dejan hoy, esas reliquias de nuestra artesanía, maravillados ante su contempalción.
Finaliza la Reconquista y es cuando de verdad comienza el proceso histórico de la serranía. Zahara, Olvera y Arcos quedan como cabeza de comarca, y con ellos encuadrados los distintos municipios. Por Real Cédula de Privilegio y Merced dada por los Reyes católicos en Jaén, el 11 de enero de 1490, devuelve a la Casa Ducal de Arcos, por servicios prestados, favores traducidos en tierra, y es así como el Señorío de la Siete Villas pasó a depender de los Ponce de León, viviéndose bajo un aspecto feudal casi dormitando hasta finales del siglo XVIII
Y al principio del siglo XIX la Sierra despierta de su letargo. El francés invasor ataca con saña la tierra hispana. Los serranos luchany defienden su terruño como no está en los escritos. Pero los "gabachos", feroces y vengativos, viendo que nada podían hacer con los guerrilleros, perfectos conocedores de su tierra,que les atacaban, queman y expolian una y otra vez las villas serranas, quedando como recuerdo de un mal pasado aquella popular letrilla que dice:

Villaluenga del Rosario
No quiso capitular
Y vinieron los franceses
Y quemaron el lugar

De estas cenizas de destrucción y odio se levantarían durante el pasado siglo, cual Fénix de leyenda, estos pueblos de los que al menos uno ha alcanzado su esplendor. Este pueblo, Ubrique, que tiene su arranque en su propio valor, , que nace a la sombra de una piel que le dio fama, que no tiene fronteras, y que al presente ha transformado aquella piel en pura artesanía marroquinera, envidia del mundo entero. Ubrique da vida con lazos de verdadera hermandad a toda la serranía gaditana, luciendo con orgullo el eslogan del que se ha hecho acreedor: "Pueblo blanco, turístico, cuna del artículo de piel". Y, ¿por qué no? Corazón de la Serranía Gaditana.

Manuel Cabello Janeiro, Ubrique, agosto de 1973.

Profesor de ciencias sociales desde 1966, Manuel Cabello se dedicó durante toda su vida como maestro a darnos a conocer a todos la historia de nuestro pueblo. Sentía tal adoración por su tierra que aprovechó cualquier oportunidad para hablar de ella, y publicó numerosos artículos en los periódicos de la época, siempre con el mismo tema: Ubrique, La Sierra de Cádiz y la historia de nuestros pueblos.
Y aunque Ubrique siempre fue el primero, Manuel Cabello fue un enamorado de todos los pueblos de la Sierra: de pequeños recorrimos una y otra vez las calles de Benaocaz, Villaluenga, Benamahoma, Grazalema, Zahara, Algodonales, El Gastor y tantos otros pueblos, en los que siempre había alguien que lo apreciaba y los llamaba: "Don Manuel, venga usted a ver...". Nos llevó a todas las fiestas populares; al Corpus, a los Moros y Cristianos, al toro de cuerda, a las romerías... y siempre era bien acogido, lo conocían y lo invitaban a conocer los secretos de sus pueblos. Hasta lo invitaron varias veces a ser pregonero de las fiestas.
Fue, sin lugar a dudas, uno de los precursores del fomento de turismo en los Pueblos Blancos de la Serranía Gaditana.

Esperanza Cabello. Ubrique, abril 2009