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lunes, 12 de diciembre de 2016

1972. Visita de María Horrillo a Ubrique

 María Horrillo con Paco Cabello, Isabelita Álvarez, Esperanza Izquierdo y Remedios Arenas



Por Esperanza Cabello

De vez en cuando nuestra memoria nos juega malas pasadas. Tenemos esta fotografía desde hace muchos años, en ella se ve a una parte de nuestra familia con una señora que nos era muy familiar y a la que recordábamos de nuestra infancia, pero no conseguíamos saber con certeza quién era.
Ahora, que estamos intentando organizar las fotografías de nuestra madre, hemos encontrado esta otra fotografía en cuyo reverso, con esa bonita caligrafía de nuestra madre está escrito "1972. Visita de María Horrillo a Ubrique. Mirador del San Antonio".



1972. Visita de María Horrillo a Ubrique. Mirador del San Antonio


María Horrillo... ¡La madre de nuestro tío Pepe Janeiro Horrillo!  ¡Nuestra familia de Estepona! Ayer recibimos su llamada para desearnos felices fiestas y nos lo confirmó. Efectivamente había mucha relación entre las familias, y tanto íbamos nosotros a verlos como venían ellos a visitarnos.
Siempre hemos dicho que los Janeiro son muy familieros,  y precisamente la familia de Pepe es así.
María Horrillo había nacido a principios del siglo pasado en Casares (Málaga), su madre, Catalina Ocaña, había muerto de parto, pero no le faltó familia que se ocupara de ella.
Conoció a Cayetano Janeiro Navarro, con el que se casó. Cayetano era primo hermano de nuestra abuela Julia, pues era hijo de Ana Navarro Cano y Emilio Janeiro Córdoba (1863), hermano de nuestro bisabuelo Manuel.

Cayetano y María fueron los padres de Teresa, José, Emilia y Cayetano. Y a nosotros nos parece increíble y magnífico mantener aún el contacto con esta parte de la familia, a pesar de que somos ya la quinta generación.
Le prometimos a Pepe Janeiro Horrillo que nos haríamos eco de  sus felicitaciones navideñas y eso hacemos:
Muchísima felicidad para estas fiestas y para siempre de parte de vuestro primo Pepe Janeiro, sobre todo para Ana María, María Remedios y José María. Y un abrazo para toda la familia.


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sábado, 19 de marzo de 2016

Reflexiones de Cuaresma, por José Janeiro Horrillo



CON LAS MANOS ATADAS



Cada vez que te veo 
triste y abatido
se me parte el alma,

con las manos atadas
mi Jesús Cautivo
el de la túnica blanca,

con las manos atadas
vas abriendo corazones
y curando nuestras llagas,

con las manos atadas (por los jueces),
distes de comer a las turbas,
con cinco panes y dos peces,

con tus manos atadas
a los ciegos les volvió la vista,
los mudos hablaron.

Volvió a la vida la hija de Jairo,
los cojos y los mancos
volvieron al trabajo.


¿Por qué siendo Rey Eterno
has elegido la peor de las muertes?
-Para libraros del infierno-.

Sin la túnica blanca,
sin fuerzas y crucificado
has perdonado a aquellos
que la vida te quitaron.

Pero aquí sigues vivo,
con las manos atadas
mi Jesús cautivo,
el de la túnica blanca.

Y llegando el Lunes Santo,
Málaga entera se funde
entre penitentes y capirotes blancos,
por tantos favores y milagros recibidos
de tus benditas y atadas manos.

La calle Larios y aledaños
es poco sitio
para el rosario infinito,
con que Málaga aclama
a su Jesús Cautivo,
¡el de la túnica blanca! 






José Janeiro Horrillo.

Málaga, a 6 de enero de 2016, festividad de Los Reyes Magos.



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viernes, 18 de marzo de 2016

Reflexiones de Cuaresma, por José Janeiro Horrillo



REFLEXIONES DE CUARESMA



JESÚS TIENE FRÍO

Jesús tiene frío
su madre está sola
y cae la nieve
mojando su ropa.

Jesús tiene hambre
le faltan las fuerzas
la Cruz es muy grande,
no puede con ella.

Jesús está solo
el pueblo de fiesta,
y donde se acerca
le cierran las puertas.

Llama que llama
nadie responde
ni por cancelas
ni por balcones.

Llama que llama
él no se cansa.
Sola su madre
muerta de pena.

Sola su madre
muerta de pena
llora en su casa.



Autor de música y letra José Janeiro Horrillo.
Málaga, Semana Santa 2014.


LA VIRGEN TIENE LÁGRIMÁS

La Virgen tiene lágrimas
la Virgen tiene penas,
no sabe que Jesús
en esta Luna Nueva
tendrá muerte de Cruz.

La Virgen tiene lágrimas
y llora sin consuelo,
rezando una plegaria
mirando hacia el cielo.

Dime Señor
¿Por qué mi corazón
lo pasará tu espada?
¿Por qué Muerte de Cruz
a nuestro Hijo del alma?

Para subir al cielo
no hace falta una Cruz,
ni las llamas del infierno,
ni Corona de Pasión.

El Mundo será bueno
cuando lo quieras Tú.

El Mundo será bueno
cuando lo quieras Tú.





Autor de música y letra José Janeiro Horrillo.
Málaga, Semana Santa 2014.



           


martes, 3 de marzo de 2015

Picasso en Málaga, por José Janeiro Horrillo

Picasso en Málaga
Nueva creación de José Janeiro
Interpretada por Eva Román


Por Esperanza Cabello

En nuestra familia ha habido artistas desde siempre, y además dedicados a muchas facetas del arte. Tenemos pintores, escultores, fotógrafos, actores,músicos...
Y en los últims tiempos destaca entre ellos nuestro tío Pepe Janeiro  Horillo, natural de Estepona, que actualmente reside en Málaga. Ya hemos hablado en otras ocasiones de él, que sigue, a sus ochenta y un años, componiendo y escribiendo.
Hoy nos ha hablado de "Picasso en Málaga" una de sus últimas composiciones subidas a la red, obra que podemos oír pinchando en este enlace. Y nos hemos dado cuenta de que podemos encontrar muchísimas de sus obras en youtube.
Nosotros hemos hecho una pequeña selección de este grupo de videos, que podría ampliarse tranquilamente, y estamos seguros de que José seguirá con su actividad, vital y artista, regalándonos su música.



Al escalofrío del alba, dedicado a García Lorca
Música y letra: José Janeiro Horrillo



Un clavel para el Rocío
Interpretada por Eva Román 
Música y letra de José Janeiro Horrillo


 Recordando a Lola y a Caracol
Interpretado por Eva Román
Música y letra de José Janeiro Horrillo







Corazón Cobarde
Creación de José Janeiro Horrillo
Interpretada por Eva Román


Ya son muchos los videos de José Janeiro en Internet, algunas de sus composiciones están interpretadas por Eva Román, y algunos de ellos, como este "Corazón Cobarde" (pinchando en este enlace), en los que las imágenes y la música están íntimamente relacionados.
Estamos seguros de que Pepe Janeiro seguirá deleitándonos con su música durante mucho tiempo.


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viernes, 13 de febrero de 2015

Teresa Jerez Janeiro. Estepona

Teresita Jerez Janeiro en el estudio de Juan Gaytán
Estepona, principios del siglo XX


Por Esperanza Cabello

Ayer tuvimos la oportunidad de hablar con nuestro tío José Janeiro Horrillo, uno de los "Janeiro" familiares al que conocemos desde siempre pero con quien hemos tenido la oportunidad de hablar más tranquilamente desde hace unos años.
José nos daba una mala noticia, Francisco Javier, el hijo pequeño de Teresa Rubiales, ha fallecido esta semana, y quería que la familia lo supiera. Lamentablemente Francisco Javier estaba enfermo desde hace un tiempo, aunque esta penosa noticia nos ha entristecido a todos.
Al hablar de Teresa Rubiales recordamos a otra Teresa, la prima de nuestra abuela Julia, Teresita Jerez, de cuya belleza habíamos oído hablar varias veces pero cuya historia desconocíamos.
Aprovechamos la oportunidad de hablar con José, que es de Estepona aunque vive en Málaga, para preguntarle por Teresa Janeiro.
Teresa Janeiro Córdoba era hermana de nuestro bisabuelo. Había nacido en Ubrique en 1861 (nuestro padre contaba que su maestro había sido don Juan Leal, el maestro que se vió obligado a  entregar las llaves de las escuelas al Ayuntamiento por indigencia) y se había casado en 1883 con Cristóbal Rubiales Coveñas. 
Los dos habían montado un taller de sombrerería en Ubrique, pero, ya nacido el primer hijo, Pedro, decidieron trasladarse a Estepona, y montar allí el negocio familiar. Sabíamos que en Ubrique, además de la artesanía marroquinera, había habido un gran auge en la creación de sombreros (en este enlace), sobre todo en las familias Rubiales y Arenas, y nuestra tía Isabel nos había explicado cómo se hacían (en este enlace), pero ignorábamos que los sombreros de Ubrique hubieran tenido tanta importancia en Estepona. Según escribe nuestro padre en el libro de la historia de la familia, no solo fabricaban sombreros de piel de conejo, sino que comenzaron a fabricar sombreros militares y todo tipo de sombreros para hombres, teniendo gran éxito.

El negocio iba muy bien, y allí nació Ana, la primera niña.
Pedro, el hijo mayor,   volvió entonces a Ubrique, donde comenzó su carrera de fotógrafo.
Pero Cristóbal, el padre de la familia, enferma, y  Teresa llama a su hermano Emilio (el abuelo de José) y a su hijo Pedro para que vayan a Estepona a echarle una mano. Tras la muerte de Cristóbal  continúan con la fábrica de sombreros en Estepona Emilio, Teresa y Pedro .
Nos cuenta José que había en Estepona un médico muy rico, don Miguel Jerez Marmolejo, que se enamoró de Teresa, y que ambos se casaron en la década de los noventa del siglo XIX.
Teresa y Miguel tuvieron tres hijos, Francisca, Miguel y Teresa, y que durante muchos años fueron una familia muy feliz.
Pero la desgracia se cebó de nuevo en la familia, y la tuberculosis vino a llevarse a los cuatro hijos más jóvenes de Teresa: Ana, Francisca, Miguel y Teresa murieron todos siendo muy jóvenes, entre 18 y 24 años, todos en el plazo de dos años.
Finalmente murió también don Miguel, por lo que Teresa estaba totalmente deshecha.
Teresa se refugió en su hermano Emilio, que se había casado con una guapa esteponera, Ana Navarro Cano. Ana se había criado junto a la familia Jerez Janeiro, y había sido como una hermana para Teresa.

Pedro, el hijo mayor de Teresa, se casó  con otra esteponera, Caridad Tineo Fernández, adscrita al cuerpo de telégrafos, y ambos se asentaron en Álora, donde tuvieron a Sebastiana y a Teresa.

Por su parte, Emilio y Ana fundaron una gran familia numerosa, tuvieron a Ana, Pedro, Cayetano (el padre de José), Emilio, Manolo, Teresa y Eduardo.

Nos cuenta José que Teresita Jerez era de una belleza asombrosa, murió con 24 años y los últimos de su vida fueron muy tristes y muy penosos, porque tenía la certeza de que iba a morir. Poco importaba que su padre fuera médico, que fuera una familia muy adinerada con todos los medios a su alcance, Teresita y sus hermanos tuvieron un final trágico.


Nosotros hemos recuperado, gracias a nuestra tía Isabelita Álvarez, tres fotografías en las que está Teresita Jerez.
La primera de ellas, al inicio de esta entrada, está realizada por el prestigioso fotógrafo de Estepona Juan Gaytán en su estudio, calculamos que en la segunda década del siglo XIX.


Mesa petitoria en Estepona
Principios del siglo XX


La segunda fotografía es de una mesa petitoria, José nos dice que quizás fuera para recoger fondos para un sanatorio, algo relacionado con la Cruz Roja.
Nos llama tremendamente la atención el atuendo de las señoras (Teresita Jerez está a la izquierda de la fotografía, la señala una cruz) con sus mantones de Manila, sus peinetas, sus mantillas y sus trajes. 
También es muy curioso ver cuánto se parece esta fotografía a la que hizo Pedro Rubiales Janeiro (hermano de Teresa Jerez Janeiro) a la cuestación pro sanatorio antituberculoso de Ubrique (en este enlace), lo que nos lleva a pensar que quizás esta fotografía fuera también obra de Pedro Janeiro, fotógrafo de profesión (además de sombrerero).




Carnaval esteponero
Principios del siglo XX
¿Fotografía de Pedro Rubiales Janeiro?


La última de las fotografías de Teresita Jerez es esta estupenda imagen del carnaval esteponero. Van vestidos de soldados españoles y de enfermeras que los cuidan.
 Era la época de la Guerra de Marruecos ( la Guerra del Rif, que fue entre 1911 y 1927), y también nos llama la atención cómo nos ha recordado esta fotografía a otra fotografía familiar de carnaval, aquí en Ubrique:


 Carnaval ubriqueño
Segunda década del siglo XX
Fotografía de Pedro Rubiales Janeiro


 Son Antonio, Julio y Lola Álvarez Janeiro disfrazados durante la Guerra de Marruecos, ella de soldado español (como los de Estepona) y ellos de marroquíes.


Agradecemos encarecidamente a José Janeiro Horrillo sus explicaciones, a Isabelita Álvarez Janeiro las fotografías y a Manuel Cabello Janeiro que hubiera escrito su libro sobre la familia Janeiro que nos ha servido para completar los detalles de esta historia.
Nos encanta nuestra gran familia.


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miércoles, 29 de enero de 2014

Cosas de mi niñez, por Pepe Janeiro Horrillo

José Janeiro Horrillo



Por Esperanza Cabello

Nuestro tío José Janeiro Horrillo ha ganado, por méritos propios, un lugar entre los Janeiros más representativos de la familia. Hombre polifacético, ingenioso, trabajador, artista, compositor... ha estado toda su vida ingeniando, componiendo, imaginando y escribiendo.
Este mes de enero ha cumplido ochenta años y hoy traemos un pequeño escrito que comenzó hace unos meses. Son recuerdos de la infancia, que los conserva tan nítidos como si los estuviera viviendo ahora mismo. Todo un lujo para la memoria.


Cosas de mi niñez, por Pepe Janeiro Horrillo

Ahora que tengo tiempo voy a intentar poner en orden las cosas que han ido pasando en el transcurso de los años de mi vida.
No los narraré en forma cronológica, porque sería imposible; una vez escritas irían apareciendo otras en la memoria que tenía olvidadas y volver de nuevo a empezar resulta penoso y cansado.
Iré contando recuerdos pasados tal como fueron y me vaya acordando…
Sin más dilación empiezo:
El día en que me metí un garbanzo por la nariz
Érase una calurosa tarde del mes de julio del 39, en ese tiempo mi familia ay yo vivíamos en la calle San Antonio de Estepona. Mis hermanas Emilia, Teresa y yo jugábamos ese día en el patio. La casa estaba adaptada a las labores del campo, mi abuelo materno era agricultor y vivía también con nosotros. La casa era espaciosa. En la planta baja nada más entrar había un pasillo con una sala a la izquierda que servía de recibidor; una mesita de centro de alas que al abrirlas era redonda, con una figura de bronce con reloj incorporado… cuadros, sofás, sillones, cortinas, etc. Del pasillo se pasaba al patio, grande, con pozo artesiano y una cuadra para el burro y el caballo, una cochinera para cebar un cerdo cada año, y al fondo una enorme y espaciosa cocina comedor con fogón y peroles de cobre, una hornilla de carbón, mesa y sillas y un armario pintado de verde para guardar los alimentos y en la parte baja muchos tomos de libros de novelas e historias.
La escalera, situada junto al fogón, daba acceso a los dormitorios y graneros y se correspondía con otra escalera que había junto a la entrada de la casa.
Aquella tarde en el patio mamá nos tenía preparado el baño de todos los días: un bidón de zinc con agua fresca del pozo sulfurada y jabón fornicado para prevenir sarpullidos y picaduras de mosquitos.
Pues como iba diciendo, tras el baño seguíamos en el patio y jugábamos, cerca de nosotros había un saco de garbanzos negros para los cerdos, en él metíamso la mano para ver quién cogía el puñado más grande.
De repente se me ocurrió meterme un garbanzo por la nariz, lo empujé con el dedo y seguimos con el juego. Luego quise sacarlo y no podía, mis hermanas tampoco, acudió mi madre y viendo que tampoco podía llamó a una de las vecinas (Mercedes Portal, más adelante hablaré de ella y de su familia). La vecina, con un ganchillo de crochet intentó sacarlo, pero más adentro se metía y me causó una gran hemorragia… Y el garbanzo se iba hinchando y menso salía.
Mi madre estaba muy nerviosa con la sangre que me llenó la cara y la ropa y también por la pérdida de nuestra hermanita menor (con solo 18 meses de vida)  y embarazada de mi hermanillo Cayetano. El médico le había mandado reposo por tener albúmina en la orina y los pies hinchados con edemas.
Sin saber qué hacer, angustiada, me cogió de la mano y se fue en busca de papá, que trabajaba de camarero en el bar de La Mezquita.
Mi padre, sin perder la calma, nos llevó al practicante Alonso Lazo (Morita) y con paciencia, porque yo, de lo tonto que era no me estaba quieto, hasta que pudo sacarme el garbanzo que parecía una canica roja.
En el bar mi padre nos obsequió con una gaseosa que al abrirla tenía una canica verde y a mi madre una tila.
Mi madre, al irnos para casa no podía andar con lo sofocada que estaba, con el calor y vestida de negro por la muerte de mi abuela paterna Ana, y de tanto andar de la casa al bar y del bar al practicante de nuevo al bar y de allí a la casa, las sandalias que llevaba puestas se le introdujeron dentro de la piel y de las medias, causándole unas enormes llagas que no se le curaron hasta el parto de Cayetano.

 



Ese día, muy de mañana, el abuelo aparejó el caballo y en los serones nos metió a los tres y nos llevó al campo para que no nos enteráramos de cómo iba el parto.
Al regreso mamá nos presentó al nuevo hermanito, nos contó que papá se lo había encontrado en un cestito con flores. Entonces todos quisimos saber el origen de nuestro nacimiento. A Teresa la encontró en el campo, en un puesto de cacería; a mí en un banco del Paseíllo (Alameda).
 Emilia, la mayor, también preguntó por el suyo y mi padre contestó: a mi Emilita me la encontré en papeles de periódicos en la puerta del cine. No había acabado de pronunciar esas palabras cuando Emilia empezó a llorar con un gran desconsuelo, y le preguntamos el motivo de su llanto, y ella, con sollozos entrecortados, contestó: “¿Cómo no voy a llorar? Si papá no hubiera estado allí, al salir del cine todas las personas me habrían pisoteado”. Y siguió llorando hasta cansarse…



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