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martes, 15 de mayo de 2018

La familia Janeiro de Estepona

Familia Janeiro de Estepona, con don Miguel Jerez Marmolejo y Teresa Janeiro Córdoba, hermana de nuestro bisabuelo Manuel



Nuestro amigo Juan Ordóñez Bazán, administrador del grupo "Estepona- Historias de Ayer y de Hoy", ha publicado la fotografía de un grupo familiar que nos es muy cercano, y es que tenemos en el archivo familiar la misma fotografía, pero, curiosamente, en nuestro álbum se llama "La tía Teresa de Estepona", y Juan lo llama  "Retrato de don Miguel Jerez Marmolejo".
Ya hemos hablado en estas páginas anteriormente de nuestra familia de Estepona (en este enlace), pero nos ha parecido muy curiosa la visión de Juan, que nos ha autorizado gentilmente a transcribir en nuestro blog.


Retrato de D. Miguel Jerez Marmolejo y su familia

Don Miguel nació en 1853 y falleció a los 72 años de edad en 1925. Estuvo casado en primeras nupcias con doña María de los Dolores Mena Ayllón, con quien tuvo cinco hijos: Mª Carmen, Francisca, Asunción, María y Antonio. Durante ese primer matrimonio, vivieron en calle Concepción.
Médico de la Beneficencia, cirujano, forense, ginecólogo, inspector de Sanidad y oftalmólogo. Fue uno de los pioneros en España, en poner en práctica el tratamiento contra la neuralgia del trigémino, o enfermedad del suicidio. El dolor de este trastorno es tan intenso e insufrible, que al no haber tratamiento en aquella época, muchos de los que lo padecían, optaban por el suicidio.
En su despacho tenía el esqueleto natural de un cadáver, algo bastante frecuente en las consultas de los médicos de aquella época, pero que provocaba cierto repelús a sus pacientes.

Cuando don Miguel le dijo a su padre que quería estudiar medicina, este le contestó que estaba de acuerdo, pero no quería un médico mediocre, quiso que estudiara todas las especialidades posibles. Gracias a su elevado cociente intelectual, sacaba matrículas de honor en todas sus asignaturas. Asistía periódicamente a congresos en Málaga, Sevilla y Granada, para seguir su formación y estar al día en todos los adelantos en medicina.
Fue una institución en Estepona, hizo muchas obras de caridad. A sus pacientes si no tenían dinero (que eran la gran mayoría), no les cobraba la consulta. Además de ser muy generoso, no necesitaba el dinero, ya que era una persona muy acaudalada, fruto de su trabajo y de la gran fortuna que heredó de su padre, don Miguel Jerez Vázquez.
Casó en segundas nupcias con doña Teresa Janeiro Córdoba, en la década de los 90 del siglo XIX.
En la foto, de izquierda a derecha, detrás del sillón: Anita y junto a ella, su hermano Pedro Rubiales Janeiro, ambos nacidos del anterior matrimonio de doña Teresa Janeiro Córdoba con Cristóbal Rubiales Coveñas; le sigue, Francisca, Miguelito II, vestido de marinero y la más pequeña a la izquierda, apoyada en el hombro de su madre,Teresita Jerez Janeiro; estos tres últimos, fruto del matrimonio de doña Teresa y don Miguel. En la foto, don Miguel sostiene en sus manos un salacot, que le trajeron como presente unos amigos que viajaron a India.
El primogénito de don Miguel y doña Teresa, de nombre: Miguel, falleció a los tres años de edad. A su segundo hijo varón también le pusieron de nombre Miguel.
En su segundo matrimonio, vivieron primero, en calle Los Reyes frente a don Cándido Ortiz y posteriormente en Plaza el Egido.
Todos los jóvenes de la foto a excepción de Pedro (el mayor de traje oscuro) fallecieron a muy temprana edad, víctima de la tuberculosis.
Su padre D. Miguel Jerez Vázquez, fue condecorado como Caballero Cubierto ante el Rey- entre otras muchas distinciones más - por la reina María Cristina en agradecimiento por los servicios prestados a la Corona (de este gran personaje nos ocuparemos en futuras publicaciones, ya que su vida da casi para escribir un libro).

martes, 4 de abril de 2017

Loli Martínez Martín. In memoriam

 Loli Martínez Martín   
In memoriam 


Por José María Cabello
Esperanza Cabello 
  

Las malas noticias llegan pronto, y noticias tan terribles como la muerte de un familiar siempre nos dejan a todos desolados y abatidos, por mucho que lo esperásemos, por mucho que la enfermedad hubiera avanzado, pro mucho que nos digan que es ley de vida.
Este domingo ha muerto Loli Martínez Marín, la esposa de nuestro tío Pepe Janeiro Horrillo "el de Estepona" (como lo conocemos cariñosamente).
Loli, en palabras de nuestro tío Pepe Cabello, era una mujer sencilla, ama de casa y perfecta compañera para seguir a su inquieto marido en todos sus éxitos profesionales como A.T.S y en los culturales y musicales. Acudió con sus hijos a la reunión de los Janeiro.
Cuando nuestra abuela Julia vivía en Málaga Pepe y Loli se hicieron novios, y nuestra abuela se convirtió en su mejor consejera.
 



Esquela de Loli en el Diario Sur   

Loli ha muerto en Málaga el pasado domingo. Estaba delicada de salud desde hacía unos meses, pero en las últimas semanas su estado había empeorado. Tanto nuestro tío Pepe como sus tres hijos, Inmaculada, José Ángel y Luis han estado pendientes de su evolución en todo momento. No obstante los problemas respiratorios han sido muy graves, y, no los ha superado.
Queremos enviar a toda la familia nuestro cariño y nuestro apoyo, la relación de nuestra familia con Pepe ha sido siempre muy cercana, era uno de los primos favoritos de nuestro padre, que lo admiraba.





Nuestro tío José María ha escrito el siguiente comentario en la página de la familia:


Pepe Janeiro, con sus hermanos Teresa, Cayetano y la mayor, Emilia, fallecida, son hijos de Cayetsno y Maria Horrillo formando parte de los Janeiro en Estepona tan unidos a los de Ubrique y cariñosos como lo exige nuestro común apellido.Su abuela era hermana de nuestro Manuel, el fundador del Café Janeiro.Nuestro primo Pepe, cuya mujer Loli acaba de fallecer tiene el enorme mérito de haber conseguido destacar como profesional por su propio esfuerzo simultaneando su trabajo con los estudios desde que inicio el bachillerato. 
Ha participado en nuestros actos comunes de la Asamblea y en la reunión -grabada para siempre en mi recuerdo- cuando cumplí los ochenta y nos ha cautivado siempre por su gran formación y éxitos de composiciones musicales. La pérdida de Loli causa un gran quebranto en el hogar familiar Pepe y de sus tres hijos. Sirvan estas líneas de reconocimiento a la gran y eficaz labor de Loli y de sentido pésame a sus familiares mas directos. D. E. P.
 
 
 
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lunes, 12 de diciembre de 2016

1972. Visita de María Horrillo a Ubrique

 María Horrillo con Paco Cabello, Isabelita Álvarez, Esperanza Izquierdo y Remedios Arenas



Por Esperanza Cabello

De vez en cuando nuestra memoria nos juega malas pasadas. Tenemos esta fotografía desde hace muchos años, en ella se ve a una parte de nuestra familia con una señora que nos era muy familiar y a la que recordábamos de nuestra infancia, pero no conseguíamos saber con certeza quién era.
Ahora, que estamos intentando organizar las fotografías de nuestra madre, hemos encontrado esta otra fotografía en cuyo reverso, con esa bonita caligrafía de nuestra madre está escrito "1972. Visita de María Horrillo a Ubrique. Mirador del San Antonio".



1972. Visita de María Horrillo a Ubrique. Mirador del San Antonio


María Horrillo... ¡La madre de nuestro tío Pepe Janeiro Horrillo!  ¡Nuestra familia de Estepona! Ayer recibimos su llamada para desearnos felices fiestas y nos lo confirmó. Efectivamente había mucha relación entre las familias, y tanto íbamos nosotros a verlos como venían ellos a visitarnos.
Siempre hemos dicho que los Janeiro son muy familieros,  y precisamente la familia de Pepe es así.
María Horrillo había nacido a principios del siglo pasado en Casares (Málaga), su madre, Catalina Ocaña, había muerto de parto, pero no le faltó familia que se ocupara de ella.
Conoció a Cayetano Janeiro Navarro, con el que se casó. Cayetano era primo hermano de nuestra abuela Julia, pues era hijo de Ana Navarro Cano y Emilio Janeiro Córdoba (1863), hermano de nuestro bisabuelo Manuel.

Cayetano y María fueron los padres de Teresa, José, Emilia y Cayetano. Y a nosotros nos parece increíble y magnífico mantener aún el contacto con esta parte de la familia, a pesar de que somos ya la quinta generación.
Le prometimos a Pepe Janeiro Horrillo que nos haríamos eco de  sus felicitaciones navideñas y eso hacemos:
Muchísima felicidad para estas fiestas y para siempre de parte de vuestro primo Pepe Janeiro, sobre todo para Ana María, María Remedios y José María. Y un abrazo para toda la familia.


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martes, 3 de marzo de 2015

Picasso en Málaga, por José Janeiro Horrillo

Picasso en Málaga
Nueva creación de José Janeiro
Interpretada por Eva Román


Por Esperanza Cabello

En nuestra familia ha habido artistas desde siempre, y además dedicados a muchas facetas del arte. Tenemos pintores, escultores, fotógrafos, actores,músicos...
Y en los últims tiempos destaca entre ellos nuestro tío Pepe Janeiro  Horillo, natural de Estepona, que actualmente reside en Málaga. Ya hemos hablado en otras ocasiones de él, que sigue, a sus ochenta y un años, componiendo y escribiendo.
Hoy nos ha hablado de "Picasso en Málaga" una de sus últimas composiciones subidas a la red, obra que podemos oír pinchando en este enlace. Y nos hemos dado cuenta de que podemos encontrar muchísimas de sus obras en youtube.
Nosotros hemos hecho una pequeña selección de este grupo de videos, que podría ampliarse tranquilamente, y estamos seguros de que José seguirá con su actividad, vital y artista, regalándonos su música.



Al escalofrío del alba, dedicado a García Lorca
Música y letra: José Janeiro Horrillo



Un clavel para el Rocío
Interpretada por Eva Román 
Música y letra de José Janeiro Horrillo


 Recordando a Lola y a Caracol
Interpretado por Eva Román
Música y letra de José Janeiro Horrillo







Corazón Cobarde
Creación de José Janeiro Horrillo
Interpretada por Eva Román


Ya son muchos los videos de José Janeiro en Internet, algunas de sus composiciones están interpretadas por Eva Román, y algunos de ellos, como este "Corazón Cobarde" (pinchando en este enlace), en los que las imágenes y la música están íntimamente relacionados.
Estamos seguros de que Pepe Janeiro seguirá deleitándonos con su música durante mucho tiempo.


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viernes, 13 de febrero de 2015

Teresa Jerez Janeiro. Estepona

Teresita Jerez Janeiro en el estudio de Juan Gaytán
Estepona, principios del siglo XX


Por Esperanza Cabello

Ayer tuvimos la oportunidad de hablar con nuestro tío José Janeiro Horrillo, uno de los "Janeiro" familiares al que conocemos desde siempre pero con quien hemos tenido la oportunidad de hablar más tranquilamente desde hace unos años.
José nos daba una mala noticia, Francisco Javier, el hijo pequeño de Teresa Rubiales, ha fallecido esta semana, y quería que la familia lo supiera. Lamentablemente Francisco Javier estaba enfermo desde hace un tiempo, aunque esta penosa noticia nos ha entristecido a todos.
Al hablar de Teresa Rubiales recordamos a otra Teresa, la prima de nuestra abuela Julia, Teresita Jerez, de cuya belleza habíamos oído hablar varias veces pero cuya historia desconocíamos.
Aprovechamos la oportunidad de hablar con José, que es de Estepona aunque vive en Málaga, para preguntarle por Teresa Janeiro.
Teresa Janeiro Córdoba era hermana de nuestro bisabuelo. Había nacido en Ubrique en 1861 (nuestro padre contaba que su maestro había sido don Juan Leal, el maestro que se vió obligado a  entregar las llaves de las escuelas al Ayuntamiento por indigencia) y se había casado en 1883 con Cristóbal Rubiales Coveñas. 
Los dos habían montado un taller de sombrerería en Ubrique, pero, ya nacido el primer hijo, Pedro, decidieron trasladarse a Estepona, y montar allí el negocio familiar. Sabíamos que en Ubrique, además de la artesanía marroquinera, había habido un gran auge en la creación de sombreros (en este enlace), sobre todo en las familias Rubiales y Arenas, y nuestra tía Isabel nos había explicado cómo se hacían (en este enlace), pero ignorábamos que los sombreros de Ubrique hubieran tenido tanta importancia en Estepona. Según escribe nuestro padre en el libro de la historia de la familia, no solo fabricaban sombreros de piel de conejo, sino que comenzaron a fabricar sombreros militares y todo tipo de sombreros para hombres, teniendo gran éxito.

El negocio iba muy bien, y allí nació Ana, la primera niña.
Pedro, el hijo mayor,   volvió entonces a Ubrique, donde comenzó su carrera de fotógrafo.
Pero Cristóbal, el padre de la familia, enferma, y  Teresa llama a su hermano Emilio (el abuelo de José) y a su hijo Pedro para que vayan a Estepona a echarle una mano. Tras la muerte de Cristóbal  continúan con la fábrica de sombreros en Estepona Emilio, Teresa y Pedro .
Nos cuenta José que había en Estepona un médico muy rico, don Miguel Jerez Marmolejo, que se enamoró de Teresa, y que ambos se casaron en la década de los noventa del siglo XIX.
Teresa y Miguel tuvieron tres hijos, Francisca, Miguel y Teresa, y que durante muchos años fueron una familia muy feliz.
Pero la desgracia se cebó de nuevo en la familia, y la tuberculosis vino a llevarse a los cuatro hijos más jóvenes de Teresa: Ana, Francisca, Miguel y Teresa murieron todos siendo muy jóvenes, entre 18 y 24 años, todos en el plazo de dos años.
Finalmente murió también don Miguel, por lo que Teresa estaba totalmente deshecha.
Teresa se refugió en su hermano Emilio, que se había casado con una guapa esteponera, Ana Navarro Cano. Ana se había criado junto a la familia Jerez Janeiro, y había sido como una hermana para Teresa.

Pedro, el hijo mayor de Teresa, se casó  con otra esteponera, Caridad Tineo Fernández, adscrita al cuerpo de telégrafos, y ambos se asentaron en Álora, donde tuvieron a Sebastiana y a Teresa.

Por su parte, Emilio y Ana fundaron una gran familia numerosa, tuvieron a Ana, Pedro, Cayetano (el padre de José), Emilio, Manolo, Teresa y Eduardo.

Nos cuenta José que Teresita Jerez era de una belleza asombrosa, murió con 24 años y los últimos de su vida fueron muy tristes y muy penosos, porque tenía la certeza de que iba a morir. Poco importaba que su padre fuera médico, que fuera una familia muy adinerada con todos los medios a su alcance, Teresita y sus hermanos tuvieron un final trágico.


Nosotros hemos recuperado, gracias a nuestra tía Isabelita Álvarez, tres fotografías en las que está Teresita Jerez.
La primera de ellas, al inicio de esta entrada, está realizada por el prestigioso fotógrafo de Estepona Juan Gaytán en su estudio, calculamos que en la segunda década del siglo XIX.


Mesa petitoria en Estepona
Principios del siglo XX


La segunda fotografía es de una mesa petitoria, José nos dice que quizás fuera para recoger fondos para un sanatorio, algo relacionado con la Cruz Roja.
Nos llama tremendamente la atención el atuendo de las señoras (Teresita Jerez está a la izquierda de la fotografía, la señala una cruz) con sus mantones de Manila, sus peinetas, sus mantillas y sus trajes. 
También es muy curioso ver cuánto se parece esta fotografía a la que hizo Pedro Rubiales Janeiro (hermano de Teresa Jerez Janeiro) a la cuestación pro sanatorio antituberculoso de Ubrique (en este enlace), lo que nos lleva a pensar que quizás esta fotografía fuera también obra de Pedro Janeiro, fotógrafo de profesión (además de sombrerero).




Carnaval esteponero
Principios del siglo XX
¿Fotografía de Pedro Rubiales Janeiro?


La última de las fotografías de Teresita Jerez es esta estupenda imagen del carnaval esteponero. Van vestidos de soldados españoles y de enfermeras que los cuidan.
 Era la época de la Guerra de Marruecos ( la Guerra del Rif, que fue entre 1911 y 1927), y también nos llama la atención cómo nos ha recordado esta fotografía a otra fotografía familiar de carnaval, aquí en Ubrique:


 Carnaval ubriqueño
Segunda década del siglo XX
Fotografía de Pedro Rubiales Janeiro


 Son Antonio, Julio y Lola Álvarez Janeiro disfrazados durante la Guerra de Marruecos, ella de soldado español (como los de Estepona) y ellos de marroquíes.


Agradecemos encarecidamente a José Janeiro Horrillo sus explicaciones, a Isabelita Álvarez Janeiro las fotografías y a Manuel Cabello Janeiro que hubiera escrito su libro sobre la familia Janeiro que nos ha servido para completar los detalles de esta historia.
Nos encanta nuestra gran familia.


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domingo, 9 de noviembre de 2014

Ubrique durante el Trienio Liberal

Ubrique en 1876
Litografía alemana de Müller



Por Esperanza Cabello

La historia de nuestro país en el primer cuarto del siglo XIX fue convulsa, complicada y difícil de entender desde nuestra perspectiva. En la Sierra pertenecíamos al ducado de Arcos, después padecimos la invasión de los franceses, el reinado de José Bonaparte, la Independencia, la Constitución de 1812 y después el reinado de Fernando VII.
El Trienio Liberal, posterior al sesenio absolutista del monarca, tuvo lugar entre 1820 (con el pronunciamiento de Riego, que restauró la Constitución de Cádiz) y 1823. Había una gran inestabilidad entre los que abogaban por continuar con la Constitución de 1812, los moderados, y los que exigían una nueva constitución de 1820, los exaltados. Toda esta convulsión continuó hasta que se hizo necesaria una intervención extranjera (Los Cien Mil Hijos de San Luis).
El seis de agosto de 1822 se forma un gobierno de exaltados (liberales) dirigido por Evaristo Fernández de San Miguel.  (En este enlace hemos aprendido hoy muchos detalles de esta historia "casi" reciente).

Nosotros hemos encontrado en la Gaceta de Madrid de 1822 un relato muy curioso de cómo las tropas liberales persiguen a los facciosos ubriqueños y serranos (rebeldes armados), los hacen prisioneros y los conminan a rendirse. Estos rebeldes habían roto en todos los ayuntamientos de la zona las "Lápidas" (inscripciones en piedra acatando la constitución). Son textos redactados por diferentes personas en diferentes días, que transcribimos a continuación:





Cádiz, 9 de Agosto.

En nuestros periódicos se publican las noticias siguientes:
Gobierno superior político. “Los alcaldes de Villamartín y Pedro Serrano (sic) me han comunicado que los facciosos, en número de 40 á 50 hombres, habían entrado en la mañana del 7 en Ubrique, haciendo referencia á avisos que uno y otro habían tenido por un vecino de sus pueblos respectivos que se hallaban en aquel, y cuyo día debió caer precisamente en el mismo punto la columna de 200 hombres procedente de esta, según parte que ha recibido el Sr. Comandante militar de la provincia. Al mismo le da noticia desde Jimena el coronel Urreiztieta, que manda las fuerzas que salieron de Algeciras, con referencia al comandante de armas de Estepona, que el 6 salía este con 100 infantes del resguardo militar y 30 caballos con dirección á Ubrique; que el comandante Lancha con 100 nacionales de infantería de Málaga y otros 100 del egército permanente llegaría a Igualeja, mientras que otra fuerte columna, mandada por el gefe político de aquella provincia, se dirigía a Ronda. El coronel Ordóñez pasaba á Atajate, y las demás fuerzas de la columna de Algeciras tomaban camino de Cortes, Gausin y otros pueblos de la sierra, poniéndose todas estas fuerzas en comunicación, circunvalando á los facciosos, y haciendo una batida general, que indudablemente pondrá fin á su loca cuanto infame empresa, como lo afirma el mismo coronel Urreiztieta. En toda esta provincia no hay novedad alguna, ni he vuelto á recibir noticias respecto al faccioso Zaldívar; solo un parte de Jerez, en que se dice haber aprehendido entre dicha ciudad y la del Puerto de Sta. María cinco hombres armados sospechosos.
Cádiz, 9 de agosto de 1822. Escario
P.D.: Acabo de saber que, como anunciaba arriba, la columna que salió de Alcalá verificó su entrada en Ubrique, habiendo puesto en completa fuga á los facciosos que ocupaban aquella villa, según parte que acaba de recibir el Sr. comandante militar de la provincia, y el que se insertará al siguiente día. Escario-


                                                        La torre del San Antonio en 1876




IDEM 10
Parte del comandante de batallón D. Pedro Agustino, comandante de una de las columnas contra los facciosos, desde Ubrique el 7 por la noche.
“Conforme á lo que decía á V.S. en oficio de ayer, á las dos de la madrugada hoy salí de Alcalá con la columna de mi mando para la villa de Ubrique, distante siete leguas de muy mal camino, y sin encontrar en él mas que un pequeño cortijo, donde pude conseguir por el dinero diesen á la tropa un gazpacho. Siguiendo la marcha, dispuse que el capitán de caballería D. Miguel Armendariz con los 20 caballos que tiene á sus órdenes se adelantase con el subteniente Don Santos Fidalgo y 12 cazadores para descubrir el campo, porque no tenía noticia del paradero de los facciosos, y hacer el alojamiento. Como á las cuatro de la tarde en una pequeña llanura dos leguas antes de llegar á este pueblo avisté una partida de 12 caballos, que se dirigía hacia nosotros: formé inmediatamente en batalla, y destaqué dos pequeñas guerrillas, que salieron á su encuentro y la reconocieron, y al llegar á no mucha distancia dijeron eran tropas del Rey absoluto, é inmediatamente las guerrillas rompieron el fuego, y echaron sobre ellos, obligándoles a ponerse en precipitada y desordenada fuga á todo escape, hasta tomar la sierra con dirección al Puerto del Guijarro. Nos cogieron considerable ventaja hasta perderlos de vista, por lo que determiné emprender de nuevo mi marcha á Ubrique con el desconsuelo de no haber podido concluir con tal canalla, que seguramente hubieran caído algunos en nuestro poder, si no da la casualidad de no tener á mano la caballería. El cabecilla que mandaba esta partida se me ha asegurado es Zaldívar. A poco rato de seguir mi marcha se oyeron algunos tiros: no dudé serían la caballería y subteniente Fidalgo, y apreté el paso para ir en su auxilio. Con efecto, recibí aviso de que en este pueblo había 100 facciosos con los cabecillas Aguilar y Tinoco, y que habían roto el fuego. Inmediatamente mandé que reforzasen aquella fuerza con dos guerrillas los tenientes D. Andrés Rodríguez y Don Ramón Gastañandín, el primero del regimiento de la Reina, y el segundo del batallón ligero de S. Marcial, á cuya llegada ya Fidalgo había hecho desalojar del pueblo á los facciosos, obligándolos a guarecerse lo mismo que conejos en unas escabrosas peñas que están sobre él, donde ocultos hacían fuego; y después de disponer se reuniesen los alcaldes y el ayuntamiento en la plaza, y que provisionalmente se colocase la lápida que habían quitado y roto aquellos infames, fui á echarlos de la altura, lo que se consiguió luego que se presentó Rodríguez por la izquierda, Gastañandín al pie del pueblo, el subteniente de la Reina D. Salvador Montaner por la derecha y yo con la restante fuerza por el centro, poniéndolos al momento en desordenada fuga, dispersándose en pequeñas partidas que, aprovechándose de lo escabroso del terreno, siguieron su retirada por donde ni las cabras pueden transitar.




Entrada ya la noche, sin objeto á quien ofender ni perseguir, por ignorar por qué barrancos ó espesos montes habían tomado su dirección, y el tener la tropa rendida y sin comer en todo el día más que un poco de gazpacho, me obligaron á volver á este pueblo á proporcionarla alimento y descanso, para ponerla en disposición de perseguir de muerte á esta canalla en el momento que averigüe el punto donde se han vuelto á reunir, á cuyo efecto he mandado salir ciudadanos de confianza en todas direcciones; sirviendo á V.S. de gobierno que solo en el caso de lograr una sorpresa puede conseguirse el exterminio de estos infames amantes de la fe, pues de otro modo solo se logra el que se dude de los esfuerzos, fatiga y decisión de la tropa, pues la total cobardía de aquellos en huir sin presentarse á la lucha deja sin efecto el valor de esta.
“Los facciosos en desordenada fuga por los peñascos no han dejado de sufrir bastante pérdida: se encontraron varias ropas, muchos cartuchos y un bolsillo con 40 reales de vellón. Me ha sido sumamente sensible haber tenido dos soldados heridos, entre ellos uno de S. Marcial de bastante consideración, cuya sangre está resuelta la columna á vengar á toda costa. No puedo manifestar á V.S. qué individuo de ella fue el que manifestó más valor y deseo de batirse; y solo diré que á porfía todos los señores oficiales, sargentos, cabos y soldados querían los nombrase de guerrilla, disputándose entre sí cual había de ser el primero en presentarse en el peligro, de modo que si con esta tropa había motivo de lucirse cualquiera que la mandara, si encontrara enemigos que le hicieran frente. La caballería con su capitán D. Miguel Armendariz á la cabeza, sin embargo de que el terreno no les permitía obrar, manifestó la mayor serenidad, entrando en el pueblo detrás de las dos primeras guerrillas con mucho deseo de hacer uso de los sables. A la entrada cogió a un faccioso, que sin duda se había extraviado, con las armas en la mano, y como me lo presentaron vivo, ha sido preciso formarle causa, que concluida pasaré a manos de V.S., á fin de que reciba el justo castigo á que es acreedor. Mañana se colocará con toda solemnidad en esta villa una nueva lápida, y para que se efectúe lo mismo pasará a Benaocaz la partida de la princesa, y yo con la caballería á Villaluenga, por haberlas quitado hoy en estos pueblos los facciosos. Todo lo que pongo en noticia de V.S. para su debido conocimiento; añadiendo que al tiempo de colocarse la lápida se publicará la ley marcial. Dios guarde á V.S. muchos años. Ubrique, 7 de agosto de 1822. Pedro Agustino. Sr. Comandante general de la provincia de Cádiz. Es copia. Burriel.”
 


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miércoles, 29 de enero de 2014

Cosas de mi niñez, por Pepe Janeiro Horrillo

José Janeiro Horrillo



Por Esperanza Cabello

Nuestro tío José Janeiro Horrillo ha ganado, por méritos propios, un lugar entre los Janeiros más representativos de la familia. Hombre polifacético, ingenioso, trabajador, artista, compositor... ha estado toda su vida ingeniando, componiendo, imaginando y escribiendo.
Este mes de enero ha cumplido ochenta años y hoy traemos un pequeño escrito que comenzó hace unos meses. Son recuerdos de la infancia, que los conserva tan nítidos como si los estuviera viviendo ahora mismo. Todo un lujo para la memoria.


Cosas de mi niñez, por Pepe Janeiro Horrillo

Ahora que tengo tiempo voy a intentar poner en orden las cosas que han ido pasando en el transcurso de los años de mi vida.
No los narraré en forma cronológica, porque sería imposible; una vez escritas irían apareciendo otras en la memoria que tenía olvidadas y volver de nuevo a empezar resulta penoso y cansado.
Iré contando recuerdos pasados tal como fueron y me vaya acordando…
Sin más dilación empiezo:
El día en que me metí un garbanzo por la nariz
Érase una calurosa tarde del mes de julio del 39, en ese tiempo mi familia ay yo vivíamos en la calle San Antonio de Estepona. Mis hermanas Emilia, Teresa y yo jugábamos ese día en el patio. La casa estaba adaptada a las labores del campo, mi abuelo materno era agricultor y vivía también con nosotros. La casa era espaciosa. En la planta baja nada más entrar había un pasillo con una sala a la izquierda que servía de recibidor; una mesita de centro de alas que al abrirlas era redonda, con una figura de bronce con reloj incorporado… cuadros, sofás, sillones, cortinas, etc. Del pasillo se pasaba al patio, grande, con pozo artesiano y una cuadra para el burro y el caballo, una cochinera para cebar un cerdo cada año, y al fondo una enorme y espaciosa cocina comedor con fogón y peroles de cobre, una hornilla de carbón, mesa y sillas y un armario pintado de verde para guardar los alimentos y en la parte baja muchos tomos de libros de novelas e historias.
La escalera, situada junto al fogón, daba acceso a los dormitorios y graneros y se correspondía con otra escalera que había junto a la entrada de la casa.
Aquella tarde en el patio mamá nos tenía preparado el baño de todos los días: un bidón de zinc con agua fresca del pozo sulfurada y jabón fornicado para prevenir sarpullidos y picaduras de mosquitos.
Pues como iba diciendo, tras el baño seguíamos en el patio y jugábamos, cerca de nosotros había un saco de garbanzos negros para los cerdos, en él metíamso la mano para ver quién cogía el puñado más grande.
De repente se me ocurrió meterme un garbanzo por la nariz, lo empujé con el dedo y seguimos con el juego. Luego quise sacarlo y no podía, mis hermanas tampoco, acudió mi madre y viendo que tampoco podía llamó a una de las vecinas (Mercedes Portal, más adelante hablaré de ella y de su familia). La vecina, con un ganchillo de crochet intentó sacarlo, pero más adentro se metía y me causó una gran hemorragia… Y el garbanzo se iba hinchando y menso salía.
Mi madre estaba muy nerviosa con la sangre que me llenó la cara y la ropa y también por la pérdida de nuestra hermanita menor (con solo 18 meses de vida)  y embarazada de mi hermanillo Cayetano. El médico le había mandado reposo por tener albúmina en la orina y los pies hinchados con edemas.
Sin saber qué hacer, angustiada, me cogió de la mano y se fue en busca de papá, que trabajaba de camarero en el bar de La Mezquita.
Mi padre, sin perder la calma, nos llevó al practicante Alonso Lazo (Morita) y con paciencia, porque yo, de lo tonto que era no me estaba quieto, hasta que pudo sacarme el garbanzo que parecía una canica roja.
En el bar mi padre nos obsequió con una gaseosa que al abrirla tenía una canica verde y a mi madre una tila.
Mi madre, al irnos para casa no podía andar con lo sofocada que estaba, con el calor y vestida de negro por la muerte de mi abuela paterna Ana, y de tanto andar de la casa al bar y del bar al practicante de nuevo al bar y de allí a la casa, las sandalias que llevaba puestas se le introdujeron dentro de la piel y de las medias, causándole unas enormes llagas que no se le curaron hasta el parto de Cayetano.

 



Ese día, muy de mañana, el abuelo aparejó el caballo y en los serones nos metió a los tres y nos llevó al campo para que no nos enteráramos de cómo iba el parto.
Al regreso mamá nos presentó al nuevo hermanito, nos contó que papá se lo había encontrado en un cestito con flores. Entonces todos quisimos saber el origen de nuestro nacimiento. A Teresa la encontró en el campo, en un puesto de cacería; a mí en un banco del Paseíllo (Alameda).
 Emilia, la mayor, también preguntó por el suyo y mi padre contestó: a mi Emilita me la encontré en papeles de periódicos en la puerta del cine. No había acabado de pronunciar esas palabras cuando Emilia empezó a llorar con un gran desconsuelo, y le preguntamos el motivo de su llanto, y ella, con sollozos entrecortados, contestó: “¿Cómo no voy a llorar? Si papá no hubiera estado allí, al salir del cine todas las personas me habrían pisoteado”. Y siguió llorando hasta cansarse…



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