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jueves, 6 de junio de 2024

El V concurso de cuentos y relatos: "El acordeón del alma, la historia de José, el Chiriguai"

 

Concurso de cuentos y relatos. Página del ayuntamiento de Ubrique


Por Esperanza Cabello

Hemos podido leer un curioso relato, escrito por Francisco Romero Chacón, que se había presentado al V concurso de cuentos y relatos organizado por el ayuntamiento.

Francisco ha obtenido el primer premio en su categoría por una historia novelada de un personaje mítico para muchos serranos que ya peinamos canas, y del que nos hemos ocupado en este blog en muchas ocasiones (pinchar aquí).

Nos ha parecido un relato muy bueno, con su dosis de ficción y de ternura, además de una fantástica aportación a la historia colectiva, por eso hemos querido plasmarlo a continuación:

 

 

EL ACORDEÓN DEL ALMA: LA HISTORIA DE JOSÉ “EL CHIRIGUAI”


En los años sesenta, en el pintoresco pueblo de Ubrique, enclavado en la Sierra de Cádiz, vivía un hombre singular conocido por todos como José "El Chiriguai". José no era un mendigo, pero tampoco llevaba una vida de lujos. Su hogar era una cueva en las afueras del pueblo, un refugio humilde que él mismo había acondicionado con esmero, utilizando los objetos que encontraba en los muladares. Aunque su vida era austera, José nunca perdía su dignidad. Siempre se le veía vestido de manera sencilla, con una gorrilla que apenas ocultaba su cabello canoso y una barba de tres días que acentuaba su rostro moreno, curtido por el sol y el viento.
José tenía un talento especial: su acordeón. Aquel instrumento, desgastado pero querido, era su compañero fiel, su medio de vida y su pasión. Las melodías que extraía de sus teclas resonaban por las calles empedradas de Ubrique, trayendo alegría y nostalgia a quienes las escuchaban. No había taberna en el pueblo que no conociera las notas inventadas por "El Chiriguai". Los fines de semana, los parroquianos de estas tabernas esperaban ansiosos la llegada de José. Sabían que sus canciones improvisadas serían el punto culminante de la noche, aunque no faltaban quienes se mofaban de él, especialmente cuando el vino corría abundantemente.
Una noche en particular, mientras tocaba en la taberna de Antonio, uno de los lugareños más antiguos y respetados, un silencio inusual se apoderó del lugar. José había comenzado una melodía suave y melancólica, una composición que parecía hablar de amores perdidos y sueños inalcanzables. Los ojos de los presentes se llenaron de lágrimas, recordando sus propias historias de vida, las alegrías y las penas que llevaban en el alma.
Entre los asistentes se encontraba Marta, una joven que había regresado al pueblo tras varios años viviendo en la ciudad. Había vuelto para cuidar a su madre enferma y aquella noche, guiada por la curiosidad, había decidido visitar la taberna. Al escuchar la música de José, sintió una conexión inmediata, como si las notas del acordeón hablaran directamente a su corazón.
—¡Venga, Chiriguai, toca una de tus canciones de la guerra! —gritó Paco, un hombre robusto y de voz grave, visiblemente afectado por el vino.
José sonrió con tristeza, pero no dejó de tocar. Las historias de la guerra de África, que él no había vivido pero que conocía por los relatos de los mayores, llenaban sus melodías. Las notas del acordeón narraban batallas y despedidas, y aunque algunos se mofaban, otros se dejaban llevar por la nostalgia.
—¡Esas canciones no valen para nada, José! —exclamó otro hombre desde una esquina. Sin embargo, Antonio, el tabernero, intervino rápidamente.
—¡Dejadle tocar! José nos trae recuerdos y nos hace sentir, y eso es algo que pocos pueden hacer.
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José asintió agradecido y continuó con su melodía, la cual iba transformándose en una suave canción de esperanza. Al terminar la pieza, Marta se acercó a José con lágrimas en los ojos y le pidió que le enseñara a tocar el acordeón.
—¿Podrías enseñarme? —preguntó Marta con voz temblorosa.
José, sorprendido pero complacido, aceptó. —Claro, ven a verme mañana en la cueva y comenzamos.
Así, comenzaron a reunirse cada tarde en la cueva de José, donde él le enseñaba a Marta no solo a tocar el instrumento, sino también a escuchar la música del mundo que los rodeaba.
Con el tiempo, Marta se convirtió en una excelente acordeonista y comenzó a acompañar a José en sus presentaciones en las tabernas. Juntos, sus melodías no solo alegraban a los parroquianos, sino que también atraían a visitantes de pueblos cercanos. La música de José y Marta se convirtió en un símbolo de esperanza y unión para todos los habitantes de Ubrique.
Un invierno particularmente frío, José enfermó gravemente. Marta, agradecida por todo lo que él le había enseñado, cuidó de él con dedicación. Una noche, mientras la nieve caía suavemente sobre Ubrique, José pidió a Marta que tocara una última melodía en su acordeón.
—Toca una para mí, Marta —dijo José con voz débil.
Con manos temblorosas y lágrimas en los ojos, Marta interpretó una pieza que había compuesto en secreto, una canción de agradecimiento y amor por su maestro y amigo.
José sonrió por última vez y cerró los ojos, dejándose llevar por las notas que llenaban la cueva. Aunque su partida dejó un vacío en los corazones de todos, su espíritu vivió para siempre en las melodías que Marta continuó tocando. La cueva de José se convirtió en un lugar de peregrinación para los amantes de la música, y su legado perduró como una prueba del poder transformador de la amistad, la música y el amor incondicional.

 

Francisco Romero Chacón, mayo de 2024

lunes, 14 de marzo de 2022

De cómo discurrió el Pregón de Carnaval 2022

 

El grupo del entierro de la Patacabra Carnavalesca durante el pregón de carnaval 2022

Fotografía gentileza de Radio Ubrique (en este enlace)


Por Esperanza Cabello


Va a ser muy difícil relatar, de una forma objetiva, lo que significó el pregón de carnaval de Ubrique 2022. Porque, aunque los tiempos no están para muchas fiestas, el paréntesis de este pasado sábado por la mañana con tanta alegría, tanta colaboración, tantas risas y tantas lágrimas de emoción ha sido impresionante, gratificante y único.

Llevábamos unos cuantos meses atentos a los movimientos de Leandro Cabello, ya en noviembre nos estuvo contando que al tratarse del treinta aniversario del primer entierro de la Patacabra Carnavalesca tenía la idea de darle todo el protagonismo a esta herramienta tan valiosa para los ubriqueños y de hacer un homenaje a todos los que trabajan y han trabajado por el carnaval.

Pero ha habido tantos detalles, tantas historias, tal lujo de participación y tanta originalidad que nos hemos quedado verdaderamente pasmados, y han sabido transmitir tantas emociones que ha sido, de verdad, un pregón vivido y conmovedor.

En primer lugar, los participantes. ¡Qué cantidad de personas han puesto su granito de arena! ¡Qué gran poder de convocatoria han tenido Leandro y su patacabra! Seguro que nunca antes había participado tanta gente y con tanta alegría en un pregón multitudinario.

 


 

En segundo lugar, la Patacabra. Pepa hizo un gran papel como patacabra ubriqueña, con todos sus guiños, sus historias, sus risas, sus gritos de ánimo y su "frgancés" con su patatófono. ¡Enhorabuena, Pepa, has sido una magnífica representante de todas nosotras y tu actuación quedará para el recuerdo!

 


 

 

 

En tercer lugar, Juana Esteban  con su discurso de nostalgias y recuerdos junto a Nano de Marbella con su guitarra clara y sincera. Desconocíamos la faceta de Juana dando discursos, con esa voz sonora y cantarina y con ese sentimiento que rápidamente fue sentimiento de todos. Y Nano de Marbella (en este enlace podemos saber de él) nos asombró con sus tablas y el rasgueo de su guitarra, nos encantó su música y hemos podido seguirlo en su canal de youtube (en este enlace) porque nos hizo vibrar con su ritmo y su sentimiento.

 


 

En cuarto lugar, los capataces de la Patacabra, Serafín Cordón y José Manuel Fuentes, "el Pirri" atentos en todo momentos al desfile, a la Patacabra y al ritmo, discretos en su trabajo pero atentos a las instrucciones. Gracias a ellos tanto el pasacalles como los primeros momentos en la ermita de San Pedro fueron un éxito.

 



En quinto lugar, a Laura Cabello, que fue la encargada de editar todos los videos que fueron adornando con armonía, buen gusto y mucho arte todos los discursos. Laura es una de las responsables de que este pregón haya sido diferente, original y dinámico. Constantemente, entre las historias y las bromas de la señora Patacabra, había minutos de videos con historias, con fotos, con películas antiguas, incluso con bromas de un ubriqueño muy admirado.

 

 

En sexto lugar, la genial idea de convertir de verdad este pregón en un musical . Porque aunque era Leandro quien había estado "maquinando" todo, se las había apañado para quitarse de en medio hasta que todos empezaron a llamarlo, y entonces, en una entrada triunfal con fondo de musical a modo de "El rey León", siendo la patacabra un pequeño "Simba", apareció Leandro.

 


Leandro aparece como en El Rey León,

 mostrando a la pequeña patacabra.

Fotografía gentileza de Radio Ubrique





 La Patacabra infantil 2022 hizo su aparición en el escenario entre risas, bailes, ceremonias, papelillos de colores y, de forma increíble, con cohetes en el San Antonio.

 


 

En séptimo lugar, el ayuntamiento y su concejal de fiestas, José Manuel Rivera (o rgivegra, como lo llamaba la patacabra), que han estado a la altura y han colaborado con todos los preparativos, haciéndose cargo de los gastos con tantísimos detalles, desde las insignias patacabreras y los plumeros dorados para todos hasta los fuegos artificiales, pendiente siempre de cualquier cosa que pudieran necesitar.

Por cierto, que vimos a la alcaldesa tanto en La Plaza como en el estrado e incluso en el coro final, pero a Rivera no pudimos verlo en todo el tiempo, incluso en el momento de dar los premios a los pregoneros un señor con barba y túnica suplantó a nuestro concejal, pretendiendo incluso hacerse pasar por él. 😇



Entrega de diploma a los pregoneros del carnaval 2022

Fotografía gentileza de Radio Ubrique (en este enlace)

La alcaldesa de Ubrique, Isabel Gómez, y un monje capuchino que "no" es el concejal de fiestas, José Manuel Fernández Rivera, a quien agradecemos de corazón todo su apoyo, entregan el diploma de pregoneros 2022 al grupo del entierro de la Patacabra.

 

En octavo lugar, el montón de bebés, niños y jóvenes participantes, nueva sabia para las nuevas patacabras, cargadores patacabreros que, desde los siete meses hasta los más de sesenta, garantizan savia nueva para las siguientes patacabras, niños y niñas que son hijos y nietos de aquellas "Sirenitas del Enriaero" del año 1992. También fue uno de nuestros momentos favoritos, el final de la actuación de Juana y Nano y el comienzo de la última parte, con las bromas de Pepa y Cristo sobre el escenario. Porque debemos saber que la participación de las chicas de Camenae, Pepa, Cristo y Rosa, ha sido crucial para el buen desarrollo del pregón.

 


 

En noveno lugar, esa pantalla en la que presidió todo el pregón el nombre de nuestro padre (Leandro está en todos los detalles) y en la que fueron surgiendo, como por arte de magia, historias y recuerdos de carnavales pasados y personas queridas, incluso aprendimos que la Patacabra ha ido a los cursos de la escuela de pregoneros de Modesto Barragán.

 


 



En noveno lugar, y ya habrán ustedes visto que el orden es totalmente aleatorio, uno de los momentos más emocionantes del pregón, cuando, durante las palabras finales de Leandro, hubo una gran sorpresa, porque entre carnaval y patacabras, el organizador estaba pendiente de todos los detalles, y el hecho de que los porteadores estuvieran vestidos de verde no era casual. En primer lugar, buscábamos la alegría de la primavera, y el verde de nuestras sierras, en segundo lugar, el verde esmeralda es uno de los colores de la lucha contra el cáncer, y Leandro quería llamar la atención sobre este tema y por todos los miembros de la familia y del grupo de amigos que hemos sufrido esta enfermedad.

Y ese momento emocionante fue cuando, queriendo agradecer toda la ayuda que nuestra prima Antonia Mari, que es una costurera excepcional y una modista reconocida desde siempre, ha prestado en todos los carnavales, cosiendo, aportando ideas, sugiriendo modelos y participando. También queriendo mostrar la alegría que a todos nos causa verla encima del escenario, la eligió para recibir, de manos de la alcaldesa, Isabel Gómez, la patacabra de honor y de amor hecha con todo el cariño del grupo.




Ya llegamos al décimo lugar, y aquí continuaba la emoción, pero esta vez multiplicada, cuando en aquella pantalla mágica apareció una película que Ana León había realizado en 1992 durante el primer entierro de la Patacabra Carnavalesca, cuando la llevaban "Las Sirenitas del Enriadero". Aquí hay muchas personas queridas que ya no están, nuestros padres, nuestros amigos Pedro y Esperanza... pero también muchos jovenzuelos y jovenzuelas que ahora son abuelos y abuelas pero siguen con las mismas ganas y la misma fuerza.

 





En undécimo lugar, el Entierro de la Patacabra Carnavalesca 2021, que hubo que hacerlo con "publico restringido" ya que estábamos en plena pandemia. Pero para eso Leandro Cabello Izquierdo y Leandro Cabello Benítez se las pintan solos. Hicieron la quema de la patacabra número veintinueve para que este año pudiera ser el treinta.

 

 


 

 

Y por hoy nos quedaremos en el número doce, aún quedan montones de detalles que comentar, de músicas que oír y de risas y emociones, pero vamos a quedarnos por hoy con La Murga de las Patacabras, Carlos Naranjo, Jiménez, Fabero, David Naranjo, Chayan, Álvaro Puerto (hijo de Domingo Puerto, que fue capataz de la Patacabra muchos años), que fueron los encargados de amenizar el pregón con canciones propias y otras más antiguas, y este año han hecho el esfuerzo de dedicar sus ensayos para este pregón que han bordado.

 

Además, con un pasodoble que para nosotros es muy representativo, primero porque Leandro se lo dedicó a nuestro hermano Manolo para que se multiplicaran sus plaquetas (¡y lo han conseguido!) y era un homenaje triple, porque Manolo lo escribió dedicado al Chiriguay (en este enlace), y porque lo cantaban Los peleteros del Salto del Pollo.


 Los peleteros del Salto del Pollo

Gentileza del blog "Los coloretes"




La Murga de la Patacabra: "El Chiriguay"


Aún queda mucho de este pregón de carnaval, pero iremos poquito a poco. Hoy tenemos mucho que celebrar y mucho que agradecer, y, sobre todo, dar la enhorabuena al digno hijo de sus padres que es Leandro Cabello: creativo, imaginativo, organizativo, creador de líos tremendos, amante de las tradiciones, de los eventos, de los detalles, bailarín, cantante, discursero... 

Seguro que Manuel y Esperanza disfrutaron muchísimo con el pregón, con el ambiente, con la emoción y con la alegría.

¡Enhorabuena, hermano! Y, por supuesto, enhorabuena a todos 💜💜💜💜💜


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domingo, 3 de enero de 2021

Nace Benaserra, la fonoteca de la Sierra de Cádiz

 


Por Esperanza Cabello


En las últimas semanas ha nacido Benaserra (en este enlace) un proyecto de fonoteca sin ánimo de lucro. En palabras de sus creadores:

"Benaserra es un proyecto abierto y participativo, sin ánimo de lucro, que nace con la intención de recopilar archivos sonoros de la Sierra de Cádiz y la Serranía de Ronda, creando así una memoria musical de estas dos comarcas."

Nuestro amigo Alberto Oliva nos ha explicado la finalidad de esta fonoteca, y nos parece una estupenda iniciativa. Hay, y ha habido, muchos músicos en la zona, y sería un lujo poder acceder a esas grabaciones tan fácilmente como nos ofrecen Alberto y Diego.

Todos podemos contribuir muy fácilmente, recopilando las grabaciones en mp3, añadiendo toda la información posible, imágenes y, finalmente, subiendo todo a la web.

 


 

Todos los géneros, todos los estilos, todos los documentos sonoros, serán bienvenidos. 

También podemos acceder a la página a través de su página de facebook (en este enlace).

Por cierto,  ¿alguien tiene alguna grabación de El Chiriguay?

 

 

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domingo, 21 de julio de 2013

"Gente de los pueblos: el Chiriguay, conocido en El Gastor como "El Zaleíllas"

Fotograma del video de Óscar Cárdenas

Por Esperanza Cabello

Hay casualidades que de pronto nos rebotan y hoy nos hemos encontrado, el el muro del grupo "Homo Bloguerus Senderiensis Gaditanus" una publicación con un enlace a uno de lso videos del fotógrafo gaditano Óscar Cárdenas.
Lo presenta nuestro amigo José Manuel Amarillo Vargas:
"Un video (10') de cuidada producción, del fotógrafo gaditano Oscar Cárdenas, sobre El Gastor. Creo que os gustará, ya que contiene la interpretación de un pastor con "gaita gastoreña" (el instrumento mas antiguo y autóctono de la sierra) y varios serranos contando sus historias y anécdotas. Todo un documento etnográfico."
Lo más curioso es que  nuestro amigo Selu (de Cuaderno de campo Payoyo) ha reconocido al Chiriguay en el cuadro de este pintor gastoreño.
A pesar de que lo llaman "Zaleíllas" Selu ha sabido que se trata del Chiriguay. En realidad se llamaba José del Valle, y en Ubrique decían que venía del El Gastor, aunque creemos que había nacido en Grazalema.
En El Gastor lo llamaban "Zaleíllas", según nuestra amiga Pepa Zambrana, "porque traía una chaqueta de zalea de borrego...tocaba el acordeón y su canción preferida era la de los perritos..." Yo tenía diez perritos" y era de Grazalema...Venía a un bar de mi familia a tocar donde vendían mosto..." 
En este enlace podemos leer la canción de los diez perritos. 
(Una zalea es el cuero curtido de una oveja o de un borrego, y se usaba para abrigarse)
Precisamente el padre de Pepa, Pepe Zambrana, es el fotógrafo que podemos ver en el video de Óscar, y recuerda perfectamente al Chiriguay.
Lo que si nos ha llamado terriblemente la atención, es que el pintor gastoreño lo haya plasmado en su lienzo. Es curiosísimo cómo muchos pintores y fotógrafos, incluso jóvenes actuales, como Estefanía Hernández, lo han tomado como modelo para sus obras.
Como homenaje a este serrano tan querido y tan conocido, hemos preparado una pequeña galería de retratos de José del Valle, el "Zaleíllas" o el "Chiriguay". Una buena persona.  
 
José del Valle con el niño Manuel Pérez en la puerta del Tropical (el acordeón detrás)
                                          Fotografía gentileza de Pedro Pablo García


El Chiriguay, por Ángel Pablo






El Chiriguay, óleo de Luis del Canto



José del Valle, una de sus últimas fotografías, en Ubrique
El Chiriguay, por Estefanía Hernández


El Zaleíllas, por Luis Iglesias










lunes, 9 de abril de 2012

Un recorrido por la Cola del Elefante

Torcal de la Cola del Elefante
Fotografía: Manuel Cabello


Fotografías: Manuel Cabello
Textos: Esperanza Cabello


Haber escrito ayer sobre el descubrimiento del municipio Occurritano nos ha recordado este magnífico recorrido por la "sierra del Elefante" que teníamos pendiente.
Alrededor de Ubrique hay muchas  sierras, pero una de ellas es muy especial, tiene un nombre muy peculiar, que ha ido cambiando a lo largo de los años: la sierra del Benalfi (también conocida como "Benafín" por los mayores).
Nuestro padre y nuestro tío Bartolo Romero decían que posiblemente este nombre fuera de origen árabe y tuviera que ver con la palabra "alfil" (elefante). Si nos fijamos bien realmente parece esta sierra un elefante tumbado, estando su trompa en la zona del nacimiento, el lomo donde está el Salto de la Mora y la cola el tramo final, terminando en los llanos de Santa Lucía.


Calzada que baja del Columbario

El recorrido que nos falta es el último, pasando por la cola del supuesto elefante, pero lo hemos comenzado por la parte de la carretera de Ubrique a Benaocaz, entrando por la finca de Santa Lucía, esta era la entrada normal en los años setenta, cuando empezamos a conocer el yacimiento arqueológico de la ciudad de Ocurris.




El Columbario


Empezamos el recorrido por la parte trasera, y esta es también la parte trasera del yacimiento, donde está el mausoleo que llamamos columbario. Merece la pena el trabajo realizado, y convendría realmente que volviéramos a poner en valor todo el conjunto, cuidándolo y preservándolo.




Estamos en la parte superior del Columbario



Seguimos subiendo, ahora podemos fotografiar el Columbario desde arriba




La finca de Santa Lucía



El camino oficial de acceso al yacimiento



Del otro lado están el llano de Santa Lucía y la sierra de los Paredones



Desde la sierra de los Paredones llegaba el agua que abastecía la ciudad
Hay restos de un acueducto romano en la zona



En la zona hay muchas piedras en tenguerengue


Una vez llegados arriba podemos mirar del otro lado
Veremos la zona del Rano y al fondo la  calzada romana Ubrique-Benaocaz



La vista del Rano es magnífica, con la sierra de Ubrique al fondo





La ciudad de Ocurris estaba bien defendida con murallas ciclópeas
Aún se conservan varios tramos de esta muralla



La muralla es realmente impresionante



Hay restos de muralla  en casi toda la zona final del Benalfí



Vamos subiendo la vereda entre restos de tégulas y cerámicas


Llegamos a uno de los depósitos de agua que recogía, seguramente, las aguas 
que llegaban gracias al acueducto, además de las aguas de lluvia
 Detrás de los lentiscos y los olivos  podemos ver la sierra de los Paredones



Hay vestigios de los ocurritanos y sus descendientes por doquier



 Volvemos de nuevo al camino "oficial", llegando a otro depósito de agua

 
 En esta zona se encontraron en 1797 varios tesoros arqueológicos
En 1973 se encontraron tres monedas romanas sobre un escalón
de la escalera que comunica los dos depósitos



 Al fondo se vislumbra el castillo de Fátima
con un atardecer de lujo



Terminamos nuestro recorrido por la cola del elefante 
saliendo por la "puerta" de la muralla ciclópea
 que está cada vez más deteriorada


 Una vez abajo, nos volvemos para fotografiar la cola del elefante desde Santa Lucía



 Ya desde la carretera Ubrique-Benaocaz observamos atentamente nuestro recorrido
¡Ha valido la pena!
Este recorrido por la "Sierra del Elefante" termina aquí. Para nosotros ha sido muy importante poder hacerlo, no solo porque esta sierra, el Benalfí, es uno de los lugares más increíbles que podemos visitar en nuestra sierra, sino porque constantemente nos lleva a nuestra infancia, a las Arenitas, al Chiriguay, al Rano, a la "Calzá", al Salto de la Mora, al Columbario, a las excursiones de los domingos, a las paellas en el llano de Santa Lucía, a la viña del "Moniato", al pozo de Santa Lucía, y a tantos y tantos lugares que recorrimos, exploramos, admiramos y aprendimos a respetar y a querer con  nuestros padres.
Finalmente quisiéramos llamar la atención de las autoridades para que el Salto de la Mora no quede en el olvido, fueron tantos los esfuerzos que nuestro padre  y tantas otras personas hicieron por poner el yacimiento en valor y recuperarlo que sería una pena que todo quedara en el olvido.


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domingo, 19 de febrero de 2012

Homenaje al Chiriguay, carnaval de 1987

La cueva del Chiriguay, aqui vivió José del Valle los últimos años de su vida
Fotografía: Manuel Cabello

Por Esperanza Cabello
 
Hemos dejado para el final la letra de los Peleteros del Salto del Pollo que más nos gustaba entonces y ahora: el homenaje al Chiriguay, José del Valle, un hombre que, pese a no haber nacido en Ubrique, era muy ubriqueño, conocido y apreciado por todos, sobre todo por los niños y los jóvenes. De él ya hemos hablado en un par de ocasiones en este blog (pinchar aqui) 
Nuestro  hermano Manolo hizo esta canción con la música del Vaporcito del Puerto, y aún ahora nos sigue emocionando pensar en la vida de este hombre, en su sencillez, en su humildad y en la vida tan dificilísima que debió de vivir.


 José del Valle y su inseparable acordeón
Inolvidables para varias generaciones de ubriqueños



El Chiriguay
 
Hay en el Rano una cueva
Más bonita no la hay
Que se quedó muy sola
Cuando murió el Chiriguay

Baja el río entre las piedras
De agua clara y brillante
En las faldas de esa sierra
Él ensayaba sus cantes

El buitre leonado es el compañero
De sus soledades.
Conejos y grajas bailaban al tono
De su acordeón

Y es que el Chiriguay
Con sus diez perritos
Cuando los cantaba daba el corazón

Mientras la gente se reunía
Para escucharlo con gran simpatía
Sus muñecas recompuestas, repeinadas y lavadas
Velaban sus sueños
Solo niños se acercaban
Porque se decía que no estaba cuerdo
Le ofrecieron varios pisos
Pero, por supuesto
Él nunca los quiso
¡Ay Chiriguay de mi alma!
Viviste como quisiste
No caíste en la trampa








sábado, 18 de febrero de 2012

Carnaval de Ubrique: Los peleteros del Salto el Pollo

Los Peleteros del Salto el Pollo, 1987
con sus trajes de prehistóricos


Por Esperanza Cabello

Corría el año de 1987, y por fin, después de tantos y tantos años de prohibición y de tapujos, se celebraban en Ubrque los primeros carnavales oficiales.
Un grupo de amigos, con muy buenas artes, buen oido, buena disposición y mejor humor, se dispusieron a crear una chirigota que fue, para todos, alucinante, por el tipo, por las letras, por la música y por el arte.
Sus letras fueron dedicadas a ubriqueños y a ubriqueñas, a la "calzá", recién encementada, a la plaza del pueblo "esta plaza es una porquería, no la queremos", al kiosco de Isabel ("la Bartola"), al Chiriguay, a la marroquinería...
Nuestros dos hermanos, Leandro y Manolo, eran miembros de este grupo junto a dieciocho amigos más, y entre todos fueron componiendo el tipo, la música, las letras, las ideas...




Pegatina de la Chirigota, diseño de Álvaro Gómez 
(conservada después de 25 años ppor Manuel Cabello)


La suya fue una historia muy curiosa. Unos amigos ubriqueños decidieron que iban a participar en los primeros carnavales oficiales. Empezaron a pensar el tipo, tenía que estar relacionado con la marroquinería y con nuestra historia. Pensaron que de prehistóricos podrían matar varios pájaros de un tiro, pero un golpe de suerte les dio la idea definitiva: una fábrica tiró 21 rollos de piel deteriorada, y uno de los peleteros pasaba por allí en el mismo momento: ellos eran 21, así que ya tenían el traje de prehistóricos.


 Uno de los ensayos, con Ester, Álvaro, Manolo, Carlos, Leandro...
Leandro haciendo sus pinitos con el bombo

Ester, que aún no había cumplido los diez años, se unió al grupo con tanto entusiasmo como los mayores, seguramente sea la primera ubriqueña carnavalera de esta época moderna, sabemos de mujeres que habían hecho letrillas de carnaval, como Candelaria la Zapatera, pero no de mujeres que cantaran en una chirigota.
Para ella también había un traje de prehistórica. Ella además tenía la piel más "clara" (de los 21 fardos uno era más claro que los demás), y un precioso hueso en su peinado, como "las niñas prehistóricas".

 Los peleteros prehistóricos en su hábitat natural


Y... ¿Cómo hacer un traje de prehistórico? Pues muy fácil: unos pelos alborotados, unas barbas muy pobladas, unas piernas  "de ensueño", con unos leotardos de lana color piel al que cosieron unos "peláncanos negros horrorosos" (a modo de "hoy no me he depilado"). La piel cosida alrededor y unos cuantos complementos muy adecuados: huesos, un hacha de piedra, unos mazos de gomaespuma, unos pitos de carnaval y eso era todo.


Una de las actuaciones, en pleno carnaval




 La peleterita, la chirigotera más pequeña de la época
(sigue sabiéndose todas las canciones)

Nuestra sobrina Ester, la peleterita, nos ha traido estas fotografías de aquellos años, y nos ha cantado, con Manolo y Natalia, algunas de las letras de entonces. No tienen ningún desperdicio, son críticas, ácidas, tiernas y muy entrañables al mismo tiempo. Traeremos las dos dedicadas a dos ubriqueños en los próximos días, porque merece la pena que se conserven.



 Los Peleteros del Salto el Pollo en la sierra



Un tarzán peletero
con su traje de prehistórico


Sabemos que en aquellos años hubo un magnífico movimiento carnavalero, que no tiene nada que envidiar al actual, con letras muy buenas, tipos estupendos y mucha pimienta. A los Peleteros del Salto del Pollo les sucedió "En Ubrique, la mala mosca te pique"...eso será para otra ocasión.



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