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viernes, 14 de agosto de 2026

Los destrozos en las iglesias ubriqueñas en 1936, por el cura párroco

 

El calvario, destrozado en febrero de 1936

Fotografía de don Francisco García Parra

 

Por Esperanza Cabello

Nuestro admirado García Parra no solo se limitaba a escribir sus crónicas de cuanto sucedía en Ubrique, sino que también quiso dejar constancia (como otras personas afectadas) de los hechos que relataban las autoridades, haciendo copias de los escritos que para él eran importantes. Uno de esos escritos, que transcribimos a continuación, fue el enviado por el cura párroco al obispado, dando cuenta, en julio de 1938, de cuánto había sucedido en nuestro pueblo.

 

 


Relación de los hechos ocurridos con motivo de la guerra determinada por el levantamiento cívico-militar de 18 de julio de 1936, que da el cura párroco de Ubrique al Obispado de esta Diócesis, en contestación a la circular inserta en el Boletín Oficial correspondiente al mes de mayo último.

 

I. CUESTIONES GENERALES

 

1. - Antes del 16 de febrero de 1936, con motivo de propagandas electorales, fueron derribadas las tres cruces levantadas desde tiempo inmemorial en las alturas que rodean a esta villa.

Después de la citada fecha y por el orden que se indican, fueron derribadas en el mismo mes de febrero, otras cruces situadas en la vía pública, un cuadro de la Santísima Trinidad existente en la plaza de su nombre desde la época del Beato Diego José de Cádiz, arrancados violentamente los rótulos que daban a las calles nombres religiosos y de santos, apedreado el convento de PP. Capuchinos y asaltada y devastada la capilla del Calvario, que fue además destruido su edificio. De este asalto se instruyeron diligencias judiciales.

2. - Se acentuó la persecución contra la Iglesia principalmente, y contra personas significadas como religiosas y de derechas o de orden.

Había un Centro obrero de izquierdas donde estaban sindicadas todas sus organizaciones y cuyos dirigentes formaban parte a la vez de la comisión gestora municipal del Frente Popular.

Además, existía un casino de derechas que era vigilado y perseguido constante y oficialmente, coartando su labor y sus derechos particularmente en periodos electorales, o con motivo de determinadas actividades por una u otra parte.

3. - En marzo de 1936, fueron mandadas retirar de la vía pública y de las casas particulares, por orden de las autoridades, todas las imágenes y emblemas religiosos. También fueron prohibidas toda clase de Juntas en la Parroquia, sin previo permiso de la Autoridad, no permitiéndosele acompañar a los entierros con Cruz alzada, y coaccionando a los fieles para que estos actos fueran civiles. Además, se limitó a la Parroquia el toque de campanas, ordenando al párroco el tiempo y la forma en que debían de tocarse éstas.

El 17 de abril de 1936, por la tarde, fueron clausurados los dos casinos principales que conceptuaban de derechas o de orden y al anochecer se procedió a la detención de personas de la misma significación, o como consideradas desafectas al Frente Popular. En la madrugada del siguiente día 18 fue expulsada de su convento la Comunidad de PP. Capuchinos y alumnos del Colegio Seráfico, recientemente establecido en el mismo, siendo todos detenidos durante unas 24 horas, mientras este mismo día fue registrado judicialmente primero, y después a la 1 de la tarde asaltado, saqueado y devastado el interior del citado convento y su Iglesia, cuyos restos de imágenes, retablos, ornamentos, objetos del culto, mobiliarios y portaje, arrojados al exterior, fueron quemados en aquella hora en grandes hogueras formadas en cada una de sus tres puertas exteriores. De todo esto se instruyeron diligencias judiciales, y de esta Iglesia solo se salvaron de su destrucción, algunos ornamentos y vasos sagrados y la imagen de nuestra Patrona la Santísima Virgen de los Remedios, con los objetos del culto pertenecientes a esta imagen, en su mayor parte deteriorados.

En la madrugada del 20 al 21 de abril, a medianoche, fueron asaltadas y saqueadas la Iglesia Parroquial y la de San Antonio, quedando completamente destruido todo cuanto había en su interior y además las imágenes de la Iglesia de San Sebastián (vulgo de Jesús) que se encontraban depositadas en la parroquia. Con los restos retirados en camiones aquella misma hora, alimentaron grandes hogueras encendidas en las afueras de la población. Las autoridades simularon salvar (como se demuestra más adelante) algunas imágenes que fueron llevadas al Ayuntamiento mientras se verificaba el asalto. De estos actos se instruyeron también diligencias judiciales.

Al día siguiente 22 de abril, fue clausurada por orden de la autoridad la Capilla del Asilo-Hospital y retiradas de ésta sus imágenes y objetos del culto que fueron depositados en casas particulares. También fue retirada por las autoridades la imagen del Cristo existente en la capilla del Cementerio.

Pocos días después eran recogidas por las autoridades y depositadas en el Ayuntamiento, con las que fueron retiradas de la Parroquia, todas las imágenes y objetos que los fieles habían intentado salvar de la destrucción guardándolas en sus casas; y a las doce de la noche del día 30 de abril siguiente fue tranquilamente sacado del Ayuntamiento todo este depósito y transportado en camiones a las afueras del pueblo, donde quedó destruido por el fuego.

Se dice que había formadas listas negras, entrando en ellas la mayor parte de las personas de posición y significadas como religiosas o desafectas al Frente Popular.                              

4. - La parta afecta al orden y a la Iglesia lamentó profundamente los desmanes ocurridos y se prestó con su apoyo moral y en parte personalmente a contrarrestar los efectos de esta persecución y en defensa de la Iglesia y los sacerdotes con la prudencia que aconsejaban las circunstancias, mientras el populacho se regocijaba y enardecía cada vez más con estos actos que fueron realizados por personas de la localidad.

5.- No hubo detenciones manifiestas ni significadas.

6.- Una parte de la clase popular, quizá ignorando su significación sintió el cambio de régimen, aunque sin demostrarlo manifiestamente; pero en la mayor parte del elemento significado de orden ha sido muy bien acogido.

7. - Se inició alguna reacción religiosa que poco a poco va acentuándose, aunque no en general ni del todo espontánea.

8. - Generalmente se ha notado más solicitud en la aplicación de sufragios y en regularizar las situaciones religiosas, legalizando sobremodo las actuales.

 

 

El San Antonio, destruido en 1936

 

 

II. PERSONAS

 

1.- Fueron perseguidos y molestados en su ministerio, como en otro lugar se indica, los párrocos D. Antonio Carrasco Ruiz y D. José Carrasco Panal, este último encarcelado, además, aunque poco tiempo, en las primeras detenciones hechas por los rojos al iniciarse el Alzamiento Nacional. También fueron expulsados de su Convento, maltratados de palabra y encarcelados, los religiosos capuchinos y alumnos de su Colegio Seráfico instalado en dicho Convento. Las religiosas del Rebaño de María, encargadas del Asilo-Hospital, solamente fueron molestadas prohibiéndoseles toda clase de cultos y devociones dentro del mismo. La actitud de todos ellos fue correcta y defensiva, procurando con los medios a su alcance oficiales y particulares, pública o privadamente, normalizar sus obligaciones.

2.- Sólo hubo dos asesinatos cometidos por los rojos durante el corto periodo de su dominación en esta villa, en las personas de dos empleados de Telégrafos que vinieron en cumplimiento de su obligación a inspeccionar la línea interrumpida, y fueron tomados por espías disfrazados. De estas muertes se instruyeron diligencias judiciales.

 

 


 

 La iglesia del Jesús, destrozada

Fotografía de García Parra custodiada en la BNE

En este enlace 

 

III.  COSAS SAGRADAS

 

1. - En la forma que se detalla anteriormente fueron saqueadas y destruidas en su interior la Iglesia Parroquial, la del Convento de PP. Capuchinos, la de San Antonio, el Calvario, la Capilla del Asilo-Hospital y la del Cementerio. La ermita de S. Sebastián se encontraba cerrada al culto y desalojada, por amenazar ruina. De estos templos, fueron notablemente mutilados en su fábrica, destruyendo todas sus puertas interiores, la Parroquia y la Iglesia de Capuchinos, y totalmente derribado el edificio del Calvario.

2. - No llegó a ser incautada ninguna iglesia ni destinada a otros usos, aunque mientras estuvieron clausuradas por orden gubernativa, fue solicitada por esta alcaldía a la superioridad la incautación de la Iglesia Parroquial, la de San Antonio y la de San Sebastián (vulgo de Jesús), para destinarlas a otros usos; pero no llegó a verificarse dicha incautación.

3. - La Iglesia de S. Sebastián, que como ya se ha dicho se encontraba cerrada al culto por amenazar ruina, fue obligada a desalojar con este motivo por las autoridades.

Todas las demás iglesias y capillas de ésta, fueron clausuradas por orden de la Autoridad el mismo día de sus respectivos asaltos, y estuvieron cerradas al culto desde las citadas fechas de sus devastaciones hasta el día 5 de julio de 1936 en que volvieron a abrirse de huevo al culto, mediante las gestiones hechas cerca de las autoridades provinciales por D. José Carrasco Panal, Vicario de este Arciprestazgo y Párroco provisional de ésta, por encontrarse ausente desde abril último D. Antonio Carrasco Ruiz que lo era anteriormente.

Al iniciarse el Alzamiento Nacional y en la mañana del 19 de julio fue asaltada otra vez la Iglesia Parroquial, destrozando cuanto se había reconstruido y volviendo a quedar cerradas al culto desde este día todas las iglesias y capillas, hasta el 28 del mismo mes de julio que se abrieron de nuevo después de liberada esta villa por las tropas nacionales.

4 y 5.- Los daños de mutilación que sufrieron en sus fábricas todas las iglesias de esta villa, y en particular la Parroquial y la del Convento de PP. Capuchinos, consisten en la completa destrucción de todas sus ventanas y puertas interiores. Solamente fue derribado por completo el edificio del Calvario que se valora aproximadamente en unas 15,000 ptas.


6.- En la Parroquia fue completamente destrozado el órgano, como también fueron destruidas las imágenes, retablos, objetos del culto, mobiliario, etc. de todas las iglesias y capillas, con las excepciones citadas anteriormente de lo que se ha podido salvar. Entre lo destruido desaparecieron imágenes y objetos de estimable valor histórico y artístico, como las notables tallas de Nuestra Sra. de la 0 y de la Virgen del Carmen, con otras varias de la Parroquia, además del artístico retablo barroco de Ntra. Sra. de los Dolores de la misma Iglesia, y la documentación antigua del archivo parroquial.

Del Convento de Capuchinos, un sagrario de madera con pinturas antiguas de gran mérito fue destruido, y también varios cuadros de algún valor, y las hermosas tallas de una Virgen de los Dolores, La Divina Pastora y el Santo Cristo de la Agonía.

7. - El valor aproximado global de todas las pérdidas sufridas en la Parroquia se calcula en unas doscientas mil pesetas, y en las demás Iglesias y Capillas de ésta se estima en unas trescientas mil pesetas.

8 y 9.- El Cementerio de ésta no fue incautado ni profanado en sus sepulturas, y en el mismo fueron hechas todas las inhumaciones durante el dominio rojo.

 

 

Destrucción de la iglesia parroquial

Más datos en este enlace 

 

 

IV. OTROS BIENES DE LA IGLESIA

 

1. - Entre los edificios destruidos parcialmente en la forma antes mencionada, se encuentra al Convento e Iglesia de religiosos Capuchinos, de estimable valor por su interesante historia relacionada con la vida del Beato Diego José de Cádiz y otras relevantes figuras de la Orden capuchina.

2.- No fueron incautados ningunos edificios pertenecientes a la Iglesia.

3.- Ha desaparecido parte del archivo parroquial con algunos documentos antiguos de notable valor histórico y los libros más antiguos de partidas sacramentales. Se han podido salvar gran parte de estos libros de partidas que se refieren hasta un siglo de antigüedad.

 

V.- CULTO

 

1.- Durante el dominio rojo, el culto católico fue total y periódicamente suprimido en las iglesias donde lo había, en la forma señalada anteriormente y por prohibición terminante de las autoridades, después de su clausura.      

Él día 19 de junio de 1936, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, se empezó a celebrar Misa diaria y privadamente en el Asilo-Hospital, pero pocos días después hubo que suspenderla de nuevo ente la amenaza de represalias por parte del Ayuntamiento.

2. - En conjunto, estuvo suspendido todo el culto religioso, público y privado, durante unos tres meses. 

3. - No hubo conato de implantación de otros cultos, solo se dio la imitación sacrílega de un entierro y durante los asaltos fueron tocadas las campanas de cada iglesia. También llegaron a danzar con alguna imagen y a vestir ornamentos para imitar cómicamente ceremonias sagradas.

4. - No hubo que lamentar en ninguna Iglesia profanaciones de las Sagradas Formas.

Se cebó particularmente la impiedad en la hermosa talla de tamaño natural del Cristo de la Agonía del Convento de Capuchinos, que pusieron especial interés en quemarlo entero y que lograron con gran trabajo.

5.-Durante el periodo que estuvieron clausuradas las iglesias, se celebró clandestinamente la Santa Misa desde el día 25 de mayo de 1936, administrándose también algunos sacramentos (bautismo, penitencia, comunión), en casa del coadjutor de la Parroquia, D. José Tenorio Crespo. A la Santa Misa asistían los familiares del celebrante y muy contadas personas de su intimidad, administrando los sacramentos de la penitencia en su misma casa a los asistentes que lo deseaban y la comunión a los mismos, infamias.

El bautismo lo administraba en la misma casa, con las debidas precauciones, cuando se lo pedían.

También fue administrado el Santo Viático a varios enfermos, reservadamente y en traje seglar.

 

                        Ubrique, julio de 1938


domingo, 1 de febrero de 2026

La ermita de San Juan de Letrán, actual centro de interpretación de la historia de Ubrique

 



Esta entrada está elaborada con textos de inteligencia artificial a partir de los datos recogidos por fray Sebastián de Ubrique, Manuel Cabello Janeiro, José María Gavira, Alejandro Pérez Ordóñez y Esperanza Cabello. 

 

La iglesia de San Juan de Letrán de Ubrique: historia y singularidad de un monumento excepcional

La iglesia de San Juan de Letrán constituye uno de los edificios más singulares del patrimonio histórico-artístico de Ubrique y, sin duda, uno de los templos más enigmáticos de la provincia de Cádiz. Su excepcionalidad reside tanto en su planta octogonal, recordando a las iglesias templarias como la del Santo Sepulcro de Jerusalén, única en el ámbito provincial, como en la extraordinaria fachada historicista, inspirada en la célebre basílica de Sant’Andrea de Mantua, obra de Leon Battista Alberti.

 

 

Fotografía de Juan Rodríguez

 

Contexto urbano y religioso

El desarrollo urbano de Ubrique tras la conquista cristiana de 1485 se articuló en torno a la primitiva iglesia de San Antonio, que actuó como primer templo parroquial. Durante los siglos XVI y XVII, el crecimiento progresivo de la población dio lugar a nuevas fundaciones religiosas, entre ellas la capilla de San Sebastián y, poco después, la iglesia de San Juan de Letrán, levantada en una zona estratégica entre las actuales calles Real, San Francisco y de la Torre.

Según el Padre Sebastián de Ubrique, principal fuente documental temprana, la iglesia de San Juan de Letrán fue fundada a comienzos del siglo XVII como una capilla de dimensiones moderadas, en la que se veneraba una imagen barroca de San Juan niño, de escuela sevillana, destruida en 1936. En ella radicaron importantes hermandades, entre las que destaca la Hermandad de la Vera Cruz y del Cristo de la Sangre, así como la Escuela de Cristo, cuyas constituciones sirvieron de modelo para la homónima sevillana.

En la Historia de la Fundación del Convento de Capuchinos de Ubrique, del padre Nicolás de Córdoba, podemos leer:

Entonces envió N. P. Provincial al P. Bernardino facultado para nombrar Síndico apostólico al capitán D. Juan Morales Moreno, el cual en nombre de la Provincia firmó la escritura de patronato con el beneficiado Borrego, el día 12 de noviembre de 1660; y ese mismo día tomaron los religiosos posesión de la nueva fundación en la ermita de San Juan Bautista llamada San Juan de Letrán, para que allí residiesen mientras el convento se fabricaba. No era aquel sitio competente para dicha fábrica, por lo cual fue preciso buscar otro más acomodado.

 

Una arquitectura excepcional

El edificio actual responde, sin embargo, a una reedificación iniciada a comienzos del siglo XIX, tras el derribo del templo anterior. De esta etapa procede su actual planta octogonal, concebida como una rotonda que debía cubrirse con cúpula, aunque el proyecto quedó inconcluso por falta de recursos económicos.

La fachada principal es uno de los elementos más notables del conjunto. Como ha demostrado Alejandro Pérez Ordóñez, su composición reproduce de forma sorprendentemente fiel el esquema de la fachada de Sant’Andrea de Mantua, reinterpretado con gran sobriedad mediante el uso del orden toscano y una total ausencia de ornamentación superflua. Este hecho convierte a San Juan de Letrán en un caso prácticamente único dentro de la arquitectura religiosa española, adscribible a un historicismo neorrenacentista poco habitual en el medio rural andaluz.

Sobre la autoría del proyecto, Manuel Cabello Janeiro recoge la tradición local que atribuye la obra a Ventura Rodríguez, una hipótesis que el propio autor considera poco probable, aunque reveladora del prestigio que el edificio alcanzó en la memoria colectiva ubriqueña:

«Una tradición atribuye la paternidad de esta iglesia nada menos que a Ventura Rodríguez, aunque este dato es más bien poco probable»

(Cabello Janeiro, Ubrique, encrucijada histórica, 1987; Ubrique, piel al descubierto, 1992).

Por el testamento de don Pedro Romero y Montero, fundador de la ermita de San Pedro, fallecido en 1804, sabemos que la ermita aún no estaba terminada:

Dejo por una vez y vía de legado a la del Sr. San Juan de Letrán dos mil maravedíes para ayuda a la construcción y obra de su Hermita.

 

 


De templo a vivienda y recuperación patrimonial

La obra quedó inacabada y, tras los procesos desamortizadores del siglo XIX, el edificio pasó a manos privadas, siendo transformado en vivienda por la familia Vegazo. Esta reutilización alteró profundamente la configuración interior del templo, aunque permitió la conservación parcial de su estructura durante más de un siglo.

Recordamos a don Gabriel, el párroco, que vivió en el San Juan, también a la familia Zapata que, procedente de Villaluenga, se estableció en Ubrique a partir de 1945 y que ocupaba el piso superior del edificio. Ellos fueron los últimos habitantes del San Juan.

Ya en el siglo XX, el inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Ubrique, iniciándose un prolongado periodo de abandono que provocó un grave deterioro del edificio. No obstante, a comienzos del siglo XXI se impulsó finalmente su recuperación, culminando en la rehabilitación y adaptación como Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, devolviendo a San Juan de Letrán un uso cultural acorde con su valor patrimonial.

Como señaló Alejandro Pérez Ordóñez, nos hallamos ante una obra «absolutamente excepcional y especial», cuyo estudio y conservación resultan imprescindibles para comprender el rico y complejo patrimonio histórico de la localidad





 


 

El interior en la actualidad: Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique

En la actualidad, el antiguo templo de San Juan de Letrán alberga el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, un espacio museístico concebido para explicar de forma didáctica y accesible la evolución histórica de la localidad. La intervención respetó la volumetría original del edificio, permitiendo apreciar su singular planta octogonal, al tiempo que se adaptó el interior a un recorrido expositivo moderno.

El centro ofrece un itinerario cronológico que abarca desde la prehistoria hasta la época contemporánea, estructurado mediante grandes paneles ilustrados, textos explicativos y recursos gráficos. Entre los contenidos principales destacan:

  • La ocupación prehistórica del territorio y los primeros asentamientos humanos en la zona.
  • El mundo ibérico y romano, con especial atención al yacimiento de Ocurris, clave para comprender el origen histórico de Ubrique.
  • La Edad Media y la incorporación del territorio a la Corona de Castilla tras la conquista cristiana.
  • El desarrollo urbano, social y económico de Ubrique durante la Edad Moderna.
  • La industria de la piel y la marroquinería, seña de identidad de la localidad y motor de su economía tradicional y contemporánea.
  • Las costumbres, tradiciones, fiestas populares y formas de vida, que configuran la memoria colectiva del municipio.

El espacio se completa con exposiciones temporales de carácter artístico y cultural —fotografía, cerámica, artes plásticas o patrimonio local— que convierten a San Juan de Letrán en un lugar vivo y dinámico dentro de la oferta cultural ubriqueña.

De este modo, el edificio ha pasado de ser un templo inacabado y posteriormente una vivienda privada a convertirse en un lugar de memoria, donde el visitante puede comprender la historia de Ubrique al tiempo que descubre uno de los ejemplos arquitectónicos más singulares de la provincia de Cádiz.