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miércoles, 28 de octubre de 2026

La calle San Francisco de Ubrique


    Fotografía de Manolo Cabello, Mayo 2015

Ayer

La calle San Francisco está en el casco histórico de Ubrique. Durante siglos fue la calle de entrada al pueblo, tanto desde Jerez como desde el camino de Benaocaz.
En 1864 aparece en los libros de censo del Archivo Histórico de Ubrique por primera vez como "Calle San Francisco", hasta ese momento era parte de la calle Real.

La calle San Francisco debe precisamente su nombre a que nacía a las puertas del complejo religioso, que durante siglos fue conocido popularmente por los ubriqueños como el Convento de San Francisco.
Aunque la orden que lo habitaba era la de los Frailes Menores Capuchinos (una rama reformada de los franciscanos), en los testamentos, actas de defunción y crónicas locales de los siglos XVII, XVIII y XIX siempre se hacía referencia al templo, a su huerta y a su pequeño camposanto como "San Francisco".
Esta ubicación y la historia de la calle San Francisco conectan de forma perfecta los puntos que hemos ido descubriendo:
  • El eje de la vida de los Coveñas: Esta calle era un verdadero eje familiar. En ella abrieron su tienda y confitería Las Piñeritas tras quedarse sin la gran herencia familiar, y a solo unos metros se encontraba el panteón eclesiástico original en el cementerio del convento, donde fue enterrado el patriarca José Coveñas Zarco en 1876.
  • El cambio de nombre popular: No fue hasta bien entrado el siglo XX (y especialmente tras la recuperación y musealización del edificio) cuando el término "Convento de Capuchinos" se asentó como el nombre principal en el mapa del pueblo, desplazando al antiguo nombre de San Francisco que, afortunadamente, quedó inmortalizado para siempre en el callejero de Ubrique.


Es una calle con auténtica solera, comienza en los aledaños del convento, justo antes del Rodezno, y termina en el San Juan, pasando por la Parra. A principios del siglo pasado era una zona comercial e industrial: tenerías, petaquerías, molinos de aceite, un molino harinero, los zapateros y zapateras. El maestro Pepe (José Piñero) vivía justo enfrente de Juan Mateos. Las Piñeritas (Josefa e Isabel) vivían en el número 14. Tenían una tiendecita en la que vendían ultramarinos y dulces caseros desde finales del siglo XIX. Fue una de las primeras casas que asaltaron los árabes que invadieron el pueblo con las tropas de Franco en 1936, destrozando toda la tienda.
En el número 12 estuvo el primer cine cubierto de Ubrique, el salón siglo XX, de la empresa de Diego Yuste, con una bóveda decorada (se inauguró después de la guerra), y más tarde la fábrica de artículos de piel Nuestra Señora del Rosario. Se conservan unos bonitos azulejos de principios de los cuarenta.
Justo enfrente del número 2 se encuentra la maquinaria que sube el agua del nacimiento del Rodezno al depósito, se encuentra en la confluencia con la calle Nacimiento, es un edificio que se construyó en 1937, durante la obra de traída de agua al pueblo.
También en esa zona se encuentra la fuente de la Parra, casi donde antes se encontraba la fuente de Cotrino, un hermoso abrevadero con varios pilones de piedra caliza que fue destruido durante la obra de 1937, y del que recientemente se ha recuperado un pilón que se conserva en el convento.
También se encontraba, desde el principio de la calle y hasta la confluencia con la calle Nueva, un acueducto del siglo XVIII que construyeron los frailes capuchinos para aprovisionar de agua al convento, actualmente el acueducto está debajo de la calzada, aunque se vislumbra por algunas zonas. En ese lugar se encuentra uno de los depósitos de agua del pueblo conocido como "Depósito de Herrera Oria".
La primera "fábrica de luz" estaba en el Rodezno, en un molino harinero, que durante el día daba luz y durante la noche molía el trigo.


Antiguo acueducto de Ubrique. Principios del siglo XX
 
Fotografía de Esperanza Cabello

Hoy

Es una calle tranquila, en la que la actividad comercial es muy escasa. Se mantiene el bar La Parra, como desde siempre, y también hay una peluquería y un café.
Comienza junto a la avenida Herrera Oria, y la circulación es en dos sentidos. Tiene conexión con la calle Nueva, la calle Nacimiento, la calle del Perdón y la plaza del San Juan.
En 2015 se construyó, en la antigua casa del zapatero Juan María Mateos, una extensión del CIHU de San Juan, una sala de exposiciones temporales. En el solar anexo han aparecido varias edificaciones, quizás árabes, que deberán ser estudiadas.

Mañana

Aún se mantienen los aparcamientos de los coches sobre la acera, habría que estudiar la forma de no permitir el aparcamiento en el casco antiguo, al menos no sobre la acera.
Pero la verdadera asignatura pendiente de esta calle es la recuperación y restauración del Rodezno, lugar así conocido por las piezas de los molinos que allí había.

Imágenes

Ubrique: Calle San Francisco, por Esperanza Cabello

Fotografía de Esperanza Cabello
   

domingo, 17 de mayo de 2026

El depósito de agua de la Cornicabra. En el entorno del Rodezno

 

 

El motor de la Parra y el depósito de la Cornicabra

Fotografía de Francisco García Parra 1939

 

Por Esperanza Cabello

 

Antes de empezar a leer esta entrada, es imprescindible ir a "Ubrique en verde" y disfrutar con las imágenes y las palabras de una de las personas que mejor conocía este edificio: Manolo Cabello Izquierdo. ¡Enhorabuena una vez más, hermano!💚

 

 

El depósito de agua de La Cornicabra constituye una de las obras hidráulicas más importantes del Ubrique contemporáneo. Más allá de su función técnica, forma parte del paisaje sentimental del pueblo y de la memoria colectiva de varias generaciones de ubriqueños. Su silueta, dominando el casco antiguo desde la ladera de la sierra, ha sido durante décadas un símbolo silencioso del abastecimiento de agua y de la modernización urbana del municipio.

 

Contexto histórico

Hasta bien entrado el siglo XX, el abastecimiento de agua en Ubrique dependía fundamentalmente de nacimientos naturales, fuentes públicas y pequeños sistemas de conducción tradicionales. El crecimiento demográfico y urbano hizo insuficiente aquel modelo, especialmente en los años treinta, cuando el municipio comenzó a necesitar una infraestructura capaz de almacenar y regular el suministro.(En este enlace).

Según la documentación y testimonios recogidos en distintos estudios locales, el depósito fue construido hacia 1937, en plena época de transformación del sistema hidráulico local.

Su ubicación no fue casual: se levantó sobre los tajos de La Cornicabra, en una posición elevada que permitía distribuir el agua por gravedad hacia buena parte del casco urbano. El lugar domina el nacimiento de la Cornicabra, uno de los manantiales históricos más importantes de Ubrique.

El sistema se completó con estaciones de bombeo capaces de elevar el agua desde el nacimiento hasta el depósito. Aquella ingeniería supuso un enorme avance técnico para el pueblo, permitiendo por primera vez una regulación relativamente estable del suministro doméstico. 

 

El paisaje y el valor simbólico

El depósito quedó integrado en un entorno muy característico: los tajos calizos de la sierra, las escalinatas de la calle Cornicabra y los caminos tradicionales del casco alto.

El blog Ubrique en Verde describe cómo antiguamente su silueta podía contemplarse desde numerosos puntos del pueblo, antes de que los pinares terminaran ocultándolo parcialmente. También recuerda la figura de José Valle “el Largo”, encargado durante años del mantenimiento del recinto y de sus jardines.

Manolo Cabello hizo muchos videos de la zona💚

 


 

El depósito aparece además muy ligado a la memoria visual del Ubrique de mediados del siglo XX: fotografías antiguas muestran claramente su presencia dominante sobre la villa blanca, casi como una fortaleza industrial integrada en la montaña.

 

 

Construcción del depósito en 1938

Fotografía de Francisco García Parra

 

Estructura y características técnicas

El actual sistema hidráulico municipal sigue considerando el depósito de Cornicabra una pieza esencial del abastecimiento urbano.

Según los datos técnicos de Aguas de Ubrique y del sistema SINAC:

  • se encuentra a unos 371 metros sobre el nivel del mar,
  • es un depósito superficial y semienterrado,
  • tiene planta rectangular,
  • está construido en hormigón,
  • dispone de un único vaso,
  • y posee una capacidad aproximada de 500 m³ (medio millón de litros).

La cifra de “medio millón de litros” coincide además con la descripción tradicional recogida por los cronistas locales. 

 

Arquitectura

Aunque su finalidad es puramente funcional, el depósito posee un notable interés constructivo puesto que combina hormigón con revestimientos de piedra caliza local, incorpora elementos de cantería tradicionales, tiene muros muy sobrios y compactos, y presenta una integración paisajística bastante cuidada para su época.

El acceso se realiza mediante un camino en zigzag que asciende desde la calle Cornicabra. La cubierta superior funciona prácticamente como una explanada o plaza-mirador.

Los antiguos conductos fueron parcialmente revestidos en piedra, integrándose visualmente en el paisaje serrano. Ese detalle es muy característico de las obras hidráulicas ubriqueñas de la primera mitad del siglo XX, donde todavía convivían ingeniería moderna y tradición constructiva local. 

 

 

Fotografía de Manolo Cabello (en este enlace)

 

Funcionamiento hidráulico

El depósito recibe agua principalmente desde la estación de bombeo de La Parra y, en épocas de sequía, de los sondeos de Rano I y Rano II.

Desde allí abastece especialmente el casco antiguo, las zonas medias del municipio, y varios pequeños depósitos auxiliares situados en cotas superiores.

Entre esos depósitos secundarios destacan la Calera, los Pinitos, y el Carril.

La elección de la cota elevada permitía aprovechar la gravedad para mantener presión suficiente en gran parte de la red urbana, reduciendo costes energéticos y asegurando cierta estabilidad del suministro.

 

Un elemento patrimonial poco reconocido

Aunque raramente aparece en inventarios monumentales, el depósito de La Cornicabra puede considerarse hoy patrimonio industrial e hidráulico de Ubrique.

Representa la modernización sanitaria del municipio, la evolución técnica del abastecimiento urbano, y la adaptación de la ingeniería al relieve extremo del casco histórico.

Además, forma parte inseparable de la imagen tradicional del barrio alto y del sistema de nacimientos, minas, conducciones y depósitos que han marcado históricamente la vida cotidiana de Ubrique.

Su valor no reside únicamente en la obra de ingeniería, sino también en su relación con el paisaje, la memoria popular y la cultura del agua de la Sierra de Cádiz.

 


 

 

sábado, 16 de mayo de 2026

DESCUBRIENDO UBRIQUE con Fernando Crespo y Esperanza Cabello en la COPE, 32. El depósito de la Cornicabra

 



 

DESCUBRIENDO UBRIQUE. PODCAST DE LA COPE

EL DEPÓSITO DE LA CORNICABRA

EN ESTE ENLACE 

 

Por Esperanza Cabello

Continuamos nuestra serie de podcast con la COPE en "Descubriendo Ubrique" con nuestro amigo Fernando Crespo, con quien tuvimos la ocasión de compartir la semana pasada unas horas muy agradables mientras descubríamos Ubrique con un grupo de entusiastas visitantes.

La semana pasada estuvimos hablando de El Rodezno (en este enlace) y de la Plaza de las petaqueras (en este enlace), y pensábamos que no estaría completa la serie si no dedicábamos un apartado especial a dos elementos arquitectónicos, construidos entre 1937 y 1939, que llaman especialmente la atención en la zona. Los motores de La Parra y el depósito del Rodezno. 

 

 

El depósito de la Cornicabra

Fotografía de Manolo Cabello

 

En este enlace de hoy podemos oír algunas curiosidades de este entorno especial, uno de los más singulares de Ubrique 

 Y en esta entrada accederemos a todos los programas emitidos hasta el momento.

 

 

El motor del agua y el depósito de la Cornicabra

Fotografía de Francisco García Parra, 1939
 

 

 

viernes, 15 de mayo de 2026

La plaza de las Petaqueras. El entorno del Rodezno

 


Por Esperanza Cabello

 

La Plaza de las Petaqueras

Corresponde al nuevo espacio urbano situado frente a la zona de El Rodezno y junto al antiguo convento de Capuchinos, inaugurada en 2024 como parte de la renovación del entorno histórico y turístico de esta zona de Ubrique y con motivo de la primera feria “Bajo la piel”

La Plaza de las Petaqueras es una pequeña placita moderna construida sobre la cubierta de un depósito de agua, aprovechando un espacio técnico que hasta entonces no tenía uso urbano. Su creación tiene además un fuerte simbolismo, porque vuelve a unir dos elementos esenciales de la historia ubriqueña, el agua y la industria de la piel.

No es casual que se sitúe precisamente junto al Rodezno, uno de los lugares históricos donde convivieron nacimientos de agua, tenerías, molinos y talleres artesanales.

La plaza de las Petaqueras posee un carácter mucho más visual, turístico y conmemorativo.

Se trata de un espacio abierto y despejado, pensado como pequeño mirador y punto de encuentro dentro de las rutas patrimoniales del municipio. Desde allí se obtiene además una perspectiva muy interesante del entorno del convento de Capuchinos y de la entrada histórica hacia la zona del Rodezno, por debajo del depósito de la Cornicabra.

Uno de sus elementos más llamativos es la reproducción decorativa de la ermita de San Antonio, concebida como estructura escenográfica y lugar para fotografías. Esta pequeña recreación se ha convertido rápidamente en uno de los rincones más fotografiados por visitantes y vecinos, especialmente durante actividades culturales y rutas turísticas. La elección de la ermita no es casual, ya que San Antonio constituye uno de los referentes patrimoniales y devocionales más queridos de Ubrique.

 


 

En el centro de la plaza se sitúa además un gran monolito vertical con una fotografía histórica de una fábrica de artículos de piel, funcionando como homenaje visual a la memoria industrial de Ubrique y especialmente al trabajo de las petaqueras.

La imagen recuerda aquellas antiguas fábricas donde durante generaciones trabajaron centenares de mujeres cosiendo, repasando, pegando o terminando piezas de marroquinería destinadas a firmas nacionales e internacionales. De este modo, la plaza no homenajea únicamente el oficio en abstracto, sino la memoria concreta de las trabajadoras de la piel, auténticas protagonistas silenciosas del desarrollo económico ubriqueño.

 


 

En este enlace de Sierra de Ubrique podemos ver un magnífico video de Leandro Cabello 

 

 

El propio nombre de la plaza tiene un enorme valor simbólico. Mientras la expresión “petaquero” suele utilizarse de manera general para el oficio marroquinero, el término “petaqueras” visibiliza específicamente el papel femenino dentro de la industria local. Durante décadas, miles de mujeres ubriqueñas sostuvieron buena parte de la economía familiar trabajando desde fábricas, talleres o incluso desde sus propias casas.

Muchas realizaban labores minuciosas y perfectas, como el cosido manual, el pegado, el repasado, la preparación de piezas, los remates finales y el control de calidad.

Su trabajo fue esencial para el prestigio internacional de la piel de Ubrique, aunque históricamente recibió menos reconocimiento público que otras figuras del sector.

Por eso esta plaza posee también un sentido de reparación histórica y homenaje colectivo.

El hecho de que esté construida sobre un depósito de agua añade además una lectura muy interesante desde el punto de vista patrimonial. Igual que ocurría históricamente en El Rodezno, bajo este espacio siguen conviviendo simbólicamente el agua y la industria de la piel: dos elementos fundamentales para comprender la historia de Ubrique.

La plaza forma ya parte de diversos itinerarios culturales y rutas urbanas relacionadas con la historia de la marroquinería, la memoria de las mujeres trabajadoras, el patrimonio industrial y los espacios históricos del entorno de Capuchinos y El Rodezno.

Aunque pequeña y muy reciente, la Plaza de las Petaqueras se ha convertido rápidamente en un lugar cargado de significado para muchos ubriqueños, porque representa la unión entre patrimonio, memoria obrera, identidad femenina y renovación urbana.

Es, en cierto modo, una plaza construida sobre la memoria del agua y del trabajo.

 


 El convento desde la sierra

Fotografía de Manolo Cabello

 

 

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