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jueves, 23 de marzo de 2017

El molino de aceite de María Esteban Viruez. Ubrique, 1750





Por Esperanza Cabello

Hoy nos preguntaban si han existido molinos de aceite en nuestro pueblo, desde cuándo y cuántos. Lógicamente ha habido muchos molinos de aceite a lo largo de la historia, y sobre todo almazaras particulares. 
Pero nosotros tenemos la información de los dos primeros molinos de aceite documentados en Ubrique, se inscribieron en el Catastro de Ensenada a mediados del siglo XVIII. El primero, que producía diez arrobas de aceite, estaba en la calle Cantarranasy era propiedad  de María Estaban Viruez, mujer que también era la dueña de la tenería que había en el pueblo.
El otro pertenecía a un vínculo que administraban don José de Reina y don Miguel de Morales. Este segundo molino producía seis arrobas de aceite al año.
Este es, en castellano actual, el texto que los refiere, transcrito del Catastro de Ensenada, en los Archivos Nacionales:




Y asimismo hay un molino de aceite, y otro de prensa de dicha especie, el primero que está en esta dicha villa y calle de Cantarranas, que muele con unas piedras, propio de doña María Esteban Viruez, viuda vecina de esta villa, el que le puede fructificar por razón de su molienda anualmente hasta diez arrobas de aceite, y el otro que es de prensa está en las casas que llaman de Cuenca, propio del vínculo que fundó el bachiller don Diego de Morales, que hoy perciben su renta don José de Reina, beneficiado de esta villa, y don Miguel de Morales, presbítero, de por mitad, el que podrá ganar anualmente hasta seis arrobas de aceite. 




sábado, 6 de agosto de 2016

Las ruinas, bien cuidadas, siguen siendo un tesoro. Más aún las del Rodezno

 Ruinas del antiguo molino del Señor Duque de Arcos
Aún se conservan los elementos arquitectónicos


Por Esperanza Cabello

Por fin hemos tenido ocasión de visitar el Rodezno este verano. Esta primavera había hecho crecer la maleza por todas partes y estábamos a la espera de que los responsables municipales encargaran a Básica, la empresa de limpieza y jardines, la puesta en valor de esta zona histórica.






Y aquí está el resultado: una zona impecable y "limpita". Como dice nuestra amiga María Campos, la arqueóloga municipal: las ruinas, limpitas, retoman su valor y, aunque no haya presupuesto para su reconstrucción, así al menos podemos disfrutarlas.
Han hecho un buen trabajo, limpiando toda la zona de maleza, árboles y residuos urbanos en general. La verdad es que a veces somo poco civilizados, y algunas personas tiran basuras, restos de muebles, chatarras y demás porquerías.
Así, aunque no podamos disfrutar totalmente de una zona recuperada, sí que podemos refrescarnos con el sonido del agua del nacimiento,que en pleno agosto mana cantarín y risueño, y también entretenernos en recordar cómo eran las cárcavas del molino del Señor Duque de Arcos (en este enlace) o en intentar buscar los restos del segundo molino, más modesto, o de las tenerías que existían en esta zona.



Y es que al fondo de esta imagen, detrás del muro y bajo esas parras silvestres que han nacido, están los noques de una antigua tenería, cubiertos ahora mismo por los escombros del derrumbe de la propia tenería. Sabemos que hubo otras tenerías, pero no estamos seguros de  en qué ubicación se encontraban.




Quizás en esta pequeña estructura, que está a la izquierda del molino principal se encontrara otra tenería. La verdad es que nunca nos hemos atrevido a entrar a "investigar" dentro de los edificios del Rodezno, no es muy recomendable, no solo porque es propiedad privada (aunque abandonada, tiene sus dueños) sino porque el estado ruinoso de todos los edificios llama a la prudencia.




El Rodezno, como todos sabemos, es el origen de nuestro pueblo, del primer asentamiento del Ubrique que conocemos hoy. Aquí estaba el manantial más caudaloso del pueblo, el que aún hoy día nos sigue surtiendo de agua potable, y alrededor del agua fue formándose el primer núcleo de población. 
Existió un asentamiento árabe en Ubrique el Alto, de ahí que hubiera ya edificaciones en la zona de la Torre; pero el Ubrique "moderno" comenzó a formarse alrededor del Rodezno.
Se construyó el convento de capuchinos en el siglo XVII, y sabemos que existían batanes, molinos y tenerías en 1750. Así que la historia del Rodezno va paralela a la de Ubrique.
Y fue en este Rodezno, en la entrada de una tenería donde Manuel Cabello encontró una inscripción en piedra, como podemos leer en sus textos:


"...en cuyo frontis de entrada localizamos una inscripción sobre piedra de tamaño 30 x 20 cuyo texto lapigráfico nos dice: primer renglón el anagrama de Jesús Hombre Salvador, y a continuación, bien legible, Gaspar e Cabeça me fecit, anno de 1684"


Por eso esperamos que el próximo gran proyecto cultural/arquitectónico de Ubrique sea la recuperación del Rodezno; al igual que se restauró la ermita de San Pedro o la de San Juan. Sabemos que este proyecto es mucho más ambicioso, sobre todo porque la propiedad de los edificios no es solo municipal, también hay propiedades privadas, y también porque son muchas edificaciones.
Pero estamos seguros de que con mucha imaginación e iniciativa los responsables municipales van a encontrar la manera de recuperar este patrimonio ubriqueño para todos.
Por el momento, les agradecemos que cuiden de estas ruinas y las mantengan en el mejor estado posible, así está mucho mejor. Gracias.


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viernes, 22 de abril de 2016

Los molinos de Ubrique en 1753. Según el catastro de Ensenada.

Las cárcavas del Molino del Nacimiento
Fotografía de Manuel Cabello


Por Esperanza Cabello


Cuando las personas no están, hasta los objetos más insignificantes se vuelven imprescindibles, y sus enseñanzas son, ahora, lo más preciado.
Nuestra tía Carmen ha sido, durante muchos años, una de nuestras mejores informadoras para todos los trabajos de investigación sobre nuestras tradiciones y nuestras costumbres. Siempre ha tenido algún dato para nosotros. Incluso cuando la hemos importunado con nuestras preguntas ha seguido echándonos una buena mano.
El tesoro de hoy es un papelito garabateado de la semana pasada con sus últimas explicaciones para nuestros molinos. Así, más o menos, fue la conversación:

¿Cuáles eran los molinos que había en Ubrique cuando eras chica, tita?
-Pues el del Americano (en la avenida Herrera Oria)
-El de Cotrino (a la entrada)
-El de los Peña (en la fuente de San Francisco)
-El de la Pasadilla (que era de Eugenio Arenas)
-El de Joaquín y Beatriz Benítez (por la fuente de San Francisco)
-El del Rodezno

¿Y no te suena el de las Yeseras?
¿Yeseras? Esa eres tú la que lo tiene que saber, y tienes que escribir ya un libro para que estas cosas no se olviden.

¿Y molinos de aceite, tita?
En la calle de los Morales, el de don Adrián, entrando a la derecha.
Y en la calle Cantarrana estaba el molino de Nicolás Moreno, que se casó con Anita...


Con estas conversaciones nos íbamos haciendo una idea de cómo era el Ubrique de los años treinta, que se parece, mucho más de lo que pensamos, al Ubrique del siglo XVIII, tal y como podemos leer en las respuestas generales del Catastro de Ensenada, en 1753, custodiadas en el Archivo de Simancas y digitalizadas en el Portal de Archivos Españoles PARES:



17ª. Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

 A la décima séptima pregunta dijeron que en esta dezmería hay hasta nueve molinos harineros, que el uno está en el sitio que llaman “del Nacimiento” propio de dicho Excelentísimo Señor Duque de Arcos, que es de dos paradas; el dicho le puede producir anualmente de sus maquilas[1] hasta cien fanegas de trigo; otro que está en dicho sitio y llaman “de las dos paradas”, las que tiene y es propio y perteneciente al patronato fundado por Gonzalo Sanz Nieto, vecino que fue de la villa de Villaluenga que hoy percibe sus rentas Pedro Barea Nieto, vecino de ella, quien distribuye sus rentas en doncellas parientas y ganará anualmente otras cien fanegas de trigo.
 Otro que está en el sitio de la Pasadilla, de una parada, propio de doña María Esteban Viruez, viuda, vecina de esta villa, que puede producir de renta al año hasta treinta y cuatro fanegas de trigo.
 Otro que llaman “de la Bovadilla”, de una parada, propio de dicho Excelentísimo Señor Duque, el que puede ganar anualmente de renta hasta cuarenta fanegas de trigo.
Otro que está en el sitio que llaman del Retamoso, y es propio de los herederos de doña Catalina Fernández y Miguel del Pino, vecinos que fueron de esta villa; el que es de una parada y puede ganar de renta anual hasta cincuenta fanegas de trigo.
 Otro que está en dicho sitio del Retamoso, de una parada, propio de la capellanía que hoy posee don José Morales de Reina, eclesiástico de menores, vecino de la ciudad de Málaga y que administra por el referido don José de Reina el beneficiado de esta villa, el que puede ganar de renta anual hasta veinte fanegas de trigo, por no moler más que la mitad del año, por divertirse el agua en un batán contiguo, propio de dicho dueño.
Otro en el expresado sitio del Retamoso, de una parada, propio del patronato de legos que fundara don Diego Mateos, beneficiado que fue de la villa de Benaocaz, que administra don Esteban González, vecino de dicha villa, el que puede ganar de su arrendamiento hasta treinta y seis fanegas de trigo.
 Otro en el  mencionado sitio del Retamoso, de una parada, propio de Blas Mateos Bueno, vecino de esta villa, que puede ganar anualmente hasta veinte fanegas de trigo por subarriendo.
Y otro que está en el sitio que llaman de las Yeseras, de una parada, propio de Manuel Hermenegildo Muñoz, vecino de esta villa, a quien le podrá regular anualmente hasta cuarenta fanegas de trigo.
Y asimismo hay un molino de aceite, y otro de prensa de dicha especie, el primero que está en esta dicha villa y calle de Cantarranas, que muele con unas piedras, propio de doña María Esteban Viruez, viuda vecina de esta villa, el que le puede fructificar por razón de su molienda anualmente hasta diez arrobas de aceite, y el otro que es de prensa está en las casas que llaman de Cuenca, propio del vínculo que fundó el bachiller don Diego de Morales, que hoy perciben su renta don José de Reina, beneficiado de esta villa, y don Miguel de Morales, presbítero, de por mitad, el que podrá ganar anualmente hasta seis arrobas de aceite.


[1] La maquila es la cantidad que corresponde al molinero por la molienda.