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martes, 12 de mayo de 2026

DESCUBRE UBRIQUE, el gran éxito de su primera edición

 

 

Algunos componentes del primer grupo de visitas en el mirador del San Antonio

 

Por Esperanza Cabello

Antes de empezar a leer esta entrada, les recomendamos que lean el magnífico reportaje que nuestro amigo Fernando Crespo, locutor de la COPE con el que llevamos más de treinta semanas haciendo el programa "Descubriendo Ubrique", ha publicado en este enlace.

Todo comenzó hace casi un año, cuando David Santos, Director de la COPE en la provincia de Cádiz, buscaba a alguien que pudiera dar a conocer Ubrique de una forma diferente a las noticias, hablando de costumbres, tradiciones, historias, curiosidades, personajes y cualquier dato que pudiera ser de interés para sus oyentes.

Paco Lobatón, el hermano de nuestra querida amiga Elena, le habló de nosotros, por la trayectoria (de casi veinte años dedicados a nuestro pueblo en el blog) y finalmente, con un poco de miedo por la responsabilidad, aceptamos.

Así comenzó "DESCUBRIENDO UBRIQUE", un programa de la COPE que, desde hace más de treinta semanas, nuestro amigo Fernando Crespo se encarga de producir y publicar con un cariño y una dedicación muy de agradecer.  Ya para los dos "Descubriendo Ubrique" se ha convertido en una agradable cita semanal que nos permite hablar no solo de Ubrique, sino de familias, recuerdos, proyectos e ilusiones a veces con un pelín de nostalgia.

Pero muy pronto comenzó a surgir otra idea. David se puso en contacto con Remedios Rubiales, la directora de la Galería de Arte Proyecto 5, y con el alcalde de Ubrique, Mario Casillas, para organizar un tour real, físico, por algunos de los lugares de interés de los que hablábamos cada semana.

 


 Preparando las visitas, justo la víspera de "Descubre Ubrique"

 

El proyecto comenzó a tomar forma, iban a ser visitas de cuatro pequeños grupos de veinticinco personas, hasta un total de cien, todos por invitación que los oyentes de la Cope podían recoger en Jerez, Cádiz, en la Oficina de Turismo de Ubrique o en la galería de arte Proyecto 5.

Se visitarían cuatro grandes emblemas de nuestro pueblo: la ermita de San Pedro, el San Antonio, el CIHU San Juan de Letrán y el convento de capuchinos y su museo de la piel. Finalmente, David, Mario y Remedios proyectaron que hubiera música y baile en vivo además de una degustación de productos de la tierra.

Acompañando a esos grupos estarían Remedios Rubiales, Mario Núñez Vilches, Elia Jiménez Romero, José Antonio Bautista y Esperanza Cabello. Es de destacar la voluntariedad de todos estos acompañantes y de agradecer la disposición de Mario y Elia para participar en el evento.

 


 Y llegó el gran día, todos dispuestos e ilusionados, cruzando los dedos para que este "Descubre Ubrique" no fuera demasiado pasado por agua (afortunadamente el tiempo nos respetó bastante) y para que aquellos que barajan desde Las Cumbres tuvieran a sus pies un pueblo acogedor y diferente.

La mejor sorpresa fue que, al incorporarnos a la visita (nosotros acompañábamos al primer grupo) vimos a nuestro querido Fernando que, conocedor de nuestro pueblo desde su infancia, estaba dispuesto a descubrir rincones de los que habíamos hablado en nuestros podcast.

Pero no fue la única sorpresa, nos alegró infinito ver a nuestro invitado de honor, don Manuel Pérez Trastoy, que había sido invitado expresamente por la cadena al ser uno de los oyentes más fieles de nuestro pueblo

 


 

Poco a poco se fueron incorporando los asistentes, y nuestra alegría era cada vez más grande al ver que en el grupo había tantas caras amigas, tantas personas a las que conocemos y apreciamos, tantas sonrisas, tanta complicidad. Gracias a todas por acudir, Mari, Belén, Mari Carmen, Lupe,  Paca, Gregoria, Natalia... ahora no podríamos recordar a todas, pero el agradecimiento es enorme.

La primera parada fue en el San Pedro, allí pudimos ver la arquitectura de Miguel de Olivares, saber dónde estaba enterrado don Pedro Romero y conocer algunos detalles de la restauración de 2008:

 

 "Al empezar a quitar las capas de cal, en algunos casos más de 23 capas, a golpe de bisturí, fueron descubriendo detalles arquitectónicos que estaban totalmente ocultos.
Escudos, rosetones, más de seiscientas estrellas, flores y adornos de todo tipo en las cúpulas, en las pilastras, en el frontón, una preciosidad". 

 

Después se hizo cargo del grupo Remedios Rubiales, directora de la Galería de Arte Proyecto 5, que hablo de la estructura del edificio y presentó su galería y la exposición "Territorio vivo" que estará durante los meses de mayo y junio. Remedios forma parte activa de cualquier movimiento cultural que haya en Ubrique, a nivel personal, desde su galería, desde la editorial o desde la FADAC, de la que es presidenta. En esta ocasión, la galerista ha trabajado constantemente para que este proyecto sea todo un éxito. 

¡Enhorabuena, Reme, y muchas gracias! 

Pasando por la plaza de Francisco Fatou, conocida muy antiguamente como plazuela del Perdón y plazuela de la Cruz, llegamos a la plaza del ayuntamiento, donde pudimos comentar algunos detalles curiosos de todo el entorno.



Desde ahí, a la plaza de la Verdura, contando que las calles que accedían a ella desde la plaza se llamaban del Pescado y antiguamente Carnicería, la que hoy es el callejón de Janeiro, porque en la misma plaza de la Verdura estaba el matadero y, al fondo, la casa donde se vendía el pescado.


 

Lo mejor de esta visita es que, al ser casi todos los integrantes ubriqueños, cada uno aportaba su granito de arena al conocimiento de los lugares, por ejemplo, al hablar del columpio de la plaza de la Verdura, Gregoria nos habló de las canciones de columpio, diciéndonos algunas estrofas que no conocíamos. O, al hablar del apodo de alguien María Jesús nos habló del libro de los apodos de Ubrique, un magnífico libro escrito por su marido, Antoñín Mateos, y el doctor Pedro Galiana.

 


 Continuamos la ruta por la calle Madera (en la Edad Media los gremios se agrupaban por profesiones), donde el último carpintero vivió en el número cinco, y cogimos la calle Fuentezuela, explicando las razones de su otro nombre popular "la calle Culito", porque allí arriba  las lavanderas hacían su trabajo y era posible que algo se viera, a pesar de las faldas y faldones que utilizaban.

Dejamos a un lado la calle Guindaleta, quizás fuera antaño la calle de los plateros de Ubrique (en este enlace) y continuamos la subida. Nosotros habíamos estado preocupados por la accesibilidad de don Manuel, pero este hombre fuerte y joven tiene la agilidad de un gatito, y, acompañado de su hija, recorría las calles empedradas y los escalones sin ninguna dificultad.

 


 

 Llegamos a la calle Torre, donde los comentarios de los participantes se multiplicaban, desde el amigo que había nacido en el número tres de la calle Caracolillo, o que el padre de una de ellas había asistido al rodaje de "Las aventuras de Juan Lucas" o que en esta casa vivía fulanito, o la de los churros, o la de los chicharrones. Eso tiene el centro histórico de Ubrique, que unos y otros hemos tenido vivencias a todas las edades allí, relacionadas con el trabajo o con nuestros abuelos o con las anécdotas, como aquella de que la calle Nevada no se llama así porque nevara un día, sino porque en el siglo XVI había una señora de piel muy blanca llamada María de las Nieves que tenía varias casas en ese lugar, y que por eso le llamaban "la Nevá" y el nombre de la calle ha pasado a ser Nevada.

 


 Ya por fin aproximándonos al San Antonio, por la calle Torre, después de ver la estructura de una casa que, sin lugar a dudas, recuerda a una antigua torre y que imaginamos que sea la que daba nombre a la calle. Habíamos hablado con Gloria González, la responsable del templo, que nos esperaba atenta y dispuesta a hablarnos de uno de los lugares más emblemáticos del pueblo.

 

 

Todos atentos a sus explicaciones, Gloria nos explicó los orígenes de la iglesia, nos contó una por una la historia de las imágenes, los entresijos de tantas plegarias que han surgido entre las paredes del San Antonio. La historia del reloj (del mismo diseño que el Big Ben y por el que el ayuntamiento tuvo una trampa desde 1886), de las obras de la fachada trasera. Y es una lástima que en nuestro grupo no pudiéramos subir al campanario ni a ver la maquinaria del reloj (el tercer grupo subió y le dieron cuerda para otras veinticuatro horas). Pero sí que pudimos salir al mirador y admirar, nunca mejor dicho, el paisaje sublime que se puede disfrutar desde allí.

 


 Muchísimas gracias, Gloria, por tu visita guiada, por tu cariño y por tus explicaciones, gracias también por los cientos de horas que dedicas a cuidar, junto a tu familia, uno de los más preciados tesoros de nuestro pueblo. Ese esfuerzo es de agradecer y queremos reconocer públicamente tu disposición y tu amabilidad constantes.

 


 

Y, para todos aquellos que nunca hayan subido a ver la maquinaria del reloj o el campanario, que no duden en acercarse, que Gloria estará encantada de enseñarles esta joya ubriqueña.

 


 

 La tercera parada de "Descubre Ubrique" era en el CIHU San Juan de Letrán. Valeria Martín, la técnica municipal encargada del edificio este sábado, había respondido muy amablemente a nuestra petición para la visita guiada y nos explicó perfectamente cómo es el edificio, sus orígenes, sus características y las actividades que se desarrollan en él constantemente.

 


 Como las visitas debían ser relativamente rápidas, Valeria nos invitó a acudir en cualquier otro momento a visitar tanto las exposiciones temporales como la ruta de la historia de Ubrique que puede recorrerse en la primera planta del edificio.

Muchísimas gracias, Valeria, por tu amabilidad y disposición, es un placer contar contigo.

 



Después fue el turno de María Isabel Campos, arqueóloga municipal encargada de la ciudad íbero-romana de Ocurris que, atenta y dispuesta siempre a complacernos, acudió presta a la llamada para hacer de guía de la ciudad romana de Ocurris aún sin poder subir al Salto de la Mora. Y es que nuestro yacimiento romano no podía faltar en Descubre Ubrique, y para hablarnos de él nadie mejor que una persona que lleva décadas dedicada a su protección, a su estudio, a la difusión de la cultura y a la defensa del yacimiento por encima de todo.


 

María se ganó a su público nada más empezar. Por lo pronto, nos sacó a todos a la calle San Francisco para que pudiésemos contemplar la mole rocosa del Salto de la Mora donde está el yacimiento. Ya puestos en antecedentes, y como comenzaba a chispear, nos refugiamos de nuevo en el San Juan dispuestos a vivir, en nuestra imaginación y en nuestra mente, una historia de más de dos mil años.

 

Viajamos al pasado, supimos de emperadores romanos de los que nunca habíamos oído hablar, de lápidas que se pierden en los museos provinciales, de réplicas que, gracias a Alejandro Pedrajas, podemos observar en nuestros San Juan; conocimos a Vegazo, a Manuel Cabello, a todos aquellos que dejaron un cachito de sus vidas, como ahora lo hace María, en aquella montaña "sagrada", donde naturaleza, historia, dioses, druidas y duendes se dan la mano al mismo tiempo que la Ciencia, con mayúsculas, ha comenzado a hacer su trabajo, ahora moderno, con medios tecnológicos, con arqueólogos universitarios, con doctores en geofísica, con catedráticas de arqueología, con especialista en ingeniería hidráulica.

Eso es el Salto de la Mora, eso es Ocurris, y ahí estaba María para defender con pasión su proyecto, su vida, su trabajo.

Mil gracias, amiga, por habernos llevado a viajar en el tiempo, por hacernos ver la importancia de las palabras, de los objetos y de la historia, por "dejarte el pellejo" de verdad con un patrimonio que es de todos los ubriqueños.💜 

 

 

Ya llegamos al museo de la piel, o, mejor dicho, a la exposición manos y magia en la piel, en el convento de capuchinos.

Natalia fue nuestra guía e hizo un gran esfuerzo por convertir una visita que normalmente se hace en una hora u hora y media en un recorrido mucho más breve. Ello no impidió que nos dejara a todos asombrados con el dominio de los tipos de pieles y herramientas, con su simpatía al "jugar" a adivinanzas con nuestros invitados, al desparpajo y las buenas tablas de las que hace gala para explicarnos a todos los detalles más interesantes del mundo de la piel.


 

Afortunadamente, todos los asistentes conocían las patacabras, el súper, la mesa, las pieles de avestruz o de cebra o de otros animales exóticos que se utilizaban antaño. Sin embargo nuestro grupo, el mejor de los posibles, estuvo todo el tiempo atento a las explicaciones de Natalia, a la que agradecemos de corazón el esfuerzo, porque debemos recordar que nos estamos refiriendo solo al primer recorrido, después vinieron tres grupos más.











 Una vez terminada la visita del museo de la piel, tuvimos un maravilloso regalo de la mano de Miriam Córdoba y su academia de baile. En el salón de actos del convento (antiguo refectorio), nos esperaba un nutrido grupo de bailarinas perfectamente organizadas en tres grupos: danza clásica, baile urbano y flamenco.

Las actuaciones no pudieron ser más bonitas ni mejor organizadas, dado que hubo que cambiar en el último momento el escenario a causa de la posible lluvia, en aquel momento todas nos convertimos en "abuelas felices", empatizando con María Jesús, y pudimos disfrutar de verdad al ver a estas jóvenes bailando para nosotros.

 

(pinchar en el video para acceder)
 
 
Agradecemos de corazón a Miriam que nos haya permitido captar al menos una pequeña muestra del arte de estas jovencitas.
 





 Y debemos agradecer encarecidamente la gran paciencia que tuvieron todas, esperando desde bien temprano a que los grupos fueran llegando, bailando de una forma excelente y a la vez divertida (el baile urbano nos enterneció a todos). 

 


Por supuesto también la paciencia y la maestría de las profesoras. La academia cuenta con más de un centenar de alumnos y se imparten clases de todo tipo de baile para adultos, jóvenes y niños. Y son tres profesoras, Miriam, Susana y Paulina.

Muchas gracias, Miriam, y enhorabuena por el magnífico trabajo que hacéis.

 


 Ya, al final de la experiencia, fuimos todos al atrio del convento, donde nos esperaban deliciosos productos de la tierra para su degustación.

Había  el aceite de oliva virgen extra 'HULUM AOVE' y los vinos de Bodegas Díez Mérito, productos de primera calidad.

Pero, para nosotros, resultó espectacular el puesto de nuestro amigo Ángel Solano, que había preparado allí mismo un perol de chicharrones que quitaba el sentido. Generoso como siempre, Ángel fue ofreciendo sus productos a todos los participantes (también a las bailarinas💜) y no hubo ubriqueño o ubriqueña que no se llevara un cartuchito de chicharrones a casa.  

Gracias por tu generosidad y tu entusiasmo, Ángel, espero que podamos participar en muchos proyectos juntos.

 

Aquí se termina el relato de lo acontecido en el primer turno de este "Descubre Ubrique". Ya apenas nos quedan palabras de agradecimiento para todos los participantes, organizadores y colaboradores, porque las hemos dicho casi todas. 

Solo nos queda esperar que todos vuelvan a ponerse de acuerdo y que el próximo año podamos disfrutar de una nueva experiencia, que, al menos para nosotros, ha resultado magnífica.

 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

La cofradía de San Juan de Letrán en 1753

 

Catastro de Ensenada, 1753

Archivo Histórico Provincial de Granada

Propiedades de la Cofradía de San Juan de Letrán

 

 

Por Esperanza Cabello

Muchas veces nos hemos ocupado del Catastro de Ensenada, es una fuente hasta el momento inagotable de datos de nuestro pueblo a mediados del siglo XVIII, se trata realmente de una especie de "censo de hacienda", realizado en todo el país para controlar las propiedades de los habitantes e instituciones de cada población.

Ayer hablábamos de la ermita de San Juan de Letrán y, profundizando en el tema, hemos encontrado esta página del listado de vecinos de Ubrique (que está incompleto), en la que hace referencia a las propiedades que tenía en el momento la cofradía, cuyo "maiordomo" era Bartolomé Romero en el momento.

Dicha cofradía tiene dos casas que le rentan 198 al año, y paga un censo de tres reales y ocho maravedíes  al patronato de Borrego (imaginamos que se trata del mismo patronato que fundara don Alfonso Borrego, que costeó la construcción del Convento de Capuchinos.

 

La cofradía del Señor San Juan de Letrán. Catastro de Ensenada

Archivo Histórico Provincial de Granada

 

 

La cofradía de señor San Juan de Letrán de que es mayordomo don Bartolomé Romero.

 

Paga un censo de tres reales y ocho maravedíes al patronato de Borrego.

 

Una casa en la calle Real, propia de dicha cofradía, con 10 varas de frente y 14 de fondo, un cuarto bajo y cocina.

Linda con casas de la cofradía y otra de la viuda de Francisco Domínguez.

Gana doce educados: 132

 Otra casa en la calle de la Higuera, propia de la dicha cofradía con seis varas de frente y cuatro de fondo, un cuarto bajo, otro alto y cocina.

Linda con la esquina y casa de Pedro Ramírez.

Gana seis ducados: 66

 

Producto de casas: 188

 

 

domingo, 1 de febrero de 2026

La ermita de San Juan de Letrán, actual centro de interpretación de la historia de Ubrique

 



Esta entrada está elaborada con textos de inteligencia artificial a partir de los datos recogidos por fray Sebastián de Ubrique, Manuel Cabello Janeiro, José María Gavira, Alejandro Pérez Ordóñez y Esperanza Cabello. 

 

La iglesia de San Juan de Letrán de Ubrique: historia y singularidad de un monumento excepcional

La iglesia de San Juan de Letrán constituye uno de los edificios más singulares del patrimonio histórico-artístico de Ubrique y, sin duda, uno de los templos más enigmáticos de la provincia de Cádiz. Su excepcionalidad reside tanto en su planta octogonal, recordando a las iglesias templarias como la del Santo Sepulcro de Jerusalén, única en el ámbito provincial, como en la extraordinaria fachada historicista, inspirada en la célebre basílica de Sant’Andrea de Mantua, obra de Leon Battista Alberti.

 

 

Fotografía de Juan Rodríguez

 

Contexto urbano y religioso

El desarrollo urbano de Ubrique tras la conquista cristiana de 1485 se articuló en torno a la primitiva iglesia de San Antonio, que actuó como primer templo parroquial. Durante los siglos XVI y XVII, el crecimiento progresivo de la población dio lugar a nuevas fundaciones religiosas, entre ellas la capilla de San Sebastián y, poco después, la iglesia de San Juan de Letrán, levantada en una zona estratégica entre las actuales calles Real, San Francisco y de la Torre.

Según el Padre Sebastián de Ubrique, principal fuente documental temprana, la iglesia de San Juan de Letrán fue fundada a comienzos del siglo XVII como una capilla de dimensiones moderadas, en la que se veneraba una imagen barroca de San Juan niño, de escuela sevillana, destruida en 1936. En ella radicaron importantes hermandades, entre las que destaca la Hermandad de la Vera Cruz y del Cristo de la Sangre, así como la Escuela de Cristo, cuyas constituciones sirvieron de modelo para la homónima sevillana.

En la Historia de la Fundación del Convento de Capuchinos de Ubrique, del padre Nicolás de Córdoba, podemos leer:

Entonces envió N. P. Provincial al P. Bernardino facultado para nombrar Síndico apostólico al capitán D. Juan Morales Moreno, el cual en nombre de la Provincia firmó la escritura de patronato con el beneficiado Borrego, el día 12 de noviembre de 1660; y ese mismo día tomaron los religiosos posesión de la nueva fundación en la ermita de San Juan Bautista llamada San Juan de Letrán, para que allí residiesen mientras el convento se fabricaba. No era aquel sitio competente para dicha fábrica, por lo cual fue preciso buscar otro más acomodado.

 

Una arquitectura excepcional

El edificio actual responde, sin embargo, a una reedificación iniciada a comienzos del siglo XIX, tras el derribo del templo anterior. De esta etapa procede su actual planta octogonal, concebida como una rotonda que debía cubrirse con cúpula, aunque el proyecto quedó inconcluso por falta de recursos económicos.

La fachada principal es uno de los elementos más notables del conjunto. Como ha demostrado Alejandro Pérez Ordóñez, su composición reproduce de forma sorprendentemente fiel el esquema de la fachada de Sant’Andrea de Mantua, reinterpretado con gran sobriedad mediante el uso del orden toscano y una total ausencia de ornamentación superflua. Este hecho convierte a San Juan de Letrán en un caso prácticamente único dentro de la arquitectura religiosa española, adscribible a un historicismo neorrenacentista poco habitual en el medio rural andaluz.

Sobre la autoría del proyecto, Manuel Cabello Janeiro recoge la tradición local que atribuye la obra a Ventura Rodríguez, una hipótesis que el propio autor considera poco probable, aunque reveladora del prestigio que el edificio alcanzó en la memoria colectiva ubriqueña:

«Una tradición atribuye la paternidad de esta iglesia nada menos que a Ventura Rodríguez, aunque este dato es más bien poco probable»

(Cabello Janeiro, Ubrique, encrucijada histórica, 1987; Ubrique, piel al descubierto, 1992).

Por el testamento de don Pedro Romero y Montero, fundador de la ermita de San Pedro, fallecido en 1804, sabemos que la ermita aún no estaba terminada:

Dejo por una vez y vía de legado a la del Sr. San Juan de Letrán dos mil maravedíes para ayuda a la construcción y obra de su Hermita.

 

 


De templo a vivienda y recuperación patrimonial

La obra quedó inacabada y, tras los procesos desamortizadores del siglo XIX, el edificio pasó a manos privadas, siendo transformado en vivienda por la familia Vegazo. Esta reutilización alteró profundamente la configuración interior del templo, aunque permitió la conservación parcial de su estructura durante más de un siglo.

Recordamos a don Gabriel, el párroco, que vivió en el San Juan, también a la familia Zapata que, procedente de Villaluenga, se estableció en Ubrique a partir de 1945 y que ocupaba el piso superior del edificio. Ellos fueron los últimos habitantes del San Juan.

Ya en el siglo XX, el inmueble fue adquirido por el Ayuntamiento de Ubrique, iniciándose un prolongado periodo de abandono que provocó un grave deterioro del edificio. No obstante, a comienzos del siglo XXI se impulsó finalmente su recuperación, culminando en la rehabilitación y adaptación como Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, devolviendo a San Juan de Letrán un uso cultural acorde con su valor patrimonial.

Como señaló Alejandro Pérez Ordóñez, nos hallamos ante una obra «absolutamente excepcional y especial», cuyo estudio y conservación resultan imprescindibles para comprender el rico y complejo patrimonio histórico de la localidad





 


 

El interior en la actualidad: Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique

En la actualidad, el antiguo templo de San Juan de Letrán alberga el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, un espacio museístico concebido para explicar de forma didáctica y accesible la evolución histórica de la localidad. La intervención respetó la volumetría original del edificio, permitiendo apreciar su singular planta octogonal, al tiempo que se adaptó el interior a un recorrido expositivo moderno.

El centro ofrece un itinerario cronológico que abarca desde la prehistoria hasta la época contemporánea, estructurado mediante grandes paneles ilustrados, textos explicativos y recursos gráficos. Entre los contenidos principales destacan:

  • La ocupación prehistórica del territorio y los primeros asentamientos humanos en la zona.
  • El mundo ibérico y romano, con especial atención al yacimiento de Ocurris, clave para comprender el origen histórico de Ubrique.
  • La Edad Media y la incorporación del territorio a la Corona de Castilla tras la conquista cristiana.
  • El desarrollo urbano, social y económico de Ubrique durante la Edad Moderna.
  • La industria de la piel y la marroquinería, seña de identidad de la localidad y motor de su economía tradicional y contemporánea.
  • Las costumbres, tradiciones, fiestas populares y formas de vida, que configuran la memoria colectiva del municipio.

El espacio se completa con exposiciones temporales de carácter artístico y cultural —fotografía, cerámica, artes plásticas o patrimonio local— que convierten a San Juan de Letrán en un lugar vivo y dinámico dentro de la oferta cultural ubriqueña.

De este modo, el edificio ha pasado de ser un templo inacabado y posteriormente una vivienda privada a convertirse en un lugar de memoria, donde el visitante puede comprender la historia de Ubrique al tiempo que descubre uno de los ejemplos arquitectónicos más singulares de la provincia de Cádiz.