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martes, 14 de julio de 2026

Las coplas de columpio de Ubrique, por Miguel Ángel Peña Díaz

 

 

Universidad de Cádiz, Corpus de literatura oral

Canciones de columpio de Ubrique

(en este enlace) 

 

 

Por Esperanza Cabello

 

Ahora que nuestra fiesta de los gamones tiene más repercusión que nunca y que ha sido declarada Bien de Interés Turístico de Andalucía, no olvidamos que desde hace muchos años hay personas que han trabajado no solo  investigando en sus orígenes, como Manuel Cabello o Bartolomé Pérez Sánchez de Medina, sino recogiendo testimonios orales justo en el momento en que aún había personas que recordaban las letrillas de su infancia.

Actualmente hay varias mujeres que, como Yolanda, han mantenido ese acerbo cultural y dan testimonio de ello desde el momento en que tienen ocasión, pero hemos recibido un mensaje de nuestro amigo Miguel Ángel Peña Díaz, compañero de Lengua y Literatura, avisándonos de que tenemos la ocasión de oír aquellas canciones de columpio de la boca de sus protagonistas, nacidas en Ubrique hace casi un siglo.

 

"Si buscáis en Internet Corpus de Literatura oral de la UCA y en el buscador de Recolectores entráis en Peña Díaz, Miguel Ángel, podréis escuchar coplas de columpio cantadas por personas de Ubrique que, tal vez, ya hayan incluso fallecido. Podríais publicarlas en vuestros muros para su difusión. Gracias"

 

El columpio del San Juan, en los años setenta

 

Hemos hablado del gran trabajo de Miguel Ángel varias veces en este blog (en este enlace podemos ver sus publicaciones). Fue profesor de Lengua y Literatura en el IES Francisco Fatou e hizo una gran tarea de recopilación con sus alumnos y alumnas. Con aquel trabajo hizo una publicación, publicada en El jardín de la voz, en la que pudimos recordar aquellas cancioncillas de nuestra infancia.

Pero ahora, gracias a su constante trabajo de recopilación y difusión, también tenemos acceso, pinchando en este enlace, a las ciento una canciones  que también grabó y ahora publica en el Corpus de literatura oral de la UCA.

Muchísimas gracias por esta excelente recopilación y por el mimo y el cuidado que has dedicado a una de las tradiciones más genuinas de nuestro pueblo, Miguel Ángel. Gracias de corazón. 

 

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viernes, 1 de marzo de 2024

Catálogo de costumbres funerarias ubriqueñas. 5. El Día de los Paseos

 

 

Si hubo una tradición funeraria curiosa ubriqueña, y además genuina, esta fue la del Día de los Paseos, tal como me han contado y he podido leer (además tengo una hermana que me saca de dudas rápidamente). Coincidiendo con el Día de los Difuntos los ubriqueños y ubriqueñas se iban a Las Cumbres y alrededores, llegaban hasta la Venta Martín, con la comida en sus capachos para pasar la jornada. Al parecer, ese día los espíritus de los difuntos volvían al hogar donde habían vivido, evidentemente era mejor no estar.

Yo recuerdo haber ido siendo un niño con mi abuela Natalia y que me compró una pelotita de las que vendía un hombre cargado de ellas.

Misteriosamente los padres de pronto desaparecían, con el tiempo he descubierto que se iban a alguna viña a probar el mosto nuevo. Otra tradición era la de montar cuerdas entre los olivos donde se cantaban canciones de columpio, una costumbre que unía a las dos fiestas más singulares de Ubrique, la Fiesta de los gamones y el Día de los Paseos.

Catálogo de costumbres funerarias curiosas ubriqueñas.

miércoles, 22 de marzo de 2023

¿Desde cuándo se ha hablado de los gamones de Ubrique?

 

Esperanza crujiendo gamones. Mayo de 2011

 

Por Esperanza Cabello 


 En las últimas semanas hemos estado revisando las primeras publicaciones que estudian o citan la fiesta de los gamones ubriqueña, ahora que nuestro ayuntamiento está trabajando para que el Día de la Cruz y Crujida de gamones sea declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional. 

Hemos encontrado referencias escritas al Día de la Cruz, a las cruces de Ubrique, a las candelas y los gamones, a las coplas de columpio y a las fiestas populares.

Aquí enlazamos las primeras por orden cronológico:

 

1906. William. "Desde el campo", en "La Dinastía"

1913. José Moya Becerra. "Mayo", en "La bandera Federal"

1944. Padre Sebastián de Ubrique. "Historia de la villa de Ubrique"

1950. J. Campos Giles. "Un pueblo jugando al esconder"

1989. Paloma Falque y Francisco García. "Manifestaciones y simbología religiosa en la Sierra de Cádiz"

1992. Manuel Cabello Janeiro. "Ubrique, piel al descubierto"

1998. Centro de Adultos. "Leo, escribo, cuento..."

2000. Miguel Ángel Peña Díaz. "Coplas de columpio de la tradición oral de Ubrique"

2007. Bartolomé Pérez Sánchez de Medina. "El habla de Ubrique"

Hay muchas referencias más, aunque no hemos podido encontrar ninguna anterior a 1906. Pero solo es cuestión de tiempo. 

 

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lunes, 3 de mayo de 2021

Las canciones de columpio de Isabel

 


Por Manolo Cabello


Antes de que acabe mayo, quisiéramos rendir homenaje a una mujer que siempre fue Ubriqueña de postín. Con sus canciones de columpio nos agasajaba los oídos y hacía perdurar nuestra más ancestral cultura oral. Esperemos que a donde te fuiste en su día, puedas balancearte entre nubes, enseñando con tus coplas las maravillas de tu querido pueblo. Siempre en nuestro recuerdo, Isabel.

 

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jueves, 4 de marzo de 2021

Mayo, por José Moya Becerra. 1913. Gamones VII

 

Cabecera de "La bandera Federal", 13 de mayo de 1913

Hemeroteca Digital (en este enlace)


 

Por Esperanza Cabello

En esta octava entrega de la serie de gamones traemos la que seguramente sea la segunda referencia escrita a nuestra fiesta de mayo, a las candelas, a los columpios, al baile, a las cruces...

La referencia es de mayo de 1913, y es la primera vez que vemos escrita una descripción de la fiesta.

Se trata de un artículo escrito por el librepensador ubriqueño José Moya Becerra, del que hemos hablado en alguna ocasión  (en este enlace). En el artículo, que se puede leer en su totalidad en la Hemeroteca digital de la Biblioteca nacional, narra su viaje hacia su pueblo desde Cádiz. Venía el político un poco desanimado de su estancia en Sevilla, ciudad desde la que había viajado a Cádiz. 

En Cádiz había subido al tren que lo dejó en Las Cabezas. Desde allí cogió el omnibus (coche de caballos con asientos para una decena de personas)  y en un viaje de más de cinco horas, a veces andando, a veces en el carruaje, llegó al viso de la Tarántula, lugar más conocido actualmente como "la variante", donde está la fuente de la Tarántula (en este enlace) y poco más tarde estaba en Las Cumbres, saludando a familiares y amigos y sintiendo esa alegría que los ubriqueños sentimos al volver al "hoyo".

Es la primera vez que alguien habla de las "candelas, columpios y canciones eróticas", refiriéndose a las coplas de columpio. 



 

 

… Recuerdo todo esto, y la mente me atormenta con su fragilidad, hasta el punto que, imposibilitado para sufrir sus exigencias, me obliga a despedirme de la hermosa y clásica ciudad que sé extiende majestuosa á orillas del Betis y lanzarme, precipitado, en el andén de la estación de Cádiz.

Pita y arranca la locomotora, resbalando por los rieles su pesada carga, y, con veloz y cínica carrera de monstruo que conoce su potencia, me deja en Las Cabezas, donde debo esperar con impaciencia parta el carruaje que ha de dejarme descansar tres horas en Villamartín. Hora y media antes de que lo enganchen me he posesionado de un medio asiento en el pescante, porque los diez no son muy cómodos que se diga, ni suficientes, para las veinte personas que quiere llevar nuestro calesero.

Es feria de Jerez, y a la Empresa «no le ha dado la gana» mandar el coche de la mañana para los viajeros que llegan a dicha hora, por lo que, si quieren estar á la noche en su casa o realizar los negocios que por acá les traen, irán empaquetados ateniendo preponte que con lo que «Dios» manda - «la Empresa ofrece no hay más que...»

 

Pero, en fin, ya no me acuerdo del fresco que pasé en el pescante, ni si me exigieron medio asiento por un pequeño baúl, ni si yo debí reclamar el medio que mis posaderas perdían.

Sólo me acuerdo que tuve que andar largos trechos — sin contar los que con sus bromas nos hizo correr el cochero— porque la carretera no permitía a los caballos tirar del ómnibus; pero, en fin, peor lo pasaron los del «Reina Regente».

A las nueve subíamos al viso «La Tarántula»[1] — y, por cierto, parecía que tal bicho nos había picado—, y pocos momentos después abrazaba á familia y amigos en una venta próxima a Ubrique.

Cuando asomé a la «cumbre» y al frente divisé el pueblo simpático, rodeado de huertas y circundado de pintorescos manantiales, que tantos días de amor y júbilo me recuerdan, no pude por menos que respirar fuerte y arrancar de mi memoria los despojos que la incertidumbre había ido sembrando en ella respecto a la lucha por mis ideales y existencia en la grande, hermosa Sevilla, pero corrompida ciudad, madre del «toreo».

Como alegre Pierrot hice mi entrada en las calles pintorescas del antiguo Ocurri, y, ¿cómo no estarlo, si le traía el primero de mayo con sus columpios, candelas y canciones eróticas?

«Las costumbres son leyes», y ante la cruz adornada de ramos y flores se enciende el fuego, al que rodean centenares de jóvenes que danzan acompasando las notas de acordeón y guitarras, no más que queriendo recordar las fiestas y creencias de los antepasados, cuyo fanatismo religioso hoy se extingue ante los adelantos del progreso; se evaporan o apagan, como nube de humo o débil luz sin combustible.

Vengo a luchar en pro de los míos, y con ellos a divertirme en sus típicas fiestas; a danzar con las jóvenes, y a gozar escuchando temblar en sus labios apetecibles el dulce cantar.

Que mayo, con sus flores y alegrías, hace un conjunto hermoso llamado amor, y digno será que yo disfrute de esto también.

JOSÉ MOYA BECERRA

Ubrique, Mayo 1913.



[1] Que ahora conocemos como “la variante”.

 

Como habrán ustedes podido comprobar, después de leer el escrito de don José Moya, no hay ninguna referencia a la crujida de gamones😌 Así que seguimos teniendo, como primera referencia escrita, el artículo de William en 1906 (en este enlace).

Claro que se crujían gamones ya a principios de siglo, según la memoria de nuestros abuelos. Imaginamos que José Moya lo consideraría algo infantil, y no habla ni de la recogida de leña ni de los gamones, sino de la música y las danzas...

Seguiremos con la investigación.

 

 

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