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lunes, 16 de marzo de 2015

La biblioteca de Villaluenga del Rosario

Situación de la Biblioteca Popular de Villaluenga en 1934
La Revista del Ateneo de Jerez



Por Esperanza Cabello

Nos ha llamado muchísimo la atención un anuncio publicado por el maestro de Villaluenga, don Antonio Gálvez, en el número 1 de la Revista del Ateneo de 1934. Se trata de la situación de la Biblioteca Popular, haciendo estadística de los préstamos y los usuarios de la misma.
Esta biblioteca popular había sido fundada en abril de 1933, y comenzaron los préstamos el 12 de mayo de ese año.
Contaba con 218 volúmenes, y contaba con 105 lectores, 61 adultos y 44 niños. Éstos habían leído muchísimo, pues en diez meses habían leído 283 libros los niños, y 276 los adultos.
Las lecturas preferidas de los niños habían sido Robinson Crusoe, Sagunto, la Odisea y Cuentos vivos.
Las lecturas preferidas de los adultos fueron La barraca, la isla del tesoro, la vida es sueño, El árbol de la ciencia, El amor de los amores, Caminito abajo... , Poesía, prosa y verso de Juan Ramón Jiménez.

Este reporte lo firmaba el maestro Antonio Gálvez en Villaluenga del Rosario el 18 de febrero de 1934.
Al leer la última reseña de los libros preferidos por los adultos, hemos recordado que en una visita a la casa de Juan Ramón Jiménez solicitamos información sobre la relación entre el poeta de Moguer y el poeta de Villaluenga, Pedro Pérez Clotet, y existían varios libros dedicados de uno al otro, existía una buena relación entre los dos poetas..
Seguramente Pedro Pérez Clotet habría aportado algunos ejemplares de la obra de Juan Ramón Jiménez a la biblioteca de su pueblo.



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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Villaluenga, por Rafael García García

 Villaluenga, Casa Victoria


Por Esperanza Cabello


Hace unos días hablábamos  del poeta de Villaluenga  Rafael García García (1921-1989). Explicábamos que había muy poca información sobre él y que íbamos a intentar investigar algo más sobre su vida y su obra. 
En el magnífico  libro sobre Villaluenga que ublicó en 2008 nuestro amigo Antonio Benítez Román hemos encontrado más datos de nuestro poeta de interés y estos tres poemas que reproducimos integramente, uno dedicado a su pueblo, el otro a su Patrona y el tercero a su maestro, don Antonio Gálvez, que supo inculcar en sus alumnos el amor a la naturaleza.


LA JOYA DE VILLALUENGA

Villaluenga en la sierra suspendida
cual un pañuelo blanco al sol tendido,
-un suspiro de luz que se ha perdido-
en su sueño de gloria adormecida.

El cielo azul, en dulce amanecida,
en sus calles se vuelca enardecido
-espejo fiel de bendición ungido-
sobre la paz que en su silencio anida.

Abrupta la belleza de su entorno,
-Natura le obsequió con tal adorno-
tiene un encanto sin igual y vario.

Y en su joyel de gloria el esplendro
de su joya, sin duda la mejor,
Es su bendita Virgen del Rosario


Tejados de Villaluenga
Fotografía de Luis Eduardo Rubio


PARA LA VIRGEN BENDITA PATRONA DE ESTE LUGAR

Eres morena y hermosa
Como ninguna en la tierra
Con tu fragancia gloriosa
Perfuma divina rosa
A este rincón de la sierra

Paloma en su augusto nido
Estrella de la mañana
Consuelo del desvalido
Luz de la madre cristiana.

Vamos todos por el camino
Siguiendo el itinerario
Bajo los pasos divinos
De la Virgen del Rosario



 El árbol caído
Fotografía de Leandro Cabello



DONDE ESTABA EL ÁRBOL
A la memoria de mi ejemplar maestro,
Don Antonio Gálvez Jiménez.

En vano, terco viento,
Buscas su verde carne,
Si ya  no está su cuerppo,
Ensoñoreando el valle.

El hueco desperfecto
Palpas mañana y tarde
Que es único recuerdo
En que puedas recrearte.

Las cercenadas raíces
que de la tierra salen
Lo dicen lastimosas
Al agua que las lame:

"Ya el árbol presumido
No luce su ropaje,
Ni mece los jilgueros
Que alegran con su cante."

¡Buscad, pájaros bellos,
La dicha en otra parte,
Dejad el sitio estéril
Que solo el viento halague."


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lunes, 10 de diciembre de 2012

Fiestas mutualistas en Benaocaz y Villaluenga. El Coto Escolar

Coto Escolar "Los Chopitos"
Gentileza de José Luis Valencia

Por Esperanza Cabello

Hemos pasado miles de veces por el Coto Escolar que está en Villaluenga. Cada vez que íbamos a Ronda con nuestro padre en su flamante "Dos Caballos" azul nos explicaba que esos chopos (la "chopalea", que decimos) eran propiedad de los niños de la escuela de Villaluenga, que los habían plantado para ayudarse en sus estudios.
A nosotros esa historia nos resultaba fantástica y extraordinaria ¿Cómo iban a ser unos niños propietarios de un bosquecillo? Con el tiempo fuimos sabiendo que se trataba de una buena idea de principios de siglo para el mantenimiento de las escuelas, y hace un año pudimos leer un magnífico reportaje de José Luis Valencia en su blog "Cuaderno de Campo Payoyo" (pinchar aquí para leerlo) en el que aprendimos, entre un montón de datos muy interesantes, que el coto escolar se comenzó el 1 de abril de 1929, y que fue el famoso profesor Gálvez quien lo fundó.


Portada de la Revista del Ateneo de Jerez



En la Revista del Ateneo de Jerez de diciembre de 1926 hemos podido leer el germen de ese proyecto, que nos ha parecido muy interesante. La enseñanza en España acusó un gran avance en el primer tercio del siglo XX, en esos años, a partir de la creación del  Ministerio de  Instrucción Pública y Bellas Artes, se fueron fijando las claves de la enseñanza tal y como la conocemos actualmente.
En este panorama empiezan a tener un papel fundamental las Mutualidades Escolares, instituciones que se ocupaban de varios aspectos fundamentales entre los escolares, entre ellos del ahorro y la previsión (en este enlace podemos leer cómo funcionaban). Así que en los años 20 las mutualidades escolares se fueron multiplicando por toda España.

 Mutualidades escolares 1917-1929



Según podemos ver en este gráfico en la provincia de Cádiz se crearon 37 mutualidades entre los años 1917 y 1929. En la Revista del Ateneo podemos leer el siguiente artículo:

FIESTAS MUTUALISTAS
Son para nosotros altamente simpáticas las mutualidades escolares, pues entendemos que realizan una altísima misión social, capacitando a los niños de hoy, los hombres del mañana, para regir sus asociaciones de manera consciente y acostumbrándoles a pensar en el futuro.
El día 14 del pasado se inauguraron en el pintoresco pueblecito de Benaocaz las mutualidades escolares Nuestra Señora de la Luz y Nuestra Señora del Rocío. Asistió al acto el pueblo en masa, ocupando la presidencia autoridades e invitados, distribuyéndose a los niños más de un centenar de libretas-títulos, entre músicas y vítores, y pronunciándose discursos felicitando a los organizadores.

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El día 28 de Noviembre, tuvo lugar otra fiesta mutualista en Villaluenga del Rosario. En ésta de conmemoraba el primer aniversario de la inauguración de las mutualidades "Fernando Portillo y Santa Teresa".
Entre los invitados figuraban distinguidas personas de Ubrique y Benaocaz, representaciones del magisterio de Arcos, de la prensa diaria de la provincia y de la Revista del Ateneo de Jerez.
Presidieron las autoridades y juntas directivas de las mutualidades; se impusieron en las libretas los donativos recibidos; se entonaron himnos a la Previsión y al trabajo, acompañando a los coros la pequeña orquesta local y se pronunciaron discursos por varios oradores qu ensalzaron la obra de previsión realizada por los maestros.
Se propuso que para intensificar las aportaciones de los mutualistas se creara un "Campo Escolar" como base del "Coto de Previsión Infantil", y el señor Alcalde, allí presente, encariñado con la idea que se le brindó, ofreció desde luego la superficie necesaria a dicho objeto, siendo muy elogiado el rasgo de la primera autoridad que así proporcionará a los entusiastas maestros medios para el desarrollo de sus trabajos.


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De ambos actos sacamos una impresión optimista del sufrido magisterio español; la labor que realiza en pueblos y aldeas es merecedora del estímulo más decidido. Si todos cooperasen en la medida de sus fuerzas a la ímproba labor que realizan; si el maestro se viese constantemente alentado en sus empresas y existiese en todas partes como existe en estos pueblecitos la debida consideración a la clase, su labor rendiría óptimos frutos.
Nuestra enhorabuena, pues, a los maestros de Benaocaz y Villaluenga, extensiva al SR. Inspector de Primera Enseñanza de la zona de Algeciras, como así mismo al Instituto Nacional de Previsión al frente de cuya sección de Mutualidades figura D. Álvaro López Núñez, verdadero apóstol de la idea, y a la Caja Colaboradora de Andalucía Occidental, que en su territorio fomenta con el mayor cariño esta obra de sano patriotismo. 
F.F.


Solo nos queda una duda ¿quién habría escrito esta crónica? Cuando leímos F.F. y sabiendo que se trataba de alguien relacionado con el mundo de la pedagogía, pensamos, en un primer momento, que podría haber sido el maestro Francisco Fatou y Lucas. Perfectamente podría haber sido él, ya que las fechas coinciden y sabemos que fue el autor de varias publicaciones. Pero consultando el artículo que José María Gavira escribiera en Mediodía (pinchar aquí para leerlo)  ya no nos parece muy probable que fuera él, ya que en 1921 ya había sido destinado a Vallecas.
Se nos queda abierta una nueva puerta para aprender algo más.


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sábado, 3 de marzo de 2012

Libro sobre Villaluenga del Rosario, 1926


 Por Esperanza Cabello


Algunas veces existen los golpes de suerte. Nunca habíamos participado en una  subasta por internet, y no teníamos muy claro cómo podría salir, pero encontramos, por azar, una página de subastas en la que proponían un libro de Villaluenga del Rosario.
Se trata de un libro de 1926, editado en Arcos, por la imprenta arcobricense (Castelar, 9), llamado "Fiesta en honor de Ntra. Sra. del Rosario, Patrona de Villauenga". Ya habíamos adquirido un libro de 1901 de esta editorial y no nos había defraudado, así que al ver los datos del libro pujamos por él para ver si lo conseguíamos, y después de  un par de semanas de espera supimos que habíamos ganado la subasta y que el libro podía ser de nuestra propiedad.
¡Qué alegría! Esos son los "pequeños tesoros" que más nos entusiasman... ¿Qué láminas traería? ¿Qué tipo de fiesta sería?
Un par de semanas más y el libro ha llegado ¡por fin! a nuestras manos. Lógicamente se trata de un libro en honor a la Virgen del Rosario, pero nos ha encantado saber quiénes lo escriben: El profesor don Antonio Gálvez, el médico, don Blas Gutiérrez del Corral, el alcalde, don Pedro Gutiérrez del Corral y los dos "jóvenes abogados" Pedro Sánchez Sánchez y Pedro Pérez Clotet. 
Aún sin ser payoyos sentimos una gran simpatía por el pueblo vecino, que nuestro padre adoraba, y estamos muy contentos de haber recuperado una bonita historia para todos, aunque, por supuesto, el recuerdo de este día está en la mente y el corazón de todos, puesto que se sigue celebrando la Procesión de Las Piedras y los actos en conmemoración de este gran día.
 




 Portada del Libro sobre Villaluenga, 1926
 

 Parece ser que el 31 de agosto de 1926 se desgajó una gran masa de piedras de gran tonelaje de la sierra de Villaluenga, cayendo sobre el pueblo pero sin causar ningún daño personal. Dando por supuesto que no había habido muertos gracias a la ayuda de la Virgen, todo el pueblo está de acuerdo en dedicarle la calle Alta, remombrándola con el nombre de la Patrona.
Transcribimos a continuación el discurso del profesor don Antonio Gálvez, con el compromiso de traer en los próximos días los discursos siguientes hasta que transcribamos todo el libro.
Por supuesto que si hay alguien interesado en el libro o en sus láminas lo tenemos a su disposición.







Discurso del profesor Antonio Galvez 
Villaluenga, 13 de septiembre de 1926


"Desviado  momentáneamente, por un imperativo que gustosamente cumplo, de la órbita en que se desenvuelve mi actividad, no extrañará el lector que estas líneas no estén a la altura que el asunto y lo que a ellas siga se merecen; que este remedo de prefacio sea deshilachado y burdo a pesar de verse su urdimbre de recio amor, de fuerte veneración por este pueblo y sus poéticos fervores de rancio sabor tradicional.
Puesto en el trance de hacer un proemio a este folleto, nada me ha parecido mejor que reseñar el fundamento, el móvil y el desarrollo de los actos celebrados el 15 de este mes, reseña que será a modo de entrada de este piadoso memorándum, llamado a fijar en la memoria de todos una fecha, un celestial favor y un humano reconocimiento.
Pierde su estabilidad  natural  una gran masa de piedra que un rayo descuaja, de lo más alto de la  montaña que de regazo sirve a este pueblo, en la madrugada del 31 de agosto de este año. Choca, en su caída, con grandísimo estruendo,  en la base  de  la sierra y, hecha trozos de algunas toneladas,  a unas casas   derriba  una pared, a otras deshace la techumbre y cercena, como tajante  cuchilla, la arboleda de otra y medio piso alto de la que ante ella se alza.
A la caída de esta enorme, mole con los daños materiales causados en las calles Alta y Granado, se alza majestuosamente en todo el vecindario el clamor de que a la intercesión de nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Rosario, se debía el no haber ocurrido desgracias personales y que los destrozos no alcanzaran  proporciones de catástrofe.
Un poco más de ímpetu alcanzado por las astillas de piedra, se hubiera traducido, necesaria e inevitablemente, en horrible desastre y día de desolación y luto.
Quedó patente, con lo relatado,  la protección de nuestra celestial Madre, y, como acto reflejo de aquella, surge espontánea y unánimemente una reunión de vecinos, en las  Casas  Consistoriales, para dar forma al latente deseo de testimoniar agradecimiento a Nuestra Señora del Rosario por su reiterado amparo; de  ofrendarla  humildemente el fervor de sus hijos, más lozano, más fúlgido, por el  señalado favor recibido y tal reunión  cristaliza en designar una  comisión  que,  fiel intérprete de los anhelos  populares y para que estos tengan la  realización apetecida, acuerda se eleve solicitud al Ayuntamiento para que sea dado a la calle Alta el nombre de nuestra Excelsa Patrona, que se haga  solemne voto de que todos los años en la madrugada del 31 de agosto, se celebre una procesión con  la  imagen  de la Reina de los Cielos en que se  rece el Santo Rosario,   a  la  que  concurran los vecinos de ambos sexos, así como a la función  religiosa con panegírico que, seguidamente, se le ha de dedicar y que en sitio adecuado de la Iglesia sea colocado un cepillo en el  que se   depositarán    las   limosnas  que los fieles quieran dedicar a la celebración anual de  los  cultos  reseñados. Para revestir de las posibles garantías de compromiso ineludible la  celebración de los actos religiosos, se decide se levante la oportuna  acta cuya lectura y firma se rodeará del  mayor esplendor posible para que su recuerdo perdure indeleble en el vecindario. Cumplióse el 13 del actual mes el programa   señalado—puesto  que  el Ayuntamiento, animado de sentimientos al unísono  con  los  del pueblo, acordó con entusiasmo el cambio de nombre de la calle del siniestro por el de Nuestra Señora del Rosario— celebrándose con inusitada brillantez y asistencia de numerosos fieles, la función religiosa que cantaron distinguidas señoritas y en la que pronunció una bella oración sagrada, modelo de oratoria, el Sr. Cura párroco D. Juán González Muñoz y, por la noche, la procesión de la Santísima Virgen rezándose el Santo Rosario cuyos misterios y letanías entonaron las mismos señoritas que cantaron la Misa.
Ambos actos religiosos fueron gallardas pruebas de la fe que anida en el vecindario y de que los ideales de esta índole tienen la virtualidad, una vez más puesta de manifiesto, de fundir, de compenetrar, de combinar tan intrincadamente los corazones, que no se pueden separar, por un átomo más de acendrada religiosidad, al rico del carente de fortuna, al de elevada cultura del ignorante, al de altos pensamientos del de ruines pasiones: todos, todos forman una masa homogénea, dentro de la máxima heterogeneidad posible, con un solo ideal pensamiento, con una sola lengua que musita fervientes plegarias, con un solo corazón henchido de divinos quereres.
Tuvieron lugar por la tarde—y no extrañe al lector que conceda lugar preferente al relato de aquellos—los actos no religiosos.
El vecindario congregado en la Plaza Alfonso XIII y presidido por su Ayuntamiento marchó en manifestación a la calle Alta (en su confluencia con la Plaza de Sagasta), en donde el Sr. Alcalde de la villa D Pedro Gutiérrez del Corral descubrió la lápida que bendijo el Sr. Cura y que a dicha calle da el nombre de Nuestra Señora del Rosario, estallando entusiásticos vítores y aclamaciones que unidos a las armonías de la banda municipal de música patentizaban el entusiasmo reinante. Restablecido el silencio, después de un largo rato, pronunció D. Blas Gutiérrez del Corral, médico de la localidad, un sentido discurso. Seguidamente se retorna al punto de partida en donde en medio del más absoluto y respetuoso silencio, lee el Sr. Alcalde el acta votiva que cubren en un momento de firmas las Autoridades y el pueblo en general. En este acto hicieron uso de la palabra los jóvenes abogados don Pedro Pérez Clotet y don Pedro Sánchez y Sánchez, cuyos discursos, brillantes y elocuentes como el del señor Gutiérrez del Corral, arrancaron muchos y efusivos aplausos del numeroso y selecto auditorio".
 Villaluenga del Rosario, 15-9-26.


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