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domingo, 1 de agosto de 2021

Visitar Ocurris, la mejor idea del verano

 

Los hermanos Cabello Izquierdo, en la entrada del columbario



Por Esperanza Cabello


En estos días veraniegos, cuando no hay demasiado interés por hacer grandes viajes, ni por pasar el tiempo en lugares de ocio masificados y cuando coincidimos los cinco hermanos en el pueblo todos de vacaciones, no hay nada mejor que inventar que recorrer nuestro entorno.

Y así, durante un paseíto por los alcornocales, visitando dólmenes y templos de lejanas épocas, Leandro tuvo una idea "¿Y si fuéramos los cinco al Salto de la Mora? Debe de hacer mil años que no vamos todos juntos."

Porque el yacimiento íbero-romano de Ocurris ha sido casi siempre uno más de la familia, y como tal lo hemos apreciado, lo hemos querido y lo hemos protegido, y ahora que todos los ubriqueños lo tenemos al alcance de nuestras manos, tan bien mantenido, tan bien organizado, tan bien defendido y tan bien gestionado que incluso luce un magnífico galardón de calidad turística (en este enlace), es cuando más tenemos que apoyarlo y ayudar en la difusión y en el refuerzo.

Volvemos a nuestro relato.  Leandro propuso que fuéramos y todos convinimos que el martes era un buen día, y además teníamos la suerte de que tanto Isabel Pajuelo como María Campos, dos de las responsables del yacimiento, estaban ese día para las visitas, y además a primera hora había plaza para la reserva.

Como en realidad hemos heredado un poco del espíritu "inventor" de nuestros padres, se nos ocurrió que deberíamos hacerles un pequeño homenaje, y así sugió la idea de las camisetas. 

 


Ya que íbamos a formar el "Cabello team" lo mejor era ir uniformados, y como afortunadamente tenemos ingenio, tesón y buen humor, fabricar, de la noche a al mañana, cinco camisetas con la imagen de nuestros padres impresa fue un juego de niños (menos mal que Leandro es un genio en esto de las camisetas y Manolo y Reme tienen todo lo necesario para estas manualidades!).

Así que con las cinco camisetas preparadas y una reserva para todos los miembros de la familia que no teníamos compromisos laborales, nos fuimos al Salto de la Mora.

 


En la entrada del yacimiento


Tuvimos suerte, Isabel y María ya nos estaban esperando y una vez hechas las primeras fotografías en el centro de recepción comenzaba la visita "nostálgica" al yacimiento.

Nos acompañaba María Campos, la arqueóloga municipal que se ocupa felizmente de nuestro patrimonio desde 2012. Gracias a ella y al gran equipo municipal que se encarga del yacimiento, Ocurris se ha convertido en la joya de nuestra oferta cultural y turística. La "pobre" no sabía bien la que le esperaba con tanto "Cabello" alrededor, todos con ganas de hablar, de recordar, de contar y de saber.

La primera sorpresa que tuvimos nos la dio Natalia, al comenzar el camino que sube al yacimiento nos estuvo explicando que fue precisamente ella misma quien, cuando se estuvo encargando del yacimiento en 1996, contratada por la Mancomunidad, trazó el camino de este sendero que intentaba hacer más accesible la entrada, alejándose además de la entrada por Santa Lucía, que era la entrada tradicional. Además, la entrada tradicional tenía un "regalito" para todos los excursionistas de antaño: poder refrescarse en el pozo de Santa Lucía, que estaba justo en el camino.

 



Por cierto, que si queremos saber cuáles han sido las actuaciones en el yacimiento o relacionadas con él hasta 2015, debemos consultar esta magnífica entrada de José María Gavira Vallejo :

"Ensayo de cronología del yacimiento turdetano, púnico y romano de Ocur (o guía para interpretarlo)"

Hay que tener en cuenta que el actual yacimiento es el resultado de los trabajos y desvelos de muchísimas personas, para nosotros es fundamental en primer lugar Vegazo, que fue la primera persona de la época moderna que se ocupó de él (en 1792) , y, por supuesto, nuestro padre, Manuel Cabello Janeiro, que en los sesenta se ocupó de llamar la atención del mundo de la cultura y de la arqueología sobre los monumentos que quedaban a la vista, que estaban sufriendo un deterioro muy grande.

A partir de 1968 han sido más de cincuenta años de trabajos y preocupación por parte de muchos arqueólogos, muchas personas del pueblo y también gobernantes municipales. Y desde hace diez años el yacimiento goza de una fantástica salud, cada vez con más visitantes, cada vez con más actividades, cada vez con más prestigio y con más cuidado. 

María nos contaba que el trabajo y la colaboración del concejal de cultura, José Manuel Fernández Rivera, ha sido fundamental desde el principio.

Continuamos con nuestra visita, la primera parada, el columbario. Allí todos queríamos contar nuestras historias, contar cómo el columbario se usaba para guardar cerdos o cabras, y cuánto trabajó nuestro padre para convencer al dueño de los animales para que no lo utilizara más para ese fin, y cómo le ayudó, con algunos obreros, a construir cerca de la finca una cabreriza.

 


 Entrada al columbario en 1963

 Entrada al columbario en 2021

 

La primera fotografía familiar que tenemos es de 1951, la primera vez que nuestros padres participaron en una excursión de amigos y subieron juntos al yacimiento, a partir de ahí tenemos fotografías y películas de muchos años, y resulta divertido comparar algunos lugares con más de cincuenta años de diferencia.

Francisco y Manolo en el interior del columbario, 1967


 


Francisco y Manolo en el interior del columbario, 2021


Todo ha cambiado en el interior, recordamos aquellos primeros momentos limpiando y adecentando el interior, totalmente lleno de excrementos de animales, y después cuando los arqueólogos comenzaron a excavar, y aquella gran roca que apareció, una gran roca que quizás fuera un altar de tiempos pretéritos.

Ha sido muy curioso hacer la visita con dos arqueólogas juntas, dos arqueólogas que además se han encargado del yacimiento en épocas diferentes, y nos ha encantado oírlas tan profesionales, tan respetuosas, tan atentas la una con la otra.

 

Dos arqueólogas en acción ¡Impecables!

 


 

Continúa la visita poquito a poco, pues unos y otros íbamos comentando montones de detalles, no solo históricos, sino también naturales... La importancia de la torbisca, la carcasa de las chicharras, cómo jugábamos con candilitos y otras plantas de la zona; hasta Francisco nos enseñó a hacer un pito con un sombrerito de bellotas.


 

La segunda parte del camino es más rocosa, recordábamos cómo saltábamos y corríamos cuando éramos chicos yendo hacia arriba.

Y claro, cada vez que llegábamos a un hito, hacíamos la foto de rigor, poniendo a prueba la paciencia de nuestra guía, que no podía ser más amable, y de nuestra familia 💜💜




Al llegar a la primera cisterna, recordamos una fotografía de nuestro padre, y también intentamos copiar el momento.


Midiendo el aljibe con los chicos de Misión Rescate

 

 

 

Por fin llegamos al foro, allí pudimos recordar mil y una ocasiones de juegos y de familia. 

¿Te acuerdas cuando todos los primos subimos en un burro? ¿Recuerdas cuando encontramos la cueva de los Beatles? ¿Y cuando jugábamos al fútbol? ¿Alguien se acuerda del columpio que poníamos en  ese acebuche? ¿Y de cuando subíamos a la piedra más alta?...

 


 















Toda nuestra infancia está jalonada  por momentos en el Salto de la Mora, los domingos de paella, las subidas desde el Rano, la búsqueda de la cruz del Benalfí, la emoción del comienzo de las excavaciones, la importancia del respeto y el cuidado a todo lo que aquello significaba. 

 

La visita en el foro fue de lo más animada, todos convencidos de que nos contemplaban miles de años diferentes de civilizaciones diferentes. Como decía María, lo conocemos como yacimiento romano, y efectivamente a simple vista puede verse el mundo romano, pero indudablemente hay una base histórica muy anterior, que saldrá quizás a la luz con las próximas actuaciones.

 

A la sombra del acebuche milenario


Natalia y Manolo "vigilando" la entrada del templo

 

Con tanta charla y tanto detalle apenas nos dio tiempo de discutir sobre las termas y los majanos de Vegazo, seguro que vamos a tener que reservar otra visita próximamente, tendremos que aprovechar la oportunidad de las actividades programadas para agosto, porque se nos quedaron muchas cosas en el tintero.


Eso sí, al terminar la visita y el visionado de la película, y una vez compradas camisetas, gorras y mochilas, que hay que hacer patria y publicidad del yacimiento ubriqueño, tuvimos la oportunidad de descansar un ratito al fresco en la venta de Ocuri, todo un lujo en las alturas con unas vistas inmejorables.

 



 



De lo que no cabe duda es de que tanto nuestra guía como nuestros acompañantes se merecen todo nuestro agradecimiento por la paciencia y la disposición que mostraron con nosotros.

 


 ¡Hasta la próxima, Ocurris!



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domingo, 22 de septiembre de 2019

El San Cristóbal, un destino antaño soñado por los excursionistas

José Ángel Abrines y un amigo en la cima del San Cristóbal, 1969




Por Esperanza Cabello



Ya hemos hablado en diversas ocasiones de las subidas al Pico de San Cristóbal, el punto más alto de la provincia de Cádiz, y de la cantidad de veces que ubriqueños y ubriqueñas hemos subido al pico y llegado a la cruz (¿seguirá existiendo la cruz de madera?) antes de que la zona fuera declarada Parque Natural y se restringieran las visitas.
Hace unas semanas hablábamos de dos fotografías realizadas por Luis Vilches (en este enlace), y compratimos la entrada en el grupo de facebook "Ubrique en el recuerdo". 
Uno de los miembros del grupo, José Ángel Abrines, nos habló de sus excursiones con el grupo de scouts y tuvo la gentileza de enviarnos esta fantástica fotografía de 1969, a veces nos llama la atención cómo desde lugares diferentes personas diferentes hacen las mismas cosas desde siempre, y nos gusta que quede constancia de esta estupenda diversidad.
Gracias, José Ángel, por compartir con todos esta imagen ya histórica.


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viernes, 30 de agosto de 2019

¿Cuándo se hacía la subida al pico de San Cristóbal desde Ubrique?

 Subida al Pico de San Cristóbal (1966?)
Fotografía gentileza de Luis Vilches



Por Esperanza Cabello


Nos encanta comprobar que a pesar del paso del tiempo los recuerdos perduran, y oír a algunos ubriqueños ya mayores cómo recuerdan la  Subida al Pico de San Cristóbal. Al principio, subir al pico más alto de la provincia era una costumbre que cada grupo de amigos la hacía cuando le parecía. A principios de los sesenta, nuestro padre, que era un auténtico "lioso" y le encantaba la aventura y ser un auténtico "animador sociocultural", comenzó a instaurar esta subida.

La subida al Pico de San Cristóbal se convirtió en un hito para todos los ubriqueños. Manuel Cabello hizo que pasara de ser una excursión con los amigos a un acontecimiento que tenía lugar cada año, el día uno de mayo, a la sazón el "Día de San José Artesano".
 
 
O sea, que el día uno de mayo (antes de la dictadura ya se celebraba el Día del Trabajador, pero esta celebración fue declarada ilegal entre 1940 y 1978), los trabajadores ubriqueños y sus familias dejaban el mandil por un día para participar en una multitudinaria excursión en la que llegaron a viajar unas trescientas personas subiendo al pico de San Cristóbal.
 




                                                  Subida al Pico de San Cristóbal (1966?)
Fotografía gentileza de Luis Vilches



Más tarde, y puesto que esta multitudinaria excursión pasaba también por el Pinsapar, comenzaron las restricciones y todos estuvieron de acuerdo en que había que proteger el monte y nuestra reserva natural, así que a partir de 1974, después de quince años, dejaron de organizarse las subidas al pico de San Cristóbal.
La zona había sido adquirida por ICONA en 1971, y en 1977 fue declarada "Reserva de la Biosfera" por la UNESCO, siendo a partir de entonces un lugar muy protegido para preservar su riqueza natural.
En este enlace podemos conocer  más detalles de estas excursiones.


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martes, 18 de abril de 2017

Almonaster la Real, un lujo de tenería en un pueblo precioso

Almonaster la Real, vista general     



Por Esperanza Cabello   

Aprovechar los días de vacaciones para hacer turismo, para viajar, para conocer otros lugares y otras maneras de ver la vida es algo que nos hace siempre apreciar lo que tenemos, pero también nos enseña a apreciar lo que los demás han hecho con su patrimonio y que a nosotros nos vendría tan bien.
Y no es necesario ir muy lejos, ni a lugares pioneros, ni a sitios turísticos de moda. Por aquí muy cerquita tenemos verdaderos tesoros desconocidos y maravillosos.







Almonaster la Real es un pueblecito de apenas dos mil habitantes en la provincia de Huelva, ya en la sierra, cerca de Portugal. Es un pueblo pequeño pero tan lleno de historia que rebosa cultura y patrimonio por todas partes. Sus edificios antiguos nos hablan del paso de tantas civilizaciones, de tantas culturas, que se nos hace difícil no enamorarnos a primera vista de Almonaster (su nombre significa "el monasterio" en árabe). 


La mezquita de Almonaster
Una de las más coquetas de España


Tanto las ermitas como la iglesia conviven con una de las mezquitas más recoletas de España. No se hace difícil pasear entre sus columnas imaginando cómo era la vida en Almonaster en la Edad Media y durante el paso de los árabes por nuestra geografía.



La ermita de Almonaster la Real
Declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931



La mezquita, construida sobre el siglo X, fue reconvertida en ermita y declarada Monumento Histórico- Artístico en 1931. En este enlace podemos conocer más aspectos de esta pequeña maravilla. (pinchar aquí).


 Interior de la mezquita



 Pero lo que realmente más nos ha llamado la atención de Almonaster la Real es que entre todas sus casitas, sus ermitas y sus fuentes hay una tenería. Al recorrer el pueblo, tan pequeñito, desembocamos rápidamente en el "Puente de la Tenería", y eso nos dio mucho que pensar.







En el cartel que lo precede pudimos leer:
 Puente medieval de antigua fábrica romana por el que transcurre uno de los ramales de la también romana Vía Julia. A través de él se accede a las antiguas tenerías o fábricas de curtido de pieles. Interesante complejo de época preindustrial.





Un puente romano auténtico. Bien cuidado, bien conservado y el orgullo de los habitantes de Almonaster, que lo recorren en sus fiestas más emblemáticas: Las fiestas de la Cruz.




Y ya por fin, cruzado el puente, se llega a las Tenerías. Un edificio de 1806 dedicado al curtido de las pieles y más tarde fue también un molino hidráulico de aceite.
Se trata de un edificio rectangular con varios patios en los que hay diferentes almacenes distribuidos en dos plantas. Todo ello con arcos de ladrillos. Se ve que el edificio ha conocido mejores épocas, y que el estado de conservación no es el más apropiado, pero los habitantes de Almonaster la Real están más que orgullosos de sus tenerías, recuerdo de otros tiempos en los qu ela actividad industrial de la zona (con las minas) era muy fructífera, y Almonaster un municipio floreciente.






Y estas son las tenerías de Almonaster la Real. Nos encanta ver cómo en un pequeño pueblecito de la sierra de Huelva se conservan, con orgullo, tantos testigos de la historia de la localidad.
Nuestros amigos saben que pugnamos por recuperar, al menos en parte, la zona de El Rodezno de Ubrique, verdadero núcleo del nacimiento de nuestro pueblo tal como lo conocemos; lugar en el que se sucedieron molinos, batanes, tenerías y en el que se generaba la electricidad del pueblo.
Hubiera sido fantástico que no se hubiera dejado caer la mayor parte de ese tesoro etnológico o que ahora se hiciera un esfuerzo por mantenerlo.
Sabemos que una parte de la zona es de propiedad privada, y que nuestra municipalidad no tiene presupuesto para inversiones. Pero quizás un crowdfunding (pinchar aquí para saber de este tipo de mecenazgo) como hicieron nuestros vecinos de Bornos para salvar el convento, o un plan de inversiones de empresarios ubriqueños (mientras no nos toque la lotería) organizado por el ayuntamiento podría permitirnos recuperar, de alguna manera, lo que la desidia y el tiempo se han encargado de ir deteriorando.






Además debemos recomendar la visita de Almonaster la Real para esta primavera. Ahora, a principios de mayo, comienzan los festejos de las Cruces de Mayo, nos ha sorprendido sobremanera ver que ellos también tienen una fiesta singular, que también utilizan elementos vegetales autóctonos (la chubarba) y que están declaradas de Interés Etnológico e incluidas en el Catálogo General de Bienes Patrimoniales de Andalucía.
Pinchando en este enlace podemos saber algo más de estas Fiestas de la Cruz. 


Aún nos queda un pequeño detalle esperanzador: nuestra amiga María Campos, la arqueóloga municipal, nos dijo un día que "las ruinas tienen que estar siempre limpitas", y como cada año, ya se está procediendo a la limpieza de maleza y basuras de nuestro querido Rodezno. Al menos nos queda esa alegría: hay quien se preocupa por mantener nuestras ruinas limpitas. 😉

Comienza la limpieza del Rodezno
Cada año se hacen más necesarias estas tareas en la zona




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sábado, 15 de abril de 2017

Gañotes montañeros

Gañotes de Ubrique en el punto más alto del término municipal    
Fotografía de Juan Manuel Román     



Por Esperanza Cabello 
Fotografías de Antonio Morales y Juan Manuel Román    


Ayer explicábamos cómo un puñado de gañotes había recorrido una parte de nuestra geografía fotografiándose en lugares turísticos ( pinchando en este enlace).
Y hoy nuestro amigo Juan Manuel Román nos ha enviado, a instancias de nuestro hermano Leandro, esta otra fotografía de dos gañotes montañeros.


Juan Manuel Román posando junto al cartel del Pico del Gamón


Pero no han subido a una montaña cualquiera, no, estos gañotes, con Juan Manuel y Antonio Morales, han subido al Salto del Gamón, el punto más alto de nuestro término municipal, una excursión montañera muy especial, no solo porque la subida es un poquito dura, sino porque las vistas desde el Salto del Gamón son espectaculares.



Antonio en el Salto del Gamón. Al fondo, Ubrique


Es realmente una idea genial: unos paseítos por la sierra, ejercicio físico en un entorno envidiable y con un clima más envidiable aún y además, con una merienda exquisita. Después del esfuerzo, disfrutar del paisaje con un buen gañote, y unir dos de los símbolos de Ubrique en un solo momento.



El Salto del Gamón, un lugar increíble


Agradecemos a Juan Manuel y a Antonio que nos hayan dado esta buenísima idea y que hayan compartido la fotografía de los gañotes montañeros.

¿Habrá más gañotes que hayan hecho excursiones inolvidables? Si algún ubriqueño o ubriqueña ha fotografiado a sus gañotes durante esta semana de vacaciones estaremos encantados de publicar todas las fotos de gañotes viajeros que nos propongan.

Antonio y Juan en el techo de Ubrique
Gracias, amigos😉



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viernes, 14 de abril de 2017

Unos gañotes viajeros

 Gañotes en el lago de Annecy. Francia  



Por Esperanza Cabello  


 Hemos explicado algunas veces que cuando se va acercando la Semana Santa en nuestro pueblo comienza a oler a gañotes. Efectivamente, tradicionalmente en los días anteriores a estas fechas se preparaban en las casas algunas comidas especiales, pero, sobre todo, dulces caseros: magdalenas, borrachos, gañotes...
Y desde hace unos años hemos hecho una especie de juego invitando a todos los amigos que están repartidos por toda la geografía del planeta a que vengan a Ubrique a comer gañotes.
Pero este año hemos cambiado las tornas y hemos llevado los gañotes de paseo. 
Bueno, los gañotes no, llevábamos las cañas y el ajolí, por si acaso, y las disposiciones de llenar los Alpes del aroma de nuestro dulce más internacional.
Y como ya se va convirtiendo en algo cotidiano, mientras hacíamos nuestros gañotes recordábamos los de nuestro hermano Leandro, mirando a las montañas, y pensamos que lo emularíamos.




 Gañotes frente al lago Lemán (Suiza-Francia)
Al fondo, a la izquierda, el Mont Blanc



Y pusimos nuestros gañotes frente a la ventana, para que todo el lago se llenara de olor a gañotes. Ahí habría quedado la cosa si no se nos hubiera ocurrido a unos y a otros ir haciendo fotografías a los gañotes a medida que iban recorriendo kilómetros.
Nuestra amiga Beatriz nos recordó que estos gañotes viajeros parecían el gnomo de jardín de Amélie, y, efectivamente, han paseado a lo largo y ancho de los lagos alpinos y las ciudades que  los bordean. De Suiza a Francia han visitado lagos, castillos, museos (hasta el museo de Alien), fuentes, flores, ciudades medievales; han entrado en iglesias católicas y protestantes; han montado en barco en Annecy; se han fotografiado con Freddie Mercury en Montreux, o con Charles Chaplin en Vévey; también con un tenedor gigante o una silla gigantesca; han visitado el COI, la UEFA, la ONU; han visto tulipanes de todos los colores...



Gañotes en el castillo de Gruyères. Suiza. Cantón de Friburgo



Y lo que empezó como un juego ha seguido como una diversión. Pero... ¿Qué hacemos ahora con los cientos de fotografías de gañotes viajeros? 
Pues una entrada para el blog😀No se nos ocurre nada más presentable que un gañote ubriqueño compitiendo en la fábrica de Gruyères con los quesos, o visitando a las vacas suizas (que no son moradas, no) y haciéndose fotos con los chocolates de la fábrica de Cailler.




Gañotes en el castillo de Rolle. Suiza, cantón de Vaud



Como son tantas imágenes peculiares hemos preparado un montaje de video (en este enlace) con los gañotes viajeros en el que podemos ver a nuestro dulce más representativo en lugares y circunstancias excepcionales.


Gañotes en la ciudad medieval de Yvoire. Francia   


Solo nos queda agradecer de corazón a todos nuestros colaboradores desinteresados en este reportaje su dedicación y su paciencia para tanta fotografía, menos mal que el premio por esta colaboración era, precisamente, un gañote!!!

Ya saben, pinchando aquí podremos ver las fotografías de nuestros gañotes viajeros.


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