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sábado, 17 de mayo de 2025

Mi prima Antonia Mari Pérez, la modista

 

 

Factura de una modista ubriqueña en los años setenta

Por la hechura de dos trajes y una blusa, 960 pesetas

 

Por Esperanza Cabello 

En realidad esa no es la letra de Antonia Mari, ni creo que la factura fuera suya, porque no estoy segura de que nos pasara factura como a todo el mundo. Pero este papelito nos la ha recordado y justo es hablar un poquito de su trabajo de modista.

Nuestra prima Antonia María Pérez Ortega era la mayor de los primos. En realidad, las generaciones estaban mezcladas y es difícil hablar de lazos familiares. Pero ella era la mayor de los primos, aunque sus primeros apellidos no se parecían a los nuestros. Nos criaron a todos juntos en los primeros años de nuestra infancia, ella era hija de Teresita Ortega Rivera, prima hermana de abuelo Leandro, en realidad más que hermana. También era hija de Francisco Pérez Rivera, sus padres también estaban emparentados en segunda línea.

El caso es que Antonia Mari, Leandro, Francisco, María Teresa, Manolo, Mari Carmen y Esperanza éramos los primos mayores, los bisnietos de Abuela Antonia, y crecimos todos juntos en la calle San Pedro, las niñas íbamos al asilo y los niños primero a la miga de María Sánchez, y después a Los grupos.

 


 En la tienda de Juana y Pilar Piñero, 1962

 

La madre de Antonia Mari y María Teresa, Teresita, era un cielo de persona, no la hubo más atenta, más humilde, más sencilla, más buena, más empática, mejor. Teresita era la bondad personificada, la paciencia hecha persona (porque para atender a la bisabuela Antonia había que tener infinita paciencia) y la meticulosidad personificada.

Huérfana desde su más tierna infancia, se vino a vivir con su tía y su primo Leandro, que fue el padrino de las niñas. Estuvo trabajando en la fábrica familiar hasta que se casó con Rivera, y a partir de entonces se dedicó a la casa y a las atenciones a Antonia.

Cosía como los ángeles, puntadas milimétricas y perfectas como las de las buenas costureras, y era muy perfeccionista en su trabajo. cuando enviudó, decidió llevar las riendas de la casa con su costura, enseñando a Antonia Mari desde pequeña y cosiendo  "para la calle" las dos juntas desde el principio.

 


 La familia Pérez Ortega en la Plaza de Toros

 

Nosotros éramos muy pequeños entonces, pero ahora imaginamos lo terrible que debió de haber sido para las tres verse sin Rivera, no solo por el sustento, sino por lo necesaria que era su compañía.  Recordamos la tristeza de Teresita, y el horror de las primas al recibir la noticia.

María Teresa se fue a Casa Cabello, a la tienda,  creemos que ese fue su primer trabajo, y después continuó en la marroquienría, donde ha sido durante décadas una costurera fantástica.

 

Las dos hermanas con primorosos trajecitos a la moda

Retratadas por Teresita la fotógrafa


 

Y Antonia Mari se convirtió en modista.

Primero en casa, con su madre, las dos eran cuidadosas, perfeccionistas, primorosas. Pero Antonia Mari tenía algo más, era una estupenda patronista, y tú podías pedirle lo que fuera que ella captaba la idea al vuelo y te hacía un traje o una blusa sin titubear.

Durante muchos años ha seguido cosiendo, hasta llegar, afortunadamente, a su edad de jubilación, aunque seguro que aún cose algún trapito para sus nietos, y seguro que en carnavales no para (este año ha cosido miles de plumas para los disfraces de fénix de su grupo familiar).

Y hoy, al recoger esta factura de una  modista, en la que por dos trajes y una blusa, con sus accesorios, se pagaban novecientas sesenta pesetas, se nos ha venido al alma el recuerdo de tantas mujeres buenas, en todos los sentidos de la palabra, que ha habido en nuestra familia, destacando, por supuesto, el de Teresita, que fue otra madre para todos nosotros, y el de mi prima Antonia Mari, que sigue siendo la mejor modista de la familia.

 

 

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miércoles, 19 de febrero de 2025

Cómo hacer vestidos para la muñeca Nancy ¿Y si le hiciéramos un vestidito de punto?

 

Nancy, imagen de Todocolección (en este enlace)

 

Por Esperanza Cabello

Tenemos guardadas, desde hace muchos años, las instrucciones que nuestra tía Remedios escribió para hacer un trajecito a una Nancy. 

Aquellas muñecas hicieron furor en la época y, aunque creemos que nuestra hermana Natalia tuvo alguna, hace tiempo que no vemos ninguna, así que hemos tenido que ir a pedir prestada una imagen de aquella muñeca mítica a una página de segunda mano (en este enlace) ¡No veas el precio de una muñeca original! 

Parece un tesoro, y también es un tesoro esta hojilla de instrucciones, primorosamente escritas con esa letra redondilla, que podemos seguir para hacer un trajecito a nuestra muñeca.

 


 

Traje de Nancy

 

35 puntos para la cintura

En la cuarta vuelta crecer en el punto trece dejando nueve puntos en medio y volviendo a crecer al punto número diez del centro.

En la sexta vuelta crecer al punto quince dejando siete puntos en el centro.

En la octava vuelta crecer al punto dieciséis dejando siete puntos en el centro.

En la décima vuelta crecer al punto diecisiete dejando siete puntos en el centro.

Después dos puntos sin crecidos.

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Imaginamos que estas instrucciones continuarían de alguna manera, no lo hemos intentado y no sabemos dónde nos llevarían esos puntos, hoy en día seguro que en alguna página hay algún "sencillo video-tutorial" que nos muestra cómo hacer cualquier tipo de manualidad...

¡Ay si ellas hubieran vivido en esta época! Tendrían aceptación plena con aquellas manos de costureras de las buenas.💜💜💜💜💜

martes, 2 de enero de 2024

Tareas de Reyes Magos para las abuelas

 

Ropita de muñecos tejida con amor

 


Por Esperanza Cabello


En estos días entrañables y familiares todos volvemos la vista atrás a nuestra infancia, a nuestra juventud, a aquellos momentos felices en los que nuestros abuelos y nuestros padres daban lo mejor de sí mismos para que las navidades estuvieran llenas de ternura, de regalos sencillos, de ternura y de sentimiento familiar.

Hoy, aprovechando la visita de Ester y Reme, y que estábamos intentando hacer una mantita para el moisés de los nietos, hemos recordado una cajita que guardamos como un tesoro en el armario. 


 
En la etiqueta pone "ropa de muñecos" y en ella hay verdaderos tesoritos que nuestra abuela Natalia y nuestra madre fueron confeccionando con sus propias manos para hijas y nietas.
Baberos, jerséis, pantalones, bufanditas, gorros, camisas, sandalias. Todo un muestrario de maravillas tejidas con mucho amor.

Las recordamos a todas, tita Reme y tita Carmen incluidas, preparando canastillas entre susurros y consejos, con unas agujas muy finitas y eligiendo los colores más suaves para su tarea.
¡Qué maravilla dedicar a los nietos esos ratos de ilusión! ¡Qué magnífica sorpresa la mañana de reyes cuando ellas aportaban sus preciosas tareas a los regalos que estaban en la alfombra!




Y cuántos miles de momentos de juegos vistiendo y desvistiendo a aquellas muñecas tan preciosas sin saber que, detrás de aquellos juegos, había una larga tarea de las abuelas preparando las tareas de Reyes.



Por eso en estos días entrañables y felices en los que ya somos abuelas recordamos aún más la ingente tarea de aquellas abuelas que nos dieron todo y a las que nos gustaría parecernos.

Nos encantaría ver a nuestra madre una vez más para agradecerle, de corazón, todas sus enseñanzas, todo su cariño, toda su paciencia, todo el tiempo que nos dedicó.

Y nos disponemos, con susurros y sus consejos, a preparar también una canastilla para colaborar en esa noche mágica que se acerca.

¡Gracias, Reyes Magos!

¡Gracias, abuelas!💜💜💜💜💜 

 

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lunes, 28 de enero de 2019

Las costureras de a pie

Cosiendo petacas con un boje Ubrique 1932
María Villalba Marín



Por Esperanza Cabello

Hemos hablado muchas veces del importantísimo papel que las costureras de Ubrique han jugado, y juegan, en la importancia delamanufactura de artículos de piel.
Pero a veces se nos olvida que existieron otras costureras, las costureras del boje (herramienta heredada de los talabarteros y guarnicioneros), que con aquellas puntadas milimétricas hicieron que las petacas de Ubrique fueran las más especiales de todas las que se fabricaban en España, pues esa precisión,esa exactitud, esa rigurosidad en las costuras las hacían diferentes.
Y, aunque actualmente este tipo de costura se ha perdido, creemos que todas estas mujeres, desde doña Ana Poley Ortiz, esposa de don Ángel Vecina, que llegó a Ubrique en 1795 (en este enlace) hasta María y Pepa Román Cordón (dos de las últimas costureras de petacas de Ubrique), merecen un recuerdo y un reconocimiento en nuestro pueblo.
Ana Poley Ortiz murió en Ubrique el 8 de diciembre de 1847, según leemos en el siguiente enlace.  

En un rinconcito, una plazuela, un jardín o en cualquier lugar de nuestro pueblo deberíamos tener un recuerdo de estas costureras de petacas, las costureras del boje, para que no se olvide esta profesión que tanta buena fama nos ha dado desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Quizás en la Pilita Abajo, en la nueva esquina, una escultura, unas fotografías, un trampantojo dibujado en la fachada (aquí algunos ejemplos), o un monolito como en la plaza del Petaquero.
¿Qué les parece?


Costureras de la calle Rojas 1955


Nuestro padre, Manuel Cabello, escribió en 1993 un artículo titulado "Las costureras de a pie", dedicado precisamente a estas artesanas.



LAS COSTURERAS DE A PIE (22-3-93)


María y Pepa Román Cordón son las dos únicas supervivientes de las primerísimas costureras de petacas que existieron en Ubrique, desde sus comienzos en este arte singular, en el siglo XVIII, hasta los años cincuenta. En ellas se enmarca el quehacer de esta extraordinaria, paciente, artística y laboriosa tarea de coser la petaca a mano.

Los nuevos derroteros del Ubrique artesanal pasan un pequeño bache porque se avecinan los tiempos de la modernidad, producción y buen acabado que Ubrique impone por las necesidades del momento. Aparte de esto, aquellas famosas petacas ubriqueñas, con su gran contenido cultural, tienden a desaparecer como tal al no fabricarse los paquetes que contenían el tabaco: el cuarterón, la libra, la media libra y el paquetillo; y aparecen los nuevos envoltorios para los cigarrillos, que ahora son Ideales, Celtas, Caldo Gallina, Canarios y otros, para los que se fabrica otro tipo de petacas, conocidas como pitilleras, dignas herederas de su abuela la petaca pero fabricadas con otros patrones y otros materiales.


No obstante, como la tradición cultural de la petaca es enorme, se siguen recibiendo pedidos de petacas hasta bien entrados los sesenta, momento en el que desaparecen y con ellas ese gremio de antiguas costureras de petacas, que eran esenciales para el buen acabado de las piezas.

Y es en ese momento de cambio entre los cincuenta y los sesenta cuando nos encontramos con María y Pepa.


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jueves, 15 de noviembre de 2018

Las costureras de Ubrique, por Manuel Cabello Janeiro

Manuel Cabello Janeiro con sus investigaciones y sus crónicas de radio



Por Esperanza Cabello

Hoy es 15 de noviembre, hace ochenta y siete años que nació Manuel Cabello Janeiro, nuestro padre, en la casa familiar de la plaza de la Verdura, como él mismo decía: "Yo nací el año de la República".
Es su cumpleaños, y aunque hace casi veinte años que no está con nosotros, su legado se mantiene como un tesoro para todos los ubriqueños, porque fue el primer ubriqueño de los tiempos modernos que no solo se preocupó  por nuestra cultura y nuestro patrimonio, sino que luchó lo indecible por difundirla, mantenerla, preservarla y llamar la atención de todos para explicarnos lo importante que era pararse un momento a reflexionar sobre la importancia de nuestra historia.
En su archivo quedan cientos de documentos por organizar y publicar, estuvo trabajando, escribiendo, publicando e investigando desde 1968 hasta el año 2000, y los últimos años los dedicó por entero al estudio de la historia de la marroquinería en Ubrique, pues su idea era terminar una enciclopedia sobre la piel de Ubrique y conseguir el Museo de la Piel.

Hoy, en el aniversario de su nacimiento, recuperamos uno de sus apuntes sobre las costureras, escrito en 1993:




LAS COSTURERAS DE A PIE (22-3-93)
 
María y Pepa Román Cordón son las dos únicas supervivientes de las primerísimas costureras de petacas que existieron en Ubrique, desde sus comienzos en este quehacer, en el siglo XVIII, hasta los años cincuenta. En ellas se enmarca el quehacer de esta extraordinaria, paciente, artística y laboriosa tarea de coser la petaca a mano.
Los nuevos derroteros del Ubrique artesanal pasan un pequeño bache porque se avecinan los tiempos de la modernidad, producción y buen acabado que Ubrique impone por las necesidades del momento. Aparte de esto, aquellas famosas petacas ubriqueñas, con su gran contenido cultural, tienden a desaparecer como tal al no fabricarse los paquetes que contenían el tabaco: el cuarterón, la libra, la media libra y el paquetillo; y aparecen los nuevos envoltorios para los cigarrillos, que ahora son Ideales, Celtas, Caldo Gallina, Canarios y otros, para los que se fabrica otro tipo de petacas, conocidas como pitilleras, dignas herederas de su abuela la petaca pero fabricadas con otros patrones y otros materiales.
No obstante, como la tradición cultural de la petaca es enorme, se siguen recibiendo pedidos de petacas hasta bien entrados los sesenta, momento en el que desaparecen y con ellas ese gremio de antiguas costureras de petacas, que eran esenciales para el buen acabado de las piezas.
Y es en ese momento de cambio entre los cincuenta y los sesenta cuando nos encontramos con María y Pepa.


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