Este blog, "El blog de Ocurris", que comencé en 2007, es un homenaje a mis padres, Manuel Cabello Janeiro y Esperanza Izquierdo Fernández, a su vida y a su trabajo. Quiero recuperar sus escritos, sus investigaciones y muchos de sus recuerdos. Al mismo tiempo es un amable homenaje a todos los miembros de nuestra familia y a nuestro pueblo, Ubrique, para que no se pierda la historia de los que nos precedieron y podamos recuperarla entre todos. Gracias. Esperanza Cabello Izquierdo.
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viernes, 8 de mayo de 2020
lunes, 4 de mayo de 2020
CADENA CREATIVA. "HABLO POR TI...UBRIQUE". María Nieves Moreno
MARÍA NIEVES MORENO ROSA
Nacida en Ubrique en 1974.
Después de finalizar sus estudios universitarios en Jerez de la Frontera, comenzó a trabajar en su pueblo natal, donde se casó y formó su familia.
Aunque siempre ha sido apasionada de todo lo creativo, no fue hasta el año 2014 cuando publicó su primer libro "Los sueños de Daniela".
Recientemente ha terminado de escribir "Daniela y el libro de los deseos", una continuación de su primera novela.
sábado, 2 de mayo de 2020
CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Juan Ramírez Domínguez
Juan Ramírez en su casa de La Plaza
Ubrique
“Hablo por ti...Ubrique”
Se es de donde se nace. Después de cinco décadas que han
pasado desde el inicio de mi “diáspora”, tengo la certeza de que es así. Mi
edad no es esa, es algo más mayor, hay que añadir la infancia y parte de la
pubertad. En ellas no me alejé de la protección que supuso vivir al amparo de
lo que representa ser miembro de una comunidad, de mi propia comunidad, la que
me hizo ser y sentirme ubriqueño de hecho y de corazón. La huella aún pervive
con la misma intensidad, no hay desgaste, no la alteran ni los kilómetros, ni
el paso de los años.
Me contaron que irrumpí al amanecer de un día que se presentía iba a ser de esos tórridos, de los que nos tenía acostumbrados el mes de julio en los temibles veranos de la sierra. Llegué a un dormitorio de nuestra casa de la plaza, cuando el sol despuntaba rubicundo y feroz transfigurando los perfiles de la “Cruz del Tajo”, cuando desde justo al lado sonaba el último toque para la “Misa de Alba”. Ahí empezó la magia de Ubrique, mi pueblo, el lugar del que nunca he dejado de irme, ni al que mucho menos he dejado de volver. Aunque la gran mayoría de mis últimas visitas no han sido presenciales, sí puedo decir que han sido diarias.
Toda vida es una película, una secuencia de imágenes cargadas de infinidad de perspectivas sobre un mismo hecho o un mismo momento. Puede suceder que se amontonen y se superpongan llegando a formar un borrón en el que se pierdan o se desdibujen las siluetas de las vivencias que nos dejaron huella. Cuando me fui, la máquina de proyectar se paró. De ahí para atrás, se quedaron resguardadas en mis recuerdos infinidad de fotografías brillantes, de colores que no se marchitaron, algunas un poco agrietadas, otras onduladas, de múltiples tamaños, cada una envuelta en una mácula de vivacidad, conservando la intensidad y la nitidez que adquirieron en su origen. Nadie ha envejecido en ellas, no han desaparecido ni las huertas, ni los olivares. El río corre satisfecho y cantarín por la cicatriz que él mismo abrió en el valle. Una labor callada, lenta y constante, conseguida segundo a segundo, milenio a milenio.
Me sumerjo en ellas y escucho la sinfonía de Ubrique, que son los sonidos del agua, el esplendoroso chisporroteo con el que se deshacen las espumas blancas en los “Nueve Caños”, o los chasquidos con los que se rompe el fresco y radiante caudal de los caños, al caer en los vasos de las innumerables pilas que refrescaron nuestros labios y saciaron nuestra sed. Les sigue el compás el rítmico y metódico “taconeo” de las patacabras sobre los mármoles desgatados, rayados por el desvarío de algún inquieto “chavetín”, mates por tanta creatividad que brotó de ellos.
Me obsequian con olores a pegamento, a nardos en septiembre, a cuando se están friendo los gañotes, o a los gamones recién estallados a primeros de mayo. Me inundan de sabores a “bucaritos”, a “palodú”, a madroños, a tejeringos, a tortas de masa frita, a todo aquello que nos llegó a los sencillos paladares, que nos dejó sentir el amor con que se elaboraron, que venían acompañados de aromas naturales, sanos, de los auténticos.
Mis ventanitas rectangulares, por las que entro en el pasado, no me privan del tacto. Basta con cerrar los ojos y posar la yemas de los dedos sobre cualquier pieza nacida en los templos del arte (que son cada uno de los talleres en los trabajan los primorosos artesanos) para saber que estoy acariciando la luminosidad que reflejan nuestras calles, la transparencia del aire que envuelve al ahora inmenso escenario, y las noches de nítidos cielos estrellados.
En una de las estanterías de los archivos incorpóreos y virtuales de mi memoria, se alinean varias latas grandes de las de “carne de membrillo”, están repletas de esos tesoros. Recurro a ellos en los momentos buenos y en aquellos que han sido muy malos. Me reconfortan, son generosos, me protegen y yo los mimo, por ello les agradezco que aún no me hayan abandonado.
Me contaron que irrumpí al amanecer de un día que se presentía iba a ser de esos tórridos, de los que nos tenía acostumbrados el mes de julio en los temibles veranos de la sierra. Llegué a un dormitorio de nuestra casa de la plaza, cuando el sol despuntaba rubicundo y feroz transfigurando los perfiles de la “Cruz del Tajo”, cuando desde justo al lado sonaba el último toque para la “Misa de Alba”. Ahí empezó la magia de Ubrique, mi pueblo, el lugar del que nunca he dejado de irme, ni al que mucho menos he dejado de volver. Aunque la gran mayoría de mis últimas visitas no han sido presenciales, sí puedo decir que han sido diarias.
Toda vida es una película, una secuencia de imágenes cargadas de infinidad de perspectivas sobre un mismo hecho o un mismo momento. Puede suceder que se amontonen y se superpongan llegando a formar un borrón en el que se pierdan o se desdibujen las siluetas de las vivencias que nos dejaron huella. Cuando me fui, la máquina de proyectar se paró. De ahí para atrás, se quedaron resguardadas en mis recuerdos infinidad de fotografías brillantes, de colores que no se marchitaron, algunas un poco agrietadas, otras onduladas, de múltiples tamaños, cada una envuelta en una mácula de vivacidad, conservando la intensidad y la nitidez que adquirieron en su origen. Nadie ha envejecido en ellas, no han desaparecido ni las huertas, ni los olivares. El río corre satisfecho y cantarín por la cicatriz que él mismo abrió en el valle. Una labor callada, lenta y constante, conseguida segundo a segundo, milenio a milenio.
Me sumerjo en ellas y escucho la sinfonía de Ubrique, que son los sonidos del agua, el esplendoroso chisporroteo con el que se deshacen las espumas blancas en los “Nueve Caños”, o los chasquidos con los que se rompe el fresco y radiante caudal de los caños, al caer en los vasos de las innumerables pilas que refrescaron nuestros labios y saciaron nuestra sed. Les sigue el compás el rítmico y metódico “taconeo” de las patacabras sobre los mármoles desgatados, rayados por el desvarío de algún inquieto “chavetín”, mates por tanta creatividad que brotó de ellos.
Me obsequian con olores a pegamento, a nardos en septiembre, a cuando se están friendo los gañotes, o a los gamones recién estallados a primeros de mayo. Me inundan de sabores a “bucaritos”, a “palodú”, a madroños, a tejeringos, a tortas de masa frita, a todo aquello que nos llegó a los sencillos paladares, que nos dejó sentir el amor con que se elaboraron, que venían acompañados de aromas naturales, sanos, de los auténticos.
Mis ventanitas rectangulares, por las que entro en el pasado, no me privan del tacto. Basta con cerrar los ojos y posar la yemas de los dedos sobre cualquier pieza nacida en los templos del arte (que son cada uno de los talleres en los trabajan los primorosos artesanos) para saber que estoy acariciando la luminosidad que reflejan nuestras calles, la transparencia del aire que envuelve al ahora inmenso escenario, y las noches de nítidos cielos estrellados.
En una de las estanterías de los archivos incorpóreos y virtuales de mi memoria, se alinean varias latas grandes de las de “carne de membrillo”, están repletas de esos tesoros. Recurro a ellos en los momentos buenos y en aquellos que han sido muy malos. Me reconfortan, son generosos, me protegen y yo los mimo, por ello les agradezco que aún no me hayan abandonado.
A pesar de la innegable realidad que supone el paso del
tiempo, y la distancia que los caminos ponen de por medio, sigo viviendo en
Ubrique. Vivo en él, porque el hogar no es un país, ni un lugar, ni una ciudad,
ni una casa. Porque el hogar: es un sentimiento.
Juan Ramírez Domínguez
Juan Ramírez en Núremberg
viernes, 1 de mayo de 2020
12. CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Lisanda Fatou
LISANDA FATOU
Lisanda, nacida en el siglo pasado, comienza a conocer desde la cuna a Víctor Hugo , Rubén Darío y Julio Verne, de la voz de su padre, Rafael Fatou. Desde niña canta a Machado, Hernández, Goytosolo y Bécquer, concibiendo la literatura como parte de la música que le acompañará día a día, ideando letras de canciones para entonar sencillamente con una guitarra.
Adolescente enamorada comienza a participar en la página literaria de "La pluma Loca", que en los años ochenta se editaría en el instituto de Los Remedios.
Madre de tres hijos se implica en el proyecto "Ubrique, blanco de paz", desde sus comienzos, y da forma a "La voz de la familia" durante tantos años, en la revista que se publica cada trimestre.
Su amor por los libros y la música no consiguen apartarla de una inquietud científica que lleva en la sangre, para formarse entre probetas y fórmulas magistrales. En la búsqueda de la salud descubre el poder de las plantas para curar el cuerpo y los paisajes de su entorno, que en cada paso van sanando el alma. Y resultan sus paseos fuente de inspiración para sus escritos de estos últimos años.
Activa, alegre, incansable, sigue cantando a la naturaleza para expresar en sencilla prosa, o poesía con ritmo, sus reflexiones, sentimientos y emociones retando al tiempo que no se detiene.
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Adolescente enamorada comienza a participar en la página literaria de "La pluma Loca", que en los años ochenta se editaría en el instituto de Los Remedios.
Madre de tres hijos se implica en el proyecto "Ubrique, blanco de paz", desde sus comienzos, y da forma a "La voz de la familia" durante tantos años, en la revista que se publica cada trimestre.
Su amor por los libros y la música no consiguen apartarla de una inquietud científica que lleva en la sangre, para formarse entre probetas y fórmulas magistrales. En la búsqueda de la salud descubre el poder de las plantas para curar el cuerpo y los paisajes de su entorno, que en cada paso van sanando el alma. Y resultan sus paseos fuente de inspiración para sus escritos de estos últimos años.
Activa, alegre, incansable, sigue cantando a la naturaleza para expresar en sencilla prosa, o poesía con ritmo, sus reflexiones, sentimientos y emociones retando al tiempo que no se detiene.
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jueves, 30 de abril de 2020
11. CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Esperanza Cabello
ESPERANZA CABELLO IZQUIERDO
Nacida en Ubrique en 1960, hija de Manuel Cabello y de Esperanza Izquierdo, esta ubriqueña madre de familia numerosa se ha convertido, con el paso de los años, en una apasionada de las historias de nuestro pueblo, aprendiendo de sus padres el amor a la lectura, a la escritura, a la enseñanza y a las pequeñas historias.
Desde abril de 2007 es la editora del blog dedicado a Manuel Cabello y Esperanza Izquierdo, "El blog de Ocurris", en el que en más de dos mil quinientas entradas diferentes ha estudiado en profundidad cientos de temas ubriqueños de lo más variopinto desde la transcripción de los primeros documentos de nuestra historia hasta la puesta en valor de nuestras magníficas tradiciones populares: gañotes, gamones, cruces de mayo, coplas de columpio, fiestas, juegos infantiles, canciones... Poco a poco su amor por los libros ha hecho que organice una biblioteca de temas ubriqueños y serranos con más de quinientos volúmenes. Aunque en su blog lo más importante son siempre las personas.
En 2013 creó el grupo de Facebook "Ubrique en el recuerdo", que se ha convertido, con la colaboración de centenares de ubriqueños, en un auténtico tesoro fotográfico para el pueblo en el que se archivan miles de fotografías.
Destinada en el IES Las Cumbres de Ubrique, es profesora de francés y bibliotecaria desde hace casi cuarenta años y continúa con cientos de proyectos para su blog y sus libros.
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miércoles, 29 de abril de 2020
10. CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Ana Venegas
BIOGRAFÍA: ANA VENEGAS BAZÁN
Ana Venegas Bazán nace en Ubrique, madre de tres hijos y radiante
abuela, considera lo más importante en la vida, la familia
Más de cuarenta años avalan su profesión de costurera, oficio que
aprendió de pequeña, cuando para trabajar tuvo que abandonar la escuela.
Durante años impartió clases de corte y confección en asociaciones
de vecinos, escuela de adultos y colegios donde las niñas llegaron a desfilar
sus propias creaciones
También perteneció al grupo de teatro “Paso a paso” que junto a
sus compañeras crearon, escribiendo y dirigiendo sus propias obras y guiones, participando
en certámenes provinciales, donando siempre todos los beneficios a obras
sociales.
Cree firmemente en el destino y que la vida es puro teatro, donde
cada uno desempeña el papel que le toca vivir.
Necesita escribir a diario y plasmar los sentimientos, emociones,
añoranzas, recuerdos y el amor, que desde el corazón se transforman en versos,
sencillos poemas y palabras que duermen en el alma.
En 2002 consigue publicar su primer libro, “Habla mi corazón” gracias al instituto Andaluz de la mujer.
Seria en 2005 cuando el área de cultura de la Diputación de Cádiz,
publica un pequeño relato “Mañana será otro día".
Fue en 2007 cuando publica su nueva obra “Antes de que mi tiempo se acabe", con la Delegación de
Educación.
En 2008, tras entrar en sorteo en el Ayuntamiento de Ubrique,
vivió el júbilo de ser Rey Mago en la noche del 5 de Enero. En febrero de este
mismo año, fue elegida, por dicho ayuntamiento, como pregonera del carnaval.
Sería en 2009 cuando el amor a su pueblo, hecho poema, es
publicado por el ayuntamiento de Ubrique, y es así como ve la luz "Amaneceres de piedra y cal”, otra de sus
obras.
Cree en la Justicia, la Democracia y en la Libertad, por todo ello
su compromiso con nuestra historia y nuestro pasado.
En 2010 es la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía quien
publica una experiencia única, vivida junto al colectivo de la Sierra de Cádiz,
del cual fue nombrada como portavoz y presidenta. Durante cuatro largos años,
pediría justicia para "Los nuestros”
título del libro que no se puede comprar, ni vender, por deseo expreso de su
autora.
Le preocupa la injusticia social por la cual sabe, se quedaron
jóvenes sin poder estudiar y niños que nunca fueron a la escuela.
Gracias al ayuntamiento, en septiembre del 2011 le cupo el honor
de ser la primera mujer en la historia de Ubrique que pregonara su feria.
En la Semana Santa de 2017 fue la encargada de hacer el pregón del mayor.
En la Semana Santa de 2017 fue la encargada de hacer el pregón del mayor.
En 2019 presentó en el San Pedro su último libro, “Vivir sin miedo”,
una serie de poemas acompañados de fotografías del casco antiguo que ella misma
había realizado.
Tanto éxito han tenido sus fotografías que el seis de marzo
inauguró su exposición “Un pueblo de ensueños” en el San Juan de Letrán.
A pesar de que nadie es profeta en su tierra, siempre estará
agradecida a su pueblo y a su gente por las muestras de cariño y respeto
recibidos.
Ana Venegas Bazán
martes, 28 de abril de 2020
09. CADENA CREATIVA "HABLO POR TI... UBRIQUE". Sonia Fernández
Entusiasta lectora nacida en 1977 en Ubrique, lugar donde trabaja y vive con su familia. Ya desde la infancia, Sonia prefería leer libros de aventuras y ojear láminas de arte. Por casualidad, su abuelo guardaba libros antiguos; algunos escritos en castellano antiguo y otros en latín, cosa esta que llamaba la atención de la niña que pronto empezó a interesarse por esa lengua muerta y por la cultura romana en general.
A día de hoy, guarda dos de esos libros, "Rimas" de Becquer y "El libro del buen amor". Dos de sus tesoros más preciados.
Sonia escribe en sus ratos libres y se lanzó a publicar su primera novela, "Siempre Sofía", en 2015 teniendo muy buena acogida por la población en general. Su siguiente obra, llegaría en 2017. "El año de los héroes" nos sumerge en una parte de la historia de nuestro pueblo y de España en general, teniendo como la protagonista de la misma, a su familia y siendo narrada la historia por su propia abuela.
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