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jueves, 23 de mayo de 2024

Una magnífica sorpresa en Las Cumbres

 


Por Esperanza Cabello

En femenino singular

 

 

Hoy ha sido un día muy especial para mí, es un lujo y un honor tener compañeros y amigos que te recuerdan y te aprecian años después de la jubilación, también ver a nuevos compañeros que se unen a una muestra de cariño tan emotiva como inesperada.

Hace unas semanas estuvimos trabajando en la ruta literaria por Ubrique, las compañeras de lengua Beatriz Ortega y Mariángeles López me habían llamado para volver a realizar una actividad que habíamos comenzado en 2019.

Me dijeron que tenían un detallito para mí en agradecimiento por echarles una mano y que me avisarían cuando estuviera terminado.

 


Así que hoy subí tempranito dispuesta a echar un ratito en la mesa camilla del departamento y a disfrutar de esas charlas tan recordadas y familiares, eso sí, asustándome un poquito del cariz que está tomando la enseñanza, y recordando nuevos y viejos tiempos.

Llegado el recreo, fueron llegado muchos nuevos compañeros al departamento, siempre es un gusto ver cómo las nuevas generaciones se van subiendo al carro del trabajo y cómo la vida se repite. 

 

Todo empezó a ser un poco más extraño cuando me dijeron que íbamos  al salón de actos, ya no era "un detallito", ya eran palabras mayores.

Y allí estaban, todos mis antiguos compañeros, sonrientes, cariñosos, quitándose un poquito de recreo para saludarme, para desearme lo mejor  y regalarme un rato de su tiempo, también estaba Cande, que se unía a la sorpresa, todo el equipo directivo, Pepi, Javier...

Además había varios preciosos regalos en una cestita: un libro (qué alegría); un detalle en piel con el escudo de Las Cumbres (de un color precioso, Antonio) y un precioso ramos de flores que Javier, tan artista y detallista como siempre, me había preparado. Gracias.

Beatriz, cariñosa y cuidadosa, leyó un texto que no esperaba:


Consiguió una Biblioteca en el IES Las Cumbres con una gran vinculación profesional pero sobre todo personal que tiene aunque vayan pasando los cursos, su esencia. Siempre nos contagió ilusión por lo que hacía y cómo lo hacía, amor por la profesión y hoy le damos GRACIAS por ello.
Nuestra biblioteca 📖📚 es más que una biblioteca, es un lugar para refugiarse y no solo si llueve fuera, es un lugar que invita a sentarse y pensar, un lugar con un rincón muy muy necesario que Esperanza creó, Rincón Violeta, con libros para saber querer bien y donde entramos en contacto con otras personas de nuestra comunidad educativa.
Y es que los libros 📚 son siempre buena compañía y contamos con muchos que ya catalogó Esperanza y seguimos sumando porque su ejemplo fue contagioso😊
Hablar de nuestra biblioteca, es hablar de Esperanza y por ello merece este reconocimiento y que a partir de hoy la biblioteca lleve por nombre BIBLIOTECA VIOLETA, nombre que ella eligió.
GRACIAS Esperanza por tu huella imborrable.
 
 
 
 
La verdad es que me quedé tan sin palabras que no sabía qué responder. Realmente estoy muy satisfecha del trabajo que hemos hecho en los últimos veinticinco años en la biblioteca, muchos compañeros han trabajado, se han esforzado y entre todos hemos conseguido que sea realmente un lugar especial y esencial en Las Cumbres.
Y el rincón violeta fue el germen de muchos buenos momentos, de mucho descubrimiento, de muchos encuentros, de tantos ratos de charla y de esperanza.
Por eso llamábamos a nuestra biblioteca "La biblioteca Violeta".
Cuando me jubilé se quedó (entre otras muchas) una tarea pendiente, rotular la biblioteca con ese bello nombre, y aquí venía la última sorpresa de la mañana.
Yo cumplía los años necesarios para jubilarme en marzo de 2020, y ya tenía todo preparado para celebrar ese día, había encargado a Juan Román bizcocho de chocolate para quinientas personas y mis compañeras estaban preparando mi "pasillo" de despedida.
Pero unos días antes llegó el confinamiento, y ya no hubo ni desayuno para todo el instituto, ni pasillo ni jubilación. Y era una espinita que me acompañaba.
 
 
Pues allí estaba "mi pasillo", ya no están mis alumnos en Las Cumbres, pero sí que están mis compañeros, que se pusieron a uno y otro lado del pasillo de la biblioteca, y al final me esperaba otra sorpresa:

 


Cubierto por un paño, a la manera de las grandes inauguraciones, nos esperaba un precioso rótulo, que las alumnas de segundo de artes, con Eloísa, habían preparado, "La biblioteca VIOLETA". 

Ahora sí, ahora voy a echar mucho más de menos "mi biblioteca". Menos mal que ha quedado en las mejores manos.💜💜




Muchísimas gracias a todos por tantos detalles, por tanto cariño, por tantas palabras bonitas, por todo lo que habéis hecho por mí, por elegir objetos tan adecuados, esas flores tan preciosas, ese diseño tan de mi gusto para el rótulo y, sobre todo, por preparar con tanto mimo esta magnífica sorpresa en Las Cumbres.💜💜💜



Y no se me olvida, gracias a todos esos compañeros nuevos por acogerme como si aún formara parte del claustro de profesores, a Paula, a Tania, al jovencísimo filósofo, a Isabel, a todos. 💜💜

sábado, 21 de octubre de 2023

Antiguas exposiciones en Las Cumbres

´

Ubrique desde Las Cumbres

 

Por Esperanza Cabello

 

Ayer hablábamos de los cursos y talleres fotográficos que tuvieron lugar en el IES Las Cumbres durante los años ochenta y noventa.  La verdad es que la fotografía nunca ha faltado en el centro y hoy queremos añadir algunas fotografías más modernas pero que señalan algo más el carácter comarcal del centro, pues hemos localizado algunas de Ubrique, Benaocaz, Villaluenga y Grazalema. 

Como las anteriores, ignoramos su autoría, pero todas ellas han estado expuestas en los carteles que temporalmente se exhibían en la entrada del centro para mostrar el trabajo de nuestros alumnos.





 

viernes, 20 de octubre de 2023

Cursos de fotografía en el IES Las Cumbres. Años ochenta.

 

La plaza de la Verdura


Por Esperanza Cabello


Ubrique es un pueblo de artistas se mire por donde se mire. Artesanía, pintura, fotografía, manualidades, diseño, repujado, grabado...

Y la fotografía siempre ha jugado un papel muy importante. Hay muy buenos fotógrafos en el pueblo, y los ha habido a lo largo de los años. El primero que recordamos, así, rápidamente, es don Francisco García Parra, que fotografió nuestro pueblo desde los años veinte a los sesenta, y actualmente están asociados en la AFU (Agrupación fotográfica ubriqueña, en este enlace).

En Las Cumbres, el referente por excelencia es Manuel Villanueva Melgar (en este enlace), profesor de matemáticas y director, que manejaba la fotografía como nadie. Con numerosos y prestigiosos premios, llevó la pasión por la fotografía a sus alumnos, y hoy queremos rescatar algunos ejemplos de fotografías realizadas por ellos mismos en alguno de los cursos que impartió.

Se convierten así en un testimonio del Ubrique de finales de los años ochenta, captando escenas y detalles que nunca pasan desapercibidos en nuestro pueblo.

Esta entrada es a la vez un reconocimiento a nuestro compañero y amigo Manuel y un homenaje a todos los profesores que, más allá del deber profesional, dedican su tiempo a sus alumnos y alumnas para que reconozcan la valía de nuestro entorno y la pasión de capturar rincones y recuerdos. 

Gracias a todos.

 

 


















Estos son los premios recibidos (hasta 1996) por Manuel Villanueva Melgar reconociendo su valía como fotógrafo:

PREMIOS INTERNACIONALES

- Medalla de Oro FIAP, en el 23º Photo Salon Algarve. Portugal, 1997.

- Medalla de bronce en el Austrian Super-Circuit. Austria, 1997.

- 2 Medallas de Oro en el International Photosalon "The Golden". Dinamarca, 1997.

- Medalla de Oro PSA en el First European Circuit-3. Holanda, 1997.

- Medalla de Oro en el First European Circuit-3. Luxemburgo,1997.

- Medalla de Oro en el Gran Tour della Collina. Italia, 1997.

- Medalla de Oro FIAP en el Austrian Super-Circuit. Austria, 1998.

- Medalla de Plata en el Austria Super-Circuit. austria, 1998.


PREMIOS NACIONALES

A nivel nacional ha conseguido una gran cantidad de premios, destacando entre ellos:

- Segundo Premio en el Concurso Nacional de Fotografía Ecológica. Vall de Uxó, 1987.

- Primer Premio de reportaje ByN en el Certamen Nacional de Fotografía sobre Artes y Tradiciones Populares. Madrid, 1989.

- Primer Premio en el XXVII Certamen Nacional "Cañailla de Oro". San Fernando, 1989.

- Primer Premio en el VI Certamen Nacional "Villa de Mijas". Mijas, 1990.

- Premio de Honor en el I Certamen Nacional "Ciudad de Arcos". Arcos de la Frontera, 1990.

- "Medalla Gaudí" en la V Muestra Estatal de Fotografía Contemporánea. Reus, 1991.

- Premio de Honor en el Certamen Nacional "El mundo del olivo y del aceite de oliva". Códoba, 1992.

- Premio de Honor en el XXVIII Salón Nacional de Fotografía "Cañailla de Oro". San Fernando, 1995.

- Primer Premio en el "XXXI Salón de Otoño de Fotografía". Valencia, 1996.

- Primer premio en el "Salón Nacional del Mediterráneo". Alcoy, 1994 y 1996.

- Primer Premio en el "Cañailla de Oro". San Fernando, 1996.

- Primer Premio en el "Patacabra". Ubrique, 1987, 1988, 1990 y 1996.

- Primer Premio en el "San Prudencio". Vitoria, 1995 y 1997.

- Premio de Honor "Indalecio Ojanguren". Eibar, 1997.

- Premio Mejor Colección "Santa Lucía". Gran Canaria, 1998.

- Obras adquiridas en el VIII, X y en el XI Concursos Nacionales de Fotografía "Ciudad de Córdoba" - Mezquita 1990, 1993 y 1995.

- Obra adquirida en el Concurso Nacional de Fotografía "XL Abeja de Oro". Guadalajara, octubre de 1995.

- Finalista en el "Premio Hofmann". Valencia, 1997.

- Finalista en la Muestra Estatal de Arte Fotográfico Contemporáneo "XXXVI Medalla Gaudí". Reus, mayo de 1994

- Finalista en el 29º Salón de Otoño. Valencia, noviembre de 1994.



miércoles, 1 de julio de 2020

El último claustro de mi vida, por Esperanza Cabello



Claustro del 2018. Jubilación de Eulalia, Antonio y Rafael




Por Esperanza Cabello

Ayer, 30 de junio, tuvo lugar el último claustro de mi vida.
Así de fácil y tan intenso a la vez. Había deseado tantas veces llegar a  la jubilación que, ahora que la tengo entre las manos, no consigo de verdad hacerme a la idea. Y eso que el claustro ha sido telemático, sin ver a los compañeros, solo a través del ordenador. Este año no hay foto de claustro final.

Toda mi vida he querido ser maestra. Cuando era muy pequeña jugaba a las maestras con mis muñecas o con mis primas. Cuando empecé a crecer y vi que mis padres desempeñaban los dos esa profesión me pareció maravilloso. Mi madre nos daba clases de lengua y de latín. Lo de mi padre eran las matemáticas y la historia. Así que era casi normal que nosotros también quisiéramos ser maestros.


Mariola, Antonio, Eulalia, Cande
Algunos de mis mejores apoyos


Hay que tener vocación, hay que ser de una manera especial para ser maestro. Ya sé que tenemos una "familla" de poco trabajadores y de muchas vacaciones (tarea que ahora, mientras hemos estado confinados, los padres y madres han podido comprobar en su propia piel). 
Pero ser maestro es mucho más que haber hecho estudios en la universad, mucho más que haber superado cursos y másteres, mucho más que haber hecho unas oposiciones terribles. Para ser maestro hay que enamorarse cada día de esta profesión, hay que superar miedos y fobias porque los niños están por encima de todo, hay que vivir con el traje de maestro 24 horas al día todos los días de la vida.
Y yo quería, por encima de todo, ser maestra. Así que con una carrera de cinco años, mi máster en educación y unas oposiciones en Madrid me encontré con mis veintiún añitos con el sueño de mi vida en las manos: ya era maestra. Comencé en la primavera del 82 en mi propio pueblo, en el que había sido unos años mi instituto, haciendome cargo de los alumnos de un profesor que quiso probar fortuna en la política.

Después vino una vorágine de destinos y viajes;  en aquella época, hace más de 38 años, aunque tuvieras oposiciones estabas "en expectativa de destino". Lora del Río, Coria, Carmona, Sevilla... Esos fueron mis primeros institutos. Allí conocí a mi primer jefe de estudios, Delfín Lopera, que me ayudó terriblemente en mi inexperiencia, y a mi primera jefa de departamento, Marie-Paule Sarrazin, con quien aprendí lo que era la enseñanza del francés. 

 
 Con Patricia y Esther, dos compañeras excepcionales

Aprendí todo de ella, aún la recuerdo enseñándome qué verbos se conjugan con être en el passé composé, una retahila que todos mis niños han aprendido año tras año desde entonces.
Después han sido muchos años increíbles con muchos compañeros y alumnos aún más increíbles. Me doy cuenta de que muchos de ellos se han quedado en el camino, y de todos y cada uno he aprendido infinitamente.
A pesar de mi despiste para los nombre y de mi memoria escasa, recuerdo los nombres de muchos de los chicos de mi primera tutoría (Chon, Míguez, Paco...) que ahora deben de ser casi abuelos.
Muchos años en Porcuna, de allí siempre recordaré a Felisa y a Julia, que tanto me dieron, y a Brigi, que fue mi corazón durante todo ese tiempo.
Otros muchos años en Rota, donde fui muy feliz y me consagré como bibliotecaria. Allí se quedaron mis amores con Maite, Paco el Choco, Severiano y tantos compañeros y compañeras excepcionales.

 Reunión de profesores en la antigua biblioteca, donde se celebraban los claustros

Y hace veintidós años volví de nuevo a Ubrique. Me dieron por destino Las Cumbres, un instituto con el que no tenía mucha relación, pero en el que estaban mi hermano Francisco, mi hermana Natalia, mi cuñado Jesús, mi prima Irene y mi Rafael. 
Nunca podría imaginar que me iba a enamorar de esta forma de Las Cumbres y sus gentes. Aquí he sido muy feliz, y también he pasado malos ratos, es verdad, pero todos se han ido olvidando y difuminando con el tiempo, dejando espacio solo para los buenos momentos y las buenas personas, que he conocido a muchas.
Sería imposible mencionar a todos, y además mi memoria me juega malas pasadas y olvidaría quizás a los más especiales, pero hay muchas personas que guardarán un lugar en mi vida para siempre. Había empezado a escribir un listado y no va a ser posible, hay tanta gente increíble que he conocido aquí...


Mariángeles, Juan, Manuel y Justa
Compañeros deslumbrantes


Ayer, para mi último claustro, tenía un pequeño discurso preparado, pero se me olvidaron todas las palabras al ver la emoción de mi director, Antonio Macías, al despedirse. Yo hubiera querido haber destacado el grandísimo trabajo que el Equipo Directivo hace y ha hecho en estos tiempos difíciles, lo bien organizado que está el centro "virtual" y lo mucho que nos han ayudado a todos a reconvertirnos. 
Quería haber agradecido a los padres y madres su dedicación y su comprensión. Quería haber dado las gracias a todos los que hacen posible que el centro siga abierto, a Javier, a Carmen, a Pepi, a Isabel, haber recordado aquellos primeros tiempos, haber hablado de los cuatro directores y equipos que he conocido: Manuel Villanueva, Rafael Vilches, Ignacio Calvo y Antonio Macías, haber dedicado un recuerdo especial a los que ya no están con nosotros, alumnos y profesor (Álvaro, de Grazalema, siempre me acompaña su sonrisa; Juan Pablo, que murió a manos de su padre recién empezado el curso; y nuestro Juan, que nos ha abandonado este año de mal recuerdo).




 Escalera de la vida, en recuerdo a Juan Pablo y Laura, con mi compañera Carmen


 También quería recordar en ese discurso que nunca existió a aquellos antiguos alumnos que ahora eran compañeros y a todos los que han ido dejando su impronta en Las Cumbres, sobre todo a los compañeros de departamento (José Antonio, Esther, Fernando, Pablo, Antonio, Patricia, Begoña, Carmen...).

Trío de ases, faltan mi Fernando y mi José Antonio para hacer el pleno


Y aquí me veo, después de ese claustro final, recordando a todos, a veces en bloque, a veces a cada uno. Y recordando también momentos inolvidables, tantas actividades, tantos viajes, tantos intercambios, tantas ferias del libro, tantas celebraciones para las que siempre ha estado Javier, con quien he podido contar siempre, sobre todo si se trataba de solidaridad. Más de viente años en un instituto dan para muchos recuerdos.

Pero una de mis partes favoritas son mis alumnos, "mis niños", como yo los llamo desde siempre, y que siempre serán mis niños; hace tantos años que algunos de mis antiguos alumnos son mis médicos, mis ferreteros, mis enfermeras, mis libreras, mis carniceros, mis mensajeros, mis peluqueras, mis esteticistas, mis arquitectos, mis cajeros, mis mecánicos, incluso son los padres de mis alumnos o  mis compañeros o mi familia, pues mis primos, mis sobrinos, mis hijos e incluso mi marido han sido mis alumnos.


Los cuatro primeros jubilados de Las Cumbres
Buenos profesores y mejores personas
Imposible elegir a uno solo


Y como se trata en realidad de mis "niños", en este último claustro de mi vida mi mayor recuerdo va por ellos, personalizándolos en los últimos que he tenido este año. Jamás se me hubiera ocurrido pensar que terminaríamos el curso así, comunicándonos por teléfono o por internet, haciendo exámenes por videoconferencia y corrigiendo los ejercicios con una aplicación. 
A muchos de ellos los conocía desde hace varios años, otros eran mis alumnos por primera vez, y todos en estos últimos meses han renovado en mí la ilusión de ser maestra. He aprendido tantísimo de ellos. Haber podido hablar con ellos de uno en uno; estar pendiente de todos veinticuatro horas al día, ver cómo algunos buscaban apoyo, cómo otros se superaban a sí mismos, cómo otros apreciaban el trabajo, cómo  otros sacaban fuerzas de flaqueza y apartaban la inquietud con su trabajo.





Esa ha sido una de las mejores cosas que he podido vivir en los últimos tiempos, sentir que luchábamos codo con codo para rehacernos, para dominar la situación, para buscar a qué asirnos para hacer que la vida continuara, para luchar por su futuro.


En la ruta literaria de Las Cumbres, con Beatriz Ortega, antes alumna, ahora compañera llena de brillantes ideas, que se encargará de nuestra querida biblioteca.


Y así ha sido, lo hemos conseguido todos juntos: niños, padres y profesores. En este último claustro, mientras Pepe Olmedo revisaba para todos nosotros las estadísticas,  he visto cómo "mis niños" obtenían unos resultados magníficos, cómo las estadísticas mostraban el cien por cien de aprobados en tantas ocasiones, cómo mis niños de segundo estarán magníficamente preparados para selectividad y, mientras miraba esas estadísticas pensaba "Lo mágico es que son todavía mejores personas que estudiantes"


 Una de las estadísticas "clavadas" de este curso: 100% magníficos




Me voy de Las Cumbres y del mundo de la enseñanza con una espinita muy clavada. No he podido despedirme de mis niños como me hubiera gustado; me he quedado sin mi "pasillo" de despedida y sin esos adioses tan emotivos, y eso que ellos, mis niños, me han escrito deseándome lo mejor de mil formas diferentes, me ha encantado intercambiar con ellos mensajes de gratitud, de reconocimiento, de buenos deseos y de mucha alegría.
Volveré al instituto a despedirme de mis compañeros, claro que sí, seguro que en unos meses podremos volver a reunirnos y a desearnos lo mejor, pero ya entonces no estarán mis niños.

Lo que sí me llevo es el cariño de tantas personas que me han escrito preciosos mensajes, que me han enviado todos sus buenos deseos y que me han demostrado que el mundo de la enseñanza sigue siendo un mundo vocacional, un mundo de grandes esfuerzos y grandes satisfacciones, en el que la mayor de todas ellas es sentir el cariño de los demás.
Infinitas gracias de corazón a todos.

Esperanza




P.S.: Después de tantísimos años escribiendo en las páginas web y en los diferentes  blogs las noticias del instituto, he pensado que estaría bien recordar las despedidas de los diez compañeros que nos han precedido en la jubilación.




viernes, 13 de marzo de 2020

Pequeños superhéroes

Mascarillas hospitalarias
Imagen gentileza de Procedimientos  de enfermería




Por Esperanza Cabello
En femenino singular


Estamos viviendo días insólitos y difíciles, que requieren toda nuestra atención, nuestro mejor talante y toda nuestra fuerza de voluntad. En estos días se ve claramente cómo algunas personas hacen todos los esfuerzos del mundo (especial atención merecen todos los trabajadores sanitarios y quienes velan por nuestra seguridad) y otros son mamarrachos irresponsables capaces de transmitir el virus saliendo de zonas contagiadas y viniendo a contagiar la enfermedad a otras zonas del  país (estas noticias de La Voz del Sur dan cuenta de ello).

Pero no se trata de dar más publicidad a los impresentables, sino de contar una historia emocionante, una historia corriente que nos da esperanza y nos hace confiar en las nuevas generaciones.
Hasta hoy viernes ha habido clases en todos los centros escolares de la provincia, y también en Las Cumbres, como en cualquier instituto. Los alumnos y alumnas de Primero de Ciencias acababan de volver de un viaje de estudios y, al entrar en clase, me encontré a muchos de ellos con mascarillas.
Les pregunté qué pasaba, si se sentían mal o si se las habían puesto por protección propia.
Y ya estaba dispuesta a hablarles sobre las circunstancias  de las mascarillas cuando una chica me respondió:
"Estamos protegiendo a los demás, protegemos a los que queremos, y te protegemos a ti para que protejas a tu hermano".

Unos chicos de dieciséis o de diecisiete años demuestran que son superhéroes y superheroínas, tienen en sus manos, como todos y cada uno de nosotros, el poder de detener, con pequeños gestos, esta terrible amenaza que atenta contra nosotros.
Mantenernos en casa a toda costa, no salir si no es imprescindible de verdad, no viajar, ser terriblemente escrupulosos con nuestra higiene, proteger a nuestros mayores y a quienes tienen problemas de salud, protegernos y estar tranquilos... Son acciones que están totalmente a nuestro alcance, y si además pensamos en los demás y somos empáticos, todos podemos ser superhéroes como estos chicos.
¡Gracias de corazón, sois alucinantes!


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sábado, 1 de junio de 2019

La gran noche de la Graduación en Las Cumbres

 El Director de Las Cumbres, Antonio Macías, acompañado de las tutoras de Segundo de Bachillerato, los jefes de estudios y la Vicedirectora, dando la bienvenida a los asistentes.



Por Esperanza Cabello


Ayer tuvimos el privilegio de asistir, como cada año desde hace treinta y siete, a una de las ceremonias más emocionantes y entrañables que pueden tener lugar en un centro de enseñanza: la graduación de los alumnos y alumnas de Segundo de Bachillerato.




Y, aunque cada año es igual, afortunadamente nunca es lo mismo. Porque hay promociones que dejan más huella que otras, niños y niñas con los que hemos compartido muchas horas durante muchos años, que se han esforzado y han reído, también han llorado y han intentado conseguir sus metas.


 


Todos convenientemente ataviados para la ocasión, nuestros niños (ya hombres y mujeres) estaban tan nerviosos que apenas podían contener la emoción en muchos casos, y nosotros, padres y profesores, tampoco.


 


Antonio Macías, nuestro Director, nos dio la bienvenida y agradeció a todos la asistencia en un pequeño discurso cercano y animoso.


 


A continuación la Vicedirectora, Mariola Pérez, fue llamando a los chicos y chicas de las modalidades de Ciencias y Tecnología, que recibieron las orlas de manos de su tutora, Ofelia Chacón, y las fotografías y mochilas personalizadas de manos de Pepe Olmedo y Eulalia Ortega, que vino a acompañarnos en esta noche tan señalada.


 


El siguiente turno fue para los alumnos de Artes, que recibieron de manos de Eloísa López las orlas y también una gran sorpresa, pues su tutor, José Antonio Martel, pudo incorporarse al grupo en el último minuto.

 

Las alumnas de Humanidades recibieron las orlas de manos de su tutora, Candelaria Fernández, y los de Ciencias Sociales de Ana Jiménez, su tutora.

 



 


Después llegó el momento de los honores, las "Menciones de Honor", entregadas por Juan Mancilla y Pepe Olmedo a los alumnos y alumnas que se han distinguido durante todo el año por su trabajo y que han conseguido una media superior a un ocho. ¡Enhorabuena!





Finalmente el Director entregó las Matrículas de Honor a las dos alumnas más brillantes del año: Mercedes Carlota Fernández, de Humanidades y Sara Gutiérrez, de Ciencias. 


 


 

Como cada año, llegaron los discursos, pero antes pudimos disfrutar de las genialidades de nuestros alumnos. 


 


 

Los de 2ºA nos ofrecieron un "Gaudeamus Igitur" alucinante, coro y música dirigidos por Ofelia Chacón.

 

Los de 2º B un video muy divertido con sus impresiones del instituto y los sentimientos y sensaciones que les inspira.



 



En todo momento padres, madres y familiares atentos y emocionados con las palabras de sus hijos. Los discursos emotivos, divertidos y como son ellos, auténticos, llenos de palabras de agradecimiento y de esperanzas e ilusiones para el futuro.
No se olvidaron de sus maestros, de los compañeros que no habían continuado con ellos, ni de todos los que a diario hacen que su vida en el centro sea un poco más fácil, gracias a Espe y a Mari y a todos los que se encargan de mantener el centro organizado y ordenado.

 







 






Este año la sorpresa ha surgido desde la zona de los espectadores, la madre de una de las alumnas que participa en la graduación ha querido despedirse de todos nosotros y agradecer toda la atención de los últimos diez años.





 Y es que Isabel Pozo lleva diez años en Las Cumbres, primero con Andrea y más tarde con Natalia, Isabel ha jugado un papel fundamental en la AMPA del instituto, por lo que le estamos muy agradecidos. Su discurso fue muy entrañable y muy alegre, lleno de guiños a todos los años pasados aquí.








Finalmente nuestro director volvió a tomar la palabra para su discurso "institucional", que en realidad fue un discurso cercano, entrañable y sentido, lleno de palabras de agradecimiento a todos los que hacen posible que esta ceremonia pueda celebrarse, a todos los familiares por la implicación con el centro y a todos los profesores por su participación.
Para nosotros ha sido la última graduación de nuestra andadura profesional, también para Gustavo Herrera, y de nosotros ha querido despedirse "oficialmente" Antonio Macías.
Después del discurso, el video que tan magistralmente prepara nuestra compañera Eulalia Ortega (felizmente jubilada, pero dispuesta,como siempre, a echar una mano cuando sea necesario) y una invitación para un refresco y un aperitivo antes de que comience la cena de graduación.




Es el momento de las fotografías familiares con toda la familia, abuelos incluidos (¡Enhorabuena, María Benítez, con dos nietos graduados!)  y de posar con los amigos en el photo call de Las Cumbres.




 Ya solo nos queda dar la enhorabuena a todos, familiares, profesores, equipo directivo, amigos y, sobre todo, a nuestros "niños y niñas", para los que se abre una gran puerta que da a un camino difícil y apasionante, para el que les pedimos, como dijo Antonio Macías, que tengan muchas esperanzas,muchas ilusiones; que trabajen mucho y que sean, por encima de todo, buenas personas.
¡Hasta siempre!😢 Os echaremos de menos.