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domingo, 17 de mayo de 2026

El depósito de agua de la Cornicabra. En el entorno del Rodezno

 

 

El motor de la Parra y el depósito de la Cornicabra

Fotografía de Francisco García Parra 1939

 

Por Esperanza Cabello

 

Antes de empezar a leer esta entrada, es imprescindible ir a "Ubrique en verde" y disfrutar con las imágenes y las palabras de una de las personas que mejor conocía este edificio: Manolo Cabello Izquierdo. ¡Enhorabuena una vez más, hermano!💚

 

 

El depósito de agua de La Cornicabra constituye una de las obras hidráulicas más importantes del Ubrique contemporáneo. Más allá de su función técnica, forma parte del paisaje sentimental del pueblo y de la memoria colectiva de varias generaciones de ubriqueños. Su silueta, dominando el casco antiguo desde la ladera de la sierra, ha sido durante décadas un símbolo silencioso del abastecimiento de agua y de la modernización urbana del municipio.

 

Contexto histórico

Hasta bien entrado el siglo XX, el abastecimiento de agua en Ubrique dependía fundamentalmente de nacimientos naturales, fuentes públicas y pequeños sistemas de conducción tradicionales. El crecimiento demográfico y urbano hizo insuficiente aquel modelo, especialmente en los años treinta, cuando el municipio comenzó a necesitar una infraestructura capaz de almacenar y regular el suministro.(En este enlace).

Según la documentación y testimonios recogidos en distintos estudios locales, el depósito fue construido hacia 1937, en plena época de transformación del sistema hidráulico local.

Su ubicación no fue casual: se levantó sobre los tajos de La Cornicabra, en una posición elevada que permitía distribuir el agua por gravedad hacia buena parte del casco urbano. El lugar domina el nacimiento de la Cornicabra, uno de los manantiales históricos más importantes de Ubrique.

El sistema se completó con estaciones de bombeo capaces de elevar el agua desde el nacimiento hasta el depósito. Aquella ingeniería supuso un enorme avance técnico para el pueblo, permitiendo por primera vez una regulación relativamente estable del suministro doméstico. 

 

El paisaje y el valor simbólico

El depósito quedó integrado en un entorno muy característico: los tajos calizos de la sierra, las escalinatas de la calle Cornicabra y los caminos tradicionales del casco alto.

El blog Ubrique en Verde describe cómo antiguamente su silueta podía contemplarse desde numerosos puntos del pueblo, antes de que los pinares terminaran ocultándolo parcialmente. También recuerda la figura de José Valle “el Largo”, encargado durante años del mantenimiento del recinto y de sus jardines.

Manolo Cabello hizo muchos videos de la zona💚

 


 

El depósito aparece además muy ligado a la memoria visual del Ubrique de mediados del siglo XX: fotografías antiguas muestran claramente su presencia dominante sobre la villa blanca, casi como una fortaleza industrial integrada en la montaña.

 

 

Construcción del depósito en 1938

Fotografía de Francisco García Parra

 

Estructura y características técnicas

El actual sistema hidráulico municipal sigue considerando el depósito de Cornicabra una pieza esencial del abastecimiento urbano.

Según los datos técnicos de Aguas de Ubrique y del sistema SINAC:

  • se encuentra a unos 371 metros sobre el nivel del mar,
  • es un depósito superficial y semienterrado,
  • tiene planta rectangular,
  • está construido en hormigón,
  • dispone de un único vaso,
  • y posee una capacidad aproximada de 500 m³ (medio millón de litros).

La cifra de “medio millón de litros” coincide además con la descripción tradicional recogida por los cronistas locales. 

 

Arquitectura

Aunque su finalidad es puramente funcional, el depósito posee un notable interés constructivo puesto que combina hormigón con revestimientos de piedra caliza local, incorpora elementos de cantería tradicionales, tiene muros muy sobrios y compactos, y presenta una integración paisajística bastante cuidada para su época.

El acceso se realiza mediante un camino en zigzag que asciende desde la calle Cornicabra. La cubierta superior funciona prácticamente como una explanada o plaza-mirador.

Los antiguos conductos fueron parcialmente revestidos en piedra, integrándose visualmente en el paisaje serrano. Ese detalle es muy característico de las obras hidráulicas ubriqueñas de la primera mitad del siglo XX, donde todavía convivían ingeniería moderna y tradición constructiva local. 

 

 

Fotografía de Manolo Cabello (en este enlace)

 

Funcionamiento hidráulico

El depósito recibe agua principalmente desde la estación de bombeo de La Parra y, en épocas de sequía, de los sondeos de Rano I y Rano II.

Desde allí abastece especialmente el casco antiguo, las zonas medias del municipio, y varios pequeños depósitos auxiliares situados en cotas superiores.

Entre esos depósitos secundarios destacan la Calera, los Pinitos, y el Carril.

La elección de la cota elevada permitía aprovechar la gravedad para mantener presión suficiente en gran parte de la red urbana, reduciendo costes energéticos y asegurando cierta estabilidad del suministro.

 

Un elemento patrimonial poco reconocido

Aunque raramente aparece en inventarios monumentales, el depósito de La Cornicabra puede considerarse hoy patrimonio industrial e hidráulico de Ubrique.

Representa la modernización sanitaria del municipio, la evolución técnica del abastecimiento urbano, y la adaptación de la ingeniería al relieve extremo del casco histórico.

Además, forma parte inseparable de la imagen tradicional del barrio alto y del sistema de nacimientos, minas, conducciones y depósitos que han marcado históricamente la vida cotidiana de Ubrique.

Su valor no reside únicamente en la obra de ingeniería, sino también en su relación con el paisaje, la memoria popular y la cultura del agua de la Sierra de Cádiz.

 


 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

Llueve sobre Ubrique. Gracias, gracias y mil gracias

 



 

 

Por Esperanza Cabello

(Las fotografías y los videos son de amigos y familia, sobre todo de María Cabello, José Antonio y Luis Eduardo Rubio, pero ha llegado tal cantidad de imágenes que es imposible saber quién ha sido el autor de cada una).

 

Parece que ya  está pasando lo peor, durante una semana hemos vivido en un escenario terrorífico, la naturaleza, tan sabia, tan poderosa, es imparable, y nos lo demuestra a veces.

Ubrique, los otros pueblos de la sierra de Cádiz, y una gran parte de Andalucía, han sido el epicentro de un tren de borrascas, un enjambre sísmico, un río atmosférico, una ciclogénesis explosiva, unos tormentazos terribles y agua, muchísima agua por todos los rincones.

La peor parte se la han llevado, por el momento, nuestros vecinos de Grazalema, se nos parte el alma de pensar lo que deben de estar pasando, aunque bien acogidos, a resguardo en lugar seguro y atendidos a todos los niveles, estarán rotos por dentro de pensar en sus casas, en sus vidas, en lo que han dejado atrás y esperan, con todas sus fuerzas, recuperar pronto. ¡Ánimo, amigos!

Pero en Ubrique se ha ido poniendo cada vez más peligrosa la situación, no solo por el agua caída, que según nuestra amiga Esther, "la del agua" rompe todos los récords existentes, sino por la que nos está llegando de los pueblos que están a más altitud. Efectivamente, una gran parte del agua caída en Grazalema, Villaluenga y Benaocaz vienen a parar a nuestra sierra y, después de recorrer nuestro pueblo, terminan en el río Ubrique.

 


 

Desde el primer minuto, en el ayuntamiento los dirigentes han organizado un gabinete de crisis, todo el personal disponible ha estado (y continúan) al pie del cañón. Nuestro mayor agradecimiento al alcalde, Mario Casillas, a la concejala de seguridad ciudadana, Marian Moreno y al primer teniente de alcalde, José Antonio Bautista, agradecimiento que hacemos extensivo a todo equipo de gobierno. Policía, bomberos, protección civil, técnicos, políticos, Guardia Civil, operarios municipales, personal de básica, de aguas de Ubrique... todos pendientes y coordinados con las autoridades provinciales y autonómicas para actuar según las necesidades. Mil gracias a todos. 

No han parado ni un momento, han estado todos pendientes y hemos visto a bomberos y a operarios incluso poner su integridad en peligro, durante los trabajos más peligrosos, sobre todo en el río y los manantiales.

 


 

Precisamente el río Ubrique ha sido una de las grandes preocupaciones de estos días. Está encauzado al pasar por el pueblo, un muy buen trabajo que hicieron hace décadas, y que ha resultado ser insuficiente para esta cantidad tremenda de agua que ha ido recogiendo. Ha habido que desalojar viviendas  y edificios completos, además de realojar a los vecinos de las plantas bajas de las zonas cercanas al río. Ha sido un gran acierto dejar que el agua circule, bien encauzada, por encima de nuestras calles, así la tierra y el alcantarillado han podido seguir funcionando.

Lo peor, lo más llamativo y peligroso, fue cuando la sierra se empapó y una piedra de un tamaño desmesurado cayó sobre una de las casas de la Calzada. Ha destrozado la casa, pero afortunadamente el vecino que estaba en su casa ya está de vuelta del hospital.

Eso ya nos metió a todos el miedo en el cuerpo. Ubrique está rodeado de tajos, piedras en tenguerengue, cascajos, pedreras, rocas, pedruscos, canchos, peñascos y sierra, tan mojada ahora, y temíamos que la caliza desgastada fuera a hacer de las suyas.


 

Para los que no son de Ubrique, hay una leyenda que cuenta que Fray Buenaventura puso tres cruces en los tres picos que rodean al pueblo: la de la Viñuela, la del Tajo y la del Benalfí. La leyenda dice que, mientras estén las cruces en la sierra, estaremos protegidos. La verdad es que, bien mirado, la piedra que ha caído del Benalfí no ha sido mortal (aunque ha causado muchos daños). 

Pero también es verdad que el ayuntamiento controla (desde siempre) periódicamente nuestra sierra. En el Tajo se han hecho muchos trabajo de sujeción con hormigón, y en los alrededores se han colocado, a lo largo de los años, mallas de acero, soportes y todo lo necesario para sujetar las posibles rocas que pudieran caer. Sobre todo después de que en los sesenta cayera una piedra en el Carril, que causó una muerte.

 

La gran piedra que cayó en el Carril, fotografía de Ubrique en el Recuerdo
 

 

Siguiendo con el agua,  lo peor ha sido cuando en las casas del centro histórico ha empezado a surgir agua por todas partes, por los suelos, por las paredes, por cualquier rincón, y han comenzado los terremotos nocturnos. Pensábamos que era nuestro turno, que también íbamos a tener que dejar el pueblo, como en Grazalema, pero no se trata de la misma circunstancia, aunque el terreno es similar y las características de nuestra sierra son tan parecidas, la mayor parte de Ubrique está en un valle (o en un hoyo, como decimos).

Y ha sido entonces, cuando los vecinos y vecinas han necesitado ayuda directa, cuando se ha producido el milagro. Decenas y decenas de ubriqueños y ubriqueñas han comenzado a organizarse, a  aportar material, a achicar agua, a ayudar a los vecinos más afectados. Se han unido discreta y eficazmente a los cuerpos de seguridad y se han puesto a trabajar y a aportar lo mejor de sí mismos.


 

Un grupo de whatsapp, AYUDA UBRIQUE, administrado por una decena de ubriqueños y ubriqueñas, y al que se han ido sumando centenares de vecinos, ha ido solicitando ayuda y material según las zonas en las que se hacía necesario el achique, donde hacía falta una bomba o gente para descargar sacos.

Hemos visto que, como si de una verdadera colmena se tratara, cada uno ha aportado lo que ha podido, material, trabajo, café, caldo, chocolates, hasta macetas para hacer diques.

Un amigo del ayuntamiento nos contó que, cuando empezaron las inundaciones del Algarrobal en la calle Sol, desde el ayuntamiento llevaron un camión de grava para hacer un dique, y de la nada surgieron decenas de personas que se organizaron para descargar y colocar el material para que el dique cumpliera su función.

 


 

Nosotros hemos visto de todo, y cada vez más bueno, vecinos y vecinas implicados, niños recogiendo piedras de las que traía el agua para que no se atascaran las alcantarillas; abuelas empujando el agua hacia su cauce para que no inundara otras  calles; un vecino que arrancó una puerta de su casa para ayudar a desviar los arroyones hacia las alcantarillas; abuelas barriendo el agua para que no se colara donde no debía; enfermeras descargando camiones de arena; diseñadoras manejando las bombas de agua; petaqueros con sus picos haciendo un camino para el agua; gente que sacaba las macetas de sus casas para sujetar los diques; personas chorreando (pipandito, que dirían nuestros mayores) sin preocuparse de la lluvia, buscando rasillones, sacos, cuerdas y cualquier cosa que hiciera falta.

Si en 1969 Eduardo Domínguez Lobato escribía que Ubrique era una "Colmena encantadora", en 2026 nuestro pueblo se ha desvelado como una "Colmena solidaria, trabajadora, unida y fiel".

 


Hemos sido valientes, hemos sido solidarios, hemos luchado contra los elementos todos juntos, y hemos ofrecido lo mejor de nosotros mismos. 
Anoche, cuando no había luz ni internet, y se esperaban aún momentos duros, salimos a la plaza del pueblo y estaba llena de jóvenes con sus botas de agua y sus monos de lluvia, esperando pacientemente instrucciones para saber a dónde ir. Al mismo tiempo, desde la asociación de la Plaza de la Verdura llegaba el olor de un buen caldo y un delicioso café. Lo mejor es que andando por las callejuelas del centro histórico, el olor de ese caldo revitalizante  inundaba los rincones de las casitas, pues mientras unos luchaban contra el agua, otros cuidaban y acompañaban a sus mayores y preparaban algo caliente para sortear el mal tiempo.

Ha sido lo mejor, todos a una, codo con codo, bien organizados, y además recibiendo ayuda de decenas de personas anónimas que han querido colaborar, que han enviado de todo para poder trabajar contra este agua invasora y que no han parado de mandarnos mensajes de apoyo. Gracias a quienes han ofrecido sus casas para quienes no tenían donde alojarse, a las ONG que nos han enviado comida, a los conductores que han ofrecido sus camiones, sus furgonetas, sus medios de transporte para ayudar, a los que han comprado sacos de arena, compartido sus escobas y sus botas de agua, regalado chubasqueros o, simplemente, una sonrisa.

 


 

Gracias, mil gracias de corazón, a todos y a todas, a nuestros dirigentes, a nuestros vecinos, a los amigos de pueblos vecinos, a los amigos de la infancia, a quienes han pasado días y noches sin parar pendientes del agua y de nuestro bienestar. Gracias a todos los amigos y familiares que nos han ofrecido sus casas 💜💜💜💜.

Gracias a la prensa local,  a los amigos de Radio Ubrique (en este enlace), de Radio Comarca Cadena Ser (en este enlace), de Todoves (en este enlace), que nos han mantenido informados a pesar de todas las adversidades, de la falta de luz, de los cortes de internet. Gracias a los amigos de la COPE, Fernando y David, tan preocupados con nuestra situación. Gracias a los informativos provinciales y autonómicos que han cubierto las novedades de nuestra situación.

 


 

Gracias  a los comercios locales, que han permanecido con sus puertas abiertas para que pudiéramos abastecernos (gracias, Vicente, sois unos campeones), gracias a los empresarios que han sido comprensivos y han cerrado sus negocios para no poner en peligro a los trabajadores, gracias al ayuntamiento, que ha estado constantemente pendiente de nuestras necesidades y ha abierto un canal de comunicación para mantenernos informados, gracias a las autoridades que no nos han dejado ni un segundo, gracias a los sanitarios que han estado pendientes de todos nosotros, gracias a los valientes que se han enfrentado al diluvio con una escoba y un bañador (eres único, Juan B.), a las reporteras familiares que han captado momentos únicos (eres la mejor, María), a los jóvenes fuertes y dispuestos a cualquier cosa por ayudar (gracias, Andrés), a los amigos que nos han enseñado a hacer un dobladillo con bolsas de basura para asegurar el dique (gracias, Juan H.) y, sobre todo, gracias a todos esos gigantes héroes anónimos que han conseguido lo que parecía imposible, haciendo de núcleo fuerte y valiente sobre el que hemos gravitado los demás. Gracias a todo un pueblo, a quienes nos han regalado tranquilidad y palabras de ánimo en este pequeño infierno, gracias a todos los amigos de Ubrique.

Mil gracias de corazón 💜💜💜💜💜 

 

 

 

Terminamos con un mensaje de agradecimiento, de los muchos que han ido llegando al grupo de whatsapp, que nos ha alegrado el corazón.

 

Me alegro muchísimo por todo lo que habéis hecho, se nota que Ubrique es un pedazo de pueblo y aún más la gente que lo une, sois todos unos campeones y habéis podido solucionar unas cosas que a simple vista parecen imposible y sin ayuda del cuerpo militar.

 ​He viajado mucho, he visto mundo y he conocido mil rincones, pero lo que he sentido estos días viendo a mi segundo pueblo a través de la distancia me ha dejado sin palabras. No hace falta estar allí para sentir el escalofrío de orgullo al ver cómo Ubrique se convertía en el centro de una cadena de amor que no entiende de fronteras,
​Se me han saltado las lágrimas al ver llegar la ayuda. No solo eran nuestros vecinos dándolo todo, sino esa marea de solidaridad que llegaba de los pueblos de alrededor y esa gente de Sevilla que, cargada de materiales y de cariño, no dudó en ponerse en camino. Ver esos coches llenos de mantas, comida y manos dispuestas a ayudar, me ha confirmado lo que siempre supe: Ubrique es especial, y cuando un pueblo con tanta alma sufre, el resto del mundo no puede mirar hacia otro lado.
​A todos los que habéis venido de fuera, a los que habéis enviado un paquete, a los vecinos de la Sierra que os habéis manchado de barro: gracias por hacer sentir que no estaban solos. Habéis demostrado que la humanidad es más fuerte que cualquier riada, nunca mejor dicho.
Gracias por vuestro sacrificio, por vuestra entrega y por hacer de Ubrique un ejemplo de unión que nunca se olvidará, ahora solo toca descansar y terminar el puzzle del millón de piezas que se ha destruido, poco a poco Ubrique será Ubrique y con más fuerza. 

miércoles, 28 de enero de 2026

Llueve sobre mojado. Inundaciones en Ubrique en 1955

 

La "greera" que se formó en la casita sola tras las lluvias en 1955

 

 

Por Esperanza Cabello

Seguimos con atención las noticias de Radio Ubrique (en este enlace)  y en Radio Comarca (en este enlace), temiendo que las lluvias vayan a más y el río Ubrique se desborde o que las lluvias provoquen aún más daño en nuestro pueblo.

Realmente somos afortunados, hay otras poblaciones que están sufriendo con más fuerza los efectos del temporal y muchas personas que se han quedado atascados por la nieve, así que, solo prudencia y esperemos que amaine.

Este temporal, que hace que ríos, arroyos y nacimientos vayan arrasando por nuestro pueblo, nos ha recordado a aquella época, hace muchos años, cuando en Ubrique en invierno empezaba a llover y no paraba, eran días y días seguidos de lluvia y tormentas, el río se desbordaba, aunque solo causaba destrozos en las huertas, pues aún no se había construido en la zona de la avenida.

Una madrugada, yendo a coger "Los Amarillos" para Ronda, tuvimos que atravesar la plaza de Colón agarrados unos a otros los hermanos para que el agua que bajaba embravecida desde Ubrique el Alto y desde la sierra por la calle El Agua y la calle Los Solanos no nos llevara a los tres arrastrando. Bajaban piedras, trozos de tunas, ramas... de todo. Por supuesto llegamos a Ronda empapados.

Así llovía entonces y así está lloviendo estos días. Pero en la memoria colectiva de nuestros mayores se conservaba, como catastrófico, el recuerdo de las riadas de 1955, que no fueron, como cabría suponer, en invierno, sino durante la feria.

En este enlace escribíamos la historia de aquellas lluvias tan dañinas:

 

"Pero en plena feria de 1955 hubo un aguacero terrible, de esas lluvias de Ubrique, cuando revienta el “Ubrique el Alto” y las calles son verdaderos ríos. Tanta agua caía, lloviendo sobre mojado, porque ya llovía desde agosto, que socavó la tierra por debajo de la calle, y se derrumbó el muro que la sujetaba, yendo todo a parar a la huerta de Morilla, y abriéndose una greera gigantesca.


Cientos de curiosos fueron a ver el resultado del aguacero, y fue tan impactante que aún cientos de ubriqueños conocen el lugar como “la greera”. Era un socavón tan importante que costó muchos meses reparar totalmente la calzada y los muros que la sujetaban, y, aunque en esos momentos pareciera increíble, más tarde se construyó una casa sobre este lugar."
 
 
Tenemos varias fotografías de aquellos días, algunas son del Archivo Histórico Provincial de Cádiz (gracias, Santiago), otras pertenecen al archivo familiar y algunas a amigos de Ubrique en el Recuerdo (Manuela Agüera,  Juan Rodríguez, David, Alfonso Solano...), y la última es una reconstrucción que realizó nuestro amigo David Bulpe en 2015.
 
No solo se destruyó la calle San Sebastián, sino que todos los escombros cayeron sobre las huertas que estaban al otro lado del río, en la zona de la actual plaza de los Ejércitos, rompiendo el puentecito que conectaba con la huerta Morilla.
 
Aquí está la galería de imágenes de aquellas inundaciones del 55:
 








 
 

 

 


viernes, 29 de agosto de 2025

Paseítos con Manolo. El Algarrobal


 El nacimiento del Algarrobal se mezcla con el río Ubrique, aportando sus aguas de agosto

 

Por Esperanza Cabello

En las últimas semanas hemos intentado aprender a vivir sin nuestro hermano, y se está haciendo muy difícil, aunque nosotros lo tenemos un poquito más fácil porque lo vemos en cada rincón natural, en cada gesto amable, en cada sonrisa, en cada animal, en cada arroyito.

Y, como estábamos acostumbrados a hacer fotografías para Ubrique en verde cada vez que algo nos llamaba la atención, hoy nos hemos parado un ratito delante de la "desembocadura" del nacimiento del Algarrobal, que vierte sus aguas en el río Ubrique.

Se nos quedó pendiente hacer una descripción exacta y minuciosa de los nacimientos y arroyos que componen nuestro río, Manolo conocía con precisión cada pequeño curso de agua y a veces se indignaba porque, incluso en páginas supuestamente oficiales, la hidrografía de Ubrique estaba completamente equivocada.

Y no sabemos si nuestra pequeña memoria nos permitirá describirla algún día con la precisión que él nos enseñó. Por el momento, lo que está claro es que el río Ubrique nace, como es natural, de un nacimiento, en este caso, de dos, el Benalfí y el Nacimiento (Cornicabra), que se unen a la altura del puente del Corregidor y a los que se también se une, unos metros más abajo, el nacimiento del Algarrobal. 

Aquí lo vemos con su aporte hídrico incluso a finales de agosto, y es que los ríos siempre comienzan en un nacimiento.

 


 

domingo, 29 de junio de 2025

Ojú, qué calor. Vamos a refrescarnos al Ecomuseo de Benamahoma

 

Entrada al Molino de Benamahoma, actual Museo del Agua y Ecomuseo

 

Por Esperanza Cabello

 

Nadie diría, estando en la Sierra de Cádiz y a más de cuarenta grados en este verano que acaba de empezar, que hay un lugar (en realidad hay varios, pero este en concreto es especial) en el que el mundo se para, el verano se convierte en frescura y podríamos pensar perfectamente que estamos en Cantabria, o en los Pirineos o en cualquier lugar soñado para estos días de canícula.

Se trata del Ecomuseo de Benamahoma, museo del agua, molino de Benamahoma o lugar para soñar y recordar. Pensamos que es uno de los grandes desconocidos de nuestro Parque Natural, y, aunque quizás este recorrido que vamos a hacer atraiga demasiado al público en general, creemos que los serranos deberíamos ir y maravillarnos con nuestros tesoros.

En primer lugar, el entorno. Para ir a La Huerta de Benamahoma hay que desviarse sea desde Grazalema o desde El Bosque y recorrer unos caminos naturales llenos de vegetación y en el que se esconden traqueliums, hierbas de San Juan, menta, orégano, lentiscos, poleo y cientos de especies vegetales únicas del entorno. Una vez en el pueblo, vamos hacia el nacimiento.

 


 

Exuberante, mágico, telúrico,  fresco, ancestral... nos faltan palabras para describir este manantial único, tan significativo que pudiera convertirse en la mejor tarjeta de presentación de la sierra.

Bajamos un poquito, sea por la escalera o por la rampa, y, rodeados del agua que mana por todo alrededor, llegamos al increíble molino de Benamahoma, reconvertido en Museo.

Agua por todas partes y, por supuesto, caras conocidas, caras amables, recuerdos de aquellos tiempos en los que un buen porcentaje de nuestros alumnos eran de La Huerta, niños (ahora hombres y mujeres) amables y educados, interesados y representantes de unas generaciones de huerteros que han dejado huella en Las Cumbres. 

Nos recibe un amable joven, Eloy Chacón, encargado del cuidado y vigilancia del enclave, que nos acompaña en un trecho y nos permite continuar la visita tranquilamente por la planta superior, deteniéndonos en los interesantes cuadros e imágenes, tomando nota de lo que sería un auténtico sueño para todos nosotros, el posible estado de nuestro Rodezno cuando por fin puedan llevarse a cabo las actuaciones adecuadas.

¡Necesitamos que nuestro Rodezno se convierta en ecomuseo del agua, de las tenerías, de los molinos y los batanes!

Mientras soñábamos, hicimos algunas fotografías de la magnífica cartelería, nos llamó la atención que estaban señalados todos los molinos de la sierra, y además muchas explicaciones de las diferentes partes de cada molino. Además mapas, edificios, alguna simpática nutria y muchos extractos literarios hechos arte.

¡Todo un ejemplo a seguir!








 







Salimos del molino de Benamahoma con la alegría de haber vuelto a un lugar mágico, agradecidos de la visita, del fresquito y de la alegría del agua que nos rodeaba. Un paseíto por el río, a pesar de ser mediodía y de que era un día de calor, fue de lo más refrescante.

También nos trajimos un pequeño trofeo. Una fotografía que no recordábamos de la pila de la Plaza de Ubrique, que debió de ser, y de hecho fue, un lugar de encuentro para los ubriqueños y ubriqueñas desde su construcción, a mediados del siglo dieciocho.

 


 La pila de la Plaza, un lugar fresquito de encuentros en Ubrique durante varios siglos.

 

Nota final: "Ojú qué calor" ha sido el título elegido para esta entrada. La expresión "ojú" no está recogida en el diccionario, está claro que las expresiones andaluzas no están de moda, y que los castellanos siguen ignorándolas en sus libros y publicaciones, aunque sean utilizadas y comprendidas en todos los pueblos de nuestra comunidad. A ver si algún día empiezan a pensar un poquito en el Sur (con mayúsculas, que es una palabra llena de sentido, mucho más que un punto cardinal), y van añadiendo en sus diccionarios, aunque sea con la coletilla andalucismo, nuestra palabras más utilizadas.